Ciclo C - Pascua - Domingo 3º - 05 de mayo - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas a esta celebración.

El Señor está presente en la Iglesia mediante su Palabra, su Cuerpo y Sangre y mediante su Comunidad, que somos nosotros y nosotras. Hoy, en esta celebración, veremos cómo nos llama a alimentarnos con su cuerpo para luego ser sus TESTIGOS.

Eso sí: para reconocer al Señor y podernos encontrar con él, hemos de tener los ojos del corazón bien limpios y libres de prejuicios y egoísmos. De lo contrario corremos el riesgo de que la presencia del Señor pase desapercibida para nosotros y nosotras, como les sucedió inicialmente a los apóstoles.

Pidámosle al Señor que nos abra nuestro corazón y nuestra mente para que su mensaje cale en nosotros y en nosotras y vivamos con profundidad esta celebración.



PROCESIÓN E INCENSACIÓN DEL CIRIO PASCUAL

(El Cirio Pascual está encendido antes de iniciar la celebración. El Celebrante o el Presidente y los acompañantes vienen en procesión, a ser posible con ramas que tengan flores de primavera y una pancarta que dice: “Señor mío y Dios mío”. El pueblo canta un canto Pascual. Llegados al lugar, se deposita la pancarta al pie o junto al Cirio pascual y se lleva a cabo la incensación del mismo).


ASPERSIÓN CON EL AGUA

Hermanos y hermanas: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros y en nosotras la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios misericordioso nos purifique del pecado y, por esta celebración, nos haga dignos y dignas de satisfacer nuestra sed en la fuente de la vida eterna. R/. Amén.


GLORIA

(Durante todos los domingos de Pascua debiera ser cantado).

La incontenible alegría de la Pascua, hermanos y hermanas, nos ha de llevar a cantar las alabanzas de nuestro Dios: GLORIA A DIOS EN EL CIELO

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 5, 27b-32. 40b-41

Seguimos escuchando los relatos de vida de la primera comunidad cristiana. Pedro y los otros apóstoles no tardan en experimentar lo que significa confesar y anunciar a Cristo resucitado. El testimonio de los apóstoles suscita reacciones en las autoridades religiosas y políticas de Jerusalén. Pedro afirma con valentía que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Escuchamos.


2ª Lectura: Apocalipsis 5, 11-14

El autor del libro del Apocalipsis nos presenta a Dios que, sentado en el trono, es adorado por una multitud de ángeles. Él posee el misterio de la vida y de la historia y el misterio del Cordero inmolado y resucitado. De ahí que esta visión-revelación se concluye con una especie de cántico entonado por todos los seres. Acogemos este testimonio de fe.


Evangelio: Juan 21, 1-19

Nos disponemos a escuchar el relato evangélico. Una vez más, el lago de Tiberíades vuelve a ser un lugar de encuentro con el resucitado. En el marco de la pesca milagrosa, Jesús ofrece a los apóstoles una comida, confirma a Pedro en su misión y establece el AMOR como signo del servicio pastoral y guía de la nueva comunidad inaugurada. Abramos nuestro corazón al mensaje de este encuentro.

Oración de los fieles

Confiados en el Señor, como familia en torno al Hijo, dirijámonos al Padre, para que Él nos ayude en nuestra debilidad y necesidades, también las de la Iglesia, la sociedad y el mundo.

1.- Por la Iglesia, para que tenga, hoy, la misma valentía que los Apóstoles en anunciar el Evangelio, a pesar de las muchas dificultades que le plantea el mundo. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por todas las iglesias cristianas, para que las relaciones entre ellas se desarrollen en un clima de amor, comprensión y colaboración, en el que se puedan mirar todos los pueblos y todos los hombres y mujeres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los y las gobernantes del mundo, para que se esfuercen por dirigir a los pueblos hacia el verdadero progreso de la humanidad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los y las que no creen; por los y las que desconfían de la Iglesia o la han abandonado, aunque sigan confesando su fe en Jesucristo: para que vean en ella los signos de la presencia del Resucitado y nosotros y nosotras, por nuestra vida, seamos capaces de animarles al encuentro con el Señor Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros y nosotras, creyentes, para que expresemos nuestra fe en Cristo resucitado dando testimonio de Dios en medio de los ambientes en los que vivimos, sin dejarnos arrastrar por los miedos y prejuicios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Pascua.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



ACTUACIÓN INFANTIL

(Con toda celeridad se monta lo que previamente se haya preparado con los niños y las niñas: una canción, una danza o una breve y simpática actuación infantil. Terminada, uno de los niños hace la presentación de la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros y nosotras te dejamos ahí nuestra alegría, que hemos querido compartir también con la comunidad. Creemos que has sido Tú quien has encendido esa alegría en nuestro interior y que nos la conservas e incrementas, con el fin de que nosotros y nosotras la contagiemos a los demás. Sabemos de las dificultades que tienen los adultos, que les producen inquietud y tristeza. Por eso, queremos ser su alivio y arrancarles, aunque sólo sea de vez en cuando, una sonrisa.


PRESENTACIÓN DE UNOS PESCADOS, UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Para la realización de esta ofrenda se debe preparar una especie de procesión, que abren, de uno en uno, los o las que llevan las ofrendas y la cierra una cuarta persona, que será quien la diga. Pueden hacerlo cualquier tipo de personas, aunque pudieran ser de cuatro edades diferentes, con el fin de expresar que la comida y la celebración es de toda la comunidad plural. Entregadas al Presidente las ofrendas, la cuarta persona dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, como tras la pesca milagrosa invitaste a comer a tus discípulos que te habían ya reconocido como el Señor, nosotros y nosotras hoy te queremos ofrecer estos dones, que Tú mismo nos has dado, para que, por un nuevo rasgo de tu generosidad, los conviertas en el manjar de tu Cuerpo entregado por nosotros y por nosotras. Enciende también nuestra fe, para que la comunión sea identificación contigo y nos lleve al mundo, y a la vida, para que demos testimonio de Ti y nos portemos como Tú mismo lo harías hoy día.


PRESENTACIÓN DE UNAS REDES

(Hace la ofrenda una misma persona, cualquiera de los-las catequistas o sencillamente una persona adulta:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo estas redes, símbolo de las que dejaron los apóstoles antes de que Tú les hicieras pescadores de hombres. Con ellas te ofrecemos nuestro compromiso evangelizador, pues sabemos que el don de la fe que Tú nos has regalado, no es en orden a nuestro lujo personal o para encerrarnos en nuestra comunidad, como si fuéramos un grupo aislado o una secta, sino que lo has hecho en orden a la misión y a que compartamos nuestra fe, nuestra alegría y felicidad pascuales, con todos los hombres y mujeres, que buscan, tantas veces sin encontrar nada.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Esta ofrenda la debiera presentar o un/una profesional o un miembro de la comunidad que se caracterice por su dimensión pública o bien una persona que siga bien la actualidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy un periódico. Es el reflejo de la actualidad. Lo que pasa cerca de nosotros y de nosotras y también lejos, aunque a otros hombres y mujeres como nosotros. Es tanta la información, que dicen los expertos, que ya no nos preocupa. Al ofrecerte hoy este diario, quiero comprometerme, en nombre de todos y de todas, a leer la actualidad con ojos que miren al corazón de las noticias y de los hombres y mujeres que las viven o las sufren. Y Tú, no nos dejes insensibles. Abre nuestros corazones a la solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UNA BIBLIA

(No es la primera vez que la ofrecemos, aunque, en esta ocasión, aconsejamos que lo haga una de las personas más sencillas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, una Biblia, tu Palabra escrita para nosotros y para nosotras. Y lo hago, como contraposición al periódico que te acabamos de ofrecer. Con ella te entrego nuestra disponibilidad a escucharte siempre, y no sólo a través de tu Palabra, sino también de los acontecimientos y de la actualidad que nos refleja el periódico. Tú, Señor, no enmudezcas nunca. No nos dejes de dirigir tu Palabra, que es la luz que ilumina nuestras vidas. Pero no te olvides de tocar nuestros corazones, para que nunca se cierren a la Palabra que Tú nos diriges.

Prefacio

(Todos participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PAN DE VIDA, QUE NOS ALIMENTAS Y FORTALECES CON TU PROPIO CUERPO»).

Te alabamos, Dios misericordioso,
y te bendecimos y te damos gracias,
porque eres un Padre generoso
con todos nosotros y nosotras,
los y las que, a lo largo de la historia,
hemos sabido abrir los ojos del corazón
y reconocerte como único Dios y salvador,
a pesar de que, a veces, por nuestra inconstancia,
no hemos sabido pagar la deuda del amor
con la fidelidad de nuestra entrega y amistad.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PAN DE VIDA, QUE NOS ALIMENTAS Y FORTALECES CON TU PROPIO CUERPO".

Tú siempre has sabido ser fiel a tus promesas
y te has ocupado de cerca de tu pueblo.
Tras el pecado original, siendo justo,
abriste una ventana a la esperanza.
Y, después, elegiste a tu pueblo
y le hiciste objeto de tu continuo amor.
Le sacaste de la esclavitud de Egipto
y no le dejaste víctima de su suerte en el desierto,
sino que respondiste a sus murmuraciones
con el maná y alimento del cielo,
para que, fortaleciendo sus desfallecidas fuerzas,
conquistara la Tierra de la Promesa.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PAN DE VIDA, QUE NOS ALIMENTAS Y FORTALECES CON TU PROPIO CUERPO".

A los hombres y a las mujeres
les regalaste la obra de tus manos,
para que encontraran el alimento en la naturaleza
y les multiplicaste el pan y la comida,
cada vez que ellos abrían sus corazones
a la generosidad y la solidaridad.
No abandonas nunca a los y las más pobres,
y los has hecho el objeto de la preferencia de tu amor,
a pesar de que ellos y ellas
han sido siempre los perdedores
y no saben lo que es poseer la tierra
ni lo que es dirigir la historia.
Los huérfanos, las viudas y los que nada tienen
bien saben que Tú eres su mejor lote,
la heredad de su corazón,
el apoyo de sus flacas fuerzas,
su único Dios y Señor.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PAN DE VIDA, QUE NOS ALIMENTAS Y FORTALECES CON TU PROPIO CUERPO".

Llegada la plenitud de los tiempos
y cuando ya ponía fin a su presencia histórica,
tu Hijo Jesucristo, la noche en que iba a ser entregado,
celebrando con los suyos la Pascua,
tomó un poco de pan y, luego, repartió la copa,
sorprendiendo a todos, al unirlos a su Cuerpo y su Sangre,
los que Él iba a entregar, sin reservas, en la Cruz.
Y, desde entonces, los y las que creemos en Él,
repetimos, domingo tras domingo, incluso día tras día,
los gestos de Jesús, y sus mismas palabras,
conscientes de que el pan y el vino,
ya no son tales, sino que son signos de su presencia.
Y todos y todas nos acercamos a su mesa, gozosos,
porque Él se nos da como comida;
felices, porque Él nos construye en una familia;
y responsables, porque Él nos exige compartir
y multiplicar el pan entre las personas.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PAN DE VIDA, QUE NOS ALIMENTAS Y FORTALECES CON TU PROPIO CUERPO".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: según Juan, el “discípulo amado”, testimonio sólo puede dar aquél que ha presenciado un hecho o tiene una experiencia directa de algo que ha ocurrido. Por eso, una Comunidad no puede conformarse con una mera constatación material de los hechos narrados de la vida de Jesús, sino que debe situarse en la LÍNEA de la EXPERIENCIA.

Por lo tanto, el Evangelio es, ante todo, el testimonio de una Comunidad que se ha visto transformada por Jesús y su causa, empeñándose en su misma misión y en el proyecto del Padre. Estamos llamados y llamadas y somos invitados e invitadas a ser esa comunidad experiencial que transmite y contagia el amor de Dios a todos los hombres y a todas las mujeres. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. Amén.

- Para que, al celebrar con gozo la Pascua, nos alegremos con la esperanza de la Pascua eterna. Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nosotras y siempre nos acompañe. Amén.

Reflexión para este día

“Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Enciende nuestro corazón mientras nos hablas”.




Seguimos inmersos en la Pascua y no olvidemos que todo esto es esencial a nuestro ser de creyentes: sin Pascua no hay fe ni cosa que se le parezca. Y aquí, en este domingo, nos podemos hacer esta pregunta: ¿Es la Pascua la fuente y la razón de ser, el núcleo permanente y constitutivo de mi fe cristiana?

Si te parece que esta pregunta está “fuera de lugar”, puede que algo haya pasado en tu fe de creyente. En el fondo es la misma duda de los primeros cristianos: no les resultó fácil lo de “he visto al Señor”; había mucho de arriesgado en ello, porque suponía que ese encuentro con el Señor CAMBIABA SU VIDA. Y esto ya es algo serio. Por eso mismo, para nosotros y nosotras la cuestión es la misma: ¿Puedo decir de veras que en esta Pascua “he visto al Señor”? Sólo Él puede cambiar mi vida.

Claro que, HOY, la tentación de nuestro mundo y, acaso, la nuestra es que ya “no necesitamos de salvación” y -lógicamente- entonces la PASCUA no tiene sentido, no la necesitamos. La Pascua produce el HOMBRE NUEVO, la MUJER NUEVA según el estilo de Jesús, una vida plena. ¿Se va produciendo en mí este proceso, este encuentro con el Señor resucitado?

¡DICHOSOS y DICHOSAS los y las que lo vivan:
porque estarán PLENOS DE VIDA!

bidean@bidean.net
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