Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - San IGNACIO de LOYOLA - 31 de julio - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

FIESTA EN LA IGLESIA DE GIPUZKOA Y DE BIZKAIA



Hermanos: nuestra Iglesia de Bizkaia y Gipuzkoa está de fiesta. Es la fiesta de nuestro Patrón Iñigo de Loyola: el hombre que ha dado renombre a nuestro pueblo por tantos rincones del mundo.

A Ignacio de Loyola le costó escuchar las llamadas del Señor: quiso vivir por su cuenta y desde sus propios intereses y valores. Y le iba bien. Pero Dios sabe esperar, no tiene prisa; nuestro Dios es paciente, espera el momento oportuno para, de alguna manera, “pillar” el corazón de Ignacio, o nuestro propio corazón. A Ignacio le removió y le inquietó aquella frase del Evangelio: “De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si se malogra a sí mismo” (Lc 9, 25).

Que esta celebración y esta fiesta nos ayuden a descubrir las llamadas que Dios nos sigue haciendo a cada uno de nosotros.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Deuteronomio 30, 15-20

Según la reflexión del autor sagrado, Dios propone a su pueblo la posibilidad de escoger el camino de la vida o el camino de la muerte. Dios respeta -con dolor- las decisiones equivocadas de su pueblo. Pero con todo, Él seguirá siendo fiel y mantendrá las promesas de vida. Sugerente reflexión, también para nosotros.


2ª Lectura: 1 Corintios 10, 31 - 11, 1

El apóstol Pablo presenta a su comunidad el modo de vivir como creyentes: viviendo en alabanza a Dios con la propia vida, siendo así semejantes a Cristo Jesús. Éste es el objetivo de un seguidor fiel. Merece la pena que acojamos la reflexión de este testigo.


Evangelio: Lucas 9, 18-26

Este pasaje y estas palabras evangélicas que vamos a proclamar han sido como aguijón en la vida de tantos hombres y mujeres: “De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se malogra a sí mismo”. La propuesta de Jesús es radical y exige una respuesta; no es posible eludirla. Estamos invitados a escucharle y acogerle. Lo hacemos.

Oración de los fieles

Por intercesión de Ignacio de Loyola, a quien festejamos hoy en nuestras comunidades, pidamos por todos los hombres y mujeres que buscan ese algo que llene sus vidas, y tenemos también presentes todas las necesidades de la humanidad.

1.- Por nuestra Iglesia de Gipuzkoa y de Bizkaia: por mediación de Ignacio de Loyola, te pedimos, Señor, que la protejas y la bendigas, la libres de toda división; que crezca como familia de Dios; que sea sencilla, cercana, acogedora y que sirva por igual a todas las personas. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Te pedimos, Señor, por la Compañía de Jesús, que a lo largo de la historia ha anunciado en tantos lugares del mundo la Buena Noticia del Evangelio: para que Tú bendigas a cada uno de sus miembros y sigan apostando por los derechos de los más desfavorecidos. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Te pedimos también, Señor, que a la Compañía de Jesús la bendigas con nuevas vocaciones para el servicio en favor del Reino, y que sean fieles servidores del Evangelio, en beneficio de esta nuestra humanidad. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Te pedimos, Señor, para que sigas suscitando entre nosotros jóvenes, hombres y mujeres, que quieran vivir al estilo de Jesús; por los padres y los formadores, para que eduquen a los niños y jóvenes en valores humanos y cristianos, y no se desanimen ante las dificultades que se les presenten. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Ayuda y protege, Señor, a nuestras Comunidades y a nuestras familias: que vivan la unidad y la fraternidad, desde la sencillez y la humildad, y que sepan acoger a todos los que se les acerquen. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES

(Puede hacer esta ofrenda cualquier miembro de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco este bello ramo de flores, que quiere simbolizar nuestra fe, personal y comunitaria. Tú nos llamas y cada uno de nosotros hemos de aceptar tu palabra, obedecerla y hacerla vida de nuestras vidas. Que, como Ignacio de Loyola, seamos capaces de confesarte como el Señor de nuestras personas, el eje en torno al cual giran y giran nuestras vidas. Que esa fe, Señor, sea tan olorosa, como estas flores que hoy te ofrecemos, capaz de comunicar esperanza a los hombres.


PRESENTACIÓN DE UNOS EVANGELIOS

(Lo pueden presentar una persona que se dedica a la tarea de la transmisión de la fe en la Comunidad, ya sea entre los adultos, entre los jóvenes o entre los niños)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo y te ofrezco estos Evangelios y, con ellos, nuestra decisión firme de seguirlos y seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo. Ellos son el libro de tus discípulos, nuestro libro, como lo fueron para Ignacio de Loyola y para tantos hombres y mujeres que hicieron de ellos el objetivo central de sus vidas. Acepta, Señor, nuestro deseo y decisión de vivir las exigencias que tu Hijo amado Jesucristo nos propone en ese proyecto de vida, y concédenos su Espíritu para que lo podamos hacer realidad en nuestro caminar de cada día.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE LLENO DE SAL

(Esta ofrenda la puede hacer un militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal, de todos los militantes y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que Ignacio de Loyola y la Familia de los Jesuitas han evangelizado a tantos pueblos, nosotros queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las muchas dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE LOS EJERCÍCIOS ESPIRITUALES

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer una persona que ha realizado los Ejercicios Ignacianos o similares)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te presento este libro de los Ejercicios Espirituales que Ignacio de Loyola dejó como una aportación tan interesante y positiva a nuestra Iglesia. Además de darte gracias por este regalo, te queremos pedir por tantas personas que se dedican a esta tarea, hoy, en nuestra Iglesia y en nuestras comunidades: llénales de tu Espíritu y de tu Vida para que puedan ser una ayuda positiva para tantas personas que te buscan y te quieren seguir con sincero corazón. Te pedimos por todos ellos y ellas.

Prefacio

(Al finalizar el canto, todos se ponen de pie y participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA, SEÑOR, ALABÁNDOTE SIEMPRE»).

Te damos gracias y te bendecimos, Señor,
porque a lo largo de la historia
has suscitado,
primero, en tu pueblo Israel
y, después, en el nuevo pueblo de tu Iglesia,
tantas personas sencillas y anónimas,
como Ignacio de Loyola y Javier,
que formaron una gran familia,
la Compañía de Jesús,
extendida por todo el mundo.
R/. "DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA, SEÑOR, ALABÁNDOTE SIEMPRE".

Personas que han trabajado sin descanso
por anunciar un Reino de Paz y Justicia;
y como denunciaban toda clase de injusticias,
muchos de ellos han dejado hasta su vida
en esta tarea,
y nos han dado ejemplo de lo que significa
creer y confiar en Ti,
ponerse en tus manos
para dejarte obrar en ellos tus maravillas.
R/. "DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA, SEÑOR, ALABÁNDOTE SIEMPRE".

Es inmensa, Señor,
esa riada de gente de talante sencillo,
luchadores por la justicia y la verdad,
que sólo encontraron en Ti el apoyo,
supieron cerrar sus oídos a las muchas críticas
y abrirlos sólo a tu misma Palabra,
R/. "DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA, SEÑOR, ALABÁNDOTE SIEMPRE".

Por eso, hoy te alabamos y te bendecimos
porque así te ha parecido bien,
y has actuado en favor de la humanidad
contando siempre con colaboradores
leales y generosos.
Por su medio,
has hecho presente tu Reino
en las situaciones más complicadas
de la historia de los hombres.
Por eso, Padre,
unimos nuestras voces y cantos
a cuantos te alaban con sus vidas.
R/. "DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA, SEÑOR, ALABÁNDOTE SIEMPRE".

Monición de Despedida

El Señor nos ha invitado al banquete de su Palabra y de su Eucaristía en esta fiesta de san Ignacio de Loyola; que él bendiga a este Pueblo y a esta Familia de la Compañía de Jesús, que con gozo están celebrando, hoy, su fiesta. Y a todos nosotros, este motivo nos ayude a vivir como verdaderos hijos de Dios, comprometidos en favor de los derechos de todas las personas. ¡Feliz día de fiesta y de gozo!


HIMNO DE SAN IGNACIO


Inazio, gure Patroi haundia
Jesusen Konpania,
fundatu eta dezu armatu,
ez da, ez, etsairik jarriko zaizunik
inolaz aurrean gaurko egunean,
naiz betor Lucifer deabrua
utzirik inpernua.
Zure soldaduak
dirade aingeruak,
zure gidaria
da Jesus haundia;
garaitu ditu zure Konpaniak, etsaiak.
Ez dauka fedeak,
ez kristau nereak,
ez dauka bildurrik
inungo aldetik.
Inazio or dago,
beti ernai dago,
armetan jarria
dauka Konpania,
txispaz armaturik,
bandera zabalik,
gau ta egun gu guztiok
pakea dezagun,
beti gau eta egun.

Reflexión para este día

“¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo
si se malogra a sí mismo?”




Nuestra Iglesia más cercana, en nuestras Diócesis de Gipuzkoa y Bizkaia, en este día celebramos a una figura insigne y a este vasco universal que es IGNACIO de LOYOLA, que tanta influencia tuvo en su tiempo y que luego se ha prolongado a través de los siglos.

A Ignacio de Loyola le costó mucho ESCUCHAR a Dios. Se sentía a gusto en su “mundillo” acomodado y bastante alejado de los proyectos de Dios. Pero el Dios paciente sabe dar con el momento oportuno y el medio adecuado, aunque aparentemente parezca ser una desgracia (la herida en Pamplona). Aquí surge el Ignacio transformado y reformador a tope.

Descubrirá que la ORACIÓN es la “escuela” donde se forjan las grandes personas y se realiza el encuentro con Dios. Una oración que es posible vivir en la vida ordinaria, en el día a día. Sus EJERCICIOS ESPIRITUALES se convertirán en una auténtica forja de hombres y mujeres (“soldados de Cristo”), enviados, desde su experiencia de Dios, a ofrecer la verdad de la Buena Nueva del Evangelio.

Profundo creyente, amó a la Iglesia (en momentos muy difíciles y complicados) de una manera extraordinaria e instó a su Familia (a la Compañía) a vivir en ese amor y fidelidad a la Iglesia de Jesús. Esa Familia, a lo largo de los tiempos, ha hecho llegar el don del Evangelio a tantos rincones del mundo. Testigos muy cualificados, ayer y hoy, lo han expresado de forma maravillosa.

Ignacio, insigne y cualificado testigo de Jesús y de su Evangelio, y Patrono de nuestra Iglesia más cercana. Celebrar su fiesta es adentrarnos en la dinámica de la CONVERSIÓN (como lo vivió el mismo Ignacio) para llegar a ser los TESTIGOS VIVOS que, hoy, sigue necesitando nuestro mundo.

¡Dichosos los que APUESTAN por el REINO,
porque Dios será su TESORO para siempre!

bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue