Ciclo A - Pascua - Domingo de RESURRECCION - 16 de abril - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: ¡Feliz Pascua!

Esta noche, en la Vigilia pascual, celebrábamos con gran gozo la Resurrección de Jesús, nuestro Señor. Con esta celebración iniciamos la cincuentena pascual que nos llevará a la fiesta de Pentecostés, como si de un solo día se tratara.

Jesús ha resucitado y nosotros con Él. La muerte ha sido vencida para siempre. La vida se impone con toda su fuerza y nos llama y urge a vivirla para los demás. Dispongámonos con gran gozo a celebrar la mayor de nuestras fiestas, y jubilosos cantemos el gozo de la Pascua.

Con esta actitud y sentimientos, iniciamos esta celebración.

PROCESIÓN E INCENSACIÓN DEL CIRIO Y DEL ALTAR

(Como en las grandes ocasiones, hoy es necesario destacar y realizar una procesión solemne. Una vez que el Presidente y los acompañantes, que van -si es posible- con unas ramas llenas de flores de primavera, han concluido la procesión de entrada, echa unos granos de incienso e inciensa, en primer lugar el Cirio Pascual y, a continuación, el altar. Hoy no inciensa la Cruz que preside, pues el Cirio significa la presencia del Resucitado)

Pregón

(Puede ser un buen momento para realizarlo como se merece: con voz solemne y proclamando; no es, pues, para “leerlo”; es “otra cosa”)

PREGÓN - 1


Hoy estamos contentos
más alegres que nunca.
Cristo ha resucitado
y nos ha salido al encuentro,
en el camino,
para iluminar nuestra oscuridad.

Se han roto nuestras cadenas,
nuestras esclavitudes han sido liberadas,
han saltado todos los cerrojos
que nos aprisionan,
se han rasgado todas las cadenas que teníamos.

La noche se ha convertido en mediodía
el desierto en vergel,
el sequedal en río abundante
de agua fresca.
La noche de la injusticia,
del odio, de la indiferencia...
se ha iluminado de esperanza...
En la noche del miedo y de la duda
ha brotado la luz de la libertad.

Se han abierto los ojos de los ciegos
y los sordos escuchan por primera vez
una palabra de salvación.

En esta noche, la muerte se ha rasgado
y ha amanecido la vida, por Jesucristo.
La noche ha sido vencida.

Cristo ha resucitado
y nos ha librado de una vida vacía,
oscura y sin horizonte.
Nos ha demostrado
que es posible
ser fiel a los valores del Evangelio
hasta el final.

Y ya conocemos el camino
de la bienaventuranza, de la plenitud,
de la alegría,
de la vida: es Jesucristo.

Él ha abierto una brecha de esperanza
en la historia.
Y hemos visto una luz grande.

Gracias porque hoy elegimos ser pobres
y queremos amar lo más pobre
y débil de nuestra vida
y de nuestra sociedad.

Gracias porque hoy elegimos ser libres,
libres como Jesús,
de todas las ataduras
para amar y servir,
para construir una sociedad nueva:
el Reino de Dios.

Gracias porque hoy es el día
más importante para nosotros:
la vida, la luz, la salvación...
se nos han acercado,
han salido a nuestro encuentro,
y nos han alcanzado
como la lluvia,
nos han calado hasta los huesos.

¡Estamos en un camino de salvación!
¡Nuestro futuro es la vida!
¡Nuestro futuro es Dios!
La vida tiene sentido y valor,
vivida desde Dios.

Gracias porque has resucitado
y nosotros somos testigos.
Ayúdanos a transmitir a otras personas
lo que hoy hemos descubierto.

Nota: Hemos preparado un pregón (Pascua 1) con un montaje de diapositivas y música hecho en PowerPoint. Si queréis utilizarlo >>>pinchar AQUÍ<<<.


PREGÓN - 2


Por orden de Aquél
que está sentado en el Trono,
se hace saber a todos
los peregrinos de la tierra:

Hoy, al despuntar el alba,
se abrió el sepulcro de Jesús.
Rodó la piedra
y los guardias huyeron espantados.
Se revisó el interior
y todo estaba en orden.

¡JESÚS HA RESUCITADO!

En vista de lo cual
se funda, hoy,
el país de la alegría para todo el mundo.
Para inscribirse,
basta ser feliz,
valiente y libre.

Sepan los tristes
que la semilla de la alegría
está en casa de los pobres.
Allí la encontrarán.

Sepan los tímidos
que su mejor cura
es correr riesgos,
confiando en el que
murió y resucitó.

Sepan los esclavos
que la libertad se consigue
vendiendo todo
y dándolo a los pobres.


PREGÓN - 3


Que se haga luz hasta los confines de la tierra
y la alegría se desborde en el corazón de los hombres.
Que renazca la esperanza;
que surja la vida,
y que el amor se derrame impetuoso
llenando de armonía nuestras relaciones.

Lo anunciamos con fuerza y esperanza
en este día de alegría.

Lo anunciamos con la fuerza que surge del evangelio…
poder de Dios para todo creyente.

Con la esperanza de que nuestro grito
siga siendo una voz que no se apague
en nuestra existencia cotidiana.

Quiere ser nuestra voz el grito de los hombres,
el grito de la Iglesia,
que proclama impaciente
que Cristo ha resucitado…
y que estamos alegres,
porque podemos resucitar.

Queremos con nuestra voz proclamar hasta la afonía,
que vale la pena vivir y luchar;
amar y sufrir,
cantar y arriesgar…
porque Cristo, el Señor, está vivo,
y nosotros estamos alegres.

Este acontecimiento, hermanos y hermanas,
es el que nos mantiene en vela…
despiertos… atentos a la vida… llenos de alegría.

El que hace surgir destellos desconocidos en nuestros rostros,
como efectos de esa nueva luz,
que la Pascua ha encendido en nuestras manos…
nos lleva a dar gracias
al Dios de los cielos y de la tierra...

Porque ha puesto su tienda entre nosotros,
y porque el Resucitado
comparte nuestras tristezas y alegrías,
nuestros afanes e inquietudes.

Porque nuestro corazón estará inquieto hasta descansar en él…
Tú, Señor nos hiciste para ti,
y nuestro corazón está inquieto…
hasta que descanse en ti, Señor…
hasta que descanse en ti.

Éste es el día en que los pobres de la tierra
se sienten bienaventurados,
porque Cristo les impulsa a salir de la pobreza...
y a nosotros a solidarizarnos con ellos…

Éste es el día
en el que los que nada poseen,
se sienten bienaventurados,
porque Cristo les muestra su predilección, todo su amor…
y a nosotros nos compromete a ser justos…
a no desentendernos de ellos,
porque son nuestros hermanos necesitados…

Éste es el día de los que sufren y lloran
porque las Bienaventuranzas de Jesús
les llegan a sus vidas…
y con ellas, la fuerza y la gracia de la resurrección.

Éste es el día de los que arriesgan su vida
por la paz y la justicia…
porque el triunfo de Cristo es su propio triunfo.

Éste es el día de todos los que sentimos
la alegría y el gozo de creer en Jesús,
porque sabemos que en nuestra vida
tiene cabida la esperanza.

Éste es el día
en el que todos los marginados de nuestra sociedad
pueden aspirar, como aquellos publicanos y prostitutas,
amados por Jesús...
a las primicias del Reino de Dios.

Este es el tiempo de la alegría…
Los que creemos en Cristo Jesús resucitado
vivimos el gozo de la gran fiesta pascual.
Estamos llamados a ser testigos de ello…

Testigos del amor de Dios
en nuestras familias, en nuestros grupos…
en nuestro pueblo… allí donde estemos…

Te rogamos Señor, que esta luz que nos ilumina,
se extienda por toda esta comunidad,
que es la Iglesia…
para sembrar en el mundo
el buen olor de Cristo resucitado.

Gracias, Señor Jesús, porque tenías razón:
al resucitar no sólo nos has abierto el Reino de tu Padre
sino que ya sabemos que eres realmente Dios…
que podemos fiarnos de tus palabras…
que podemos fiarnos de Ti…

Gracias por poder creer en Ti…
Gracias por poder creerte a Ti…
Gracias por sabernos amados por Ti y por el Padre de la Vida…
Gracias por poder creer en nosotros mismos...
Gracias porque podemos descubrir lo valioso
que hay en cada uno y en el otro...
GRACIAS…

Moniciones a las lecturas

ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDITA

Hermanos, tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y asperjea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios misericordioso nos purifique del pecado y, por esta celebración, nos haga dignos de satisfacer nuestra sed en la fuente de la vida eterna. R.AMÉN.



MONICIÓN A LAS LECTURAS

1ª lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34a. 37-43

En la primera lectura, durante este tiempo pascual, escucharemos las diferentes experiencias de la primera comunidad cristiana en torno al Señor resucitado. Hoy, Pedro expone, en síntesis, los datos fundamentales de la historia de Jesús. El núcleo principal del discurso se centra en su muerte y en su resurrección. Los apóstoles dan testimonio de su experiencia. La fe de la Iglesia se cimienta en la resurrección de Cristo. Sin la resurrección no hay fe ni Iglesia. Acogemos este testimonio.


2ª lectura: Colosenses 3, 1-4

El apóstol Pablo, en su carta, pone en evidencia que nuestra incorporación a la muerte y resurrección de Jesucristo por el bautismo nos exige un cambio radical en nuestras vidas, en nuestro comportamiento y en nuestras actitudes. Acojamos su reflexión.


Evangelio: Juan 20, 1-9

En este Evangelio, Juan nos narra la fe de los primeros testigos al encontrar vacío el sepulcro en el que había sido depositado el cuerpo muerto de Jesús. El sepulcro vacío es un signo que exige la fe, y nos recuerda las palabras y promesas de Jesús que los apóstoles no habían acabado de comprender. La muerte ha sido destronada; la vida ha vencido para siempre. Dios acaba de dar sentido al dolor, a la pasión y muerte de su Hijo. Escuchamos atentamente.

Oración de los fieles

Abrimos nuestro corazón y nos dirigimos a Dios, nuestro Padre, por mediación de su Hijo, el Resucitado, y animados por su mismo Espíritu.

1.- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo, para que sea fermento y signo de unidad y paz, continuando la misión de Jesucristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los hombres y mujeres de todos los países de la tierra, para que la Pascua de Cristo traiga la paz, la justicia, la verdadera libertad, y todos los hombres lleguemos a respetarnos y ayudarnos como hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por cuantos sufren en su cuerpo o en su espíritu, por cuantos son víctimas del egoísmo y la injusticia de otros; por los que han perdido la esperanza; por los que viven de espaldas a Dios; para que encuentren la fortaleza y el consuelo de Cristo resucitado en nuestra solidaridad humana y cristiana. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los difuntos de nuestra comunidad, por nuestros familiares difuntos y por cuantos han muerto, para que participen ya de la nueva vida estrenada por el Resucitado. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por cuantos estamos aquí reunidos y por cuantos formamos esta comunidad, para que vivamos las exigencias de la Pascua: el amor y la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES SILVESTRES

(Probablemente la primavera ha hecho brotar ya las primeras flores en el campo o en los primeros árboles. Ésas son las que queremos ofrecer hoy al Señor. Lo puede hacer cualquier miembro de la comunidad, a ser posible una mujer)

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este ramo de flores, signo de que la primavera está estallando entre nosotros. Es la nueva vida que brota, como Tú lo hiciste en tu Hijo Jesucristo, resucitándole de la muerte y el sepulcro. Que estas flores y sus aromas sean símbolo de que Tú también nos haces renacer a nosotros y nos impulsas a hacer presente esta nueva vida en el mundo y entre los hombres.


PRESENTACIÓN DE UNA BUENA NOTICIA

(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad, ahora un varón)

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta buena noticia reciente. Mira, Señor, los hombres no sólo somos capaces de hacer el mal. También, y por tu gracia, hacemos cosas positivas, como ésa. Señor, que no sea una excepción. Que nos empeñemos en realizarlas continuamente, porque sólo así es como transformaremos este mundo y esta sociedad, y ellos serán un buen campo para la nueva vida de la resurrección.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE FRUTOS

(Sería bueno preparar una cesta con frutos variados y frescos y que tengan una presencia hermosa y atrayente)

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Nosotros te traemos hoy esta bella y repleta cesta de frutos, primicia de lo que está produciendo el campo. Simbolizan, por una parte, nuestros esfuerzos y trabajos, y los de todos los hombres, para arrancárselos a la naturaleza. Pero también, lo que unos tenemos para nuestra alimentación y lo que les falta a tantos. Sabemos que tu generosidad para con nosotros es en orden a que seamos generosos con los demás. Por eso, hoy, con estos frutos, te ofrecemos nuestro compromiso de compartir, exigencia y síntoma que vivió tu primera Iglesia, la nacida de la Resurrección y el envío de tu Espíritu, a la cual nosotros nos queremos parecer.


PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Esta ofrenda la debe realizar uno de los miembros del equipo de Pastoral Sanitaria o, en su defecto, alguien que cuide en su familia de un enfermo, un anciano o un minusválido.)

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Yo te traigo, por mi parte, este vaso de aceite. Y va con él, no solo mi compromiso sino también el de todos y cada uno de los miembros de la comunidad, de que nuestro testimonio de la Resurrección de tu Hijo lo hemos de realizar a través de la palabra y también de nuestra solidaridad para con todos los hombres y, de forma especial, para con los más necesitados. Señor, queremos ser bálsamo que palie los dolores de los hombres y medicina que les cure de todos sus males.


PRESENTACIÓN DEL ÚLTIMO RECUPERADO DE UNA OPERACIÓN O UNA ENFERMEDAD

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Aquí me tienes, Señor, porque Tú lo has querido así y has iluminado a un buen número de hombres y mujeres que me han atendido y curado. Te doy gracias por la salud recuperada, pero también quiero ofrecértela, y lo quiero hacer en nombre de todos cuantos formamos esta comunidad, comprometiéndonos a ser testigos de la vida que Tú nos regalas. Danos fuerzas para luchar siempre a favor de la vida y en contra de toda enfermedad, de todo mal, de toda injusticia y de toda expresión de muerte.

Prefacio

(Finalizado el ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la gran oración de Acción de Gracias, que pronuncia el Presidente y a la que se unen todos, diciendo: «HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER»)

Si la vida explota en primavera
y es un canto de belleza al Creador,
que sacó las cosas de la nada
y las hizo signo de su esplendor,
los hombres y el mundo,
la historia y también la creación,
los ángeles y los santos,
la Iglesia, triunfante y la que peregrina,
entonan, a una con sus voces,
un canto de alabanza,
porque el Hijo, obediente y muerto en la Cruz,
ha sido devuelto a la vida,
y para siempre,
por su Padre, el único Dios.
R/. HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER.

La historia ha sido así culminada,
a la misma altura de la voluntad de Dios.
Porque creó al hombre para su amistad
y, frustradas sus ilusiones,
le concedió su perdón.
Y lo hizo mil y una vez,
tantas como el hombre se empeñó
en devolver infidelidad
al amor de Padre.
R/. HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER.

Y en la plenitud de los tiempos,
cuando su pueblo arrastraba una historia,
larga historia de dominación,
envió a su Hijo Jesucristo,
que tomó carne de nuestra carne
en las entrañas de una mujer sencilla,
para prender la esperanza en los hombres.
Algunos quisieron ver en él
la solución a sus problemas políticos
y, defraudados, lo condenaron como un malhechor.
Unos pocos, sin embargo, vieron en su rostro la luz
y cómo satisfacía las promesas del Mesías-Siervo,
el que debía cargar sobre sus hombros
los pecados de todos.
R/. HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER.

Único fiel a la voluntad de su Padre
no podía conocer la corrupción,
y, por eso, Dios desplegó su poder
y lo resucitó de entre los muertos.
Lo vistió de la carne de inmortalidad
y lo sentó a su misma derecha,
para ser, para siempre, el Rey y Señor,
que atrae a la historia,
al mundo y a los hombres,
hasta la misma altura de Dios.
R/. HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER.

Sus seguidores lo vieron con los ojos de la fe
y, en aquella luz, prendimos todos,
los que nos confesamos su Iglesia
y, por los siglos, hemos testimoniado su honor.
Nos llena la alegría y el júbilo
de ser testigos de la Resurrección,
pero nos sabemos exigidos,
no sólo por la fe,
sino también por vivir
de acuerdo a la nueva vida,
que, por el bautismo, Él nos regaló.
R/. HA RESUCITADO EL SEÑOR, A ÉL LA GLORIA Y EL PODER.

Monición de Despedida

Hermanos, ¡Feliz Pascua! Porque Cristo ha resucitado tiene sentido nuestra fe. Ahora, sin embargo, es el tiempo de vivir como hijos de un mismo Dios. Ojalá nada ni nadie pueda ya enturbiar nuestra vivencia profunda de la muerte y resurrección del Señor. Somos llamados a vivir en fraternidad y a ser testimonio del amor infinito de Dios. ¡Feliz día de Pascua y feliz semana de testimonio creyente!


BENDICIÓN FINAL

Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. R/ Amén.

El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. R/ Amén.

Para que, al terminar los días de la Pasión del Señor y celebrar con gozo la Pascua, nos alegremos con la esperanza de la Pascua eterna. R/ Amén.

Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. R/ Amén.

Reflexión para este día

“Éste es el día en que actuó el Señor;
sea nuestra alegría y nuestro gozo”


¡ALELUYA, ALELUYA, ES LA FIESTA DEL SEÑOR!






Sí, es SU fiesta y NUESTRA fiesta. Hermanos: podemos felicitarnos de corazón. ¡DIOS DA LA RAZÓN A JESÚS! Su forma de vida es agradable a Dios. El Crucificado es el que ha resucitado, vive en Dios y en medio de nosotros, aunque de forma distinta, con su cuerpo glorioso. “Entregar la vida por amor” es considerado por Dios como la obra suprema y máxima. ¡Qué mensaje más estupendo el de esta fiesta!

Pero a NOSOTROS también nos atañe profundamente esta fiesta: estamos LLAMADOS A VIVIR la misma suerte de Jesús, si vivimos a su estilo. Dios, pues, no engaña. Ésta es nuestra convicción.

HOY es el GRAN DÍA de nuestra FE. Preparémonos a celebrarlo a lo largo de toda la PASCUA. Y... ¡dichosos quienes acogen al DIOS de la VIDA!

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

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