Ciclo C - Pascua - Domingo 4º - 12 de mayo - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: seguimos caminando en la Pascua.

Este cuarto domingo, llamado el del Buen Pastor, en la Iglesia está dedicado a la Oración a favor de las VOCACIONES de ESPECIAL CONSAGRACIÓN.

En nuestra sociedad no faltan líderes, y cada uno, cada una programa y promete una infinidad de realidades; tienen muchos oyentes; sus palabras invaden todos los medios de comunicación. En cambio, Cristo es el guía, el maestro y el pastor, que no excluye a nadie en su programa de salvación; no hace distinciones de personas y, si prefiere a alguien, es el que está fuera del redil. Su misión es callada; la realiza en el silencio y en el monte. Busca lo que está perdido, anima lo decaído, restaura lo que está roto, cura y sana al que está malherido.

Que la Eucaristía nos ayude a descubrir la voz de Cristo. Él mismo nos invita al banquete eucarístico. Escuchemos su llamada en el silencio de nuestro corazón.



ENCENDIDO E INCENSACIÓN DEL CIRIO PASCUAL

(Como los domingos anteriores de Pascua, es bueno destacar la procesión del inicio. Llegada la misma al presbiterio, el Presidente toma del candelero el Cirio Pascual, lo enciende y lo inciensa, mientras la comunidad sigue cantando el canto de entrada).


ASPERSIÓN CON EL AGUA

Hermanos y hermanas: la Liturgia de hoy nos presentará a Jesucristo como el Pastor que conduce a su pueblo hacia las aguas de la vida eterna. Por eso hoy, nosotros, bautizados y bautizadas en la muerte y resurrección de Jesucristo, invitados e invitadas a las fuentes de la felicidad y la vida, actualizamos NUESTRO BAUTISMO, confesando nuestra infidelidad y esperando su perdón.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios misericordioso nos purifique del pecado y, por esta celebración, nos haga dignos y dignas de satisfacer nuestra sed en la fuente de la vida eterna. R/. Amén.


GLORIA

(Durante todos los domingos de Pascua debiera ser cantado).

Como ovejas del Buen Pastor, que dio su vida por nosotros y nosotras, llenos de alegría por nuestra redención y vida nueva, cantamos nuestra alabanza a Dios Padre, juntamente con Jesús y con todos los hermanos y las hermanas: GLORIA A DIOS EN EL CIELO

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 13, 14. 43-52

En esta primera lectura, seguimos escuchando el caminar de la primera Comunidad Cristiana tras el acontecimiento de la resurrección de Jesús. Hoy se nos dice que la salvación, fruto de la pascua de Cristo, tiene una dimensión universal. Pablo y Bernabé, viendo que los hebreos no aceptan el evangelio, abren las puertas de Cristo a los gentiles. De este modo, se abre otra puerta a la evangelización, al anuncio de la Buena Nueva. Escuchamos.


2ª Lectura: Apocalipsis 7, 9. 14b-17

El autor del libro del Apocalipsis nos presenta la inmensa multitud que alaba al único Pastor y que es signo de la universalidad de la salvación. La simbología del “pastor” (que también se nos ofrecerá en el evangelio) encuentra en el Apocalipsis una nueva identidad: Cristo, Buen pastor, ha ofrecido su vida y se ha convertido en Cordero pascual inmolado. Acogemos con gozo este hermoso mensaje.


Evangelio: Juan 10, 27-30

En el relato evangélico, Jesús se presenta como el Buen Pastor que, conociendo a todas y cada una de las ovejas, las cuida y acompaña, hasta dar la vida por ellas. El conocimiento y la entrega es total, inmerecida, sin poder exigir nada por nuestra parte. Una propuesta digna de tener en cuenta en nuestro caminar creyente.

Oración de los fieles

Oremos a Dios, nuestro Padre, que ha resucitado a Jesucristo con la fuerza de su Espíritu y que manifiesta su amor a todos los hombres y mujeres.

1.- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo, para que anuncie la fraternidad humana, la familia que Dios quiere que construyamos en justicia y paz. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por nuestro mundo, inmerso en el tener cada vez más, para que Dios le envíe abundancia de servidores, que iluminen y compartan con los y las más desfavorecidos y desfavorecidas. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por las personas que están en búsqueda, para que sientan la voz de Dios que les llama a vivir con generosidad en medio de los hermanos y hermanas, y encuentren personas que les acompañen en su camino. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por los y las jóvenes, para que abran su corazón a la llamada de Cristo y estén dispuestos y dispuestas a consagrarse a él para el bien de todas las personas, especialmente las más necesitadas. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por cuantos y cuantas componemos esta comunidad, para que la fuerza del resucitado, favorezca la relación entre las personas, el respeto y el perdón. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Pascua.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN CAYADO O UN BASTÓN

(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este bastón. Es el símbolo de la autoridad. Con él te quiero ofrecer mi disponibilidad de servicio, porque, como discípulo del Buen Pastor, sé que la única autoridad existente en tu familia es la de la entrega y el servicio incondicional. Dame fuerzas para crecer en mi capacidad de solicitud. En nombre del resto de la comunidad, te ofrezco también su disponibilidad de servicio, pues bien sabemos que somos pastores unos de otros y unas de otras. Trenza entre todos nosotros y nosotras esa red del amor y la caridad.


PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, una de las cualidades fundamentales del Pastor. Queremos ser eso: medicina para los y las demás. Bálsamo y aceite que curen las heridas de las personas. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros y con nosotras.


PRESENTACIÓN DE UNA PERSONA MINUSVÁLIDA EN SU SILLA DE RUEDAS

(Con sumo respeto y siempre que no le resulte hiriente. Lo puede hacer también un sanitario o una persona que se dedique a su cuidado o lo haga en su familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: El pastor se preocupa por las ovejas más débiles y necesitadas. Por eso, Señor, a tu imagen, te traemos hoy una de las realidades de vida de nuestra comunidad, para expresar nuestros deseos de comprometernos con los y las que más lo necesitan entre nosotros y nosotras. Ese queremos que sea nuestro talante individual y comunitario.


PRESENTACIÓN DE UN PÓSTER EN EL QUE VA ESCRITO: “SÍ”

(Hace la ofrenda uno/una de los/las jóvenes de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre mío y de los y las jóvenes y niños y niñas de la comunidad, yo te traigo este «Sí», expresión de nuestra disponibilidad a escuchar tu voz y tu llamada. No permitas que nuestros oídos se cierren a causa de las muchas voces y ruidos que se producen en nuestro mundo. Que nadie nos impida oír tu llamada. Y danos a todos y a todas y a cada uno y a cada una de nosotros y de nosotras la fortaleza necesaria para seguir tus pasos en la vocación a la que nos llames.


PRESENTACIÓN DE UN/A RELIGIOSO/A O DE UN LIBRO DE LAS HORAS

(Esta ofrenda es opcional, aunque dependiendo de si en esa comunidad alguno o alguna de sus miembros vive la vida religiosa consagrada. De no ser así, uno cualquiera de la comunidad, aunque preferentemente un o una joven, ofrece un Libro de las Horas, como signo de la vida consagrada)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Muchos de vosotros y de vosotras me conocéis. Sabéis mi nombre y mi dedicación. Si me permitís, os cuento brevemente mi historia y mi vocación...
Nada de lo que os he dicho es mérito mío. Todo y sólo es pura gracia de Dios, a quien estoy profundamente agradecido/a. Ante vosotros y vosotras, quiero ofrecerme a Dios, y me uno a la ofrenda de su Hijo Jesucristo, en quien mi entrega tiene sentido y mis debilidades se vuelven lucha por acercarme a su perfección.

(Por mi parte, Señor, te traigo este Libro de las Horas, como signo de la entrega en una vida consagrada a Ti de muchos hombres y mujeres en el seno de la Iglesia. Con este Libro recibe la vida de esos hombres y mujeres, gracias a los cuales tu Iglesia sabe de la existencia de tu Reino, ya presente en medio de nosotros y de nosotras. A la vez te pido que hagas surgir en nuestra comunidad vocaciones de especial consagración).

Prefacio

(Todos participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, QUE NOS DICES TU PALABRA, COMO BUEN PASTOR»).

Te damos gracias y te alabamos, Dios bueno,
porque, desde los orígenes del mundo, eres el Pastor,
que trazaste las sendas en el universo
y guardas, desde entonces, el orden de los luceros
y el rebaño de las estrellas, incontable e inmenso,
en las luminosas noches del verano.
Abres las puertas de los vientos
y regulas el suceder de las estaciones.
Pueblas de verde en primavera la tierra
y nos regalas el frío del invierno
y, en el verano, el calor para nuestros cuerpos.
Renuevas continuamente la tierra
y llenas nuestras manos con el regalo de sus frutos.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, QUE NOS DICES TU PALABRA, COMO BUEN PASTOR".

Con esa misma sabiduría,
te acercaste a los hombres y a las mujeres
y escogiste, entre los pueblos, al de tu elección,
para hacerle superar su desesperanza,
cuando, en los mismos orígenes, pecó contra Ti
y rompió para siempre tu amistad.
Le sacaste, como Buen Pastor, de la tierra de Egipto
y le condujiste por el arenal del desierto,
hasta ponerle en el mismo umbral de la tierra prometida.
Le diste Jueces, reyes y profetas,
que, a imagen tuya, Buen Pastor,
le condujeran por la historia.
A pesar de que algunos de ellos fueron mercenarios
y quisieron aprovecharse de su autoridad,
Tú, incluso en las dificultades del destierro,
le seguiste confortando con tus palabras
y volviste a acompañarle en el regreso.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, QUE NOS DICES TU PALABRA, COMO BUEN PASTOR".

En la plenitud de los tiempos,
nos enviaste a tu Hijo Jesucristo,
nacido de María, una doncella de tu pueblo,
para abrirnos del todo tu corazón
y mostrarnos tus entrañas de amor.
Como Buen Pastor, se ocupó de los últimos
y buscó a la oveja descarriada,
curó a las heridas,
y nos dijo las palabras que nos devolvían a tu Reino.
Cargó sobre sus espaldas nuestra debilidad
y, sin dudarlo, subió hasta la cruz,
donde entregó, hasta el último suspiro, su vida,
identificándose, así, el Pastor con el Cordero,
que se ofrecía a Dios por la salvación de todos y de todas.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, QUE NOS DICES TU PALABRA, COMO BUEN PASTOR".

Por la acción de tu Espíritu Santo,
nos reunió a todos los hombres y mujeres en un único rebaño,
que peregrina, desde entonces, por la historia,
contando con tu fortaleza y diciendo tu Palabra,
para que todos y todas se vayan reuniendo en la familia,
que te rodeará para siempre en tu Reino.
Que esta comunidad y sus pastores, a imagen de tu Hijo,
planten en este mundo la esperanza,
curen las enfermedades de las personas
luchen por la justicia y siembren la fraternidad,
para que no se pierda ninguno de tus hijos e hijas.
Haz comprender a todos y a todas, en tu Iglesia,
que seguir a tu Hijo es darse hasta el final.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, QUE NOS DICES TU PALABRA, COMO BUEN PASTOR".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: al despedirnos hoy, reforcemos nuestro amor y nuestra entrega a la comunidad donde celebramos nuestra fe con otros y otras creyentes. Pero no nos conformemos en encerrarnos en ella, sino que, como Jesús, el Buen Pastor, prestemos nuestras palabras y nuestras obras, para que el mundo encuentre su luz, su paz y esperanza. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. Amén.

- Para que, al celebrar con gozo la Pascua, nos alegremos con la esperanza de la Pascua eterna. Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nosotras y siempre nos acompañe. Amén.

Reflexión para este día

“Yo soy el buen pastor,
conozco a mis ovejas y las mías me conocen”.




Caminando en la Pascua, llegamos a este Cuarto Domingo, llamado del BUEN PASTOR y que en la Iglesia está dedicado a la ORACIÓN en favor de las Vocaciones de ESPECIAL CONSAGRACIÓN.

Hoy en día no faltan líderes que señalen nuevos caminos. Pero pocos y pocas son los y las que entre ellos y ellas están dispuestos y dispuestas a dar su vida. Eso ya es otra cosa. “¡Cómo vamos a llegar a ese punto…!”. Pues JESÚS lanza una denuncia en contra de los falsos pastores y se atribuye a sí mismo el título de BUEN PASTOR y lo fundamenta en la verdad de su vida, manifestada en su espíritu de amor y servicio hasta la muerte. Él nos abre la puerta de acceso a la vida de Dios-Padre; y no hay otro camino.

De ahí que el mensaje de este día sea así de comprometido: sólo hay una puerta que se abre a una vida verdadera y nueva, la del AMOR hecho SERVICIO y ENTREGA gratuita.

Por eso, en este día del Buen Pastor, oramos por las VOCACIONES de ESPECIAL CONSAGRACIÓN. Y todo ello con un objetivo claro: servir a las personas y anunciarles, con su vida y su palabra, la Buena Noticia de Dios.

¡Dichosos y dichosas los y las que ponen su VIDA
al SERVICIO de los DEMÁS!

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