Ciclo A - Navidad - Domingo 3º BAUTISMO - 08 de enero - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: bienvenidos a la celebración de la Eucaristía.

Con la Fiesta del Bautismo del Señor terminan los días de la Navidad; es el fin de una vida silenciosa en Nazaret y el inicio de su vida pública. Jesús acudió al río Jordán donde Juan bautizaba.

También nosotros hemos sido bautizados como Jesús. Hemos sido ungidos por el Espíritu para servir y hacer el bien, para continuar la obra liberadora de Jesús. Estamos necesitados de actualizar nuestro propio Bautismo, la gracia que hemos recibido en él, la exigencia que debemos de dar a nuestro compromiso cristiano.

Que esta celebración nos ayude a renovar nuestro Bautismo y a sentirnos queridos por Dios; a descubrir que somos llamados a vivir como hijos, y a salir de nuestro mundo cerrado para ir al encuentro de los hermanos. Éste es el testimonio del relato evangélico.

Comenzamos la celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7

El texto del Antiguo Testamento nos ofrece este cuadro: los desterrados a Babilonia, que esperaban un rápido regreso a Israel, se encuentran faltos de ánimo y llenos de nostalgia. El tiempo pasa y la vuelta al hogar no llega. En este ambiente, el profeta predica el final del exilio y la reconstrucción de Israel. Asimismo, anuncia la misión que realizará el Siervo, el elegido. Escuchamos.


2ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

Según el testimonio que vamos a escuchar, la manifestación suprema de la bondad y del amor de Dios a los hombres es Cristo. Este amor, actuado por el Espíritu, nos hace nuevas criaturas y nos destina a la vida eterna. El apóstol Pedro presenta a Jesús haciendo el bien y curando a los oprimidos. Escuchamos.


Evangelio: Mateo 3, 13-17

En el relato evangélico se nos presenta a Jesús, bautizado por Juan en las aguas del Jordán y que es proclamado el Hijo predilecto del Padre. Así santifica las aguas, para que, quienes pasan por el agua bautismal, sean santificados y Dios habite en ellos. Contemplemos la escena del Bautismo de Jesús.

Oración de los fieles

Cristo es el «Hijo amado del Padre». Él es nuestro Hermano y nuestro único Mediador. Por medio de Él, presentamos confiados nuestra oración y necesidades a Dios nuestro Padre. Seguro que Él nos escuchará.

1.- Por la Iglesia extendida por todo el mundo, para que acoja en su seno a los nuevos hijos; y que anuncie sin miedo el bautismo de salvación, y esté dispuesta a defender la causa de los pobres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por cuantos hemos sido bautizados, para que renovemos nuestro compromiso cristiano, y seamos SIEMPRE en la vida buscadores de la verdad y del bien común. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los padres que piden el bautismo para sus hijos, para que descubran el compromiso que adquieren y sean buenos educadores en la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por la PAZ en el mundo y en nuestro pueblo, para que los cristianos seamos capaces de ser sembradores y constructores de la paz que Tú nos ofreces. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por los que nos hemos reunido en esta celebración, por nuestras comunidades religiosas, por los padres de familia, para que vivamos con gozo la vocación bautismal, y sepamos dar razón de la fe recibida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro de la Pastoral de los Bautismos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás.


PRESENTACIÓN DE UN PEQUEÑO RECIPIENTE CON ACEITE

(Se sugiere que lo pudiera ofrecer algún miembro de Cáritas o en la pastoral de la Marginación)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te ofrezco, también en nombre de todos, este pequeño recipiente de aceite. En otro tiempo se usó como bálsamo y medicina para las heridas. Por eso, hoy nosotros te lo ofrecemos como signo de nuestro compromiso en la lucha en favor de cuantos sienten y viven una necesidad. Haznos sensibles, Señor, a todas ellas, y no permitas que nos crucemos de brazos ante ningún problema de los hombres.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON AGUA

(El padre del último bautizado en la comunidad presenta un recipiente con agua, que bien pudiera ser el calderillo litúrgico, que contiene el agua que ha sido bendecida por el presbítero de la comunidad en alguna ocasión anterior. Inmediatamente después de la ofrenda, quien preside la celebración rocía a todos los asistentes, en recuerdo de su bautismo. Mientras la aspersión se puede cantar alguna canción alusiva al bautismo, y si no se hace en silencio, aunque todos se ponen de pie)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy te ofrecemos tu agua. Fue bendecida, como un sacramental y para que todos nosotros, al santiguarnos, recordáramos nuestro Bautismo. Hoy, recibida de Ti, te la traemos como nuestra mejor ofrenda. Queremos que, con tu bendición, nos fortalezcas para asumir y actualizar nuestros compromisos bautismales.


PRESENTACIÓN DE UNAS CADENAS

(Tras la aspersión del agua bendita, la madre del último bautizado presenta unas cadenas. Después de la ofrenda, quien preside la celebración realiza el escrutinio de las renuncias bautismales. Para ello, toda la comunidad se pone de pie y responde: «Sí, renunciamos»)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, si mi esposo te ha ofrecido el agua, símbolo de tu gracia y participación en la vida nueva del Resucitado, yo te traigo hoy unas cadenas, que son el signo de la liberación que has obrado en nosotros, rompiendo las cadenas del pecado que nos esclaviza y nos impide vivir la libertad de los hijos de Dios.

PRESIDENTE:

Así, pues, ya que hoy habéis manifestado vuestro deseo de actualizar vuestro Bautismo, os pido que renovemos nuestras promesas bautismales, las que hicieron, un día, por nosotros nuestros padres y padrinos, renunciando a Satanás, a sus obras y seducciones. Por tanto, yo os pregunto:

¿Renunciáis a Satanás, esto es:
al pecado, como negación de Dios;
al mal, como signo del pecado en el mundo;
al error, como ofuscación de la verdad;
a la violencia como contraria a la caridad;
al egoísmo, como falta de testimonio del amor?

R/. Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

¿Renunciáis a sus obras, que son:
las envidias y odios;
las perezas e indiferencias;
las cobardías y complejos;
las tristezas y desconfianzas;
las injusticias y favoritismos;
los materialismos y sensualidades;
las faltas de fe, de esperanza y de caridad?

R/. Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser:
el creeros los mejores;
el veros superiores;
el estar muy seguros de vosotros mismos;
el creer que ya estáis convertidos del todo;
el quedaros en las cosas, medios, instituciones
métodos, reglamentos, y no ir a Dios?

R/ Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

Pues ya que hemos renunciado a cuanto nos ata, manifestemos hoy, todos juntos y de forma comprometida, nuestra fe en Dios, diciendo: Creo en Dios, Padre todopoderoso...

Prefacio

(Tras la presentación de las ofrendas, todos de pie inician la oración de Acción de Gracias, en la que participan, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS DEVUELTO A LA VIDA»).

Te damos gracias, Señor, porque has sido generoso
y nos has dado, en tu Hijo Jesucristo, la salvación,
al incorporarnos a la nueva vida del Resucitado,
ofrecernos el perdón de todos nuestros pecados
y sumarnos al número de los que forman tu pueblo elegido.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS DEVUELTO A LA VIDA".

Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque elegiste, como símbolo, a tu criatura el agua
para significar la gracia del Bautismo,
cuando ya, en los mismos orígenes,
por la fuerza de tu Espíritu,
la diste el poder de santificar.
Incluso en las aguas torrenciales del diluvio
prefiguraste la nueva humanidad,
que, tiempo después, la libraste de la esclavitud,
haciendo pasar a tu pueblo, a pie enjuto, por el mar Rojo,
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS DEVUELTO A LA VIDA".

Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque el Bautismo de agua
fue premonición del Bautismo de sangre.
Tu mismo Hijo lo aceptó en la Cruz
para, desde ella, vaciar de agua y sangre su costado,
como signo de los sacramentos que ahora celebramos;
y de tu Iglesia, oportunidad de tu salvación,
para cuantos, desde la fe, reconocen el Señorío de tu Hijo.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS DEVUELTO A LA VIDA".

Míranos ahora, Señor, que acudimos a Ti en oración
y renueva en nosotros los efectos de tu Bautismo.
Haznos morir al hombre viejo que nos atenaza.
Que resucitemos con tu Hijo, a la vida de hijos en adopción.
Que no volvamos nunca la cara ante los problemas del mundo
y seamos la prolongación de tus manos
al querer a los que más lo necesitan.
Que el Cuerpo de tu Hijo, que ahora vamos a comulgar,
nos haga crecer en unidad y amor mutuo
y nos dé las fuerzas que necesita nuestra debilidad y cobardía.
Acuérdate de todos los nuestros
y acoge en tu Paz y tu Reino a nuestros familiares difuntos,
que participaron tanto en el Bautismo de agua
como en el de Sangre de tu Hijo, muerto y resucitado.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS DEVUELTO A LA VIDA".

Monición de Despedida

Hermanos: nuestra celebración termina y, con ella, este tiempo de Navidad. Pero todo lo que hemos recordado y celebrado en estos días nos deben impulsar a vivir en medio del mundo como verdaderos hijos de Dios y al servicio de todos los hombres, con la vocación que cada uno hemos sido llamados. ¡Que nuestra vida sea una LUZ para cuantos la desean y la buscan! ¡Feliz semana de testimonio de nuestro Bautismo!

Reflexión para este día

“Se abrió el cielo y se oyó la voz del Padre:
Éste es mi Hijo amado; escuchadlo”




Estos días de Navidad hemos contemplado al “Dios-con-nosotros”. Ésta es nuestra garantía y nuestra seguridad. Esto hemos celebrado: DIOS CAMINA CON NOSOTROS. ¡Estupendo todo lo vivido!

Pero… ¿quiénes le reconocen y le aceptan? ¡Curioso!: son los pastores, la gente sencilla, los marginados de aquella sociedad. ¿Será que ellos no tienen a nadie y, por eso, acogen a cualquiera…? Fueron también unos Magos, venidos de Oriente quienes le encuentran y le adoran (éstos son los considerados “paganos” o los “no-religiosos” por los jefes de su pueblo).

En este domingo, y para terminar este tiempo de la Navidad, es DIOS MISMO el que nos va a presentar a este Jesús: “Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo”. Es, pues, una invitación a ACOGERLE, a ESCUCHARLE, porque es el único que sabe el camino hacia Dios. ¡Casi nada! ¡No podemos desaprovechar la oportunidad!

Y con este domingo, iniciamos la andadura a través del TIEMPO ORDINARIO: Éste, que es bautizado en el Jordán, nos irá enseñando -con sus palabras y con sus obras- el verdadero camino. ¡Preparémonos!

¡FELIZ CAMINO
tras las HUELLAS de JESÚS!

bidean@bidean.net
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