Ciclo C - Pascua - Domingo 5º - 19 de mayo - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: la celebración de este domingo, como todos los de Pascua, se ha de caracterizar por la alegría. No es posible la alegría con división. El Señor nos llama con urgencia a superar todas nuestras diferencias, al respeto de unos hacia otros y hacia otras, y a vivir unidos y unidas en la fraternidad.

Lo que nos tiene que distinguir como comunidad de Jesús es el AMOR, nuestro deseo sincero de ser signos de acogida, de justicia y de paz. Toda la celebración de hoy va a tener como música de fondo el mandamiento del amor.

Preparémonos a vivir con profundidad, pidiéndole al Señor que abra nuestros corazones a su mensaje y a su fuerza transformadora. Iniciamos la celebración.


ENCENDIDO E INCENSACIÓN DEL CIRIO PASCUAL

(Como venimos haciendo todos los domingos de Pascua, concluida la procesión de entrada, el Presidente enciende el Cirio Pascual, lo sitúa en el candelero y lo inciensa inmediatamente. Mientras tanto, prosigue el canto de entrada).


ASPERSIÓN CON EL AGUA

Hermanos y hermanas: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros y en nosotras la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios, Padre misericordioso, que nos ha mostrado en Jesús el Camino, la Verdad y la Vida en plenitud, nos conceda su gracia abundante y nos haga dignos y dignas de satisfacer nuestra sed en las fuentes de su vida eterna. R/. Amén.


GLORIA

(Durante todos los domingos de Pascua debiera ser cantado).

Hermanos y hermanas: dirijamos nuestro canto de alabanza a Dios, Padre amoroso, que nos ha bendecido en la persona de su Hijo y nos ha llamado a ser nación consagrada y pueblo de su propiedad. A Él nuestra alabanza y nuestra acción de gracias siempre: GLORIA A DIOS EN EL CIELO

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 14, 21b-27

Escuchamos una nueva página del caminar de la Primera Comunidad Cristiana. Pablo, terminado su primer viaje misionero, vuelve a Antioquía para contar su experiencia y comunicar cómo los paganos han acogido el Evangelio. Entre las comunidades se estrechan los vínculos de comunión. Pablo sufre las dificultades de la misión y procura ser fiel al mandato recibido. Escuchamos el relato.


2ª Lectura: Apocalipsis 21, 1-5a

Qué bien han de sonar hoy a nuestros oídos esas palabras de esperanza que nos dice el autor del Apocalipsis de “un nuevo cielo y una nueva tierra”, cuando nos rodean tantas calamidades y se nos transmiten tantas noticias desagradables. La creación entera, cerrada sobre sí misma y encadenada por el egoísmo de los hombres y de las mujeres, ha sido liberada y ha quedado abierta al futuro y nosotros y nosotras hemos de ser testigos de ese nuevo futuro. Ésta es la invitación de esta lectura.


Evangelio: Juan 13, 31-33a. 34-35

Nos disponemos a escuchar al Maestro. Jesús ha explicado con hechos que el AMOR es SERVICIO y, luego, ha mostrado que ese servicio se extiende a todos y a todas, incluso al enemigo, aún a costa de la vida. Jesús nos recuerda que sólo amando a las personas se ama a Dios, que Dios es inseparable del ser humano. El amor a los y a las demás personas es la única prueba de nuestro amor a Dios. Inmensa la reflexión que se nos propone.

Oración de los fieles

Oremos a Dios, nuestro Padre-Madre, que ha resucitado a Jesucristo con la fuerza de su Espíritu y que manifiesta su amor a todos los hombres y mujeres.

1.- Por la Iglesia, extendida por los cinco continentes, para que sepa hacer presente, con alegría, el amor que Dios nos tiene y todos los hombres y mujeres podamos vivir como hijos e hijas de un mismo Padre. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los y las gobernantes de todos los países de la tierra y, de forma especial, por los y las de nuestro pueblo, para que favorezcan y promuevan caminos de paz y libertad para todas las personas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los padres y madres de familia, para que reciban respuesta a sus constantes desvelos y sean modelos de amor, entrega, alegría y unidad en sus hogares. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los niños y niñas que, en estos días de Pascua, reciben la Primera Comunión, para que las comunidades y sus familias les acojan y apoyen en su maduración cristiana. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos y por todas, por cada uno/a de nosotros y de nosotras, para que vivamos el mandamiento nuevo del amor; seamos respiro y descanso para cuantos y cuantas nos rodean. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Pascua.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES DE ALMENDRO

(El ramo puede ser de flores de cualquier árbol y lo puede ofrecer cualquiera de las personas adultas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este hermoso ramo de flores, que es símbolo, sin embargo, de lo que les sucede a quienes no están unidos a Cristo, pues su belleza desaparece en breve tiempo. Las flores se marchitan y quedan desnudas las ramas, que entran también en un proceso de muerte. Señor, nosotros y nosotras no queremos ser tan hermosos o hermosas como este ramo de flores, pero sí queremos, si Tú así nos lo concedes, vivir como tu Hijo lo hizo, por la gracia que nos concedes a través de Él.


PRESENTACIÓN DE UNAS TIJERAS DE PODAR

(Otra persona adulta presenta unas tijeras de podar. Puede ser de sexo distinto al que ha hecho la ofrenda anterior)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo estas tijeras de podador. Todos y todas conocemos cuál es su finalidad y cómo, matando lo superfluo, generan nueva y más vigorosa vida. También sabemos que la permanencia en tu Hijo Jesucristo nos pone en situación de poda, de morir para resucitar. Que las dificultades de la poda no nos hagan desistir de vivir en Jesucristo, de imitarle y de identificarnos con Él.


PRESENTACIÓN DE UN BEBÉ

(Esta ofrenda la debe hacer la propia madre del niño o de la niña)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy el fruto de mis propias entrañas. Permaneció en ellas durante nueve largos meses, dependiendo en todo y por todo de mí. Aún sigue dependiendo, pues es un ser tan frágil que sin mí no sería capaz de sobrevivir. Soy consciente, sin embargo, de que el niño (la niña) es un proyecto de persona distinto, el que ha de favorecer su desarrollo. Así queremos todos nosotros y nosotras, Señor, ser en unión a tu Hijo Jesucristo. De él recibimos la vida, pero nosotros y nosotras hemos de ser protagonistas y libres para vivirla. Edúcanos, Señor, en la libertad y la responsabilidad.


PRESENTACIÓN DE UN MAPA O PLANO DE UNA CIUDAD

(Da lo mismo que sea un mapa de carreteras que un plano de una ciudad, y que haga la ofrenda cualquier miembro de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este mapa (plano), ayuda para los y las que no encuentran los caminos. También los hombres y mujeres de hoy, nosotros mismos, buscamos con ansiedad el sentido de nuestras personas y de nuestras vidas; muchos de ellos y de ellas ni siquiera lo encuentran.

Al ofrecerte hoy este signo, nosotros y nosotras queremos hacer pública confesión de que tu Hijo, Jesucristo, es nuestro mejor y único mapa para saber cuáles son los caminos de nuestra vida, pues Él los recorrió primero. Te pedimos hoy, sin embargo, que, si se hace la oscuridad en nuestras vidas o surgen la duda y la tentación, Tú nos ilumines para recuperar, en y por tu Hijo Jesucristo, nuestro sentido.


PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi trabajo sé bien lo que te traigo y para lo que sirve. Es una piedra, y la usamos para construir con solidez. Como ella, y aún más porque es la clave, es tu Hijo Jesucristo para nuestra comunidad y para la Iglesia. Gracias a Él se sostiene todo el edificio y, en él, encuentra su sentido.

Al hacerte hoy esta ofrenda, quiero, en nombre de toda la comunidad, ofrecerte nuestro edificio espiritual, el Cuerpo de tu Hijo que se «encarna» en nuestra parroquia (comunidad). Y con ella, va nuestro compromiso de ser testigos de tu Hijo resucitado en medio de este mundo. Nuestra experiencia de unidad entre nosotros y nosotras y de servicio al mundo quiere ser nuestro ofrecimiento.

Prefacio

(Todos de pie se disponen a participar en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS PIDES AMARNOS, COMO TÚ NOS AMAS»).

Te damos gracias y te bendecimos, Dios Padre nuestro,
porque, para pedirnos que nos amáramos,
nos has dado ejemplo, y sobrado, al querernos primero.
Cuando todo estaba perdido por nuestro pecado
y sólo merecíamos la dureza de tu justicia,
se enterneció tu corazón, y nos perdonaste,
sembrando en nuestro interior la esperanza.
Nos reuniste, primero, en un pueblo,
a quien diste suficientes pruebas de tu amor,
salvándole de la esclavitud de Egipto
y acompañándole, de la mano, por el desierto.
Le regalaste la tierra de promisión
y le diste reyes, sacerdotes y profetas,
para recordarle en toda situación tu amor.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS PIDES AMARNOS, COMO TÚ NOS AMAS".

Si a aquel pueblo tuyo de predilección
le mostraste tu corazón de Padre,
sin que, tantas veces, reconociera tu amor,
llegada la plenitud de los tiempos,
quisiste desvelar por entero los misterios de tu corazón.
Nos enviaste a tu Hijo único,
se encarnó de María, la Virgen,
nació como un pobre en el portal de Belén,
le encomendaste su educación a un hombre justo
y fue creciendo en un ambiente de pobreza y trabajo,
hasta que, llegado a la madurez,
puso sus pies sobre los caminos de Galilea
y empezó a predicar la cercanía de tu Reino.
A sus palabras unió los gestos de salvación
y supo calmar los gritos de toda debilidad,
porque a Ti no se te escapa ningún lamento
ni te es desconocido ningún rostro humano.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS PIDES AMARNOS, COMO TÚ NOS AMAS".

Cuando parecía que nos habías amado suficientemente,
nos sorprendiste todavía con una prueba de mayor amor.
Y tu Hijo Jesucristo, para reconciliarnos contigo,
supo abrazar la Cruz del desamor
y cargó sobre sus espaldas con nuestro pecado
y se entregó a Ti como víctima agradable en la Cruz.
Ni siquiera se ahorró para Él
el último aliento de su vida,
que lo supo poner en tus manos divinas,
como el pago definitivo de obediencia a tu amor.
Rescatado de la muerte a la vida de la resurrección,
nos envió al Espíritu Santo,
el Amor que, desde siempre, os une,
para que nosotros y nosotras
sepamos responderte al amor con amor.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS PIDES AMARNOS, COMO TÚ NOS AMAS".

Si el Espíritu es la causa de vuestra unidad,
ese mismo Espíritu nos ha reunido en la Iglesia,
tu nuevo pueblo de predilección,
para que nos amemos como hermanos y hermanas
y sembremos en este mundo la delicada planta del amor.
Te pedimos ahora, sin embargo,
que tu Espíritu robustezca nuestros corazones
y nos haga testigos del Señor Jesús en el mundo.
Que sepamos que amar es liberar a las personas
curar sus múltiples heridas,
propiciar la paz, la justicia y la unidad,
no ahorrarnos nada para nosotros y nosotras
y ser capaces, desde la libertad,
de pagar la deuda de amor contraída contigo.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS PIDES AMARNOS, COMO TÚ NOS AMAS".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: nunca subrayaremos suficientemente los creyentes que el amor fraterno es el verdadero test para verificar la autenticidad de una comunidad que quiere ser la de Jesús. Lo que permite descubrir “la verdad” de una comunidad cristiana no es su ideario, ni sus estatutos, ni su organización. La señal para conocerla, también hoy, es el amor vivido y manifestado al dejarse llevar por el Espíritu de Jesús. Ésta es su invitación: dejarnos transformar por su amor para que así nuestro amor también transforme nuestro entorno. Hermanos y hermanas, seamos signos de esta Buena Nueva. ¡Feliz semana a todos y a todas!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. Amén.

- Para que, al celebrar con gozo la Pascua, nos alegremos con la esperanza de la Pascua eterna. Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nosotras y siempre nos acompañe. Amén.

Reflexión para este día

“Os doy un mandamiento nuevo:
que os améis unos a otros, como yo os he amado”.




Siguiendo adelante en la vivencia y experiencia pascual, la Comunidad Cristiana es interrogada y, al mismo tiempo, invitada a acoger la propuesta del Señor Jesús: “la señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros”. Éste es el SIGNO de IDENTIDAD, la que imprime carácter, un estilo de ser y de vivir. En la alegría pascual se nos recuerda la síntesis del mensaje de Jesús antes de su entrega y de su muerte.

Hoy la liturgia nos hablaré de un “cielo nuevo y una tierra nueva”, si bien cada día descubrimos la realidad de la muerte y del dolor; pero con todo, en la resurrección de Cristo “ALGO” ha comenzado y es que así se nos ha manifestado lo realmente NUEVO: es el amor de Dios, entregado por nosotros y por nosotras.

Por eso, si queremos manifestar al mundo el verdadero rostro del Padre y hacer de esta tierra una tierra de esperanza y de vida, hemos de practicar el mandamiento NUEVO del Señor Jesús: su amor está reclamando nuestro amor. Si nos amamos como Él mismo nos amó, entonces recreamos el mundo, damos razón de nuestra esperanza y rompemos las cadenas que nos esclavizan; nos convertimos en instrumentos de reconciliación. Sólo el cumplimiento de este mandamiento del amor puede crear hombres y mujeres nuevos para ese cielo nuevo y esa tierra nueva.

¡Dichosos y dichosas quienes creen en la Resurrección
y lo manifiestan viviendo el MANDAMIENTO del AMOR!

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