Ciclo A - Cuaresma - Domingo 4º - 26 de marzo - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos a esta celebración de la Eucaristía.

Hermanos: seguimos el camino cuaresmal hacia la Pascua. En la liturgia de hoy se nos presenta un nuevo símbolo bautismal, por medio del relato evangélico de la curación del ciego de nacimiento: la LUZ.

Nosotros, también de alguna manera, somos ciegos. Pasamos los unos junto a los otros y no nos vemos, no nos interesamos por el otro, por los otros; pasamos de largo; no queremos complicarnos la vida ni que nos la compliquen. Miramos a las cosas y se nos escapa su sentido y misterio. Y el problema no es de nuestros ojos, sino del corazón, que lo tenemos cerrado, encogido, sin vida, arrugado y envuelto en las tinieblas.

Hoy, hermanos, Jesús nos dice: “Yo soy la luz del mundo”. Él viene hasta nosotros para darnos un corazón nuevo, lleno de vida, y una mirada nueva para ver desde Él. Que esta celebración nos ayude a descubrirle.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: 1 Samuel 16,1b. 6-7. 10-13a

La historia del pueblo de Israel, en el Antiguo Testamento, nos cuenta que David fue ungido tres veces: una siendo todavía joven en casa de sus padres, y las otras dos por los hombres del sur y del norte de Israel. Hoy, se narra la primera. El profeta mira las apariencias, pero Dios conoce el corazón de los hombres. La elección y la unción no se realizan por criterios e intereses humanos o por apariencia, sino por la voluntad divina. Escuchemos el relato.


2ª Lectura: Efesios 5, 8-14

El apóstol Pablo emplea el lenguaje simbólico de las tinieblas y de la luz. La Luz nos lleva a la fe, da vida y hace que nuestras obras estén envueltas en su resplandor. Caminar en la luz significa vivir en bondad, justicia, verdad, tolerancia, apertura. Para el apóstol es preciso ser luz y caminar siempre por la senda de la verdad. Acogemos esta reflexión.


Evangelio: Juan 9, 1-41

Poder ver la naturaleza, los colores, a las personas es un inmenso don. El ciego de nacimiento (del relato evangélico) recibió este don de manos de Jesús. El ciego no sabe quien lo ha curado. Jesús se vuelve a encontrar con él y se le revela y le conduce a la fe. Ahora sí que ve en plenitud. Porque no es suficiente encontrar alguna luz o ciertas verdades, sino que es preciso permanecer en la Luz y la Verdad, con mayúsculas. Jesús las ofrece a raudales. Escuchamos.

Oración de los fieles

Oremos ahora, hermanos, al Señor que ha hecho brillar la Luz de su amor y su verdad en nuestros corazones y en el mundo, y le pedimos por todas las necesidades.

1.- Por la Iglesia, para que el orgullo y la prepotencia no la ciegue y sea para todos los hombres luz de gracia y salvación, acogida y lugar de encuentro entre todos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los que han perdido la fe, o la tienen dormida dejándose llevar por la presión social o el que dirán, para que descubran en esta Cuaresma la presencia de Dios en nuestro mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por el Papa y los Obispos, por todos los cristianos, para que manifestemos con nuestras obras la verdad de Cristo, Luz del mundo, y seamos transmisores y testigos del Evangelio. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todas las personas que sufren o han sufrido a causa de las desgracias naturales (terremotos, maremotos, inundaciones) y por todas las víctimas de la violencia, ya sea por guerras, terrorismo, torturas o persecución, para que encuentren apoyo y solidaridad que les ayude a recuperarse. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestras comunidades parroquiales para que sean escuelas de amor, donde se aprenda y se experimente la escucha, la acogida, el perdón, la reconciliación, y la ayuda a todas las personas desfavorecidas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro de la Pastoral de los Bautismos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás.


PRESENTACIÓN DE UN CORAZÓN

(Esta ofrenda debiera haber sido preparada previamente por alguno de los grupos de catequesis de la comunidad. Consistiría en la elaboración de un gran corazón de cartulina, en el que se han pegado multitud de rostros humanos de todo tipo, raza y condición. Lo puede llevar todo el grupo, aunque uno solo es quien hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros nos hemos reunido y elaborado este gran corazón, repleto de rostros humanos, rostros a los que Tú amas porque son tus hijos e hijas. Hoy te lo queremos ofrecer como signo de nuestra apertura al amor universal a los hombres. Que no se nos escape ninguno, por muy lejos que se encuentre de nosotros, tanto en la distancia, como ideológica y culturalmente. Comprometemos en esta ofrenda nuestra capacidad de tolerancia y optamos por actitudes de misericordia, como Tú mismo lo haces. Y te pedimos nos des fuerzas para amar a todos, incluso a los poco amables.


UN MATRIMONIO PRESENTA A SU HIJO PEQUEÑO

(Marido y mujer se levantan con su hijo pequeño y se acercan hasta el presbiterio para hacer la ofrenda. Intervienen los dos, uno después de otro. Concluidas sus intervenciones, permanecen con el niño en el mismo presbiterio durante el resto de la celebración. Dicen:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN:

MARIDO: Señor, aquí nos tienes con este nuestro(a) hijo(a), regalo tuyo y fruto de nuestro amor. Te lo queremos ofrecer en respuesta a tu misericordia. Tuyo(a) es y traza sobre él (ella) el plan de salvación.

MUJER: Te queremos ofrecer también nuestros deseos de proseguir y mantener el amor que nos hizo engendrarle, mediante nuestros cuidados y la educación. Educación, que pensamos, no sólo en orden a darle la oportunidad de que llegue a ser adulto(a), sino también que logre ser una persona en plenitud.

LA PAREJA: Sin embargo, Señor, somos conscientes de las muchas dificultades que engendra esta tarea y, principalmente, aquellas que nos vienen de un ambiente y una sociedad interesada en personas débiles y fácilmente manipulables. Por eso, Señor, danos tu gracia para poderlo realizar.


PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, que tú mismo tienes para con nosotros y que podemos tener en nuestra vida de cada día. Queremos ser eso: medicina para los otros. Bálsamo y aceite que curen las heridas de los demás. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros.


PRESENTACIÓN DE UNAS MANOS VACÍAS

(Una persona adulta de la comunidad muestra sus manos, en forma de cuenco, pero vacías, mientras dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo, por mi parte, quiero añadir que a pesar de los dones que hemos recibido de tu misma bondad, nosotros, a cambio, no tenemos nada que darte, como la higuera que no da frutos. Sólo nuestra disponibilidad para acoger de nuevo tu gracia. Eso es lo que yo hoy te ofrezco, con estas manos vacías, que esperan ser llenadas por Ti.


PRESENTACIÓN DE LA CARTA DE UN MISIONERO/A A LA COMUNIDAD

(Con antelación, será necesario contactar con la persona, sea Sacerdote, Religioso/a o Seglar; mejor si es conocida por la comunidad cristiana concreta. No sería cuestión de leer toda la carta; acaso alguna frase, o presentarla de manera que luego pueda quedar en un lugar accesible donde la gente pueda leerla; por eso, colocarla con letra grande, fijada en una cartulina amplia, etc.)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, al presentarte hoy la CARTA de un miembro de esta Comunidad, trabajando en una acción misionera y lejos de los suyos y de nosotros, te ofrecemos lo mejor de tantos hombres y mujeres, entregados a favor de los más pobres y necesitados, amando a sus semejantes como Tú mismo los amas. Acepta esta ofrenda agradable y conviértenos, también a nosotros, en testigos de tu amor, aquí, en medio de nuestra cultura y de nuestra sociedad.

Prefacio

(Tras la ofrenda, puestos de pie, el presidente inicia la oración de Acción de Gracias, en la que participa la Comunidad: «SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN»).

Te damos gracias, Señor, Dios del cielo y de la tierra,
porque hiciste todas las cosas bañadas en tu luz
y al propio hombre, participe de tu dignidad.
Sin embargo, nosotros preferimos las tinieblas del pecado,
por el ansia de la libertad y la independencia,
aunque Tú no dejaste de darnos muestras
de la luz de tu verdad y del amor salvador,
a través de tus enviados y profetas.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Llegada la plenitud de los tiempos,
nos enviaste a tu Hijo Jesucristo,
anunciado por la luz de una estrella,
que siguieron unos sabios hasta el portal de Belén,
para adorar, en aquel niño, al Rey de los reyes.
Él, por su palabra predicada por los caminos de Galilea,
fue la luz de los pobres de este mundo,
a quienes llenó el corazón de esperanza.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Sin embargo, las tinieblas cubrieron la faz de la tierra
el día que, sobre el monte, murió en la cruz,
como si este mundo no tuviera otro dueño que el reino del mal.
Pero la luz vigorosa de la mañana venció a la muerte
el día que Tú le rescataste para la Resurrección.
Esta mañana, los hombres pudimos ver la luz de tu divinidad,
refulgiendo en el mismo cuerpo del crucificado.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Por el bautismo, nos has hecho participar de la vida nueva.
Has liberado a nuestros corazones de la esclavitud del pecado,
nos has congregado en un pueblo nuevo
y nos has transformado en tus hijos adoptivos,
para que ya nunca más seamos víctimas de las tinieblas
y que, en nuestro corazón, brille la luz de tu amor.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Iluminados por la luz de la fe,
caminamos en medio de un mundo, aún desorientado,
y entre unos hombres, víctimas de su propia ceguera,
queriendo ser, de acuerdo a la voluntad de tu Hijo,
luz que ilumine, desde el candelero, a cuantos nos rodean
y no resplandor que se apaga bajo el celemín.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Haznos, Señor, de verdad, luz que ilumine
los ojos y la vida oscura de los demás.
Ojos prestados a los demás para mirar bajo las apariencias,
en medio de este mundo egoísta,
que se cierra cada vez más a la solidaridad.
Que el Cuerpo de tu Hijo, que comulgamos,
sea la fortaleza para nuestra lucha.
R/. "SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN".

Monición de Despedida

Hermanos: estamos concluyendo esta celebración. Que la Luz de Cristo nos ilumine a todos durante esta semana; que no nos fijemos en las apariencias, porque seguro que nos equivocaremos. Que el encuentro con el Señor nos haga “ver” con los ojos del corazón, y que seamos testigos de su luz en medio de nuestras familias, del barrio, de los vecinos, de la comunidad. ¡Feliz semana a todos!

Reflexión para este día

“Yo soy la LUZ del mundo,
el que me sigue tendrá la luz de la vida”




Ya plenamente insertos en la segunda etapa de la Cuaresma, también hoy la liturgia quiere seguir trabajándonos a cada uno de los seguidores de Jesús. Y es que si el objetivo de la Cuaresma es CAMINAR con Él para IDENTIFICARNOS con su estilo de vida, es necesario ir profundizando su mensaje. Aquí estamos y lo queremos hacer.

Hay un hecho en nuestra vida: la sensación vivida -a menudo- de caminar entre sombras y luces. En ocasiones, las sombras-oscuridades son intensas, profundamente intensas; ocasionalmente, vivimos la experiencia del gozo de la luz. Nos gustaría poder dominar la vida, sus misterios, sus interrogantes, sus… y también el hecho de la muerte. Y a pesar de todos nuestros esfuerzos, de los avances actuales, descubrimos grandes sombras que permanecen muy vivas en nuestra existencia.

La liturgia de HOY nos presenta la salvación cristiana como LUZ capaz de curar las “cegueras humanas” que nos hemos creado: una visión nueva, un modo más profundo de penetrar en las cosas y acontecimientos: Dios nos lo ofrece EN JESUCRISTO. Él es la luz que ilumina las oscuridades del hombre. Así nos dirá el apóstol: “erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor” (segunda lectura); y también “Yo soy la luz del mundo” (evangelio). He aquí la LUZ para nuestro camino.

¡DICHOSOS los que se dejan ILUMINAR por CRISTO!

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