Ciclo A - Pascua - Domingo 3º - 30 de abril - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: bienvenidos todos a esta celebración.

El Señor está presente en la Iglesia mediante su Palabra, su Cuerpo y Sangre y mediante su Comunidad, que somos nosotros. Hoy, en esta celebración, veremos cómo nos llama a alimentarnos con su cuerpo para luego ser sus TESTIGOS.

Eso sí: para reconocer al Señor y podernos encontrar con él, hemos de tener los ojos del corazón bien limpios y libres de prejuicios y egoísmos. De lo contrario corremos el riesgo de que la presencia del Señor pase desapercibida para nosotros, como les sucedió inicialmente a los apóstoles.

Pidámosle al Señor que nos abra nuestro corazón y nuestra mente para que su mensaje cale en nosotros y vivamos con profundidad esta celebración.



PROCESIÓN DE ENTRADA

(También, hoy, debemos plantear la entrada con toda solemnidad. Abre la procesión la cruz entre dos cirios -los que luego estarán sobre el altar o adornándolo-. La sigue el incensario. A continuación, uno de los lectores con el Leccionario, llevándolo de forma bien visible. La cierra el Presidente, acompañado por los ayudantes o los acólitos. Al llegar al presbiterio, la cruz se pone en su lugar y los cirios, sobre la mesa del altar. El leccionario se sitúa en el ambón. Por último, el Presidente se acerca hasta el cirio pascual y lo enciende. Se cierra este momento, INCENSANDO el CIRIO y el LECCIONARIO. Mientras tanto, la comunidad ha seguido cantando el canto de entrada)


ASPERSIÓN CON EL AGUA

Hermanos: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios misericordioso nos purifique del pecado y, por esta celebración, nos haga dignos de satisfacer nuestra sed en la fuente de la vida eterna. R/. Amén.


GLORIA

(Como todos los domingos de Pascua, cantado)

Con la alegría de los discípulos de Emáus, que descubren al Señor al partir el pan, cantemos, hermanos, nuestra alabanza al Dios que nos abre los ojos del corazón y nos salva: GLORIA A DIOS EN EL CIELO

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33

Escuchamos un nuevo testimonio de los testigos del Resucitado. Pedro proclama, una vez más, que Jesús el Nazareno, a quien han crucificado, Dios le ha devuelto a la vida. La vida de Jesús ha vencido a la muerte. Todo puede renacer de nuevo; sólo hace falta vivir como Jesús: fiel a la voluntad del Padre. Acojámoslo en lo profundo del corazón.


2ª Lectura: 1 Pedro 1, 17-21

En esta reflexión que vamos a escuchar, el apóstol destaca que nuestra fe y nuestra esperanza descansan en Dios. Cristo nos ha justificado entregando su propia vida. El sentido de nuestra historia ha sido encontrado en un amor entregado y crucificado. La certeza de la resurrección de Cristo llena de gozo a los creyentes y fortalece su fe y esperanza. Acogemos, con gozo y paz, este testimonio.


Evangelio: Lucas 24, 13-35

Según el relato evangélico, el Resucitado se hace el encontradizo con los discípulos que huyen por miedo de Jerusalén. Los dos discípulos poseen aparentemente todos los elementos necesarios para creer: conocen los escritos del Antiguo Testamento, el mensaje de Jesús, su actuación y su muerte en cruz; han escuchado también el mensaje de la resurrección. Pero les cuesta aceptarlo. Hoy, también el mismo Señor es nuestro compañero de camino, nos explica las Escrituras y permanece con nosotros al partir y compartir el pan. Escuchamos este hermoso relato evangélico.

Oración de los fieles

Hermanos: junto a nosotros está el Señor Jesús. A través de Él, presentemos a Dios-Padre nuestras súplicas y oramos también por las necesidades de la humanidad.

1.- Por la Iglesia, para que sea lugar de acogida incondicional, reconciliación sin límites, fraternidad verdadera, respeto en la diversidad, presencia y encuentro con el resucitado. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes de todos los pueblos, para que con el ejercicio de su autoridad busquen crear caminos que favorezcan la igualdad y la paz entre todos los hombres. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por los que buscan un camino o una palabra que les haga descubrir la presencia de Dios, para que encuentren lo que anhelan a través de nuestras palabras y testimonio. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por los enfermos, los excluidos, los abandonados, para que también a ellos les llegue el mensaje de una realidad y vida nuevas. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos y cada uno de nosotros, para que sepamos descubrir el nuevo rostro del crucificado en los más desfavorecidos de nuestra sociedad y seamos capaces de transmitir vida y esperanza. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



ACTUACIÓN INFANTIL

(Con toda celeridad se monta lo que previamente se haya preparado con los niños: una canción, una danza o una breve y simpática actuación infantil. Terminada, uno de los niños hace la presentación de la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros te dejamos ahí nuestra alegría, que hemos querido compartir también con la comunidad. Creemos que has sido Tú quien has encendido esa alegría en nuestro interior y que nos la conservas e incrementas, con el fin de que nosotros la contagiemos a los demás. Sabemos de las dificultades que tienen los adultos, que les producen inquietud y tristeza. Por eso, queremos ser su alivio y arrancarles, aunque sólo sea de vez en cuando, una sonrisa.


PRESENTACIÓN DE UNA BIBLIA

(Conviene que haga la ofrenda una de las personas más sencillas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, una Biblia, tu Palabra escrita para nosotros. Pero sólo si Tú nos la explicas se abrirá nuestro corazón y la entenderemos, como les ocurrió a los discípulos de Emaús. Queremos, Señor, profundizar en tu Palabra, dejarnos iluminar por ella y poder así hacerla realidad en nuestra vida, para ofrecerla como LUZ a nuestra cultura y a nuestro mundo. Pero necesitamos de tu ayuda; acompáñanos.


PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Para la realización de esta ofrenda se debe preparar una especie de procesión, que abre, de uno en uno, los que llevan las ofrendas y la cierra una última persona, que será quien realice la oración. Pueden hacerlo cualquier tipo de personas, aunque pudieran ser de edades diferentes, con el fin de expresar que la comida y la celebración es de toda la comunidad plural. Entregadas al Presidente las ofrendas, la persona señalada dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor Jesús: Tú te hiciste el encontradizo con los discípulos de Emaús; tú caminaste con ellos y les explicaste la Palabra, para que entendieran las antiguas promesas. Pero sólo te reconocieron al partir el pan. Nosotros, al presentarte la ofrenda del pan y del vino, te expresamos nuestro deseo de descubrirte plenamente y luego poder ir a anunciar tu Buena Nueva a todos los hermanos. Ayúdanos.


PRESENTACIÓN DE UNAS REDES

(Hace la ofrenda una misma persona, cualquiera de los catequistas o sencillamente uno de los adultos:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo estas redes, símbolo de las que dejaron los apóstoles antes de que Tú les hicieras pescadores de hombres. Con ellas te ofrecemos nuestro compromiso evangelizador, pues sabemos que el don de la fe que Tú nos has regalado, no es en orden a nuestro lujo personal o para encerrarnos en nuestra comunidad, como si fuéramos un grupo aislado o una secta, sino que lo has hecho en orden a la misión y a que compartamos nuestra fe, nuestra alegría y felicidad pascuales, con todos los hombres, que buscan, tantas veces sin encontrar nada.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Esta ofrenda la debiera presentar o un profesional o un miembro de la comunidad que se caracterice por su dimensión pública o bien una persona que siga bien la actualidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy un periódico. Es el reflejo de la actualidad. Lo que pasa cerca de nosotros y también lejos, aunque a otros hombres y mujeres como nosotros. Es tanta la información, que dicen los expertos, que ya no nos preocupa. Al ofrecerte hoy este diario, quiero comprometerme, en nombre de todos, a leer la actualidad con ojos que miren al corazón de las noticias y de los hombres que las viven o las sufren. Y Tú, no nos dejes insensibles. Abre nuestros corazones a la solidaridad.

Prefacio

(Todos de pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR»).

Tú quisiste, Señor, que el mismo Paraíso,
fuera un recinto de amistad,
iluminado por tu propia presencia
y los entrañables diálogos,
cada fresca y limpia mañana;
pero fue traicionada esa situación
por los deseos malsanos del hombre y de la mujer.
Y, desde entonces,
nuestros caminos no son tus caminos.
R/. "QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR".

No nos dejaste, sin embargo, solos
en los nuevos caminos de la historia,
porque saliste a nuestro encuentro
en cada recodo del camino,
para dejarnos tu palabra y tu voluntad,
a través de tus enviados y profetas,
con el fin de que no nos perdiéramos
en las redes de nuestro pecado
y del egoísmo que invade nuestros corazones.
R/. "QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR".

Cuando la historia llegó a su plenitud,
tu Hijo Jesucristo pisó los caminos de esta tierra
y nos regaló tu palabra de gracia
y curó nuestras heridas
y fue la luz que precisaban nuestros ojos
y la esperanza que necesitaba nuestro cansado corazón.
A pesar de todo, pocos fueron
los que vieron en Él a tu Mesías
y les llenó de alegría su corazón.
R/. "QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR".

Señor, que no se marchite
en nuestros corazones la esperanza
ni se cieguen nuestros ojos
para no seguirte viendo vivo,
y notemos tu presencia cercana
y la mano que nos lleva por los caminos de la vida.
Que tu Hijo sea nuestro camino
para llegar a vivir el gozo de tu Reino.
R/. "QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR".

Señor, que tu Palabra y tu Eucaristía,
entrega incondicional de tu Hijo,
sean nuestra guía y fortaleza
en los difíciles caminos que ahora recorremos.
Y ahora, sentados ya a la mesa,
a la espera de comulgar el Pan del Cielo,
haznos sentir la alegría de ser hermanos,
porque tu Espíritu nos funde en la comunidad.
R/. "QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR".

Monición de Despedida

Hermanos: la tarea de los discípulos, nuestra tarea, es anunciar el Evangelio, dar testimonio de lo que hemos visto y oído, para que los demás, escuchando y viendo, crean. Ahora sabemos que todos podemos ver al resucitado en el hombre desconocido, en el hermano caminante, en el peregrino que se nos acerca, en el prójimo; en la fracción del pan, en la Eucaristía, en la comunidad reunida en el amor, en la escucha de la Palabra de Dios, en la acogida al necesitado... Así, nuestra fraternidad y solidaridad encuentran su autenticidad y su crisol en que los hombres y mujeres de hoy puedan ver, en nosotros, a Jesús resucitado y sus signos de vida y esperanza. ¡Feliz semana a todos!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. R./ Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. R./ Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. R./ Amén.

Reflexión para este día

“Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Enciende nuestro corazón mientras nos hablas”




Seguimos inmersos en la Pascua y no olvidemos que todo esto es esencial a nuestro ser de creyentes: sin Pascua no hay fe ni cosa que se le parezca. Y aquí, en este domingo, nos podemos hacer esta pregunta: ¿Es la Pascua la fuente y la razón de ser, el núcleo permanente y constitutivo de mi fe cristiana?

Si te parece que esta pregunta está “fuera de lugar”, puede que algo haya pasado en tu fe de creyente. En el fondo es la misma duda de los primeros cristianos: no les resultó fácil lo de “hemos visto al Señor”; había mucho de arriesgado en ello, porque suponía que ese encuentro con el Señor CAMBIABA SU VIDA. Y esto ya es algo serio. Por eso mismo, para nosotros la cuestión es la misma: ¿Puedo decir de veras que en esta Pascua “he visto al Señor”? Sólo Él puede cambiar mi vida.

Claro que, HOY, la tentación de nuestro mundo y, acaso, la nuestra es que ya “no necesitamos de salvación” y -lógicamente- entonces la PASCUA no tiene sentido, no la necesitamos. La Pascua produce el HOMBRE NUEVO, según el estilo de Jesús, una vida plena. ¿Se va produciendo en mí este proceso, este encuentro con el Señor resucitado?

¡DICHOSOS los que lo vivan:
porque estarán PLENOS DE VIDA!

bidean@bidean.net
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