Ciclo C - Tiempo Ordinario2 - Domingo 31º - 03 de noviembre - Año 2019

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: la celebración de la Eucaristía nos reúne de nuevo esta semana, para escuchar su Palabra y compartir con los hermanos el Cuerpo de Jesús.

En el Evangelio escucharemos el relato de la conversión de Zaqueo. Jesús entró en su casa, y nos demuestra, una vez más, su predilección por los pecadores, los enfermos, por los más débiles. Zaqueo está dispuesto a reparar todo el daño que ha hecho.

Hoy, nosotros... ¿estamos dispuestos a dejar entrar a Jesús en nuestra vida, para que se dé una verdadera conversión? Esto es... ¿un verdadero encuentro con Él, optando por Él y su Evangelio, y compartiendo nuestros bienes, nuestro tiempo con los más necesitados, aunque ello implique derribar las seguridades sobre las que nos habíamos construido? En otras palabras, se nos exige un cambio radical de vida, de costumbres y mentalidad.

¡Ánimo! ¡Feliz encuentro! No dudemos en invitarle a nuestra casa.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Sabiduría 11, 22 – 12, 2

En la lectura, el autor reflexiona sobre los hechos pasados de su pueblo y descubre la acción divina. Dios ama todas las cosas porque Él mismo las ha creado por amor. Dios ama la vida; ama su obra creadora porque en ella reside su propio espíritu. Escuchamos con sencillez de corazón.


2ª Lectura: 2 Tesalonicenses 1, 11 – 2, 2

En estos dos últimos domingos del año litúrgico se lee la segunda carta dirigida a los cristianos de Tesalónica. Tiene como tema central la venida del Señor y el encuentro definitivo con Él. Pablo insiste en la fe y advierte a los cristianos que deben esperar el retorno de Cristo; lo que importa no es saber ni el día ni la hora, sino llevar una vida agradable a Dios. Escuchamos.


Evangelio: Lucas 19, 1-10

Como vemos en este relato evangélico, Jesús rompe con costumbres religiosas y sociales de su tiempo y entra en casa de Zaqueo. Un gesto provocativo para entonces que suscita la crítica. El que experimenta su amor, como Zaqueo, rehace su vida y se convierte a las exigencias del Evangelio. Acojamos esta Buena Noticia.

Oración de los fieles

Delante de Dios Padre-Madre, que es compasivo y misericordioso, presentamos nuestra oración por todas las necesidades.

1.- Para que la Iglesia de Cristo, como Madre y fiel al ejemplo de Jesús, acoja a todos los hombres, especialmente a los alejados y los pecadores. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Para que los gobernantes y autoridades de todos los países de la tierra trabajen para el bien común, y luchen por la justicia y la solidaridad, favoreciendo a los más pobres. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Para que las personas que se sienten afligidas y desamparadas tengan la fe suficiente y se encuentren con cristianos que les acogen y les ayuden en sus necesidades. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Estos próximos días recordaremos, de manera especial, a nuestros DIFUNTOS; hoy también volvemos a recordarlos: concédeles, Señor, la PAZ que no tiene fin; y a nosotros, danos una esperanza viva de cara a ese encuentro definitivo. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra Comunidad y cada uno de nosotros, apoyados en la Palabra de Dios, nos encontremos con Cristo como Zaqueo, y sepamos compartir lo que somos y tenemos y, sobre todo, vivamos la escucha y la acogida con los que menos tienen. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN CUADERNO

(Puede hacer esta ofrenda uno de los adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuaderno, que es símbolo de ese diario íntimo y secreto que escriben algunas personas y que, sin embargo, Tú conoces bien, porque a Ti no se te oculta nada. Con él yo te ofrezco las dudas que tengo y que me impiden no decidirme entre el seguimiento radical de tu Hijo Jesucristo o el acomodamiento de la fe. Hoy te quiero ofrecer mis buenos deseos de ser un fiel discípulo de Cristo, pero te pido que Tú me des la fortaleza que necesito.


PRESENTACIÓN DE UNA ESTOLA MORADA

(Hace esta ofrenda un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta estola morada, signo de penitencia y del sacramento de la reconciliación. Con ella, no sólo te ofrecemos nuestros corazones arrepentidos, sino que también, -y hoy de una forma especial-, te pedimos que no te canses de darnos tu perdón, como le otorgaste a Zaqueo, según hemos escuchado en el evangelio de hoy. Sólo así podremos ser signos auténticos de tu perdón en medio del mundo.


PRESENTACIÓN DE UN MICRÓFONO

(Puede hacer esta ofrenda el responsable en la comunidad de la atención social y caritativa)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este micrófono, como símbolo de mi compromiso personal y de todos y cada uno de los miembros de la comunidad para prestar nuestra voz a los más pobres, para que se puedan oír sus lamentos y se denuncien sus injustas situaciones, pues estamos convencidos de que, si no prestamos nosotros la voz y la denuncia, no se les permite protestar a los más pobres.


PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE AGUA

(Conviene que sea una jarra de cristal, para que se pueda ver el agua que contiene. La presenta una persona de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Jesús nos recuerda en el evangelio, que un vaso de agua dado con amor no quedará sin recompensa. Te presento, en nombre de toda la Comunidad, esta jarra de agua, como expresión de tantos gestos de amor y de fraternidad como se viven en nuestro mundo; muchos de estos gestos, son callados y ocultos. Pero también te ofrecemos con esta jarra nuestro compromiso, concreto y generoso, de ser cercanos y solidarios, mujeres y hombres que comparten en la sencillez de la vida. Te pedimos que nos ayudes en esta tarea.


PRESENTACIÓN DE LAS VELAS

(Dos jóvenes de la comunidad llevan las velas que, situadas sobre la mesa del altar, van a iluminar a la comunidad. Uno o una de ellos es quien hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros te hemos traído estas dos velas que van a iluminar nuestra asamblea, como el símbolo de la fe que profesamos cada uno de nosotros en tu Hijo Jesucristo. Tú mismo has encendido esa fe en cada uno de nosotros como don de tu Espíritu y como un regalo que nos has dado generosamente. Nosotros, hoy, además de agradecértela, queremos empeñar nuestra palabra y compromiso, pues, por la fe en Jesucristo, reconocemos que nuestras personas y nuestras vidas tienen un sentido nuevo, y lo queremos también ofrecerlo a los demás.


PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE LITURGIA

(Sería bueno que este día se pudieran presentar las personas que habitualmente animan y ayudan, tanto en la preparación como en las celebraciones mismas de la Comunidad-Parroquia. Una de las personas, en nombre de todos, presenta el proyecto del grupo y realiza la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro: por medio de tu Hijo amado, Tú mismo convocas a esta Comunidad a celebrar tu amor y tus dones. Nosotros, Padre, nos reunimos frecuentemente en tu presencia. Este grupo que estamos aquí, ponemos de nuestra parte para animar y mejorar cada celebración. Tú sabes que cuidamos cada encuentro; lo preparamos con mimo y deseamos que todos te descubran en cada celebración comunitaria. Acepta, Padre, nuestro esfuerzo y tarea, y ayúdanos a reflejar siempre tu rostro de Padre bueno, que nos acoge y nos ama.

Prefacio

(Todos, en pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE EN TU HIJO JESUCRISTO NOS REGALASTE LA VIDA»).

Te bendecimos y te alabamos, Dios Padre nuestro,
que eres el Amor y esperas amor como respuesta.
Nos debieran, por eso, sobrar las palabras,
para expresarte nuestro cariño y admiración.
Queremos decirte, sin embargo, que sentimos algo
que no nos deja vivir tranquilos: tu llamada.
La experimentamos como unos ojos
que nos miran con total interés,
como alguien que pasa a nuestro lado
y nos roza tan sólo,
pero nos deja electrizados.
Lo has hecho con todos los hombres desde los orígenes,
cuando creaste a Adán y Eva para tu amistad
y para que la vivieran entre ellos.
Y lo has repetido siempre a lo largo de la historia
sembrando sombras de tu amor en los corazones humanos.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE EN TU HIJO JESUCRISTO NOS REGALASTE LA VIDA".

Casi, como un enamorado, nos persigues,
nos esperas a la salida del trabajo,
o te haces el encontradizo en los demás,
o nos acompañas silenciosamente
por dondequiera que andamos.
Dios nuestro, ¿cómo es posible
que aún creas en nosotros y te intereses por cada uno
como si fuéramos el primer amor que descubres a tu paso?
Al fin y al cabo nosotros repetimos
lo que vienen haciendo los hombres desde el principio.
Si te quisiéramos de verdad,
no cesaríamos de amarte,
como Tú lo haces con nosotros;
pero nosotros nos cansamos pronto.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE EN TU HIJO JESUCRISTO NOS REGALASTE LA VIDA".

Hubo uno de entre nosotros
con el que lograste sellar un amor indisoluble
y con él realizaste el sueño de una nueva alianza.
Estuviste junto a él, hablándole al corazón,
sosteniéndole con tus fuertes manos en su vida.
Pero Él no te defraudó en ningún momento,
pues vivió de tu Palabra y cumplió tu voluntad.
Te amó hasta la muerte,
sin ahorrarse para él ni el último aliento.
Y Tú le llenaste de vida, sacándole del sepulcro,
para que sea el primero y primogénito
de los resucitados de entre los muertos.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE EN TU HIJO JESUCRISTO NOS REGALASTE LA VIDA".

Padre bueno, derrama sobre todos nosotros tu Espíritu,
el que te une a tu Hijo Jesucristo,
para que, al celebrar ahora
el sacramento de la nueva y eterna alianza,
entremos en profunda comunión contigo.
Hacemos confesión del amor que nos tienes
y que, en tu Hijo, nos ha llenado de vida.
Haznos testigos de tu amor y de tu vida
entre los hombres y en medio de la sociedad.
Que no callemos nuestro testimonio
y proclamemos la muerte y resurrección de Cristo.
Que nuestro seguimiento tras Él
nos lleve a compartir el amor y la vida con los hombres;
y, entre nosotros, la paz sea el clima de la caridad.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE EN TU HIJO JESUCRISTO NOS REGALASTE LA VIDA".

Monición de Despedida

Hermanos: estamos concluyendo esta celebración y de nuevo hemos escuchado su Palabra para que nunca desconfiemos en Él, a pesar de nuestro pecado. Su Palabra y su Cuerpo es nuestra fuerza para ir a la vida, a caminar, con un corazón abierto y generoso. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Tanto amó Dios al mundo
que entregó a su Hijo único.
Todo el que cree en él tiene vida eterna”





¡Cuántas veces nos sorprende la Palabra de Dios y en nuestro propio “terreno”! Así es. Y es que el mensaje que cada día se nos ofrece, nos sorprende de muchas maneras; tantas veces nos desborda y, por eso mismo, en ocasiones, preferimos no escucharla para nos ser... “pillados” por su propuesta.

El mensaje de este domingo puede ser este mismo: después de proclamar a un Dios, fuente de vida y que ama las cosas que ha creado por amor (primera lectura), se nos presenta a un Jesús que ofrece la SALVACIÓN a un perdido, a uno considerado desgraciado y vendido a los enemigos de su propio pueblo. ZAQUEO es todo un símbolo de los marginados, pero que “buscan” algo diferente, aún a costa de hacer el ridículo (como en el relato de hoy).

También impresiona el “ESTILO” de Jesús: a pesar de estar rodeado de un gentío que le acosa, es capaz de descubrir “algo” en el gesto de Zaqueo: “levantó los ojos” y, además, quiere alojarse “en tu casa”. No, no son casualidades y de poca monta. Más bien el evangelista nos presenta la sensibilidad extrema de este joven Maestro que... “ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. Ésta es su misión y tarea, la que realiza como deseo explícito de Dios, cuya voluntad de salvación y de bien para la humanidad está fuera de toda duda.

Todos somos un poco “zaqueos”: ricos, pero bajos de estatura, inquietos buscadores de la verdad y, a la vez, necesitados de higueras donde subirnos para encontrarnos con una mirada salvadora, y ello aún a costa de sentir la mirada despectiva de quienes nos observan. Jesús “eleva los ojos” para alcanzarnos con su don, con la salvación que nos ofrece de parte de Dios mismo. También hoy, Él quiere “alojarse en mi casa”. ¡Seguro que sí! Y espera ese “algo” para hacer realidad, en plenitud, el DON de VIDA en mí, en mi caminar; incluso, en mi pecado. ¡Casi nada! Pero... ¡es verdad!

¡Dichosos quienes “buscan” algo en sus vidas,
porque se encontrarán con la mirada de Cristo Jesús!

bidean@bidean.net
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