Ciclo C - Tiempo Ordinario2 - Domingo 23º - 08 de septiempre - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos y bienvenidas, hermanos y hermanas, a la celebración que nos une en la misma fe, convocados y convocadas por el Padre que nos da todo lo que somos y tenemos.

La Palabra, que hoy nos propone la liturgia, se centra en el verdadero seguimiento de Jesús: “preferirle” a Él es condición indispensable para ser discípulo suyo o discípula y está expresado con la frase: “llevar la propia cruz y renunciar a los bienes”.

Una vez más, Jesús nos sorprende y, a la vez, nos desconcierta: se nos destaca la radicalidad que supone su seguimiento; Él no quiere superficialidades ni opciones a medias. La propuesta de Jesús es muy clara: una vida entregada por entero al Reino. Lo importante es el amor, el servicio y la entrega desinteresada a los y a las demás.

Que la fuerza del Espíritu, en esta celebración, nos ayude a dar algún paso en esta nuestra búsqueda del Reino.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Sabiduría 9, 13-18

Escucharemos, en primer lugar, una profunda reflexión. Experimentamos que lo terreno, lo que se puede confrontar y controlar, lo tangible y visible, se nos escapa frecuentemente de las manos; sólo se capta una parte de la realidad. ¿Cómo rastrear aquello que está más allá de la esfera humana, que pertenece al ámbito de lo divino? Sólo la sabiduría del Espíritu nos conducirá por los caminos rectos. Escuchemos.


2ª Lectura: Filemón 9b-10. 12-17

El apóstol Pablo recuerda el don de la libertad y del mutuo amor como fundamento de la comunidad. No vale la lógica del poder o de la esclavitud, sino la acogida del otro, de la otra como “hermano” o como “hermana” por amor. La caridad es la suprema norma de convivencia entre las personas. Hermosa reflexión la del apóstol.


Evangelio: Lucas 14, 25-33

En el relato evangélico, Jesús proclama para sus discípulos y discípulas la ley de la renuncia, no sólo de los bienes terrenos sino de sí mismos, de sí mismas. El discípulo o la discípula de Jesús debe conocer las exigencias y consecuencias del verdadero seguimiento. Escuchemos atentamente.

Oración de los fieles

Iluminados e iluminadas por la Palabra que da la vida, invoquemos con confianza al Padre, llenos y llenas de esperanza, pidiéndole por todas las necesidades.

1.- Para que la Iglesia, se preocupe, ante todo, de ser rostro y espejo de Cristo en la sociedad en la que vivimos. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Para que todos los gobiernos se unan en favor de la verdadera libertad humana y luchen contra toda esclavitud que oprime a los más indefensos e indefensas. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Para que los necesitados y necesitadas, enfermos/enfermas y marginados/marginadas vean en los seguidores de Jesús signos de fraternidad y entrega en el compromiso. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Para que cada uno y cada una de los seguidores de Jesucristo seamos mensajeros de amor y paz, acogida y perdón, tolerancia y solidaridad. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestras Comunidades y cuantos y cuantas nos hemos reunido a celebrar la Eucaristía, sepamos unir la escucha de la Palabra de Dios con el compromiso de favorecer el bien, la justicia y la vida de todos y de todas. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RELOJ

(Puede hacer la ofrenda cualquier miembro adulto de la comunidad; aunque, a ser posible, la debiera hacer un padre de familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te ofrezco este reloj, símbolo del tiempo e instrumento para su medición. Pero hoy te lo traigo como signo del momento en que nos encontramos en nuestra cultura ante el nuevo Curso que ya está llamando a nuestras puertas. Te lo queremos ofrecer, Señor, porque es una nueva oportunidad en nuestro caminar como personas y creyentes. Gracias por tu don y ayúdanos en la tarea.


PRESENTACIÓN DE UN NIÑO O NIÑA

(El niño o la niña se adelanta al presbiterio y se sitúa junto al Presidente con las manos juntas, en actitud de oración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo en vez de traerte una ofrenda o un regalo, me ofrezco yo mismo, yo misma. He venido con las manos juntas, en actitud de oración, porque no he encontrado mejor signo de humildad que éste. Con él yo me quiero ofrecer a Ti, Señor. Haz de mí lo que Tú quieras, pues no puedo estar en mejores manos ni aspirar a mayor dignidad. Soy todo tuyo, toda tuya, Señor.


PRESENTACIÓN DEL CURSO ESCOLAR

(Lo puede ofrecer un/una niño/a o un/una adolescente de la comunidad que presenta una mochila escolar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo (nosotros) te presento (te presentamos) esta MOCHILA que será nuestra compañera de trabajo a lo largo de estos próximos meses y que abarca este curso escolar. Te pedimos, en primer lugar, por todas las personas que se dedican a la enseñanza: bendícelas para que realicen su trabajo con generosidad, dedicación y entrega. Bendice también a nuestros padres y familias que serán nuestro soporte, en todos los aspectos, a lo largo de estos meses. Y ayúdanos a nosotros y nosotras para que aprovechemos, con ilusión, esta enorme oportunidad que se nos brinda, aunque sabemos que en momentos determinados nos va a costar. Gracias, Señor, por el regalo de podernos formar y de prepararnos para el futuro.


PRESENTACIÓN DE UN LADRILLO

(Hace la ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este ladrillo. Es un elemento fundamental en el mundo de la construcción. Y te lo ofrezco, en mi nombre y en nombre de cuantos y cuantas formamos esta comunidad, como símbolo de que sólo queremos edificarnos desde Ti. En Ti depositamos nuestra fe y nuestra confianza. Y desde Ti queremos comprendernos, comprender cuanto nos rodea, toda la realidad y la historia, y construir ahí tu Reino, como lo hizo tu Hijo amado y Maestro nuestro, Jesucristo.


PRESENTACIÓN DE LA LLAVE DE LA PUERTA DE UNA CASA

(Uno de los padres de la comunidad es quien debiera hacer esta ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo hoy, Señor, y te ofrezco la llave de la puerta de mi casa. Es la llave de mi propia familia. A mí me corresponde guardarla de tantos peligros como la acechan hoy desde la llamada modernidad. La verdad es que comparto esta tarea, con sumo gusto, con mi esposa. Los dos luchamos por la educación de nuestros hijos e hijas. Sin embargo, al traerte hoy la llave de nuestra puerta, queremos expresar lo fácil que es abrirla. No queremos aislarnos del mundo y de la sociedad, de los muchos problemas que sufren los hombres y las mujeres de hoy. Queremos ser permeables a ellos, y disponibles para ofrecer nuestras manos en la solución de esos problemas y en la transformación del mundo y de la sociedad.

Prefacio

(Todos, en pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «HAZNOS, SEÑOR, FIELES DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE TU HIJO»).

Bendito seas Señor, Padre nuestro,
porque has dado a todo el universo
su destino y su sentido.
El conocimiento que de Ti nos has dado
es conocimiento del hombre y de la mujer
y de nosotros mismos y nosotras mismas;
y la invitación a cumplir tu voluntad
es vocación a ser personas maduras en este mundo.
En ti descubrimos, Señor, quiénes somos,
que venimos de tu propio amor
y que el sendero y la peregrinación de nuestra vida
nos conduce a Ti mismo,
mientras nosotros y nosotras vamos madurando
y recreando tu propia imagen.
R/. "HAZNOS, SEÑOR, FIELES DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE TU HIJO".

Con tu palabra nos llamas a un nuevo nacimiento,
a emprender un rumbo distinto
a echar las redes mar adentro
y a configurarnos según
el hombre verdadero, la mujer verdadera,
tu Hijo Jesucristo, nacido de mujer,
y enviado a este mundo y a esta historia,
como reflejo de tu inmenso amor.
Fue fiel, hasta la muerte, a su vocación de hombre
y tanta fue su perfección alcanzada
que lo tenemos como el primero en todo,
el que se ha realizado como nadie,
el primogénito de la especie de los hombres nuevos.
R/. "HAZNOS, SEÑOR, FIELES DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE TU HIJO".

Te pedimos, Señor,
que envíes sobre nosotros y nosotras tu Espíritu,
que es también el Espíritu de tu Hijo Jesucristo,
para que la estrecha comunión con Él
nos ayude a realizarnos en medio de este mundo
y sea verdaderamente la norma de nuestra edificación.
Que seamos capaces de testimoniarla a todos y a todas
y, así, proclamemos a los cuatro vientos
que Él sigue hoy vivo para nuestra esperanza
y que su vivir fue el único sacrificio
que te dio agrado y te sigue agradando
en nosotros y en nosotras.
Que su estilo de vida
es el que hace de nuestra vida un canto de alabanza
a Ti, Padre, que, por tu Espíritu, nos das esa gracia.
R/. "HAZNOS, SEÑOR, FIELES DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE TU HIJO".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: con la alegría de habernos reunido en esta celebración dominical y con el mejor deseo de poner en práctica cuanto hemos vivido y escuchado para ser discípulos suyos, discípulas verdaderas, terminamos esta celebración. Su seguimiento implica la renuncia a nosotros mismos, a nosotras mismas y la aceptación de la fraternidad como estilo de vida. ¡Casi nada! ¡Feliz semana de seguimiento de Jesús y de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“El que no renuncia a todos sus bienes
no puede ser discípulo mío”




Si el domingo pasado, Jesús nos ha hablado de un amor gratuito, de la humildad y del servicio, en este domingo su mensaje resulta aún más chocante y escandaloso, si cabe: “El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío”.

Con decir que esta propuesta de Jesús es para algunos cristianos selectos o esforzados, para algunas cristianas selectas o esforzadas, es posible que nos hayamos quedado tranquilos y tranquilas. Pero resulta que no es así: es la CONDICIÓN INDISPENSABLE de TODO CRISTIANO, de TODA CRISTIANA. Y las palabras de Jesús son claras y rotundas. Aunque nos asusten y nos echen para atrás. Sin duda, es dura esta página evangélica.

Ahora bien, no es sólo Jesús el que tiene exigencias radicales para los suyos. Alrededor nuestro tenemos abundantes ejemplos. Si nos acercáramos a cada una de las esas personas que “viven en la gloria” (deportistas, científicos, etc.) y les preguntáramos cuántas exigencias y renuncias les ha supuesto llegar ahí, seguro que la respuesta sería tan radical como la de Jesús (o más). Para estos hombres y mujeres, cualquier sacrificio, cualquier renuncia se acepta de antemano. Si esto es así... ¿qué nos ocurre a los CRISTIANOS y CRISTIANAS?

Con esto queda dicho bastante de la liturgia de HOY. La invitación de Jesús es PROVOCATIVA: vivir como Él en una obediencia total a Dios-Padre, origen y centro de referencia en la vida, en servicio desinteresado a los hombres y a las mujeres, sentidos/as como hermanos/as, trabajando juntos y juntas por un mundo nuevo y humano.

¡DICHOSOS y DICHOSAS quienes no se escandalizan del mensaje de JESÚS!

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