Ciclo C - Tiempo Ordinario2 - Domingo 18º - 04 de agosto - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas a este encuentro de fe y de fraternidad.

También en esta ocasión, la Palabra de Dios vendrá en nuestra ayuda de cara a vivir de una manera acorde a nuestra condición cristiana.

Y en la celebración de hoy se nos recordará que hay un riesgo en el disfrute desmesurado de los bienes, porque nos puede llevar a olvidar nuestra condición de hijos e hijas del mismo Padre-Dios, su NUEVA FAMILIA y que Jesús ha inaugurado. Y es que es un hecho: Dios no puede reinar en la vida de una persona dominada por el dinero y los bienes.

Hermanos, hermanas: estemos muy atentos y atentas porque hoy Dios nos quiere hablar a cada uno de nosotros y de nosotras, personalmente. Damos comienzo a nuestra celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23

El sabio de Israel hace una reflexión y se pregunta si vale la pena tanta desazón y fatiga como nos cuestan las cosas de este mundo. Su conclusión es clara y rotunda: vanidad de vanidades; es decir, no sirve para nada que nos afanemos tanto en acumular y poseer. Lo material nunca nos dará la felicidad. Escuchemos su reflexión.


2ª Lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11

El apóstol Pablo nos invita a vivir con los ojos y el corazón puestos en lo que verdaderamente importa: las cosas de Dios. Pero para poder vivir en y desde Dios es necesario experimentar la nueva vida que brota del bautismo y del encuentro personal con Cristo. Hermoso testimonio del creyente y apóstol Pablo.


Evangelio: Lucas 12, 13-21

La lectura evangélica forma parte de una sección de Lucas que recoge las enseñanzas de Jesús relacionadas con los bienes de este mundo. Y la conclusión es clara: de nada sirve la acumulación de bienes; y quien piensa que la vida depende del atesorar riquezas, es un insensato. Es el mensaje de este evangelio. Lo escuchamos.

Oración de los fieles

Siguiendo el ejemplo de Jesús, acudamos con confianza a Dios, nuestro Padre, presentándole nuestras oraciones y necesidades.

1.- Por la Iglesia, para que viva con los ojos puestos en los bienes del Reino y sea testigo de la necesidad de entregar la vida en favor de los más desfavorecidos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los gobernantes de los pueblos, para que encuentren caminos de diálogo y entre todos logren la repartición justa de todos los bienes de la tierra. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los enfermos y enfermas, marginados y marginadas, excluidos y excluidas de nuestra sociedad, para que sientan cerca la solidaridad y el calor de los y las seguidores de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que todos los seguidores y seguidoras de Jesús vivamos el desprendimiento que dimana de la imitación de Cristo muerto y resucitado y esto nos lleve a ser solidarios y solidarias con todas las personas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros y nosotras que nos decimos creyentes, seguidores y seguidoras de Jesús, para que nuestros signos de identidad sean la solidaridad, la fraternidad, la acogida y la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN BILLETERO VACÍO

(Lo hace un varón adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este billetero vacío, porque estoy convencido de que, teniéndote a Ti, todo lo demás queda en segundo plano. Sin embargo, Señor, las tentaciones son grandes en este mundo y en estos tiempos y distraen nuestros corazones de tu seguimiento en radicalidad. No lo permitas, Señor, y danos a todos y a todas tu gracia y fortaleza.


PRESENTACIÓN DE UNA REVISTA DEL CORAZÓN

(Puede hacer la ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo esta revista de las llamadas del corazón. Es como un espejo de la vanalidad y superficialidad de la vida, de cómo por un poco de gloria y popularidad la gente de hoy pierde los estribos y la razón. Yo te la ofrezco hoy como reconocimiento de tu único señorío. Señor, todo lo pospongo a Ti y todo lo valoro a tu trasluz. Haz, Señor, que sea capaz de vivirlo en lo ordinario de mi existencia con todas las cosas.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE LA COMPRA

(Una cesta de compra, de esas que existen en todas las casas, que puede ser presentada por un ama de casa de la comunidad. Bajo ella se esconde la tentación consumista de todo ser humano. Es una tentación de adormecimiento)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo un instrumento de mi trabajo, aunque a la vez es signo del afán consumista que nos invade a todos y a todas los que formamos la sociedad actual. Haz, Señor, que no caigamos en la trampa consumista, porque, de lo contrario, en nada nos distinguiríamos de este mundo y sus valores. Danos luz para discernir, para permanecer despiertos/as y en vela, porque Tú nos prometiste tu Espíritu para poder vivir según el estilo de Jesús.


PRESENTACIÓN DE UN DISCO

(Esta ofrenda bien la podría hacer una o un joven de la comunidad. Ellos son los consumidores más habituales de la música y los que han hecho de ella su compañía más frecuente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este pequeño disco. Sobre todo, los y las jóvenes hemos hecho de ellos y de la música nuestra compañía más habitual. Sin embargo, ocultan nuestro miedo al silencio, a la soledad y a encontrarnos con nosotros mismos, con nosotras mismas, como si fuéramos el mayor y más espantoso fantasma del que hemos de huir. Al matar el silencio, nos es difícil encontrarnos contigo y poder saborear lo que es la oración. Al presentarte hoy este disco, me gustaría reivindicar el silencio frente a los ruidos, la capacidad de escucha a los y las demás frente al aislacionismo que nos producen unos cascos y la oración frente al vacío existencial en el que vivimos.


PRESENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE FIESTAS

(Esta ofrenda lo puede presentan una familia de la comunidad, y uno de sus miembros dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te presentamos el programa de fiestas del pueblo y de otras fiestas que tanto abundan en esta época del año. Te pedimos que no nos quedemos en el mero consumo, en el ruido y la charanga. Mas bien, que sean una oportunidad que sepamos aprovechar para vivir el encuentro familiar, la comunicación, profundizando también, en nuestras relaciones. Ayúdanos a vivirlas con este sabor gozoso y positivo.

Prefacio

(Todos, de pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS»).

Te alabamos y te bendecimos,
Dios, Padre rico en misericordia.
porque has derramado sobre las personas y el universo
ríos inmensos de los tesoros de tu gracia.
Las posibilidades ilimitadas de la creación,
el poder de la inteligencia humana,
y la dirección minuciosa de la historia
son algunos de los ejemplos de la generosidad
con la que nos has amado.
R/. "DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS".

A los hombres y mujeres, Señor,
nos has hecho hermanos y hermanas,
porque todos y todas, y por un igual,
te podemos invocar como Padre
y vivir la filiación.
Es más, enviaste tu Hijo al mundo,
para que nos mostrara tu corazón
y comprendiéramos en él nuestra adopción.
Además, pusiste el mundo, Señor, en nuestras manos,
aunque no para apropiarnos de los bienes,
excluyendo unos a otros de su disfrute,
sino para ponerlos al servicio de los demás,
con el fin de que por ellos nos realicemos
y logremos ser en este mundo tu espejo.
Padre de todas las criaturas,
nos diste el mundo por casa.
Y, por eso, hoy te damos las gracias.
R/. "DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS".

Sin embargo, Señor, nosotros y nosotras no hemos sabido
ni vivir la fraternidad ni ser justos.
Muchos hombres y mujeres,
y también nosotros y nosotras,
han trastocado el orden que Tú quisiste para la tierra.
Unos pocos y unas pocas poseen casi todo,
mientras la mayoría no posee casi nada
y se ve obligada a trabajar como animales de carga,
valorados y valoradas sólo por su capacidad de producción.
¡Que sí, Señor! Que, aunque no te lo creas
el sueño de tu tierra para todos y todas
lo hemos convertido
en la propiedad de unos pocos, de unas pocas.
R/. "DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS".

Ya en los tiempos antiguos
levantaste la voz por los profetas
para denunciar la injusticia
y el maltrato de los y las pobres.
Es más, sembraste en sus corazones la esperanza,
pues les prometiste enviarles a tu Mesías,
que conduciría a ese resto del pueblo
por los caminos de la justicia y la libertad.
Y cumpliste tus promesas en tu Hijo Jesucristo,
que nació de mujer para ser igual que cualquiera,
se olvidó de su rango y se hizo como un siervo,
para hacernos partícipes de tu riqueza.
Su vida fue un aplauso en favor de los y las pobres
y un juicio en contra de los ricos/as y poderosos/as.
Por eso, le condenaron a muerte
y Él entregó su vida en una cruz,
para que los y las pobres tuvieran acceso a tu Reino.
R/. "DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS".

Nosotros y nosotras, Señor, te pedimos hoy
que la comunión del Cuerpo de tu Hijo
nos haga solidarios y solidarias con su causa,
que luchemos por la implantación de la justicia,
denunciemos la injusticia que nos rodea
y colaboremos con cuantos y cuantas quieren
la transformación del mundo.
Señor, que los bienes de la tierra
sean para todos nosotros y nosotras unos medios
que nos permitan a todas las personas
acceder a la dignidad de vivir como tus hijos e hijas.
R/. "DICHOSOS Y DICHOSAS POR SER POBRES EN EL ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS Y DE ELLAS ES EL REINO DE LOS CIELOS".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: la vida de una persona tiene sentido, y se hace rica ante Dios, cuando ha sabido establecer una escala de prioridades que responde a las urgencias del Reino. Saber centrar nuestra vida, tener unos objetivos claros y evangélicos, un horizonte que se identifique con el Reino, un querer que sea expresión de la voluntad de Dios, eso es lo que nos hace ricos y desbordar de vida. Todo lo demás es haber errado en nuestros deseos más hondos.

Pero vivir conforme a las exigencias del Reino supone vivir contracorriente, dando la espalda a los valores que dominan e imperan en nuestra sociedad. Para vivir en fidelidad necesitamos la fuerza del Señor. Que Él nos sostenga y anime en nuestro caminar. ¡Feliz semana de testimonio evangélico!

Reflexión para este día

“Dichosos y dichosas por ser pobres en el espíritu,
porque de ellos y de ellas es el Reino de los Cielos”




Cuando te pones ante la Palabra de Dios, ésta molesta y, en ocasiones, machaca. Y no porque diga nada extraordinario, sino que dice “lo ordinario” pero con mordiente. Claro que es normal porque solemos cantar aquello de “Tu palabra me da vida…”: resulta que Dios se lo cree, y luego nos atiza.

Las lecturas de este domingo, descaradamente, quieren iluminar nuestra vida para que no vivamos engañados y engañadas. La cuestión de fondo es el SENTIDO DE NUESTRA VIDA y su vinculación con el uso y trato que damos a las cosas, los bienes, las posesiones, la riqueza, el consumo, etc.

Ante el “tanto tienes, tanto vales” como principio de este nuestro mundo; ante el hecho de “enriquecidos por fuera, empobrecidos por dentro”, la Palabra de Dios levanta la voz para denunciar como falsos esos planteamientos. Jesús es profundamente radical y consciente del daño que produce la riqueza y la abundancia que esclavizan y hacen a los hombres y a las mujeres insolidarios e insolidarias. De ahí que su primera invitación será “da tu dinero a los pobres y sígueme”. Esto es, COMPARTE y VIVE: vive tu vida porque es el verdadero tesoro que tienes; entrégala, no la guardes, porque si la guardas la perderás.

Curioso el planteamiento de Jesús, sin duda. Así termina el Evangelio: “el que ansía riqueza para sí, no es rico en lo que Dios quiere”. Y queda claro que todo esto está dicho PARA NOSOTROS y NOSOTRAS: acumular y el proyecto de vida que Jesús propone “no se llevan bien”. ¡Atentos!

¡DICHOSO y DICHOSA quien vive sabiendo COMPARTIR:
porque el proyecto de Jesús será SU GOZO!

bidean@bidean.net
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