Ciclo C - Cuaresma - 5º Domingo - 07 de abril - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas de corazón a esta celebración de la Comunidad Cristiana.

A medida que nos acercamos a la gran Semana y al Triduo Pascual, los textos litúrgicos pretenden hacernos profundizar en el misterio de Jesús, el Hijo de Dios, que se entregó a la muerte para salvación del mundo. Estamos ya muy cerca de la Semana Santa, con todo lo que nos ofrece.

Sin embargo, aún es tiempo para preguntarnos cómo estamos aprovechando este tiempo cuaresmal; qué ha sido de aquellos planes que nos hacíamos al iniciar el camino de la Cuaresma. Nuestra CONVERSIÓN es urgente; hay que ponerse manos a la obra.

Iniciamos esta celebración con gozo y esperanza.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 43, 16-21

Según el texto del Antiguo Testamento que vamos a escuchar, el pueblo de Israel está desterrado en Babilonia. El profeta quiere suscitar la esperanza, debilitada por el paso de los años, y anuncia a los exiliados la próxima liberación. Un nuevo éxodo se aproxima. Las palabras del profeta nos invitan a mirar hacia delante esperándolo todo del Señor, que salva a su pueblo. Acogemos sus palabras, cargadas de esperanza.


2ª Lectura: Filipenses 3, 8-14

El apóstol Pablo examina su vida anterior y la considera basura en comparación del conocimiento de Cristo. Mira solamente hacia delante y fija sus ojos en la meta. La configuración con Cristo exige un profundo conocimiento del Señor y de su estilo de vida, para así participar en los frutos de su muerte y resurrección. Esto se convierte en todo un programa de vida para el apóstol. Escuchamos.


Evangelio: Juan 8, 1-11

En este relato evangélico, Jesús no juzga, acoge; no condena, perdona. La imagen de la mujer adúltera junto a Jesús puede representar a cualquier comunidad, a cualquiera de nosotros o de nosotras, que necesitamos y somos acogidos y acogidas más allá de lo que nos atrevemos a pedir, más allá de lo que la ley y la sociedad nos ofrece. Escuchemos con atención esta llamada de Jesús a no condenar al prójimo.

Oración de los fieles

Con actitud humilde y filial, le abrimos el corazón al Dios de la Vida y le presentamos las necesidades de toda la humanidad.

1.- Por la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios, para que sea fermento de reconciliación entre las personas, trabaje por un mundo mejor y transmita siempre esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por cuantos y cuantas rigen los destinos de los pueblos, para que no ahoguen con sus leyes los intentos de amor, justicia y fraternidad que surgen entre las personas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por cuantos sufren en su cuerpo o en su espíritu, para que su dolor no se nos pase desapercibido y sea para nosotros y nosotras una llamada a la solidaridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantos y cuantas han puesto todas sus ilusiones y esfuerzos en esta vida en el tener y la posesión de los bienes, para que escuchen la llamada de Dios a la conversión del corazón y al cambio de vida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por cada uno/una de nosotros y de nosotras, para que siguiendo el ejemplo de Jesús no juzguemos ni condenemos al que está a nuestro lado, y seamos signo vivo y cercano del amor y perdón de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO

(Un agricultor -si lo hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida y de la resurrección. Tu propio Hijo lo empleó como metáfora, para enseñarnos que no hay resurrección sin muerte, ni espiga sin grano muerto en la tierra. Nosotros y nosotras hoy nos unimos a la comparación que utilizó tu Hijo, para ofrecerte nuestras vidas, que esperamos conquistar en la plenitud de tu Vida.


PRESENTACIÓN DE UNAS FLORES O UNAS PLANTAS NATURALES

(Otro miembro cualquiera de la comunidad presenta ahora unas flores o unas plantas, que han debido ser recogidas ese mismo día del campo. Dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy, con este fruto de nuestros campos, nuestra esperanza. Esta esperanza se apoya en la entrega y la muerte de Jesús, que le valió para que Tú le rescataras de sus garras para su glorificación. Por eso, nosotros y nosotras ahora te ofrecemos nuestros sufrimientos, dolores, menosprecios, signos de nuestra obediencia, en la esperanza de nuestra glorificación. No permitas que nuestros corazones se inunden de tristeza y desolación. Danos, con tu gracia, la esperanza del triunfo en tu Reino.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Lleva el periódico uno de los miembros de la comunidad, mientras otro hace la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros te traemos hoy un periódico. Es el resumen de la vida de una jornada a nivel local, provincial, regional, nacional e internacional. Son pocas las noticias buenas que nos ofrece. Es más numerosa la información de signo negativo. Hay guerras, injusticias, corrupción, sucesos. Son un resumen de cómo somos las personas. Pero son también un signo de TU PRESENCIA entre nosotros y nosotras, si somos capaces de agudizar nuestra vista y ver bajo la pesada realidad cómo Tú nos hablas. Señor, no permitas que se embote la sensibilidad de nuestra fe para reconocer tu presencia entre nosotros.


PRESENTACIÓN DE UNA COPA

(Un miembro cualquiera de la comunidad hace esta ofrenda, consistente en una copa de cristal bien limpia. Tras dársela al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad y de cada uno / cada una de nosotros y de nosotras, esta copa bien limpia, que transparenta su fondo. Con ella va nuestro deseo de ser coherentes y rechazar cuanto signifique fariseísmo o apariencias, porque así reflejaremos mejor la VIDA NUEVA del Resucitado en nuestras vidas.


PRESENTACIÓN DE UN SALERO

(Uno de los militantes de la comunidad ofrece un puñado de sal o un salero. Después dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te ofrezco hoy este salero. La sal es signo de la transformación de la realidad. Con esta ofrenda, yo te traigo mis ánimos y los de la comunidad entera, de ser agentes de cambio de cuanto nos rodea. Que, con nuestro empeño, seamos capaces de convertir el mundo en tu casa y a la humanidad en tu familia.


PRESENTACIÓN DE UN FRASCO DE COLONIA

(Sería preferible que lo ofreciera una mujer, aunque sin interpretarlo como síntoma machista)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este sencillo frasco de colonia y perfumo el lugar de nuestra celebración. Es el olor de la vida, el olor de la resurrección. Y te pido en nombre de toda la Comunidad que todos y todas y cada uno/una de nosotros y de nosotras, a través de nuestras palabras, nuestra vida y comportamiento, seamos olor y señal de la nueva vida del Resucitado.

Prefacio

(Todos de pie participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR CLEMENTE Y COMPASIVO, PORQUE NOS HACES VOLVER EL CORAZÓN HACIA TI»).

Te damos gracias, Dios Padre misericordioso,
porque, si a causa de nuestros pecados,
no te reconocemos
ni vemos tu mano salvadora
ni todas las obras que has hecho en favor nuestro,
Tú no has cesado de querernos
y darnos una nueva oportunidad
para volver hacia Ti.
Lo hiciste con nuestros primeros padres,
tras cometer el pecado en los orígenes
y lo seguiste haciendo con tu antiguo pueblo,
a pesar de su contumacia e infidelidad.
Siempre respondiste, en la historia,
al pecado con el perdón,
al egoísmo con tu amor,
a la idolatría con nuevas obras de salvación,
al darte la espalda con tus palabras de esperanza.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR CLEMENTE Y COMPASIVO, PORQUE NOS HACES VOLVER EL CORAZÓN HACIA TI».

Nos quisiste de tal manera a los hombres y mujeres
que, cuando merecíamos nuestro más justo castigo,
nos enviaste a tu Hijo único, Jesucristo,
que cargó sobre sus espaldas nuestros pecados
y permitiste su condena a muerte en una cruz,
para que nos pudieras amar en Él,
el justo muerto por los pecadores,
y no sintiera ya más tu corazón nuestro rechazo.
Gracias a Él,
Nosotros y nosotras pudimos levantar nuestros ojos
y mirarte a la cara, sin vergüenza,
como a nuestro Salvador.
Gracias a Él,
nosotros y nosotras sentimos la fuerza de tu amor,
que fortaleció nuestras rodillas vacilantes,
nos liberó el corazón de egoísmo
y nos infundió tu espíritu
para nuestra recreación.
Gracias a Él,
nuestra vida tiene sentido
y encontramos, en nosotros y en nosotras,
motivos para responderte siempre
con la misma medida del amor.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR CLEMENTE Y COMPASIVO, PORQUE NOS HACES VOLVER EL CORAZÓN HACIA TI».

Por tu Hijo
muerto por nosotros y nosotras en la cruz,
descubrimos el valor de toda persona,
para que nunca ya más
tuviéramos razones para el desprecio.
En Jesucristo, todos y todas somos iguales,
ninguno es superior a otro / otra
y ninguno y ninguna goza ya de ningún privilegio,
que le haga pertenecer a una clase superior.
En Jesucristo, todos somos tus hijos e hijas,
para que ya nadie se crea
en la exclusiva de tu amor
y ya nadie, nunca más,
le pueda negar al otro o a la otra el amor,
porque Tú nos quieres a todos y a todas.
En Jesucristo,
Todos y todas nos sentimos deudores de amor,
porque Él nos enseñó el mandamiento nuevo
de amarnos unos a otros / unas a otras, como Él,
y hasta su entrega en la cruz, nos amó.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR CLEMENTE Y COMPASIVO, PORQUE NOS HACES VOLVER EL CORAZÓN HACIA TI».

No permitas, Señor, que tu Iglesia,
la única familia que tienes en este mundo,
no sea una verdadera madre, por el amor.
Que sea sensible
a todas las necesidades de las personas,
que no se le escape ningún grito de dolor.
Que sea la servidora fiel de los necesitados y necesitadas
y siempre, manos a la obra,
luche en favor de la justicia.
Que, por sus entrañas maternales,
nunca rechace a ninguno de sus hijos / a ninguna de sus hijas
y sea ámbito donde quepan todos y todas.
Que los derechos que ella defiende fuera
sean respetados siempre en su seno.
Que, por su comportamiento maternal,
sea verdadera esperanza para todos los hombres y mujeres.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR CLEMENTE Y COMPASIVO, PORQUE NOS HACES VOLVER EL CORAZÓN HACIA TI».

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: bonito el mensaje que hoy nos ha dado el Señor, en estos tiempos en que es tan frecuente ver cómo, desde la Iglesia y en nombre de la Iglesia, condenamos a los que no piensan o viven según nuestros criterios.

Hoy, Jesús, nos ha invitado a no condenar fríamente a los y a las demás desde la pura objetividad de una ley, sino a comprenderlos y comprenderlas y respetarlos y respetarlas desde nuestra propia conducta personal. Antes de arrojar piedras contra nadie, hemos de saber juzgar nuestro propio pecado. Quizás descubramos entonces que lo que muchas personas necesitan no es la condena de la ley sino que alguien les ayude y les ofrezca una posibilidad de rehabilitación. Seamos, durante esta semana por lo menos, un corazón misericordioso que tiende su mano a todo el que le necesita. ¡Feliz semana a todos y a todas!

Reflexión para este día

“Ahora, convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso”




Nos vamos acercando -a grandes pasos- hacia la GRAN SEMANA, a la SEMANA SANTA. Esto nos indica que el “tiempo de preparación” está llegando a su fin, que estamos llegando a la hora de la verdad. Esto es, la de confrontar en serio nuestra vida con ÉL, nuestras actitudes con las suyas, con las del Señor Jesús: la forma de ver la vida, la forma de amar, nuestra forma de actuar. Estamos a tiempo todavía de mirarle y DEJARNOS CAMBIAR por ÉL.

El mensaje de este domingo quinto es el del PERDÓN, perdón que supone comprensión, defensa del / de la más débil. Ese perdón que es un don de Dios y es también un regalo de los hermanos y hermanas. “El que esté sin pecado que tire la primera piedra”. El y la creyente es aquél / aquella que se siente limitado y limitada, necesitado y necesitada de la misericordia y el perdón divinos. Y así, perdonado y perdonada constantemente por el Señor, el cristiano y la cristiana DEBEN COMUNICAR MISERICORDIA hacia sus hermanos y hermanas, hacer de la vida una acogida en vez de una acusación.

¡Cuánta actualidad tiene este mensaje en nuestra vida y en nuestro contexto concreto! ¡Cuánta necesidad de perdón y de reconciliación tiene nuestro pueblo y nuestra cultura! Nos queda tarea a los y a las creyentes. Así nos preparamos, de veras, a los grandes acontecimientos pascuales.

¡DICHOSOS y DICHOSAS quienes saben PERDONAR,
y hacen de su vida UNA ACOGIDA!

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