Ciclo A - Navidad - EPIFANIA - 06 de enero - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos, hermanas: ¡Bienvenidos a este celebración y feliz día de Reyes!

Con gran gozo, celebramos hoy la MANIFESTACIÓN DE DIOS, el deseo profundo de nuestro Padre de hacerse visible, cercano y palpable. En Belén, junto a los Magos, descubrimos el rostro de un Dios que es niño, que no es Mesías guerrero, sino pacificador. Dios se manifiesta en Jesús para acercarse a nosotros, abrirnos su corazón y meternos dentro de él, para que participemos de su vida y misión.

Éste es el regalo que hoy el Señor quiere hacernos a cada uno de nosotros y de nosotras: celebrar y ser conscientes de nuestra fe, participar de su cuerpo y descubrir su rostro y amor de Padre-Madre.

Iniciamos la celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 60, 1-6

El profeta Isaías, con gran riqueza de imágenes, anuncia el despertar de la luz en medio de la oscuridad. Resplandor al que se acercan todos los hombres y las mujeres de la tierra en busca de la salvación. Nosotros, también queremos acercarnos a esa luz para afianzar nuestras vidas en la certeza del Padre que nos ama. Escuchamos.


2ª Lectura: Efesios 3, 2-3; 5-6

El apóstol Pablo nos recuerda que la salvación es para todos y todas; nadie ha quedado excluido de ella. Dios no tiene preferencias por una raza o pueblo; para Dios no hay extranjeros. Todos cabemos en su casa, todos somos sus hijos e hijas, todos somos uno en Jesús. Acogemos las reflexiones de este testigo fiel.


Evangelio: Mateo 2, 1-12

El evangelista nos narra la aventura de los reyes que, desde sus lejanos países, se dejan guiar por la luz de una estrella que les seduce y les conduce al encuentro con el Niño-Dios. Nosotros, sea cual sea nuestra situación y condición, pertenecemos al mundo de los privilegiados. Dios se quiere manifestar personalmente a cada uno de nosotros. Abramos el corazón para escuchar y acoger su Palabra que es vida hoy, aquí y ahora.

Oración de los fieles

Como hijos entrañables, presentemos nuestras oraciones y las necesidades de la Iglesia, del mundo y de todos los hombres al Padre-Madre que ha querido enviar a su Hijo amado para salvarnos.

1.- Por la Iglesia, para que, con sus gestos y palabras, proclame la verdad profunda que encierra el Niño de Belén, y sea signo de acogida y respeto para todos los hombres y mujeres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los niños y niñas, para que aprendan desde pequeños a ser solidarios y solidarias, compartan lo que tienen con los que no tienen, y crezcan rodeados y rodeadas por el cariño y los cuidados de los mayores. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los países del mundo que son tierra de misión, para que nunca les falten vocaciones consagradas para el anuncio de la salvación que nos trae Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos los hombres y mujeres que trabajan en misiones, para que con sus vidas sean testimonio vivo del Reino de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que vivamos, como los Magos, siempre caminando hacia los demás y, en especial, hacia aquellas personas que más nos necesitan. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DEL INCIENSO

(Lo puede hacer cualquier persona adulta. Lleva la naveta y, al llegar al altar, toma una buena cantidad de incienso, que deposita sobre las brasas del incensario. Hay que tener en cuenta que los signos han de tener consistencia. Por eso, si queremos que humee y aromatice el lugar de la celebración, hay que depositar una cantidad suficiente de incienso. Luego, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Los Magos también te ofrecieron incienso, cuando llegaron, Señor, hasta el pesebre de Belén. Hoy yo te ofrezco este olor agradable, en nombre de toda la comunidad. Queremos, Señor, ser tu olor en medio de mundo. Un olor que es mezcla de amor, entrega, cercanía y servicio a cuantos nos rodean. Así, queremos adorarte en quien mejor te representa en esta tierra.


INCENSACIÓN DEL NIÑO DEL BELÉN Y DE LA COMUNIDAD

(Tras depositar sobre las brasas unos granos de incienso, el Presidente inciensa al Niño del Belén y a continuación a la comunidad. Dejado el incensario, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, con ese rito sencillo del incienso queremos expresar nuestra adoración al Niño. Te reconocemos presente bajo Él y te adoramos como a nuestro único Dios y Señor. Para Ti nuestra alabanza en forma de este agradable olor. Para Ti, también, nuestro reconocimiento de que estás presente en todos los hombres y, por eso, también te adoramos en ellos, a través de nuestra vida de entrega y servicio. Acógela en la vida y sacrificio de tu Hijo Jesucristo, a quien nos unimos para que nuestra ofrenda te sea agradable.


PRESENTACIÓN DE LA BIBLIA

(Otra persona adulta puede ser la encargada de hacer esta ofrenda, que la ha de poner con respeto sobre el altar o el lugar apropiado que la manifieste ostensiblemente a la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, ya sé que casi es un contrasentido o, al menos, una redundancia el traer, a la mesa de la Palabra, tu misma Palabra. Sin embargo, Señor, con esta Biblia, te quiero expresar mi compromiso, y el de toda la comunidad, para ser testigos tuyos y de la luz de tu Palabra entre todos los hombres y mujeres. Señor, queremos ser tus estrellas que iluminen el camino y la búsqueda de los que nos rodean.


OFRECIMIENTO DE UNOS JUGUETES

(Uno de los niños o niñas hace ahora la ofrenda de los juguetes, en nombre del resto de los niños y niñas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, ahí al pie del Belén hemos dejado una muestra de los regalos que hemos recibido esta noche de Reyes Magos. Sabemos que somos unos privilegiados, porque hemos recibido muchas cosas. Al ofrecértelos hoy, queremos decirte dos cosas: En primer lugar, que nos sentimos solidarios y solidarias de todos los niños y las niñas del mundo y, de forma especial, de los más pobres. En segundo lugar, al ofrecerte hoy nuestros juguetes, queremos manifestar nuestro deseo y compromiso de compartirlos con los demás.


UN ADOLESCENTE PRESENTA A SU PADRE

(Lo puede hacer un niño, aunque sería preferible que lo hiciera ya un adolescente. De la mano y en medio de sus padres, se adelanta hasta el presbiterio, donde dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo, Señor, quiero ofrecerte hoy a mis padres. Mira, ellos han sido y son para mí, como la estrella que condujo a los Magos hasta la cueva de Belén y ante tu Hijo recién nacido. Ellos me han traído a la fe y, mediante su educación, me siguen guiando por los caminos de tu Hijo, donde, día a día, aprendo a ser su discípulo y a seguir sus pasos. Por ello, Señor, te doy gracias. Señor, que nunca a los niños y adolescentes, como yo, nos falte esta estrella, que nos acompañe en nuestro crecimiento integral.


PRESENTACIÓN DEL CARTEL MISIONERO DE ESTA JORNADA

(Puede hacer la ofrenda uno (o una) de los (o las) jóvenes de la comunidad. Lo debe situar en un lugar bien visible)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este cartel misionero que anuncia la Jornada que celebra la Iglesia hoy. Con él, en mi nombre y en el de toda la comunidad, te quiero hacer presente nuestro deseo evangelizador. Sabemos que la fe que nos has regalado no es para nuestro lujo personal, sino para que sea luz puesta sobre el candelero y que alumbre a los demás. Te pedimos que no olvidemos nunca esa dimensión hacia fuera de nuestra fe y que nos des la fortaleza que precisamos para hacerlo. No te olvides, por otra parte, de hacer crecer vocaciones específicamente misioneras.

Prefacio

(Todos participan en la oración de Acción de Gracias que pronuncia el Presidente, diciendo: «SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA»).

Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque nos has hecho iguales a todos los hombres y la mujeres,
sin distinción alguna por raza,
el color de la piel o cultura.
Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque además de iguales,
nos ofreciste a todos tu salvación,
pues todos y cada uno
cabemos en el amor de tu corazón.
R/. SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA.

Tu pueblo se durmió en la elección
y se pensó exclusivo objeto de tu amor,
despreciando a otras personas y a otros pueblos.
Por eso, llegada la plenitud del tiempo,
enviaste a tu Hijo, lo que Tú más querías,
para que lo descubrieran los pobres
y los alejados de Ti de toda la tierra.
El predicó la esperanza de la salvación
y la regaló a los más pequeños y
a cuantos sufrían en el alma y en el cuerpo.
R/. SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA.

Eligió a los doce y a los setenta y dos,
como símbolo de la humanidad entera,
para que siguieran predicando tu Reino
y, como semilla de la Iglesia,
fueran nuestros predecesores
en la evangelización de todos los hombres y mujeres.
Desde entonces, somos luz y estrella,
palabra y testimonio de tu salvación.
R/. SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA.

Abre, Señor, los ojos de todos los hombres y mujeres,
para que descubran que Tú sacias sus esperanzas
y llenas de felicidad su corazón.
Danos fuerza a tu Iglesia y a cada uno de nosotros,
para que, en medio de un mundo tan difícil,
tocado por la indiferencia,
seamos tus testigos
y podamos llevar a todas tus criaturas tu presencia.
R/. SE POSTRARÁN ANTE TI, SEÑOR, TODOS LOS HOMBRES DE LA TIERRA.

Monición de Despedida

Hermanos, hermanas: la celebración está a punto de terminar. Dejémonos contagiar por la alegría, inocencia e ingenuidad de los niños y de las niñas; disfrutemos de la fiesta de los Reyes. Pero no olvidemos que los regalos no son lo importante; somos invitados a transformarnos en REGALO PARA LOS DEMÁS. Ojala en medio de la algarabía de este día seamos capaces de encontrar cinco minutos para postrarnos con amor y reconocer el misterio de amor que nos supera y se manifiesta en el Niño de Belén. ¡Feliz día de fiesta familiar!

Reflexión para este día

“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”



Seguimos en NAVIDAD y celebramos la fiesta de la EPIFANÍA (y de los Reyes), que es algo más que una noche cargada de sueños y de regalos. Es la fiesta de la LUZ que ha brillado en medio de las tinieblas del mundo, para que todos los hombres y mujeres, de toda condición y raza, puedan encontrar al SALVADOR, nacido de María. Y todo esto porque…

- es un Dios para TODOS, un Dios COMPARTIDO: Dios se ha hecho SERVIDOR, no de unos cuantos, sino de todos los que le buscan. ¡Éste sí que es un Dios al alcance de todos…!

- y, por eso mismo, HOY es el día de los BUSCADORES de Dios, de aquellos y aquellas que lo dejan todo (seguridades, tierras, familia…) para ir al ENCUENTRO de Dios mismo. Los Magos son precisamente el símbolo de todos los que buscan y que “han visto su estrella”. Y… ¡cómo no!, le ENCUENTRAN, aunque tenga una apariencia pobre, la de un indefenso niño.

Bello e intenso mensaje el de este día. Podemos encontrarnos en ese grupo de los que se acercan a Belén. ¡Podría cambiar nuestra vida!

¡Feliz día
para los BUSCADORES de Dios!

bidean@bidean.net
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