Ciclo A - Semana Santa - Vigilia Pascual - 15 de abril - Año 2017

Liturgia

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

: : . . . 1 - - L I T U R G I A - - D E L - - F U E G O. . . : :



(Fuera del templo, se ha preparado una hoguera o un brasero. La única iluminación existente debe ser la luz natural. De ahí que si fuera necesario, hay que proveerse de LINTERNAS para las diversas lecturas que se vayan a realizar. Todos los participantes se reúnen en torno al fuego.

Es necesario, también, tener en cuenta una MEGAFONÍA adecuada, para no tener que “forzar” las cosas y “terminar cuanto antes” este momento, que en esta noche puede ser significativo)



SIGNO INICIAL: DIÁLOGO EN TORNO AL FUEGO

(Una vez todos reunidos en torno al fuego, se tiene este SIGNO INICIAL, en forma de diálogo, y tal como lo hacen los judíos en la Cena de Pascua, entre el que preside y uno de los más pequeños de la comunidad.

Conviene invitar al silencio y a escuchar este diálogo que nos centra en la celebración).


PEQUEÑO: ¿Por qué es grande esta noche?

PRESIDENTE: Para que nunca olvidemos lo que somos: creación de Dios, imagen y semejanza suya; nacidos a la vida por su amor, encargados por Él de hacer de esta tierra, una casa y una familia para todos los hombres.

PEQUEÑO: Pero, ¿qué tiene esta noche distinto de las otras?

PRESIDENTE: Esta noche es la gran Vigilia Pascual, en la que recordaremos la antigua historia, la del pueblo de Israel y la de la primitiva Iglesia, con el fin de no olvidar nunca jamás la Alianza que Dios hizo con los hombres y por la cual Dios nos recogió, haciendo de nosotros un pueblo de santos y profetas, a pesar de que el pecado rompió nuestra existencia y nos hizo vivir divididos.

PEQUEÑO: ¿Por qué esta noche cantamos himnos y canciones?

PRESIDENTE: Con el fin de ser conscientes de que somos libres. Es la libertad la que llena nuestros corazones de felicidad y nuestras bocas de canciones. Porque no hay que olvidar que descendemos de un pueblo de esclavos, que Dios le dio la libertad con mano poderosa y, desde entonces, sus descendientes ya no estamos llamados a la esclavitud, sino que nuestra vocación es la libertad.

PEQUEÑO: ¿Por qué esta noche encendemos luces en medio de las sombras?

PRESIDENTE: El pecado nos hizo hijos de las tinieblas. Y, poco a poco, cuanto más pecado, más oscuro se volvió nuestro corazón y más reñido con la luz, para no ser conscientes de nuestra situación. Pero Dios, luz del mundo, nos hizo renacer a una nueva vida por la gracia del agua y del Espíritu, prestándonos un poco de su luz y exigiéndonos ser traslúcidos para iluminar a los demás.

PEQUEÑO: Pero todo esto son bellas palabras que contradicen, día tras día, los medios de comunicación social con las noticias que nos transmiten ¿Es que queda aún lugar para la esperanza, la belleza y la fraternidad, en medio de un mundo tan roto, donde el odio y la injusticia dividen y enfrentan a los hombres?

PRESIDENTE: A pesar de los pesares aún queda lugar a la esperanza y, por eso, aún merece la pena la vida y el seguir luchando, si sabemos creer, como el viejo pueblo de Israel, confiados en Dios; si sabemos creer en Jesucristo y confiamos que la fe nos hará libres. Dios no ha muerto. Aunque parece mudo y maniatado por el pecado de los hombres, Dios está vivo y presente en medio de nosotros, dándonos una vez más una nueva y gran oportunidad. Por eso, esta noche es distinta. Por eso, esta noche nos reunimos y volvemos a leer la Palabra que Dios nos dirige al corazón, y cantamos himnos y alentamos nuestra esperanza, porque creemos que la noche la encenderá Dios de tal manera que la va a convertir en el amanecer de un gran día, de un muy largo y esplendoroso día.


(Se hace un momento de silencio. A continuación, el Monitor de la celebración realiza el saludo a la asamblea y explica el significado de la celebración de esta noche santa).


MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos: bienvenidos a la Celebración de la Vigilia Pascual. En el diálogo que hemos escuchado, se nos han dicho cuáles son las claves de esta noche y de la celebración que iniciamos: en esta noche que para nosotros se ha convertido en la más brillante y hermosa, en la que el Señor Jesús ha pasado de la muerte a la Vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para orar y celebrar este acontecimiento.

En medio de las tinieblas que ahora nos rodean, arde este fuego vigilante que vamos a bendecir. Con él encenderemos el Cirio Pascual. De este modo, entre nosotros brillará esa luz que simboliza a Cristo Resucitado. De su Luz y nueva Vida participamos todos nosotros.

Con la alegría que debemos sentir en esta noche feliz que nos habla de resurrección y vida, comenzamos la celebración.


BENDICIÓN DEL FUEGO POR EL PRESIDENTE DE LA CELEBRACIÓN

El fuego ha acompañado la vida de las personas, y lo sigue haciendo en todas las culturas. El fuego acompaña, calienta, ilumina la oscuridad. Nosotros hemos encendido esta llama que ahora queremos bendecir.


OREMOS

Oh Dios y Padre nuestro, que por medio de tu Hijo amado has dado a tus fieles el fuego de tu luz: santifica este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos sinceros de vivir nuestro seguimiento de Cristo, de quien recibimos una nueva luz y un nuevo ser, para así crear vida en nuestro caminar por la vida. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R/ AMÉN.


(Presenta, bendice y enciende el Cirio Pascual)

CRISTO ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega.
Suyo es el tiempo y la eternidad,
a Él la gloria por los siglos de los siglos.
R/ AMÉN.


PROCESIÓN DEL CIRIO Y DE LA COMUNIDAD

Monición

Iniciamos la procesión como el gesto de SEGUIR a Jesús, seguir sus pasos hacia la luz y la vida en plenitud. Él es el que ilumina nuestro camino; Él es la Pascua para nosotros, sus seguidores.

Todos caminaremos detrás de Cirio pascual, recién bendecido y encendido. En el recorrido, pararemos tres veces y cantaremos “LUZ DE CRISTO”, y se nos ofrecerá la luz para que la repartamos con los demás.

Vivamos este momento, intenso y profundo, y caminemos a la luz de Cristo, el Señor.

Notas para la procesión

(De inmediato se inicia la procesión, que abre el que preside con el cirio en sus manos. En la misma puerta del templo, lo eleva y aclama como “LUZ de CRISTO”, a lo que todos responden: “DEMOS GRACIAS A DIOS”. Encienden del cirio los que colaboran más estrechamente en la celebración. Si hubiere alguna dificultad en la entrada, como una escalera, éstos, con sus velas encendidas, pueden colaborar para iluminar el obstáculo. La procesión prosigue, adentrándose en el templo. El que preside vuelve a parar. Hace una segunda aclamación y todos responden, para ofrecerles el cirio y que vayan encendiendo de él todos los que participan. Después de encender, van ocupando sus puestos. Una vez acabado, el Presidente llega con el cirio hasta el presbiterio, lo muestra por tercera vez y vuelve a decir la aclamación, respondiendo todos. Se encienden en ese momento todas las luces del templo y el Presidente entroniza el cirio en el candelabro dispuesto en medio del presbiterio o junto al ambón de las lecturas, y que debería de estar adornado de forma especial y llamativa. Todos están de pie y con las velas encendidas)

Pregón

Monición

Hermanos: Si todas las fiestas comienzan con un pregón, las de Pascua también. Después de haber encendido nuestra vela en el Cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado y verdadera luz del mundo, escuchemos la gran noticia que la Iglesia proclama a todos los hombres: ésta es la noche Santa, noche de gracia y de salvación, más luminosa que el día, en la que Cristo ha vencido las tinieblas del pecado y ha triunfado sobre la muerte.

Escuchemos con fe y participemos con gozo.


Proclamación del Pregón

(Convendría que, a ser posible, fuera cantado; de no poder así, es necesario que tenga un tono especial y de pregón: no es simplemente una lectura.

Aquí ofrecemos DOS PREGONES: se puede elegir, aunque cada uno de ellos supone una dinámica diferente. Necesario tenerlo en cuenta y los medios adecuados)


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Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de rey tan poderoso,
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante como el fulgor del rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
que resuene este templo,
con las aclamaciones de todo el pueblo.

- El Señor esté con nosotros.
- Y con nuestro espíritu.
- Levantemos el corazón.
- Lo tenemos levantado hacia el Señor.
- Demos gracias al Señor nuestro Dios.
- Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón a Dios, el Padre amoroso, y a su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. Porque Él ha pagado por nosotros al Padre eterno la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche en la que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos.

Ésta es la noche, en que rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo.

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche de la que estaba escrito: «Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo». Y así esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de esta cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!

Te rogamos, Señor, que este Cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche y, como ofrenda agradable, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos. R./ AMÉN.




: : . . . - - - P R E G Ó N - - 2 - - - . . . : :



SACERDOTE:
Que se haga la luz hasta los confines de la tierra
y la alegría se desborde en el corazón de los hombres,
que renazca la esperanza de la paz:
que surja con fuerza la vida,
y que el amor se derrame impetuoso
llenando de armonía nuestras relaciones,
os lo anunciamos con fuerza y esperanza
en este nuevo año de gracia y paz.

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TODOS:
¡CRISTO VIVE PORQUE HA RESUCITADO!
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SACERDOTE:
Y lo anunciamos
con la fuerza que surge del Evangelio,
poder de Dios para todo creyente,
y con la esperanza de que nuestro grito siga siendo
una voz que no se apague en el desierto inhóspito
de nuestra existencia cotidiana.

MUJER:
Quiere ser mi voz el grito de paz de los hombres,
el grito de la Iglesia, que proclama impaciente
que Cristo ha resucitado
y que yo puedo y debo resucitar.

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TODOS:
QUIERE MI VOZ PROCLAMAR HASTA LA AFONIA
QUE VALE LA PENA VIVIR Y LUCHAR POR LA PAZ,
AMAR Y SUFRIR, CANTAR Y ARRIESGAR
PORQUE CRISTO HA RESUCITADO.

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SACERDOTE:
Y este acontecimiento, hermanos,
es el que nos mantiene en vela en esta noche santa;
el que nos hace apretarnos, los unos junto a los otros,
en la nueva humanidad solidaria que Cristo inaugura;
el que hace surgir
destellos desconocidos en nuestros rostros,
como efecto de la nueva luz
que la Pascua ha encendido en nuestra manos;
el que nos lleva a dar gracias al Padre de los cielos
porque ha puesto su tienda entre nosotros,
y porque el resucitado
comparte nuestras alegrías y tristezas,
nuestros afanes e inquietudes.

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TODOS:
CRISTO HA RESUCITADO; CRISTO VIVE.
Y POR ESO, ESTA NOCHE ES UNA NOCHE DE GRACIA,
DE AMOR, DE ALEGRÍA Y PAZ.

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HOMBRE:
Ésta es la noche en que los pobres de la tierra
se sienten bienaventurados,
porque Cristo es la fuerza
que les impulsa a salir de la pobreza.

MUJER:
Ésta es la noche en la que, los que nada poseen,
se sienten bienaventurados,
porque Cristo les entrega el dominio de la tierra.

HOMBRE:
Ésta es la noche de los que sufren y lloran,
porque su bienaventuranza se ilumina
desde la plenitud de la Resurrección.

MUJER:
Ésta es la noche de los que
voluntariamente arriesgan su vida
por la paz y la justicia, entre los más necesitados,
porque el triunfo de Cristo es su propio triunfo.

HOMBRE:
Ésta es la noche de los que
sufren la injusticia en la tortura,
el desprestigio de la cárcel,
porque su camino termina en la Resurrección.

MUJER:
Ésta es la noche de tantos miles de Voluntarios,
creyentes y no creyentes, esparcidos por todo el mundo,
que ponen manos, pies, cara, y corazón
a la misericordia de Dios, entre los más necesitados.

HOMBRE:
Ésta es la noche en la que todos los excluidos
de una sociedad opulenta y farisaica,
pueden aspirar,
como los publicanos y las prostitutas,
a las primicias del Reino de Dios.

SACERDOTE:
Hermanos: es la noche de Pascua,
es el paso del Señor por en medido de su pueblo;
ésta es la noche de la liberación y la paz.
Quiere este pregón ser flecha afilada
que hiera el corazón endurecido de tantos hombres,
y les haga descubrir la fuerza del amor de Dios que les acosa.

MUJER:
Nosotros, que vivimos en un mundo injusto
del que somos sus propios autores,
que vivimos la idolatría de nuestro propio egoísmo,
que camuflamos con prestigio la falsedad de nuestra vida,
que despreciamos la sencillez del pobre.

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TODOS:
¿POR QUÉ BUSCAMOS ENTRE LOS MUERTOS AL QUE VIVE?
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HOMBRE:
Nosotros, que ambicionamos el dominio y el poder,
que legislamos en nuestro propio provecho,
que defendemos con las armas el orden que nos conviene,
que, encerrados en nuestro pequeño mundo,
damos la espalda a la construcción de la justicia y la paz,
que vivimos esclavizados por un consumo que nos mantiene insatisfechos.

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TODOS:
¿POR QUÉ BUSCAMOS ENTRE LOS MUERTOS AL QUE VIVE?
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SACERDOTE:
Ésta es también nuestra noche;
ésta puede ser nuestra Pascua,
si abrimos el corazón a la fuerza de Cristo que surge glorioso,
y da la vida al desierto de nuestra existencia;
si abrimos nuestro corazón para trabajar,
cada uno dentro de sus posibilidades,
por la paz de nuestro pueblo.

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TODOS:
CRISTO HA RESUCITADO; CRISTO VIVE.
Y JUNTOS CELEBRAMOS UNIDOS SU TRIUNFO, QUE ES EL NUESTRO.

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SACERDOTE:
Por eso partimos juntos el pan
y bebemos juntos el vino nuevo
que alegra el corazón,
sellemos esta alianza en la que Dios se nos ofrece,
es gozo y exigencia luchar por una tierra nueva,
y con el corazón abierto a la gratitud y a la esperanza,
unamos nuestra voz a la voz del pueblo de Dios
que reza, ama, espera y canta al Señor del Universo.
Que vive y reina por los siglos de los siglos. R./ AMÉN.


(Sería necesaria una respuesta de la Asamblea, por medio de un canto conocido y que exprese la ALABANZA ante el anuncio de las fiestas de Pascua.

Se apagan las velas y toda la comunidad se prepara, con un momento de silencio, para pasar a la segunda parte de la celebración)

Moniciones a las lecturas

: : . . . 2 - - L I T U R G I A - - D E - - L A - - P A L A B R A . . . : :



MONICIÓN GENERAL

Hermanos: con el Pregón solemne de Pascua, hemos entrado de lleno en la noche santa de la resurrección del Señor Jesús. Ojalá lo disfrutemos.

Ahora pasamos a la SEGUNDA PARTE de esta celebración. Nos dejaremos guiar por la PALABRA DE DIOS que, a través de la historia, ha ido también iluminando a los hombres en su caminar. Aquí escucharemos las obras maravillosas que Dios ha realizado para llevar a cabo su Historia de Salvación.

Este rato de escucha de la Palabra y de oración puede ayudarnos a vivir, en profundidad, cuanto nuestros labios proclaman esta noche, esta gran noche. Por eso, nos disponemos con este canto-plegaria.

(Puede ser un sencillo estribillo que conozca la comunidad y que lo canta suave y repetidamente, preparándose de ese modo a la escucha. Puede servir: “QUE SEA TU PALABRA”, o “TU PALABRA ME DA VIDA”, o similares)


1ª Lectura: Génesis 1, 1-31; 2, 1-2

Monición

Iniciamos el camino de la Historia de la Salvación. Y el primer cuadro es, según el autor sagrado, algo grande y hermoso: en los orígenes de la existencia está Dios, actuando y sembrando la semilla de la vida. Por lo tanto, en la raíz del cosmos y del hombre está presente el Dios de la vida. Es lo que el autor ha descubierto en el corazón de su pueblo y lo expresa por medio de una hermosa parábola. Escuchamos con corazón sencillo y abierto este relato, lleno de encanto.

Lectura del texto bíblico

Salmo Responsorial:

“ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR,
Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA”.


Oración:

Dios de la vida, Dios siempre admirable en todas sus obras: que cuantos hemos sido redimidos por tu amor y nacidos a la nueva condición de hijos e hijas por adopción, te descubramos presente en la creación, así como caminando en nuestra historia y ofreciéndonos todos los dones en la Pascua gloriosa de tu Hijo amado. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.


2ª Lectura: Éxodo 14, 15 – 15, 1

Monición

El segundo cuadro de esa Historia de la Salvación nos presenta el paso de la esclavitud a la libertad. El pueblo de Israel, encontrándose en una situación de postración, experimenta, en su propia historia, que Dios es Alguien que desea y quiere la libertad. Gracias a una acción poderosa, el pueblo es liberado de la esclavitud del faraón. Así, el Mar Rojo se convierte en el símbolo de la libertad y de la vida en plenitud. Por eso, los israelitas recordaban cada año el aniversario de este “paso” liberador, de este acontecimiento. Este relato nos anuncia ya la plenitud de Cristo Jesús y que se nos ofrecerá en el Bautismo. Escuchamos.

Lectura del texto bíblico

Salmo Responsorial:

“DAD GRACIAS AL SEÑOR, PORQUE ES BUENO,
PORQUE ES ETERNA SU MISERICORDIA”.


Oración:

También ahora, Señor y Dios nuestro, vemos brillar tus antiguas maravillas, y lo mismo que, en otro tiempo, manifestaste tu poder liberando a tu pueblo de la postración y la persecución del faraón, hoy también aseguras esa salvación a cuantos se abren a Ti y te buscan con sincero corazón. Te pedimos que la humanidad siga abriéndose a tus dones y así formemos, entre todos, los NUEVA FAMILIA que tú sueñas y que Jesús la inició. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.


3ª Lectura: Ezequiel 36, 16-28

Monición

Contemplamos ahora el tercer cuadro de esta Historia de la Salvación. El profeta descubre que la infidelidad de Israel ha sido grande y el pecado le ha alejado de la presencia de Dios. Pero Dios no se ha alejado de su pueblo. Al contrario, el profeta siente que una fuerza nueva está transformando todo, absolutamente todo; es una vida que rehace cuanto encuentra a su paso: es el AMOR de Dios que no tiene límites y que sana nuevamente la raíz misma de la creación y de la humanidad. Inmenso mensaje y para disfrutarlo. Lo acogemos.

Lectura del texto bíblico

Salmo Responsorial:

“OH DIOS, CREA EN MÍ UN ESPÍRITU NUEVO”.


Oración:

¡Oh Dios, poder admirable y luz sin ocaso! Mira con bondad a tu Iglesia, sacramento de la nueva Alianza y signo visible de la presencia salvadora. Que todo el mundo experimente y vea cómo lo abatido se levanta, lo viejo se renueva y vuelve a su integridad primera, por medio de nuestro Señor Jesucristo, de quien procede todo bien y la nueva vida. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.


GLORIA

(Concluida la oración, se encienden las velas de la mesa del Altar y comienzan a sonar las campanas y campanillas. El Presidente entona el GLORIA, que en este día, más que nunca, debe ser alegre y expresión de vida)

Hermanos: cantemos jubilosos la gloria del Señor, en esta noche santa, en que Cristo resucitó, destruyendo la muerte, y nosotros fuimos salvados definitivamente. Entonemos el canto del GLORIA


Oración:

Dios y Padre nuestro, que iluminas esta noche santa y toda la vida con la Resurrección de Jesús y nos haces participar de tu Amor: ayuda a esta comunidad cristiana a llenarse de la fuerza del Resucitado y haznos verdaderos testigos de esta Buena Noticia.


4ª Lectura: Romanos 6, 3-11

Monición

Ya adentrados en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos ofrece este nuevo cuadro de esa Historia de la Salvación, que él mismo descubre y ha experimentado: de una manera misteriosa pero real, el Bautismo nos asocia a la muerte y resurrección de Jesús. Y aquí nace el hombre nuevo, llamado a la vida, ya que está animado por el Espíritu del mismo Señor Jesús. Vivir la nueva condición es su propuesta para todos nosotros. Aquí se nos está llamando a ser testigos de la nueva vocación. Acogemos esta invitación.

(Terminada la lectura, todos se levantan y se entona solemnemente el ALELUYA pascual. Hoy debe tener un “tono” festivo y “ruidoso”, expresando el gozo de cuanto se está celebrando)


EVANGELIO: Mateo 28, 1-10

Monición

Con emoción escuchamos el evangelio que proclama el núcleo central de nuestra fe: CRISTO HA RESUCITADO, y nosotros somos testigos de esta Buena Noticia, que debemos anunciarla a todos los hombres. La muerte ha sido vencida: he ahí la noticia que transforma la historia.

Silencio

(Concluida la homilía, se dejan unos minutos de silencio, que ayuden a realizar el paso al nuevo momento de la celebración. Una música de fondo, con sabor pascual, podría ayudar a esta interiorización)

Oración de los fieles

: : . . . 3 - - L I T U R G I A - - B A U T I S M A L . . . : :



(El silencio lo rompe el Monitor, introduciendo la TERCERA PARTE de la celebración. Todos permanecen sentados hasta el final de la monición. Una vez concluida, todos se ponen de pie y el que preside se dirige a la pila bautismal)

Monición

Hermanos: después de realizar esa memoria de la Historia de la Salvación, llevada a cabo por Dios a favor nuestro, pasamos a la tercera parte de la celebración: es la LITURGIA BAUTISMAL.

Y es que el Espíritu de Dios que, un día, en el origen del mundo vivificó las aguas, nos hizo a nosotros nacer en las aguas del Bautismo a la vida y a la fe. Dios nos hizo «pasar» de las tinieblas a la luz, de la servidumbre a la libertad; nos hizo hijos suyos. Por eso, en esta Noche de Pascua celebramos su memoria y proclamamos nuestra fe, dispuestos a vivir, como nos ha dicho Pablo, «muertos al pecado y vivos para Dios».

Puestos en pie, nos disponemos a vivir este momento de significado tan especial en nuestro caminar como creyentes y tomamos nuevamente las velas, que las encenderemos de la luz del Cirio Pascual.

(Todos los participantes toman en sus manos las velas y varias personas encienden sus velas en el Cirio Pascual y la van ofreciendo al resto de la Asamblea)


BENDICIÓN DEL AGUA

Presidente de la celebración

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro Bautismo; y pidamos al Señor que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu, que recibimos en el día de nuestra regeneración.

(Después de una breve pausa en silencio, prosigue:)

Señor Dios nuestro, en esta noche en que celebramos la acción maravillosa de nuestra creación y la maravilla aún más grande de nuestra redención, dígnate bendecir esta agua. La creaste para hacer fecunda nuestra tierra y para favorecer nuestros cuerpos con el frescor y la limpieza. La hiciste también instrumento de misericordia al librar a tu pueblo de la esclavitud y al apagar con ella su sed en el desierto; por los profetas la revelaste como signo de la nueva alianza que hiciste sellar con los hombres. Y cuando Cristo descendió a ella en el Jordán, renovaste nuestra naturaleza pecadora en el baño del nuevo nacimiento. Que de nuevo nos vivifique ahora y nos haga participar en el gozo de la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.


RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO Y PROFESIÓN DE FE

(Todos de pie y con las velas encendidas en sus manos, se hace la renovación de las promesas bautismales y la profesión de fe)

Presidente de la celebración

Hermanos: por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el Bautismo, para que vivamos una vida nueva. Por tanto, terminado el camino de la Cuaresma, renovemos las promesas del nuestro bautismo.
Así, pues:

¿Renunciáis a Satanás, esto es:
al pecado, como negación de Dios;
al mal, como signo del pecado en el mundo;
al error, como ofuscación de la verdad;
a la violencia, como contraria a la caridad;
al egoísmo, como falta de testimonio del amor?
R/. Sí, renunciamos.

¿Renunciáis a sus obras, que son:
las envidias y los odios;
las perezas y las indiferencias;
las cobardías y los complejos;
las tristezas y las desconfianzas;
las injusticias y los favoritismos;
los materialismos y las sensualidades;
las faltas de fe, de esperanza y de caridad?
R/. Sí, renunciamos.

¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser:
el creeros los mejores;
el veros superiores;
el estar muy seguros de vosotros mismos;
el creer que ya estáis convertidos del todo;
el quedaros en las cosas, medios, instituciones,
métodos, reglamentos, y no ir a Dios?
R/. Sí, renunciamos.

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Y os pregunto desde el corazón:

¿Creéis en Dios, Padre-Madre de todos, Creador del cielo y de la tierra?
R/. Sí, creemos.

¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R/. Sí, creemos.

¿Creéis en el Espíritu Santo, en su Iglesia, comunidad reunida en su nombre, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
R/. Sí, creemos.

Y Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia, en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.
R/. Amén.


ASPERSIÓN

Monición

Hermanos: recibimos esta agua, teniendo muy presente su sentido: ya que somos personas nuevas, renacidas en el Bautismo, deseamos renovar nuestro testimonio y nuestra presencia allí donde sea necesario para que toda persona pueda vivir en dignidad.

(Quien preside, toma un poco de agua de la fuente bautismal en el calderillo y asperja a la comunidad con agua bendita, recorriendo el templo, llegando a todos los rincones. Mientras tanto, la comunidad puede cantar alguna canción de índole bautismal.

Se apagan las velas, y la asamblea se prepara para el momento de la oración compartida, en comunión con todas las comunidades cristianas)




: : . . . O R A C I Ó N - - D E - - F I E L E S . . . : :



Confiados en el Señor, presentamos a Dios, nuestro Padre, nuestras plegarias y las necesidades de la humanidad.

1.- Para que la Iglesia, sea portadora de esperanza y de ánimo a los hermanos que sufren abandono y desamor. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes y dirigentes de todas las naciones de la tierra, para que luchen siempre en favor de la justicia y la paz. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los que estamos en esta Celebración: haznos testigos de la vida y ayúdanos a favorecer todo lo que mejore la vida de las personas. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por los que van a ser bautizados estos días y sus familias, para que con tu fortaleza se identifiquen con el proyecto de tu Hijo amado. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestras Comunidades, para que crezcamos todos en sentimientos de solidaridad, cercanía y acogida al otro. OREMOS AL SEÑOR.

ORACIÓN: Dios y Padre nuestro, gozo y vida de los hombres, escucha nuestras súplicas, derrama sobre nosotros y tu Iglesia la gracia de la Resurrección de tu Hijo y llénanos de tu paz y de tu alegría. Por Jesucristo Resucitado, nuestro Señor.
R/ AMÉN.

Presentación de las ofrendas

: : . . . 4 - - L I T U R G I A - - D E - - L A - - E U C A R I S T Í A . . . : :



INCENSACIÓN DEL ALTAR, DEL CIRIO PASCUAL Y DE LA COMUNIDAD

En esta celebración, ya cargada de signos (fuego, luz, procesión, pregón…), de la escucha de la Palabra (bastantes lecturas) y la renovación del Bautismo y las promesas, proponemos un ÚNICO SIGNO en este momento de la celebración, un signo solemne y pausado.

+ La incensación del ALTAR: muy adornado; más que nunca.

+ La incensación del CIRIO PASCUAL: aunque sea nuevamente; también adornado y en un lugar especialmente destacado.

+ La incensación de la COMUNIDAD, nuevo Pueblo, nacido en la Pascua: realizado con solemnidad y, si fuera necesario, llegando hasta el fondo del templo en una especie de procesión e incensando.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

De De Ti, Padre, recibimos todo bien que nos ayuda en la vida, y de esa bondad hemos recibido también este pan y este vino (y si hubiera otras ofrendas mencionarlas también) que traemos al altar. Envía sobre ellos tu Espíritu de vida y haz que sean nuestro alimento en la misión de ser testigos del resucitado, siendo cercanos a todas las personas. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/ Amén.

Prefacio

(Todos participan en esta gran Acción de Gracias, proclamando: «CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO»).

Bendigamos, hermanos, y glorifiquemos a Dios Padre
que, en la resurrección de su Hijo,
ha llenado nuestros corazones de vida y alegría,
y los cielos y la tierra rebosan de su amor,
porque todo hoy ha sido recreado
y lo que una vez le salió ya redondo,
esta noche rebosa de su perfección.
R/. "CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO".

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que, por medio de Cristo, nos ha bendecido
con toda suerte de bendiciones.
En Él nos ha elegido conforme a su querer,
antes de crear el mundo, para ser sus hijos,
para que fuésemos un himno a su gloriosa generosidad.
En Él tenemos salvación y perdón,
en la medida de su amor,
que en nosotros sobreabunda.
R/. "CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO".

Nosotros proclamamos, esta noche, la muerte de Jesucristo
como la fuente de la alegría para toda la humanidad.
Celebramos su resurrección,
como la victoria de la felicidad sobre el dolor,
la paz sobre la violencia,
la justicia sobre la opresión,
la solidaridad sobre el egoísmo,
la reconciliación sobre cualquier tipo de odio,
el amor sobre la competitividad en las relaciones.
Pero esperamos, también, la venida definitiva del Señor,
certeza de los cielos nuevos y de una nueva tierra.
R/. "CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO".

Oremos, hermanos, para que esta alegría,
por la comunión del Cuerpo de Cristo resucitado,
custodie nuestros corazones y nuestros pensamientos,
y el Dios de la Paz estará siempre con nosotros,
reuniéndonos en comunidad,
acercándonos unos a otros en la fraternidad,
haciéndonos testigos de la nueva vida de Jesucristo,
alba de la libertad,
conquistada en su entrega, por nosotros, en la Cruz.
R/. "CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO".

Que el Señor conceda a su Iglesia,
a nuestro Papa, nuestro Obispo, sacerdotes y diáconos,
a todo su pueblo fiel,
la alegría de Aquél que no se buscó a sí mismo,
y la osadía de defender todo aquello por lo que Él luchó.
Que conceda a nuestros difuntos
el participar en la vida eterna de la resurrección.
Y que ni la muerte ni la vida,
ni los poderes del mal,
ni ninguna otra criatura,
por la comunión del Cuerpo de Cristo,
puedan separarnos jamás de su amor.
R/. "CRISTO, NUESTRA VÍCTIMA PASCUAL, HA SIDO INMOLADO".

Monición de Despedida

Hermanos: hemos participado en la GRAN celebración de la Comunidad Cristiana. Dios ha cumplido sus promesas y ha resucitado al Señor Jesús. Por eso “ALELUYA” es nuestro canto.

Ahora, vayamos a la vida y anunciemos esta Buena Noticia; nuestro mundo sigue necesitando de buenas noticias. Que cada uno de nosotros seamos TESTIGOS de Cristo resucitado.

Para que lo podamos vivir así, recibimos ahora la solemne bendición pascual.


BENDICIÓN SOLEMNE

Que nos bendiga Dios Padre
en esta noche solemne de Pascua,
y que su misericordia nos guarde de todo pecado y de todo mal.
R/. Amén

Y el que nos ha redimido
por la resurrección de Jesucristo,
nos enriquezca con el premio de la vida eterna.
R/. Amén

Y a todos nosotros, que,
al terminar los días de la Pasión del Señor,
celebramos con gozo la fiesta de Pascua,
nos conceda también alegrarnos
con el gozo de la Pascua eterna.
R/. Amén

Y que la bendición de Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
R/. Amén

Reflexión para este día

“Por la CRUZ a la LUZ.
Esta noche es de vela ante el Señor.
Mantengamos encendidas las lámparas esperando al Señor”

¡ALELUYA, ALELUYA, ES LA FIESTA DEL SEÑOR!







Sí, es SU fiesta y NUESTRA fiesta. Hermanos: podemos felicitarnos de corazón. ¡DIOS DA LA RAZÓN A JESÚS! Su forma de vida es agradable a Dios. El Crucificado es el que ha resucitado, vive en Dios y en medio de nosotros, aunque de forma distinta, con su cuerpo glorioso. “Entregar la vida por amor” es considerado por Dios como la obra suprema y máxima. ¡Qué mensaje más estupendo el de esta fiesta!

Pero a NOSOTROS también nos atañe profundamente esta fiesta: estamos LLAMADOS A VIVIR la misma suerte de Jesús, si vivimos a su estilo. Dios, pues, no engaña. Ésta es nuestra convicción.

HOY es el GRAN DÍA de nuestra FE. Preparémonos a celebrarlo a lo largo de toda la PASCUA. Y... ¡dichosos quienes acogen al DIOS de la VIDA!

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

bidean@bidean.net
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