Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - ASUNCIÓN de MARIA - 15 de agosto - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: sed bienvenidos a esta celebración.

Hoy, la Iglesia celebra una fiesta profundamente arraigada en el alma de muchos de nuestros pueblos. La sabiduría popular ha sabido captar la importancia de esta mujer: MARÍA, ejemplo de madre y espejo del creyente.

No nos resulta fácil aceptar el mensaje evangélico de hoy: tenemos que ponernos en camino. A nosotros, que nos gusta vivir en la comodidad, Dios nos invita a desinstalarnos; a nosotros, que vivimos encerrados en nuestros pequeños mundos, el Señor nos llama a salir hacia los demás. Es la actitud de María: tras aceptar la voluntad del Señor, corre a casa de su prima Isabel.

Despertemos nuestro corazón ante la presencia del Señor y, con inmenso gozo, vamos a dar comienzo a nuestra celebración.

Moniciones a las lecturas

1.ª lectura: Apocalipsis 11, 19a. 12, 1-6a. 10ab

El autor sagrado nos presenta un cuadro donde la figura central es una mujer: todo confluye y contribuye a resaltar su importancia. El Señor también siente debilidad por ella y le concede todo su favor. María ha sido asociada a la victoria de Cristo. Escuchemos, con profundo gozo, esta reflexión.


2.ª lectura: 1ª Corintios 15, 20-27

El apóstol Pablo transmite a los cristianos de Corinto su convicción de que nuestra resurrección es la lógica consecuencia de la de Cristo. Por eso, Cristo es el principio y el final de todo. Él es el principio y el final de nuestra vida; Él es la causa, el motor y la meta de nuestra existencia. La respuesta ante tanto don, según el apóstol, sólo puede ser la fidelidad. Escuchamos.


Evangelio: Lucas 1, 39-56

En el relato evangélico que vamos a proclamar, el evangelista Lucas pone en boca de María un himno que sintetiza las maravillas que el Señor ha realizado a través de la historia. Es el canto de triunfo que agradece a Dios que sabe enaltecer a los humildes, como María. El “Magnificat” es la respuesta agradecida del corazón creyente. Acogemos con corazón sencillo y así participamos en la alabanza.

Oración de los fieles

Animados por la fuerza del Espíritu Santo, dirijamos nuestras súplicas y necesidades a Dios, nuestro Padre, por medio de su Hijo y por intercesión de María, la Madre. Podemos confiar en que nos dará cuanto necesitamos para la vida.

1.- Por la Iglesia, para que, siguiendo el ejemplo de María, viva como peregrina en este mundo, siempre atenta a las necesidades de los demás, especialmente de los más débiles y desatendidos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los gobernantes de los pueblos, para que trabajen sin descanso en favor de un mundo más humano, justo y liberado, y así sean verdaderos servidores de la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los hombres y mujeres que sufren por cualquier causa, para que encuentren, en su difícil caminar, una mano cálida y cercana capaz de aliviar sus sufrimientos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantos están de fiesta o de vacaciones en estos días, para que sean conscientes de que la verdadera alegría se fundamenta en la paz del corazón, en el encuentro con los hermanos y en el compartir generoso. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que vivamos siempre atentos a las necesidades de los demás, despiertos ante quien nos necesita y sin flaquear en el servicio gratuito y desinteresado. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LAS FLORES

(El centro que va a adornar el altar debe estar previamente preparado. Realizará la ofrenda cualquiera de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Hoy queremos, Señor, adornar de forma especial tu altar, porque queremos festejar, de la mejor manera posible, a la Madre de tu Hijo, y Madre nuestra. Con estas flores, queremos simbolizar también la hermosura de María, de la cual Tú te prendaste, antes de su concepción, para hacerla el sagrario de tu Hijo en la tierra. Con ellas, por último, queremos ofrecerte nuestros deseos y compromiso de ser nosotros, también hoy día, templos del Espíritu Santo, punto de mira para las personas de tu presencia en la tierra.


PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE SAL

(Otra de las mujeres ofrece, en esta ocasión, un puñado de sal o un salero)

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Señor, por mi parte, te traigo este puñado de sal, símbolo de la conservación de tantos productos perecederos y, si lo miramos con mayor profundidad, de cómo Tú preservaste de pecado a la que iba a ser Madre de tu Hijo. Es tu propia gracia la que hoy te presentamos, porque no tenemos nada mejor que darte. Sin embargo, como María te respondió con su entrega y disponibilidad, nosotros queremos añadir a tu gracia nuestra humildad y obediencia. Si Tú las llenas, harás en nosotros maravillas semejantes a las que hiciste en la persona de María.


PRESENTACIÓN DE UN COFRE

(Un cofre abierto es el don que puede ofrecer, en esta ocasión, uno de los hombres de la comunidad. Debiera buscarse un cofre que destaque por su belleza, que bien podría ser un joyero).

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Este cofre, Señor, que te presentamos quiere ser el signo que define la actitud de María. Ella guardaba en su corazón, como su mejor tesoro, todas las palabras que Tú le dirigías y las que su propio Hijo pronunciaba en cada momento de su vida. Nosotros, hoy, al ofrecerte este cofre, queremos, como ella, vivir pendientes de tus labios, escuchar todas y cada una de tus palabras, y guardarlas en nuestros corazones, porque no tenemos nada más preciado.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE FRUTAS

(Esta ofrenda la pueden presentar dos de las mujeres de la comunidad y podría ser regalada, al final de la celebración, por ejemplo, a la pareja más anciana de la comunidad. Una de ellas dice, tras entregar la cesta al presidente:)

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Señor, nosotras te traemos esta hermosa cesta de frutas, bellas a la vista y ricas al paladar. Con ellas te damos gracias por la hermosura con la que has dotado a la naturaleza y a toda la creación. Parte de ella goza en tu presencia en los cuerpos de tu Hijo Jesucristo y de su Madre, la Virgen María. Nosotros, sin embargo, Señor, por nuestros afanes de desarrollo puramente económico, estamos llenando de fealdad el mundo que Tú pusiste lleno de belleza en nuestras manos. Haz, Señor, que descubramos que lo importante es el ser y no el tener, y que esto lo traduzcamos en respetar la naturaleza y devolver la hermosura con que salió de tus manos.


PRESENTACIÓN DEL INCIENSO

(También debe estar preparado al fondo del lugar de la celebración, al menos encendidas las brasas en el incensario. Cuando se acerque la persona adulta que vaya a hacer la ofrenda, debe depositar unos granos de incienso, para que, al trasladarse hasta el presbiterio, impregne de olor todo el lugar. Tras entregárselo al presidente, dice:)

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Señor, este incienso, que lo ha perfumado todo y se eleva hacia Ti, es en tu honor y alabanza, en esta hermosa fiesta de la Madre, María, porque Ella sí que fue agradable a tu corazón de Dios y Padre. Pero también queremos simbolizar en esta ofrenda todos nuestros esfuerzos de superación y de ascensión en nuestro camino, tanto de personas como de cristianos. Sabemos que lo que hacemos es posible, porque Tú obras constantemente maravillas en nosotros. Y eres Tú mismo el que nos has abierto el camino que termina junto a Ti en tu Reino. Por ello, te damos nuevamente gracias, aunque te pedimos, también, que no nos dejes sentir el cansancio y la fatiga, que no nos permitas desanimarnos si nuestra ascensión no es espectacular y se mueve lentamente desgranando uno a uno los días. Que el modelo de tu Hijo y de la Madre de tu Hijo nos sirva para mantener encendida la esperanza de que nuestra búsqueda de la perfección acabe en la participación de tu misma vida en tu Reino.

Prefacio

(Todos, de pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS»).

Gloria y honor a Ti, Dios Padre bueno,
que eres digno de nuestra gratitud y alabanza,
porque, colmando la esperanza de los hombres,
derramaste toda tu gracia y amor
sobre nosotros, en tu Hijo Jesucristo
y en María, la Virgen y Madre de tu Hijo,
asociada, por tu expreso deseo, a su gloria,
y, con Él, primicia de los que ya duermen
y de cuantos esperamos gozar, un día, de tu Reino,
mientras peregrinamos ahora
en medio de las dificultades de este mundo
y nuestra fidelidad en la fe.
R/. «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS».

Sí, Padre, porque a Ti te pareció bien
escoger a la más bella de las mujeres
y preservarla, por los méritos de tu Hijo,
del pecado y de cualquiera de sus rastros,
para hacerla su Madre, nueva Arca de la Alianza,
portadora del más preciado tesoro en sus entrañas.
Ángeles, santos y todas las generaciones de creyentes
cantamos ahora tu gloria reflejada en María,
porque Tú, como a una reina,
la has sentado junto a tu trono eterno
y brilla para nosotros como lucero que no se apaga,
encendiendo nuestra esperanza
de poder compartir también la paz de tu Reino.
R/. «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS».

Sin embargo, ella, como una humilde pobre,
reconoció tus maravillas y gracias,
se mostró como una esclava de tu Palabra,
afirmó con un “sí” rotundo tu propuesta,
doblegó todas sus dudas y razonamientos,
se dejó llenar de Ti
y fue creciendo en la fe a su Hijo,
de acuerdo a como fue descubriendo su misterio
en sus palabras, gestos y obras.
Y cuando llegó la noche de la cruz,
ella fue de los pocos
que vieron más allá de las apariencias
y fue capaz de reunir en la esperanza
a los apóstoles, que defraudados,
querían volverse a sus antiguas tareas,
para, todos juntos, encontrar al Resucitado
y ser llenos del Espíritu Santo.
R/. «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS».

Si engendró y dio a luz a tu Hijo, Dios Padre,
junto a la cruz nos la regalaste como madre nuestra,
cuando el joven Juan la recibió por ella.
Y no conforme con esto, en Pentecostés,
nos gestó también como Iglesia.
¡Madre de Jesucristo,
Madre de la Iglesia,
Madre nuestra,
que no se te escape ningún hombre
ni de tus entrañas maternales
ni de tu intercesión maternal!
Déjanos ahora, Reina nuestra,
cantar tus maravillas,
porque a tu Hijo y a nuestro Dios,
seguro que les entusiasma
que nosotros te cantemos nuestra alabanza.
R/. «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS».

Monición de Despedida

Hermanos: entre todos estamos consolidando una sociedad hecha sólo para los fuertes, los agraciados, los jóvenes, los sanos, los triunfadores y los que son capaces de gozar y disfrutar de la vida. Procuramos rodearnos de personas simpáticas que no pongan en peligro nuestro bienestar; convertimos la amistad y el amor en un intercambio mutuo de favores. Sólo que así no es posible experimentar la alegría de contagiar y dar vida.

Pero… hay una nueva manera de amar, que debemos recuperar en nuestros días, y que consiste en acompañar a vivir a quien se encuentra hundido en la soledad, bloqueado por la depresión, atrapado por la enfermedad, marginado por la droga o, sencillamente, vacío de toda alegría y esperanza de vida. Ésta es la invitación urgente que nos hace hoy el Señor: vivir abiertos a los demás y siempre en actitud de caminantes, al estilo de MARÍA, la Madre, que se nos ha propuesto como modelo. ¡Feliz fiesta de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“¡Bendita tú entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre!”




También HOY es un gran día para la comunidad cristiana. En medio de fiestas y de vacaciones, celebramos la fiesta de la ASUNCIÓN de MARÍA. Es un día bonito. ¿En cuántos de nuestros pueblos es fiesta? Sin duda alguna, esto es una intuición del corazón creyente.

El día de hoy es un canto a la ESPERANZA, un canto a la VIDA y eso a pesar de la muerte; es decir, la realidad de la muerte no es la palabra definitiva: Dios, al resucitar a Jesús, ha roto la barrera que parecía infranqueable. MARÍA participa YA de esa vida definitiva. Ella es la primera creyente que ha llegado a término.

Ella ha vivido en la fe, como nosotros; Ella se ha encontrado con un Dios que le ha creado más interrogantes que repuestas hechas; Ella tuvo que realizar el camino fiada en la Palabra de Dios; Ella tuvo que caminar en medio de oscuridades. Por todo ello, es el MODELO de CREYENTE.

HOY se nos invita a ABRIRNOS a la VIDA, sin dejarnos jamás dominar por la muerte ni sus promotores; ésa es la gran llamada que se nos hace.

¡DICHOSOS los que se abren a la VIDA:
porque realizarán el PLAN de DIOS!

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