Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR - 06 de agosto - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: el Señor nos convida a “estar con Él” y a hacer fiesta con los hermanos.

Hoy, la liturgia nos ofrece la posibilidad de contemplar detenidamente la persona de Jesús y su misterio, y experimentar así lo que vivieron y gustaron sus amigos en el camino a Jerusalén, donde se encontraban.

Allí, en la experiencia del Tabor, ellos y nosotros recibimos la invitación del mismo Dios-Padre: «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo». No es, pues, una simple sugerencia, sino una necesidad que afecta a toda nuestra vida, a nuestro ser de seguidores de este Jesús. Aquí nos encontramos.

Que el encuentro eucarístico de este día y de este domingo nos posibiliten este ENCUENTRO con el Señor Jesús. Iniciamos.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Daniel 7, 9-10. 13-14

En esta visión profética, que vamos a escuchar, se nos anticipa lo que ocurrirá más tarde, cuando llega la plenitud que el pueblo espera en su Salvador. De este modo anima el profeta al pueblo de Israel, pidiéndole que ponga en Dios toda su confianza, puesto que su reinado no pasará ni tendrá fin. Lo acogemos.


2ª Lectura: 2 Pedro 1, 16-19

Pedro no se limita a dar una simple información de lo sucedido, sino que se presenta como testigo presencial de cuanto ha ocurrido: Dios se ha manifestado en Jesús. Y esa voz de Dios es la luz que brilla para todo ser humano que busca por los caminos de la vida. Nos abrimos a este hermoso testimonio.


Evangelio: Mateo 17, 1-9

Camino de Jerusalén, que es un camino de fidelidad y de entrega, Jesús se transfigura ante sus amigos y anuncia la glorificación que acontecerá después de su muerte. La voz del Padre invita a escuchar al Hijo, que es la Palabra, y permanecer fieles a la misma. Es Dios el que tiene siempre la iniciativa. Escuchamos con atención.

Oración de los fieles

Desde la confianza que nos da sabernos hijos en el Hijo, presentamos ahora a Dios nuestro Padre las necesidades de la Iglesia, las del mundo y las nuestras propias, en forma de oración.

1.- Para que Dios-Padre acoja los sufrimientos de su Iglesia, apacigüe sus miedos, y le devuelva el gozo y la alegría; para que avive la esperanza y pueda así aliviar y consolar a los hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que Dios-Padre bendiga el trabajo de tantos hombres y tantas mujeres que luchan por un mundo más justo y solidario; para que no se desanimen y se dejen iluminar por el Dios de la Vida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que Dios-Padre siga bendiciendo a los que han entregado su vida como servicio a sus hermanos, en tantos lugares y situaciones, y haga de ellos testigos cualificados de su Reino. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que Dios-Padre siga iluminando nuestras vidas con su amor; para que seamos capaces de abrirnos, acogerle, y dejarnos iluminar por Él. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que Dios-Padre haga renacer la esperanza en nuestra Comunidad Parroquial; que todos los que sufren, dudan, tienen miedo, perciban la compañía del mismo Dios, y que nosotros seamos luz para todos los necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN FAROL ENCENDIDO

(Hace esta ofrenda uno de los militantes de la comunidad o cualquiera de los adultos que está comprometido en alguna actividad política, sindical o cívica. Entrega el farol al presidente, que lo deposita sobre la mesa del altar. Luego dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este farol encendido, en este domingo en el que hemos recordado la transfiguración de tu Hijo. Esta luz es el símbolo de Jesucristo. Es luz mortecina, porque tan sólo expresa una anticipación de su resurrección. Y te la ofrezco como expresión de mi lucha y de la lucha de tu Iglesia por la transformación del mundo. La queremos hacer según tu Hijo Jesucristo y a sabiendas de que la definitiva nos la regalarás Tú en tu Reino.


PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Pueden hacer esta ofrenda los acólitos. Uno de ello dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, te ofrecemos este pan y este vino, que Tú mismo nos has regalado y son fruto de la tierra, la vid y el esfuerzo de los hombres y que Tú, por mediación de tu Espíritu, los conviertes para nosotros en el Cuerpo y la Sangre entregados de tu Hijo. Ellos son la fuerza y el alimento que necesitamos, tanto individualmente como comunidad, para peregrinar por este mundo, a la espera de poder participar un día en el Banquete de tu Reino. Y, hoy, quieren ser también signo del COMPARTIR entre nosotros, de modo que llegue para todas las personas necesitadas. Acepta, Padre, nuestra ofrenda y ayúdanos siempre a vivir en solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UN TRANSISTOR

(Lo puede hacer cualquier miembro de la comunidad. Tras entregárselo al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este transistor, que me sirve para ponerme en contacto con uno de los medios de comunicación más populares y que utiliza el oído, como el sentido fundamental de la persona. Con él quiero expresar que todos nosotros somos oyentes de tu Palabra, que queremos vivir a tu escucha en todo momento y así acoger a tu Hijo amado. Ayúdanos.


PRESENTACIÓN DE UN CUENCO

(Puede hacer la ofrenda uno de los jóvenes de la comunidad. Con él queremos expresar la disponibilidad del creyente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuenco, símbolo de mi receptividad, como la de cualquier creyente. A imagen de María y de tantos seguidores de tu Hijo, queremos ser como este cuenco, dispuestos a recibir tu Palabra y tu gracia. Sin ellas, nosotros no somos nada o, si lo somos, es pura autosuficiencia y alejamiento de ti. No dejes de llenar nuestros corazones con tu gracia, Señor.


PRESENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE FIESTAS

(Esta ofrenda lo puede presentar una familia de la comunidad, y uno de sus miembros dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Dios nuestro, te presentamos el programa de fiestas del pueblo y de otras fiestas que tanto abundan en esta época del año. Te pedimos que no nos quedemos en el mero consumo, en el ruido y la charanga. Mas bien, que sean una oportunidad que sepamos aprovechar para vivir el encuentro familiar, la comunicación, profundizando también, en nuestras relaciones. Ayúdanos a vivirlas con este sabor gozoso y positivo.

Prefacio

(Concluido el canto del ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la oración de Acción de Gracias que pronuncia el presidente, diciendo: «TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR»).

Te damos gracias, Señor, y te bendecimos,
porque, en tu Hijo Jesucristo muy amado,
nos has desvelado la gloria de tu rostro.
El oculto e inaccesible te has hecho presente
en el destino humilde del Hijo amado,
revestido de eternidad,
sin perder ni un ápice de su humanidad.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

Los truenos y espectacularidad de la naturaleza
que usaste en los viejos tiempos,
como medios de tu teofanía, ante Moisés o Elías,
los has cambiado ahora en la cercanía misericordiosa
de tu Hijo Jesucristo, amigo de pequeños y niños,
de los pobres, enfermos y marginados,
a quienes devolvió la dignidad
y encendió sus corazones de esperanza.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

A los hombres y a tu pueblo Israel,
como a sus tres más íntimos amigos,
les hubiera gustado otro tipo de Mesías,
capaz de librarles de la opresión de los romanos
y ennoblecer el culto del gran templo.
Sin embargo, Tú escogiste el camino de la humildad
y nos regalaste un Enviado,
que cargó sobre sus hombros nuestra debilidad,
haciéndose víctima de nuestros pecados.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

Lo que era un instrumento de tortura,
por la muerte de tu Hijo Jesucristo,
es la señal de nuestra salvación
y la muestra de que no es baldía nuestra esperanza,
pues, en tu Hijo muerto,
llenaste la Cruz de tu gloria
y, desde entonces, no podemos pensar a Dios,
a no ser, paradójicamente, crucificado.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

Y si queremos seguir tu rastro, ahora,
tu imagen se identifica mejor
con los más pequeños de esta tierra,
en los que su dolor es tu gloria,
su debilidad, tu grandeza,
y su pequeñez, el objeto de tu misericordia.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

No nos dejes, Señor, insensibles
ante tanta desgracia y miseria,
como acechan a tus preferidos.
Haz que, descubriendo tu rostro en ellos,
unamos nuestras manos
y estrechemos el cerco de la solidaridad,
para que tu gloria resplandezca en plenitud.
Que el cuerpo de tu Hijo, que ahora comulgamos,
sea la fuerza que precisamos para luchar.
R/. "TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR".

Monición de Despedida

Hermanos: comprometidos con la Palabra de Dios que hemos escuchado y fortalecidos por la comunidad y por la comunión del Cuerpo del Señor, llevemos a nuestras vidas la responsabilidad y el compromiso de nuestra fe. Que estemos dispuestos a demostrar en nuestras vidas que la comunión con Cristo es también solidaridad con las personas, de modo que éstos descubran el don de la salvación en Jesús, el Hijo amado, a quien merece la pena escucharle. ¡Feliz semana de testimonio evangélico!

Reflexión para este día

“Éste es mi hijo, el amado, en quien me complazco.
Escuchadlo”




Hoy, como un regalo, celebramos una fiesta llena de luz y de esperanza para todos: “contemplarle a Él en gloria” es un estímulo para todos los creyentes y seguidores de ese Jesús.

Esta fiesta de la TRANSFIGURACIÓN es un alto que hace Jesús en su camino hacia el Calvario, en ese camino de entrega total y radical. Es el encuentro con Dios que le reconforta y le da su fuerza para llegar hasta el final. Jesús posee por un momento la gloria que le espera, pero para llegar allá es necesario pasar por el camino de la Pasión y de la muerte.

Los amigos de Jesús prefirieron quedarse en el Tabor: no han entendido el significado del CAMINO de JESÚS. Pero Jesús lo tiene claro: sabe que su camino es la entrega, incluso la muerte, y sabe que ése es el modo de entrar en la plenitud de la gloria. La voz del cielo lo atestigua también: “Éste es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadle”. Es necesario hacerle caso.

Esta celebración nos debe llevar a transformar todo nuestro ser y nuestras convicciones, y transformar el mundo que nos rodea. Para ello, es necesario aceptar obedientes la voz del Padre que se nos ofrece en su Hijo. Y su invitación será… convertirnos en TESTIGOS VIVOS de lo que nos espera. Escuchar su Palabra y empeñarnos en ponerla en práctica: éste es el desafío.

¡Dichoso quien se deja TRANSFORMAR por JESÚS:
porque su vida irradiará LUZ y VIDA!

bidean@bidean.net
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