Presentación - Desafíos

desafíosMuchos son los desafíos a los que tienes que enfrentarte día tras día. Nosotros hemos escogido los que consideramos que son los retos más acuciantes, porque estamos convencidos de que todo aquello que afecta a la dignidad humana, hiere al mismo Dios.

Renueva el presente. Tu aportación fundamental de cara al futuro es tu visión de la persona y de su destino. Trabaja contra viento y marea, para que cada ser humano llegue a ser una imagen de Dios, libre de toda opresión y toda injusticia.

Pero, no te conformes con denunciar las injusticias: a ti se te pide que seas testigo y agente de justicia, artesano de la paz, que te mantengas firme en el compromiso adquirido a nivel político, social o sindical, como testimonio de paz aún en medio de las tensiones más fuertes.

Construye un mundo más justo, esforzándote, entre otras cosas: porque no haya niños mal nutridos, o sin una adecuada educación; que no haya trabajadores maltratados o incluso disminuidos en sus derechos por proceder de otras regiones o de otros países; que no haya sistemas que permitan la explotación de la persona por la persona o el Estado; que no haya a quien le sobre mucho, mientras a otros, sin ninguna razón, les falta de todo; que no haya desigualdades a la hora de impartir la justicia; que no prevalezca la fuerza sobre la verdad y el derecho; que no predomine jamás lo económico ni lo político sobre lo humano...

Que las dificultades que encuentres y los desequilibrios que descubras no te llenen de pesimismo, antes bien, lleva en tu corazón y en tus labios un mensaje iluminado por la esperanza. Una esperanza abierta a las promesas más grandes porque se apoya en el Dios peregrino y de la creación sin límites, el Dios de la utopía y del futuro, el Dios de Jesús.

Lucha por entrar en comunión con el sufrimiento y las alegrías de las mujeres y los hombres de tu tiempo; por lograr una sociedad más justa, libre y solidaria; por estar más cerca de los depositarios de la utopía y la esperanza, los que fueron objeto de las bienaventuranzas de Jesús.

Porque esperas un “nuevo mundo” no puedes tolerar un mundo egoísta y mentiroso, lleno de odio, injusticias y sufrimientos... Prepara el camino del Señor, pasando del orgullo a la humildad, de la avaricia a la generosidad, de la ira a la paciencia, de la lujuria a la libertad, del egoísmo al amor, es decir, construye “la nueva persona”, servicial, solidaria, libre, valiente, comprometida, no-violenta, entregada… Quien no cambia la tierra, no cree en el cielo.

Mikel

bidean@bidean.net
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