Ciclo C - Tiempo Ordinario2 - Domingo 15º - 14 de julio - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos/as, hermanos y hermanas, a este encuentro de fraternidad en torno a la mesa de Jesús.

La celebración de la Eucaristía siempre nos hace presente la llamada que Jesús dirige a todas las personas. La parábola del BUEN SAMARITANO es el contenido del evangelio que proclamaremos hoy. En ella nos hace una llamada que merece nuestra respuesta, desde la total libertad con que Dios nos ha creado.

Pero también Cristo, como buen Samaritano, saldrá a nuestro encuentro para curar nuestras heridas y debilidades. También, hoy, nos podemos hacer esta pregunta ¿quién es mi prójimo? Porque hay mucha gente que sufre a nuestro lado, a quien hay que ayudar y levantar, a quien hay que curar y estar cercanos y cercanas… Hoy necesitamos descubrir quién es mi prójimo.

¡Buen ánimo! Si miramos bien, veremos que hay faena para todos y para todas. ¡Felices los y las que se hacen “próximos”, esto es, “prójimos”!

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Deuteronomio 30, 10-14

El viejo libro nos recuerda que el precepto fundamental de la Ley es: “Escucha la voz de Dios”. Todos los demás preceptos se centran en él. La obediencia a la voz del Señor, es vivir en fidelidad. Los mandamientos no se imponen desde fuera, sino que se viven y se llevan escritos en el corazón. Acogemos esta reflexión.


2ª Lectura: Colosenses 1, 15-20

Esta lectura, de la Carta a los Colosenses, es un himno cristológico que canta, como otros himnos paulinos, la dignidad divina de Cristo Jesús: Cristo creador, Cristo redentor y Cristo reconciliador se unen para describir esa inmensa novedad. Lo escuchamos desde el corazón.


Evangelio: Lucas 10, 25-37

Según el relato evangélico que vamos a escuchar el prójimo es el que se acerca a la otra persona. La parábola es una explicación impresionante de las reacciones suscitadas ante el prójimo necesitado de ayuda. Jesús es el Buen Samaritano y nos invita a tener sus mismos sentimientos y hacer lo que él hizo. Lo acogemos.

Oración de los fieles

Siguiendo el ejemplo de Jesús, acudamos con confianza a Dios, nuestro Padre, presentándoles nuestras oraciones y necesidades.

1.- Para que la Iglesia sepa mostrar la grandeza del amor de Dios, no con discursos lejanos, sino que se acerque, como Buen Samaritano, a curar las heridas y a sanar los corazones doloridos, mostrándose cercana y solidaria. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por los y las que gobiernan las naciones y, de forma especial, por los y las más cercanos/as a nosotros, para que favorezcan la concordia, la justicia y la paz entre todos. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por los pobres, necesitados y necesitadas y enfermos y las enfermas, para que, por nuestra ayuda y amor, descubran el rostro de Cristo, el Buen Samaritano. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantos y cuantas en la Iglesia poseen el carisma del servicio y la atención a los ancianos y ancianas y enfermos y las enfermas, para que vivan su compromiso con ilusión y entrega con los más desfavorecidos y desfavorecidas. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra Comunidad Parroquial sea una casa de acogida y de encuentro, donde todos se sientan queridos y queridas y respetados y respetadas. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LOS DOLORES DE LA COMUNIDAD

(Hace esta ofrenda el propio Presidente de la Comunidad. La puede iniciar haciendo un resumen de los enfermos y enfermas, ancianos y ancianas y necesidades que sufren los distintos miembros de la comunidad. Conviene prepararlo con esmero, con el fin de evitar los tópicos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: hoy te quiero ofrecer todos los dolores y necesidades que sufrimos cada uno y cada una de los miembros de esta comunidad. Los queremos unir a los de tu Hijo Jesucristo, para que Tú los aceptes complacido y de buen grado. Pero te pedimos que nos hagas sensibles para poder descubrir y sanar las heridas de los demás; que, como buenos samaritanos y buenas samaritanas, no pasemos de largo de ninguno y de ninguna de los que yacen en el camino de la vida.


PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Esta ofrenda la debe realizar uno de los miembros del equipo de Pastoral Sanitaria o, en su defecto, alguien que cuide en su familia de un enfermo/a, un anciano/a o un/una minusválido/a)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, por mi parte, este vaso de aceite. Y va con él, no solo mi compromiso sino también el de todos y cada uno de los miembros de la comunidad, de que nuestro testimonio de la Resurrección de tu Hijo lo hemos de realizar a través de la palabra y también de nuestra solidaridad para con todas las personas y, de forma especial, para con los/as más necesitados y necesitadas. Señor, queremos ser bálsamo que palíe los dolores de las personas y medicina que les cure de todos sus males.


PRESENTACIÓN DE LAS LLAGAS DE LA HUMANIDAD

(Esta ofrenda la hacen tres jóvenes de la comunidad. Dos de ellos o ellas, que han preparado previamente un resumen de los más serios problemas de la humanidad y de la sociedad en las que vivimos, los presentan por separado: El primero o la primera de ellos o de ellas hace el resumen de los problemas del Tercer Mundo y el segundo o la segunda, de los más cercanos a nosotros; es decir, de la sociedad occidental. El tercero o la tercera de los jóvenes se encarga de hacer la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros somos miembros jóvenes de esta comunidad, que se ha reunido para celebrar el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, expresada hoy, en este mundo, a través de esa lista de problemas, que nosotros y nosotras hemos encontrado y que, seguro, no son los únicos que afectan a los hombres y mujeres de hoy. Hazte presente, Señor, y transfórmalos en vida, y no te olvides hacernos crecer a nosotros y a nosotras en amor y solidaridad para luchar contra ellos y transformarlos a la altura de tus deseos y tu voluntad.


PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, una de las cualidades fundamentales del Pastor. Queremos ser eso: medicina para los otros y para las otras. Bálsamo y aceite que curen las heridas de los y las demás. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros, de las otras. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros y con nosotras.


PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO

(Un/a agricultor/a -si lo hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida y de la siembra que tu Hijo ha realizado y sigue realizando en nosotros y en nosotras, para que vivamos desde tu proyecto de vida. Haz, Señor, que esa siembra encuentre en nosotros y en nosotras una tierra buena, capaz de producir los frutos que Tú quieres y deseas en nosotros y en nosotras. Ayúdanos en esta tarea que se nos antoja complicada en nuestra vida.


PRESENTACIÓN DE UN LIBRO RELIGIOSO DE OTRA RELIGIÓN

(Puede hacer esta ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi parte, yo te ofrezco este libro de otra religión. Con él, te quiero hacer presente, en mi nombre y en el de toda la comunidad, que de la misma manera que Tú eres el Padre de todas las personas, pertenezcan a la religión que sea, nosotros y nosotras nos comprometemos a ser dialogantes, cercanos/as y colaboradores de todos los hombres y mujeres con los que nos encontremos en nuestro caminar, aunque su piel tenga otro color, o tengan una religión diferente.

Prefacio

(Tras la ofrenda, el Presidente inicia la oración de Acción de Gracias, en la que participa la Comunidad: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ILUMINAS LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN PARA EL AMOR»).

Te damos gracias y te alabamos, Padre santo,
porque, cuando creaste al ser humano,
lo hiciste en comunidad y para el amor.
Llenaste la tierra de pueblos y ciudades,
para que ninguno viviera solo
y, entre todos y todas,
descubriéramos lo que es la sociedad.
Por el egoísmo y la búsqueda de poder
rompimos la amistad contigo,
y Tú no nos diste la espalda,
e hiciste florecer en nosotros y en nosotras la esperanza
y la alimentaste a fuerza de cariño y amor.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ILUMINAS LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN PARA EL AMOR".

Cuando floreció el alba de la historia,
nos enviaste a tu Hijo Jesucristo,
nacido de mujer y en una familia,
para que conociera los vínculos del amor.
Decidido a predicar la venida de tu Reino,
edifica en su entorno una comunidad,
que le acompaña y comparte su vida.
Su predicación la unió a las obras,
para que no fueran vanas palabras,
sino que, abriendo tu corazón,
supiéramos todos los hombres y las mujeres
lo que es el amor.
Tanto nos quiso, que se puso en nuestro lugar,
y te entregó su vida en sacrificio.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ILUMINAS LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN PARA EL AMOR".

Tu Iglesia, Señor, ha luchado a lo largo de la historia
entre el amor y el desamor.
Santos y comunidades religiosas han vivido para servir,
pero otros muchos y muchas, por una falsa religiosidad,
han cerrado sus corazones a la solidaridad.
Envía hoy sobre nosotros y nosotras, Señor, tu Espíritu,
para que recuperemos la sensibilidad del amor.
Que no se nos escape ningún lamento
ni quede sin respuesta ninguna necesidad.
Haznos comprender que somos seguidores de tu Hijo,
que fue solidario, ocupando nuestro lugar.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ILUMINAS LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN PARA EL AMOR".

Que la fuerza de tu Espíritu, Señor,
nos lance, también, en medio del mundo y de la sociedad,
para ser ahí mismo semillas de solidaridad.
Hermanos y hermanas de todos los hombres y mujeres,
no podemos preguntar por quién es nuestro prójimo,
sino que, con todos y todas, hemos de colaborar
por hacer una sociedad más fraterna,
que viva en este mundo como en su propia casa
y que conviva desde el diálogo y la justicia.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ILUMINAS LOS OJOS DE NUESTRO CORAZÓN PARA EL AMOR".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: hemos escuchado la Palabra de Dios que nos compromete en una acción responsable en favor de nuestros hermanos y hermanas más desfavorecidos y desfavorecidas, para que salgamos decididos y decididas a descubrir en nuestro entorno y para servir a nuestro “próximo-prójimo”, ya que el Buen Samaritano, Jesús, ha curado nuestras heridas y nos ha transmitido su fortaleza para estar cerca de los y las que más sufren. ¡Feliz semana, como “buenos samaritanos” y “buenas samaritanas”!

Reflexión para este día

“Tus palabras son espíritu y vida;
Tú tienes palabras de vida eterna”




Disponerse a escuchar y acoger el mensaje de Jesús -una vez más- es necesario. Aunque luego nos llevemos “sorpresas”. Y es que Él ni en vacaciones deja en paz a los suyos. Porque la presencia del Reino tiene que hacerse realidad en cada momento y en cada circunstancia. Preparémonos.

Jesús no se pierde en palabras grandilocuentes, en frases teóricas que confunden mucho y dicen poco. Jesús pone comparaciones sencillas, de la vida y, desde ahí, presenta a quien le escucha, el CAMINO a SEGUIR. Hoy la pregunta es clara: “¿Quién es mi prójimo?” Y Jesús responde directamente: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó… y cayó en manos de unos bandidos…”. Una historieta muy conocida para todos nosotros y nosotras, pero que “pega”, “nos pega en las narices” si la escuchamos desde el corazón.

Descubrir al prójimo, esto es, al próximo, al que está cerca y me necesita, ése es el SACRAMENTO de CRISTO. Ésta es la invitación-lección de la liturgia de hoy. Si no es así… ¿en qué se diferencia mi ser creyente de aquél que no lo es? Dejándonos de etiquetas (alcohólico, drogadito, separado, enfermo del Sida, etc.) y descubriendo a mi PRÓJIMO: he aquí el DESAFÍO que nos presenta la liturgia de hoy, en este domingo.

¡Dichosos y dichosas quienes se sienten “prójimos/próximos”
de los necesitados y de las necesitadas:
porque descubrirán el SACRAMENTO de CRISTO!

bidean@bidean.net
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