Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - Domingo 15º - 16 de julio - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: nos reúne de nuevo el Señor, alrededor del altar, para celebrar la Eucaristía, que nos ayuda a sentirnos sus hijos y partícipes de su Amor.

Jesús, el Maestro, sigue mostrando las diversas actitudes ante lo que él llama el REINO de DIOS. De ahí que, en el evangelio de hoy, lo compara a un sembrador que siembra con generosidad; pero no todos los terrenos son adecuados. Así, el Maestro llegará a la conclusión de que es muy importante la acogida que se presta a la semilla. De otra forma, y aunque la semilla sea buena, todo puede quedar en algo estéril y sin vida.

Es en este marco donde esa Palabra resonará con fuerza, queriendo producir vida en cada uno de nosotros. Así iniciamos este encuentro de fe y de fraternidad.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 55, 10-11

Nos disponemos a escuchar la Palabra de Dios, porque los seres humanos nos comunicamos por medio de la palabra; sin ella es difícil expresar los secretos y los sentimientos del corazón. Asimismo, Dios se ha comunicado con el hombre por la Palabra. La Palabra de Dios ha creado el mundo y ha salvado al hombre, porque es viva y dinámica, fecunda y eficaz. Además, según el profeta, Dios siempre es fiel y cumple lo que ha prometido. Escuchamos.


2ª Lectura: Romanos 8, 18-23

El apóstol Pablo exhorta, a la comunidad de Roma, a no desesperarse aunque la situación actual no sea del todo buena. Y es que la visión cristiana del mundo es profundamente optimista a pesar de las fatigas, trabajos y sufrimientos del tiempo presente. Hermosa reflexión para nosotros.


Evangelio: Mateo 13, 1-23

En el relato evangélico, Jesús sigue presentando la gran novedad de la que él es el portador y que lo llama “Reino de Dios”. Para explicarlo, utiliza un símil y dice que la Palabra de Dios se parece a la semilla sembrada en el campo y que fructifica según el terreno que encuentra. Es necesario, pues, estar muy atento y no descuidarse, y es que la tierra es el corazón del creyente. Acojamos este sencillo pero hermoso mensaje.

Oración de los fieles

Con humildad y confianza acudimos a Dios Padre, y le pedimos por todas las necesidades de nuestra vida.

1.- Para que la Iglesia, que nos muestra la Palabra de Dios, actúe de un modo cercano y eficaz, abierta a las nuevas necesidades que se dan en nuestro entorno. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que crezca en nosotros el conocimiento de la Palabra de Dios, y nuestro deseo sincero en dejarnos transformar por Ella. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que en este tiempo de vacaciones favorezcamos el encuentro con la Palabra de Dios; asimismo, profundicemos más las relaciones en la familia, con los amigos, de modo que seamos signos de esa NUEVA familia que Dios desea y busca con nosotros. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que en este verano, desde el descanso, profundicemos en nuestro compromiso en favor de la PAZ, abriendo caminos nuevos, desde el respeto a todos los grupos y personas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra Comunidad Parroquial sepa hacer de las diferencias humanas legítimas, una oportunidad para profundizar más en las relaciones con las personas, de modo que les ayude en su desarrollo y plenitud. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA COPA

(Un miembro cualquiera de la comunidad hace esta ofrenda, consistente en una copa de cristal bien limpia. Tras dársela al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad y de cada uno de nosotros, esta copa bien limpia, que transparenta su fondo. Con ella va nuestro deseo de ser coherentes y rechazar cuanto signifique fariseísmo o apariencias, porque así reflejaremos mejor la VIDA NUEVA del Resucitado en nuestras vidas.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE LLENO DE SAL

(Esta ofrenda la puede hacer un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal, de todos los militantes y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que otras generaciones de creyentes han evangelizado a tantos pueblos, nosotros queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las muchas dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Esta ofrenda la debiera presentar o un profesional o un miembro de la comunidad que se caracterice por su dimensión pública o bien una persona que siga bien la actualidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy un periódico. Es el reflejo de la actualidad. Lo que pasa cerca de nosotros y también lejos, aunque a otros hombres y mujeres como nosotros. Es tanta la información, que dicen los expertos, que ya no nos preocupa. Al ofrecerte hoy este diario, quiero comprometerme, en nombre de todos, a leer la actualidad con ojos que miren al corazón de las noticias y de los hombres que las viven o las sufren. Y Tú, no nos dejes insensibles. Abre nuestros corazones a la solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UN PARAGUAS

(Hace la ofrenda un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este paraguas. Es y ha sido muchas veces, en mi vida y en la de muchos de nosotros, el símbolo de nuestras actitudes evasivas ante los compromisos y las exigencias que Tú nos has transmitido a través de tu Palabra. Muchas veces, o hemos mirado hacia otro lado o hacia otras personas. Hoy, con esta ofrenda, te queremos pedir que nos cambies el corazón y nos lo hagas receptivo a tu Palabra y a sus exigencias.


PRESENTACIÓN DE UN PUZZLE

(Puede hacer la presentación uno de los jóvenes)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí tienes, Señor, este puzzle. Como bien sabes es un juego de niños que, para formar una imagen, necesita mil pequeñas piezas. Yo te lo ofrezco hoy como el símbolo de nuestra disponibilidad a la colaboración y cooperación con todos los hombres. Que allí donde haya un problema o una necesidad de un hombre, estemos nosotros siempre dispuestos a colaborar con todos los demás en la búsqueda de su solución.

Prefacio

(Ya todos de pie, quien preside inicia la gran oración de Acción de gracias, en la que participa toda la Comunidad, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE»).

Te damos gracias en la alegría, Señor Dios nuestro,
porque en Cristo, tu Hijo y nuestro hermano,
Tú nos has dirigido tu palabra
y nos has abierto tu corazón,
pudiendo experimentar tu concreto amor,
Dios de la historia de los hombres,
de nuestra liberación y salvación.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE".

Después de haber hablado, Señor, a nuestros padres
por medio de tus enviados y profetas,
al llegar la madurez de los tiempos
te dirijiste a nosotros a través de tu Hijo,
la Palabra hecha carne en Jesús de Nazaret:
Palabra de novedad absoluta
y de plena liberación;
Palabra de juicio y condenación sobre el mundo;
Palabra de verdad y de vida,
de resurrección de los muertos,
de poder y fuerza de tu Espíritu.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE".

Nosotros creemos, Señor, que en tu Hijo Jesucristo,
tu Palabra definitiva,
se ha iniciado ya la nueva humanidad,
los tiempos últimos y definitivos,
los nuevos cielos y la nueva tierra,
inaugurados por la fuerza de tu amor
y que nos has dado en sobreabundancia.
Por eso, ya no hay tiempo que perder
ni excusa posible para no obedecerla
y empeñarnos en la transformación del mundo
que tenemos entre nuestras manos.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE".

Sabemos, Señor, que tu Palabra escuece al mundo,
porque inquieta nuestras conciencias
y desestabiliza nuestras vidas.
Por eso, poniendo en tus manos nuestras contradicciones,
esperamos ser el eco de tus palabras en el mundo,
sabiendo que ya no podemos vivir más para nosotros mismos,
sino en línea y referencia a Ti,
y de servicio en favor de la justicia, el amor y la paz.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE".

Te pedimos, por último, Señor,
que envíes sobre nosotros tu Espíritu.
Que él nos conceda experimentar la fuerza de tu Palabra,
la presencia de Cristo en nuestros corazones,
que nos hace vencer nuestros individualismos y torpezas,
para implicarnos en el camino de los pobres
y que todos lleguemos a ser, un día, tu pueblo,
la única familia que te invoca como Padre.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, CON TU PALABRA, NOS HACES VIVIR ETERNAMENTE".

Monición de Despedida

Hermanos: la Palabra que Dios nos ha dirigido hoy quiere transformar nuestros corazones para que también nos empeñemos en cambiar la realidad, de modo que esté más de acuerdo con el proyecto de vida que Él tiene sobre las cosas, sobre el mundo y la historia. Para esta tarea, se nos ha dicho que esa Palabra de Dios es eficaz y fructifica como una semilla plantada en buena tierra. De ahí que no haya excusas para quedarnos con los brazos cruzados y sumidos en la pasividad. ¡Feliz escucha de la Palabra durante esta semana y feliz testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo;
quien lo encuentra vive para siempre”




“Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a Él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas”. No es difícil imaginarse esta escena: era la forma de actuar de Jesús. Hoy, nosotros estamos en la orilla; ESCUCHANDO. Son unas historias que conocemos. Y Él sigue presentándonos el mensaje central, el camino: el REINO de DIOS.

Este Reino no es algo mágico: es como una SEMILLA SEMBRADA y que da FRUTO. Esto es: la acción salvadora de Dios está en marcha. Dios ha sembrado en la vida de las personas y de ellas depende que den fruto. La semilla es de buena calidad, pero requiere buena tierra, buena acogida. El Reino no es un acto de magia de Dios.

Estamos LLAMADOS a creer en el Reino y a ser tierra buena. ¿Deseamos esa vida de Dios? ¿Tenemos ganas de ser dóciles a las llamadas de Dios? Sólo así, sólo si creemos en ese Reino de bondad, de amor, de justicia, de igualdad… que Dios siembra en nosotros, y si lo deseamos de verdad, seremos TIERRA BUENA donde pueda dar fruto. Con esta fe, con este deseo, tendremos que dejarnos llenar por la PALABRA de JESÚS, por el Evangelio que Él anuncia.

¡DICHOSOS los que creen y acogen su PALABRA!

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