Ciclo A - Semana Santa - Domingo de Ramos - 09 de abril - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

: : . . . - B E N D I C I Ó N -- D E -- L O S - - R A M O S - . . . : :


ENTRADA SOLEMNE

(Sería bueno poder realizar este momento de la celebración fuera del templo, de manera que luego pudiera llevarse a cabo una PROCESIÓN, sencilla pero significativa, expresando un acompañamiento real a Jesús en su camino y en este comienzo de la Semana Santa. Aquí se iniciaría dicha celebración en los diversos elementos que proponemos u otros similares. En cada lugar será necesario evaluar, ver las posibilidades y el modo concreto de realizarlo).


SALUDO del SACERDOTE

El amor de Dios nuestro Padre, manifestado para siempre en Jesús, a quien vamos acompañar en esta Semana Santa, en su entrada en Jerusalén, en su muerte y humillación, en su entrega y en su resurrección, esté con todos vosotros.


MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos: desde el inicio de la Cuaresma nos venimos preparando para celebrar los Misterios de la Pascua del Señor. Hoy, cercana ya la Noche Santa de la Pascua, nos disponemos a inaugurar -en comunión con todo el pueblo de Dios-, las celebraciones y los acontecimientos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo; esto es, la GRAN SEMANA para la Comunidad Cristiana.

De ahí que acompañar a Jesús en la procesión, implica ir también con Él a la pasión, en su entrega plena a la voluntad del Padre. Todo cristiano, si quiere serlo de verdad, ha de recorrer este camino de su Maestro. Esto queremos celebrar; a esto nos disponemos.

Lo iniciamos con este sencillo gesto de la Bendición de los Ramos.


ORACIÓN para la BENDICIÓN de los RAMOS

OREMOS:

En el inicio de esta Semana Santa, en la que vamos a ir contemplando los misterios centrales de nuestra fe cristiana, acudimos a Ti, Señor y Padre nuestro, para que envíes tu bendición sobre nuestras personas, de modo que permanezcamos siempre unidos a Jesús, el Señor, y lo manifestemos -de forma concreta- estando cerca de cuantos necesitan de nuestro compromiso cristiano. Bendice también estos Ramos, con los que expresamos el inicio de las celebraciones de estos días. Por Jesucristo nuestro Señor.

(Se rocían los ramos con agua bendita)


MONICIÓN AL EVANGELIO: Mateo 21, 1-11

El evangelista a lo largo de todo su Evangelio, nos ha presentado a Jesús que, con sus palabras y con sus signos de liberación, ha anunciado el Reino de Dios. Ahora, Jesús entra en Jerusalén; eso sí, montado en un borrico, símbolo de la paz y de la humildad, y que es aclamado como aquél que viene en nombre del Señor, como el Esperado de los tiempos. Unimos nuestras voces y nuestros corazones a este momento tan significativo. Escuchamos el relato evangélico.


MONICIÓN A LA PROCESIÓN

El sentido de la procesión es acompañar a Jesús, pero no sólo en este momento. Se trata del deseo de estar presente en sus momentos de duda, de angustia, de soledad, de abandono, incluso de los suyos, de los que han compartido con él la propuesta del Reino de Dios.

Desde esa EXPERIENCIA de acompañar a Jesús, estaremos en disposición de estar CERCA de los que hoy mismo sufren de tantas maneras diferentes. Caminemos, pues, junto a Jesús, para aprender de Él, de sus motivaciones, de su estilo. Iniciamos la procesión.


ENTRADA SOLEMNE – PROCESIÓN

(Tras la lectura del relato evangélico de la entrada de Jesús en Jerusalén, convendría CANTAR una aclamación o canto fácil y que exprese la alabanza (por ejemplo: “Alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor” u otro conocido por la Comunidad), que pueda ir repitiéndose en la procesión.

Realizada la MONICIÓN a la procesión y su significado, se inicia la marcha, acompañada por el canto, hasta el lugar de la Eucaristía (o de la Celebración de la Palabra). Llegados al presbiterio, el Presidente realiza la oración de la comunidad, antes de iniciar la Liturgia de la Palabra.

En las celebraciones que no tiene lugar la Bendición de Ramos fuera del templo y tampoco se realiza la procesión, tras la monición y el canto de entrada, se realiza el ACTO PENITENCIAL).


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ACTO PENITENCIAL

+ Tú, rey humilde y sencillo, que muestras tu Amor a todas las personas. SEÑOR, TEN PIEDAD.

+ Tú, que te entregaste libremente por cada uno de nosotros. CRISTO, TEN PIEDAD.

+ Tú, que te solidarizas con los hombres hasta el fin, tomando la condición de los más necesitados. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Danos, Señor, tu gracia y tu perdón, y acoge las limitaciones de nuestra vida.


ORACIÓN

OREMOS: Dios y Padre nuestro, origen de todo bien: Tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz para mostrarnos así tu amor. En este Domingo de Ramos, queremos pedirte que nos concedas la fuerza para saber acompañar a Jesús con una vida de entrega y compromiso en favor de los hermanos que sufren y necesitan que alguien les ayude a llevar la cruz. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 50, 4-7

Hoy, Domingo de Ramos, todo quiere ayudarnos para así llegar preparados a la escucha y meditación del relato de la Pasión del Señor. Esta lectura de Isaías nos describe cómo el mismo profeta escucha y medita cada día esa Palabra para transmitirla como mensajero al pueblo. Así presenta la figura del Siervo de Yahvé, quien tiene la misión de ser aliento para los abatidos, y es que Dios mismo está en el sufrimiento del Siervo y ese sufrimiento se convertirá en redentor. Escuchamos.


2ª Lectura: Filipenses 2, 6-11

El apóstol Pablo nos ofrece, -en esta especie de himno-, su experiencia y lo que descubre, y la describe así: Cristo prefirió compartir la tragedia humana desde dentro, para así poder salvar a la humanidad; por eso, se despojó de su rango y se entregó hasta la muerte. Pero Dios Padre, resucitándole de entre los muertos, le da la razón y le glorifica, convirtiéndolo en el centro de toda la historia. Acogemos esta reflexión del apóstol.


Evangelio: Mateo 26, 14 – 27, 66

La figura del Siervo de Yahvé que nos presentaba el profeta, encuentra en Jesús su plena realización. Después de una vida dedicada, anunciando el bien y la Buena Noticia, llega el misterio de la Cruz, asumiendo los caminos de Dios-Padre y obedeciéndole hasta el final. El relato de la Pasión que ahora escucharemos, nos presenta el camino que recorrió Jesús hasta llegar a la muerte en el Calvario, dejándonos a las puertas de la resurrección. Nos preparamos a esta escucha y meditación.

Oración de los fieles

En este clima de encuentro y celebración, le presentamos al Padre todas nuestras necesidades, las de la Iglesia y las de toda la humanidad.

1.- Por la Iglesia y sus ministros, para que anuncien y vivan el misterio de la Cruz con actitud de servicio, apostando por los más pobres. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Te pedimos, Señor, una vez más, por la PAZ en todo el mundo y por cuantos viven en situación de conflicto, para que los que tienen una responsabilidad, trabajen por la reconciliación y la justicia. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los que sufren, en su cuerpo o en su espíritu, para que el dolor y la tristeza nos les impida seguir creyendo en aquél que ha dado su vida por todos nosotros, por amor y solidaridad. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por tantos hombres y mujeres que se afanan desinteresadamente en ayudar a los demás, para que hagamos nuestros los mismos sentimientos de Cristo Jesús y seamos portadores de esperanza. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que en nuestra Comunidad aprendamos a compartir el sufrimiento de nuestros hermanos. Haznos cercanos a todos ellos. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Cuaresma.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



OFRENDA DEL FINAL DE LA VIDA

(Por lógica la debe hacer una de las personas mayores de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, aquí estoy, con la vida ya a las espaldas. Tú has sido generoso al regalarme tantos días. Yo quiero hoy ofrecerte no sólo la vida sino también la muerte. Quiero hoy que la unas a la muerte de tu Hijo Jesucristo, pues solo así tendrá sentido, y me abre a la esperanza de poder participar de su resurrección.


OFRENDA DE LA MARGINACIÓN

(La debe hacer uno de los jóvenes de la comunidad, aunque, con toda seguridad, él no sea víctima de alguno de esos muchos problemas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo los golpes de dolor que sufren hoy tantos jóvenes, compañeros míos, aunque sólo sean por la edad. Ahí están: el paro y la falta de ilusión ante el oscuro futuro, la droga, el sida, los grupos y tribus marginales, el apego al alcohol y tantas lacras. En nombre de todos, te pido que unas nuestros sufrimientos a los de tu Hijo Jesucristo.


OFRENDA DEL TERCER MUNDO

(La puede hacer otro joven o, de existir en la comunidad, un miembro de alguna ONG)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte otro de los sufrimientos que rompe tu corazón de Padre, pues implica a una buena parte de la humanidad. Te ofrezco el hambre, la miseria y el subdesarrollo del Tercer Mundo. También te traigo las semillas de la esperanza de tantas y tantas personas del Primer Mundo, que son sensibles con los problemas de los más pobres del mundo. Que no muera ningún justo más sin sentido, que no se te escapen sus lágrimas y sus lamentos. Que crezcan los que se comprometen en el cambio de la sociedad y del mundo.


PROGRAMA DE LAS CELEBRACIONES DE LA SEMANA SANTA

(Alguien del Consejo Pastoral presenta la HOJA de todos los encuentros, celebraciones y acciones que se den en la Comunidad durante esta Semana Santa)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te quiero ofrecer, Señor, todos los esfuerzos de nuestra Comunidad de cara a estos días santos para vivir de cerca todo cuanto nos ofrece tu Hijo amado. Te volvemos a presentar su ofrenda, inmensa y creadora de vida. Concédenos, te pedimos, vivir una experiencia NUEVA en esta Semana Santa y poder así disfrutar con Él y contigo de la alegría de la resurrección y de la Vida.

Prefacio

(Después de la presentación de las ofrendas, ya todos de pie, se inicia la oración de Acción de Gracias, en la que se participa, contestando: «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR»).

Bendito seas, Señor y Dios nuestro,
que has glorificado a tu Hijo, el Servidor fiel,
porque, a través de su obediencia hasta la muerte,
ha pagado sobradamente la deuda de Adán,
nos ha devuelto a la amistad contigo,
ha plantado en nuestros corazones la esperanza
y Tú lo has premiado, como a Rey,
sentándole a la derecha de tu trono.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque tu amor no ha tenido límites con nosotros
y ni siquiera fuiste capaz de ahorrarte la muerte de tu Hijo
para abrirnos las puertas del paraíso,
llenar de tus bienes a todos los hombres,
mostrarnos tu entrañable misericordia
y darnos el gozo y la alegría.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

Nosotros, como el pueblo de Israel,
esperamos un rey poderoso,
espectacular en su presencia y decisiones políticas,
que nos hiciera levantar la cabeza con orgullo
entre todos los pueblos de la tierra.
Y, en cambio, en tu corazón habías decidido
el misterio de abajarte hasta nosotros,
haciéndote como uno cualquiera,
para querernos a todos,
sin que se te escapara de tu amor ninguno.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

No comprendimos, entonces, el misterio de tu amor
y rechazamos a tu Hijo y lo clavamos en la cruz,
porque no lo descubrimos como Señor con sus siervos,
acreedor con sus deudores.
El que traía la salvación para los perdidos,
quien liberaba a los condenados,
era la esperanza para los desencantados
y la resurrección de los muertos.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

Pero ya pendiendo en la cruz,
coronado de espinas, como todo un rey,
mostró signos de su magnificencia
y abrió las puertas del paraíso al buen ladrón,
en respuesta de su corazón arrepentido,
siendo el aval de nuestra confianza
y la alegría de todos los pecadores.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

Señor, nosotros ahora te glorificamos
y estallamos en acción de gracias,
porque no hay otro Dios como Tú
ni otro que haya obrado igual salvación.
Ahora te pedimos, oh Dios, que, con tu Hijo Jesucristo,
seamos esperanza de los hombres
y, con un corazón de niño, cantemos unidos a ellos.
R/. «BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR».

Monición de Despedida

DESPEDIDA

Hermanos: hemos sido fortalecidos con la Palabra y con la Eucaristía. Ojalá estemos dispuestos a subir a Jerusalén, y hacer presente el acontecimiento y el mensaje de Jesús en medio de nuestro mundo. Que en estos días sagrados sepamos acompañar a este Señor y Maestro y, así aprendamos a estar también más cerca de los hermanos que sufren la angustia, la soledad, la incomprensión, las injusticias. ¡Feliz, profunda y “cristiana” Semana Santa!


BENDICION


+ Que el Dios Padre de misericordia, que en la pasión de su Hijo nos ha dado ejemplo de amor, nos conceda, por nuestra entrega a Él y a las personas, la mejor de sus bendiciones. R/. Amén.

+ Y que, gracias a la muerte temporal de Cristo, alejó de nosotros la muerte eterna, obtengamos el gozo de una vida plena. R/. Amén.

+ Y así, imitando su ejemplo de una vida de humildad, generosidad y solidaridad con todas las personas, participemos un día en su resurrección gloriosa. R/. Amén.

+ Y que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros y nos acompañe siempre. R/. Amén.

Reflexión para este día

“Cristo por nosotros se sometió a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso, Dios lo levantó sobre todo”
(Flp 2, 8-9)





Ya estamos. Hemos llegado. Son los DÍAS santos, inmensos, impresionantes: días cargados de misterio de Dios, del AMOR: un hombre entrega TODA SU VIDA en favor de los demás. Al final de los días se nos dirá que Él es el camino, la puerta de la PASCUA, de la liberación.

La SEMANA SANTA es el anuncio de la PASCUA. Ha terminado ya el recorrido cuaresmal y es la hora de la verdad, querámoslo asumir o no: estamos con Él o “pasamos” de Él. Es un examen decisivo.

El DOMINGO de RAMOS es la puerta de esta semana, cargada de fuerza y de significado. HOY aclamamos a Cristo Jesús: Él es nuestro Salvador, el Mesías. Los próximos días habrá que ACOMPAÑARLE para descubrir en profundidad su forma de vivir, de entregarse e, incluso, de morir. Es necesario.

¡ FELIZ y “CRISTIANA” SEMANA SANTA!
(No olvidemos que hay “Semanas Santas”
que tienen muy poco de “cristianas”).

bidean@bidean.net
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