Ciclo A - Semana Santa - Viernes Santo - 14 de abril - Año 2017

Liturgia Salmo

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

PROCESIÓN EN SILENCIO

(Es importante que la celebración de hoy tenga su “tono” especial y significativo. Por eso, en SILENCIO total, desde la parte de atrás del templo o del lugar de celebración, entra quien va a presidir la celebración, acompañado por las dos personas que le van a ayudar en la Lectura de la Pasión. Al llegar ante la sede, se arrodillan y, con ellos, toda la comunidad, mientras prosiguen unos minutos de silencio. Terminado este momento de oración, todos se ponen de pie, y se realiza la MONICIÓN DE ENTRADA, explicando el sentido y el significado de la celebración. Al terminar la monición, el Presidente y sus acompañantes se dirigen a la sede, para realizar la oración)


MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos: esta tarde nos reunimos los creyentes para celebrar la Pasión y la Muerte de Jesús, que da su vida por nosotros, convirtiendo así sus palabras en lección práctica, una lección de vida: Él mismo había dicho que no hay amor más grande que el de quien da su vida por sus amigos, y ahora va a entregar la suya. Esto celebramos HOY.

La celebración de esta tarde tiene tres partes bien diferenciadas. La primera parte es la LITURGIA de la PALABRA con la lectura de la Pasión, según san Juan, como punto culminante. La segunda parte es la ADORACIÓN de la CRUZ: quiere ser una forma de tomar conciencia del amor que Dios nos tiene y que le llevó a entregar a su Hijo único por todos nosotros. La tercera y última parte será la COMUNIÓN para hacernos uno con el Crucificado.

Que esta celebración nos ayude a profundizar en el gran misterio del amor de Dios, pues ahí se fundamenta nuestra fe.


ORACIÓN

Oh Dios y Padre nuestro: tu Hijo amado, Jesucristo, Señor nuestro, por medio de su Pasión ha destruido la muerte que, como consecuencia del antiguo pecado, alcanza a todos los hombres. Concédenos, Padre, hacernos semejantes a Él. De este modo, la imagen del hombre viejo, que llevamos grabada en nuestra naturaleza, será transformada, por su acción salvadora, en el hombre nuevo, capaz de vivir al estilo del mismo Jesús, haciendo posible una humanidad conforme a tu proyecto de vida. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, que ahora vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
R/. AMÉN.

Moniciones a las lecturas

: : . . I -- L I T U R G I A -- D E -- L A -- P A L A B R A . . : :


INTRODUCCIÓN: NOTAS A TENER EN CUENTA

(Conviene cuidar mucho, -hoy más que nunca-, esta parte de la celebración. Conviene que los LECTORES lo tengan muy en cuenta. El mismo Salmo debe recalcar el sentido profundo de la oración del mismo Jesús; conviene utilizar una antífona conocida por la comunidad.

El relato de la Pasión: es un momento muy importante de la celebración de hoy. Conviene hacerlo por tres lectores, de los cuales el Presidente leerá las palabras de Jesús. Asimismo, es recomendable interrumpir la lectura con el fin de intercalar unos cantos adecuados, para ayudar a la interiorización; al menos en tres ocasiones de la lectura sería bueno poderlo hacer; cantos populares para posibilitar la participación de todos. A la conclusión de la lectura, se puede cantar el “Victoria, tú reinarás”, como una expresión comunitaria ante el acontecimiento que estamos celebrando.

Respecto a las posturas durante la lectura: la comunidad puede sentarse tras la primera interrupción y ponerse de pie tras el canto de la tercera interrupción, permaneciendo así hasta el final)




1ª Lectura: Isaías 52, 13 – 53, 12

En un relato impresionante, el profeta Isaías nos sitúa ante el “Siervo del Yahvé”, doliente y humillado por el sufrimiento y la muerte, si bien se anuncia que al final tendrá éxito y será motivo de salvación para la humanidad. Este anuncio del profeta nos pone delante de Jesús, el varón de dolores; su entrega hasta la muerte, se convierte en causa de salvación para nosotros. Escuchemos este relato estremecedor, pero lleno de esperanza.


2ª Lectura: Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9

Según el autor de la carta a los Hebreos, Jesús es el mediador entre el Padre y la humanidad, y ahora intercede por sus hermanos. Él ha conocido nuestra debilidad y ha saboreado nuestras lágrimas y dolores; su obediencia y su ofrenda son la causa de la nueva vida para nosotros. Configurarse con Él es la meta que se nos propone, hoy, a sus seguidores. Escuchemos esta inmensa confesión de fe del autor sagrado.


Evangelio: Juan 18, 1 – 19, 42

El evangelista Juan nos muestra los últimos pasos del Maestro, el nuevo hombre. Una piltrafa humana, levantado sobre la Cruz, mostrado ante el mundo como el mayor de los fracasados de la historia. Para nosotros, los creyentes, este Crucificado es el resucitado por Dios, el que con su muerte ha vencido a la muerte y la ha destruido para siempre. La lectura y meditación del relato de la Pasión, hoy es el centro de nuestra celebración. Preparemos el corazón.

>>>(Relato de la Pasión)<<<

Oración de los fieles

: : . . O R A C I Ó N -- U N I V E R S A L . . : :



MONICIÓN GENERAL

Hermanos: hemos escuchado la Palabra de Dios, que ilumina nuestra historia y nuestro caminar por la vida. El mensaje que ahí se nos ha ofrecido, nos lleva a descubrir el amor hasta el extremo de Dios y la solidaridad sin límites de Jesús, nuestro hermano mayor.

Animados por este mensaje descubierto, hoy realizamos una ORACIÓN UNIVERSAL más amplia, recogiendo las diversas situaciones y necesidades de la humanidad. Las dirigimos a este Dios, Padre de todos, pidiéndole que la LUZ de Cristo nos ilumine a todos, sin excluir a nadie.

Por eso, después de presentar el motivo de cada oración, tendremos un momento de SILENCIO, para que cada uno recojamos los distintos motivos que quiere tener presente. Nuestro “AMÉN” final a cada oración, un “amén” sincero y fraterno, será la expresión de nuestra plegaria a favor de todos los hombres, por quienes murió Cristo.

Comenzamos esta oración universal.


(NOTA: La introducción, a cada una de las peticiones, la debe realizar una persona distinta del Presidente y del que ha venido realizando las moniciones generales de la celebración. De este modo, realzaremos este momento significativo, convirtiéndolo en oportunidad para una profunda oración)


1. POR LA IGLESIA, la COMUNIDAD del CRUCIFICADO

Monitor

Oremos, hermanos, por la Iglesia de Dios, de la cual somos una pequeña porción; para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en su misión, y a todos nos conceda la fe, la esperanza y el amor, para mayor gloria de Dios Padre.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre y de tu proyecto de vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


2. POR EL PAPA, LOS OBISPOS, LOS MINISTROS y TODO EL PUEBLO

Monitor

Oremos, también, por el Papa, por nuestro Obispo..., por todos los Obispos, presbíteros y diáconos, por los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, cuya sabiduría gobierna todas las cosas y cuyo Espíritu santifica y anima todo: escucha las súplicas que te dirigimos para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirvamos fielmente en la vocación a la que nos has llamado. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


3. POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Monitor

Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros que creen en Cristo: para que Dios nuestro Padre asista y congregue en una sola Comunidad a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han conocido.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda: mira con amor a todos los que siguen a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad, congregue en una sola Comunidad a los que consagró en un solo bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


4. POR LOS QUE NO CREEN EN CRISTO

Monitor

Oremos por los que no creen en Cristo y, de forma especial, por el pueblo a quien Dios habló desde antiguo por los profetas, para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también todos ellos el camino de la Salvación, de la vida, de la luz.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, concede a quienes no creen en Cristo y al pueblo de tu Antigua Alianza, que, viviendo con sinceridad ante Ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Y a nosotros, concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


5. POR LOS QUE NO CREEN EN DIOS O VIVEN COMO SI NO EXISTIERA

Monitor

Oremos por los que niegan la existencia de Dios, por los que dudan de ella y se establecen en su duda; o por los que, con su estilo de vida materializada, viven de espaldas a él y como si no existiera: para que, por la rectitud y sinceridad de vida, unos, y por el despertar de su letargo materialista los otros, alcancen el premio de encontrarse con Él.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, que creaste a todos los hombres para que te busquen y, cuando te encuentren, descansen en Ti: concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


6. POR LOS GOBERNANTES

Monitor

Oremos por los gobernantes de todas las naciones y tengamos presentes, de forma especial, a los más cercanos a nosotros, para que Dios nuestro Padre, según sus designios, les guíe en sus pensamientos y en sus decisiones hacia la paz, la justicia y la libertad de todos los hombres.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, que te preocupas por el destino de los hombres y los derechos de todos los pueblos; asiste a los que les gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y se respeten los derechos fundamentales de todas las personas. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.


7. POR LOS ATRIBULADOS

Monitor

Oremos, hermanos, finalmente a Dios nuestro Padre, por todos los que en el mundo sufren las consecuencias del pecado y de la insolidaridad, para que Él cuide de cada uno de ellos a través de tantas personas entregadas, al estilo de su Hijo amado, Jesucristo, y llegue a cada vida con el gozo de su presencia.


Silencio

Presidente

Dios y Padre nuestro, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de los que te invocan en su tribulación, para que sientan, en sus adversidades, la ayuda de tu misericordia y la solidaridad de todos nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
.

Monición de Despedida

: : . . II -- L A -- A D O R A C I Ó N -- A -- L A -- C R U Z . . : :



MONICIÓN

Hemos presentado al Dios de la Vida las plegarias en favor de la humanidad. Así hemos terminado la primera parte de esta celebración.

Ahora nos ponemos ante la CRUZ y la convertimos en el CENTRO de este nuestro encuentro. Es verdad que nosotros, en muchas ocasiones, la Cruz la hemos convertido en un adorno o en una joya. Pero la Cruz de Cristo es mucho más; ahí descubrimos el amor eterno de Dios y la solidaridad extrema vivida por Jesús en favor de los hermanos.

Ahora la Cruz va a ser presentada a esta Comunidad para que todos la adoremos, porque al adorarla, reconocemos que es el instrumento donde Dios nos revela todo su proyecto de vida en favor nuestro.

Vivamos intensamente estos minutos de adoración y de reconocimiento, deseando hacer nuestro lo que en la Cruz se nos propone.


PROCESIÓN CON LA CRUZ

(Tres miembros de la Comunidad, se dirigen al lugar donde debe estar preparada la Cruz, que bien pudiera ser al fondo del templo o del lugar de la celebración.

La Cruz ha de ser bien visible. El que va a llevarla, debe ser un miembro significativo de la comunidad y tener buena voz. Los otros le acompañan llevando cirios a ambos lados.

Al inicio de la procesión, mostrando la Cruz a la comunidad, entona el canto: “Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. Repite lo mismo hacia la mitad del templo; y, por último, a los pies del presbiterio. Tras el canto, se la entrega al Presidente, que la muestra a la comunidad, que se pone de rodillas y, en silencio, la adora. Puede concluirse este momento, cantando de nuevamente el “Victoria, tú reinarás”.

Concluido el cántico, quien preside besa la Cruz y se la ofrece, uno a uno, a cuantos participan en la celebración. Mientras tanto, suena una música de fondo. Al acabar, coloca la Cruz en un sitio absolutamente de privilegio y visible).




: : . . III -- L A -- C O M U N I Ó N . . : :




(Mientras el Presidente de la celebración y quienes le ayudan se dirigen al Monumento, para trasladar el Pan consagrado el día anterior, el Monitor realiza la introducción y explicación de esta tercera parte de la celebración).

MONICIÓN A LA COMUNIÓN

Hermanos: iniciamos la tercera y última parte de esta celebración.

Vamos a comulgar. Recordad las palabras del apóstol: “Cuantas veces comemos de este Pan, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva”. Nacidos a la vida e hijos de Dios por el amor de su Hijo hasta la muerte, al comulgar el Cuerpo de Jesús, profesamos nuestra fe en su amor y en su Cruz. Comulgar con quien da su vida por los demás no es un simple acto piadoso, sino asumir el compromiso de vivir como Él, de servir como Él, de entregar la vida por los demás como Él. ¡Dichosos los invitados a comer del Pan de la Vida!


TRASLADO DEL SANTÍSIMO Y LA COMUNIÓN

(Acabada la Monición, el que preside y sus acompañantes, también con velas encendidas, inician una sencilla procesión con el Pan consagrado. Mientras, sin ninguna teatralidad, dos personas extienden sobre el altar el mantel. Llegados al altar, se introduce el canto o el rezo del Padrenuestro.

Mientras se reparte la comunión, uno de los lectores de la Pasión, puede recitar el Salmo 21, haciendo un breve silencio entre cada una de las estrofas. También pudiera utilizarse una música de fondo, apropiado al día y a la celebración).




: : . . IV -- D E S P E D I D A . . : :




ORACIÓN

Dios de Amor y rico en misericordia, que nos recreado con la gloriosa muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo; no dejes de tu mano la obra que has comenzado en nosotros, para que nuestras personas y nuestra vida, por la comunión en este misterio, se entregue de verdad al cumplimiento de tu voluntad y al servicio de los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
R./ AMÉN.


BENDICIÓN SOBRE EL PUEBLO

Que tu bendición, Señor y Dios nuestro, descienda en abundancia sobre cuantos hemos celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección. Venga sobre nosotros tu perdón. Concédenos tu consuelo. Acreciente nuestra fe. Y guíanos a la salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
R./ AMÉN.


MONICIÓN DE DESPEDIDA

Hermanos: acabamos de celebrar la Pasión y Muerte de Jesucristo. Su muerte no fue un hecho aislado, sino consecuencia y síntesis de su vida. Vivió para los demás. Amó siempre a todos. Gritó libertad y liberación con su propia vida. Se vació de sí mismo. Se hizo pobre para que nosotros fuéramos ricos. Quebrantó el sábado y la ley cuando lo pidió el amor, a pesar de provocar el escándalo. Creyó en el Padre hasta el límite de la esperanza y la muerte. Tuvo miedo y siguió adelante. No vaciló en la tarea de llevar a cabo el plan del Padre. Amó sin esperar recompensa.

Tras la muerte del Señor, el mundo se sumerge en un silencio que parece sin fin. Mañana por la noche estallaremos en gozo y alegría. Regresemos, ahora, a nuestras casas recordando a todos los crucificados de nuestro mundo y tomemos el firme compromiso por la solidaridad y la justicia.

Reflexión para este día

“Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte,
y una muerte de cruz. Por eso, Dios lo levantó sobre todo,
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»” (Flp 2, 8-9).





Hoy celebramos la PASIÓN DEL SEÑOR.

En este día, la liturgia nos ofrece acercarnos a la grandiosidad del AMOR = a la SOLIDARIDAD de DIOS, manifestado en Jesús de Nazaret. Y nosotros, los cristianos, seguidores de Jesús, miramos la cruz con admiración, con emoción y agradecimiento, e intentamos entender un poco más ese maravilloso misterio que encierra Jesús.

La gran lección de hoy es que Dios no es ajeno a nuestra historia, no es alguien impasible. Al contrario, en Cristo se ha acercado y ha experimentado lo que es sufrir, llorar y morir. Nos ha salvado desde la experiencia personal de la limitación. Es el colmo de la misericordia y compasión de Dios.

Con la celebración de hoy damos un PASO HACIA LA PASCUA, al triunfo definitivo de Dios, que mañana celebraremos.

¡Dichosos quienes acogen a este DIOS DEL AMOR!

bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue