Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - Domingo 21º - 27 de agosto - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: como cada día de fiesta, celebramos la presencia de Jesús Resucitado en medio de nosotros. Nuestra fe se afianza siempre en la certeza de que Jesús es el Hijo amado del Padre, enviado a mostrarnos y traernos la salvación de Dios.

Jesús, en el evangelio de hoy, pregunta a los apóstoles: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Aquellos amigos de Jesús deben mirarse hacia dentro y escuchar una voz bien distinta de las voces de la calle. La respuesta brota de lo alto y expresa una fe profunda.

Hoy como ayer, Jesús pregunta: ¿qué dice la gente de mí? Hay respuestas diferentes: unos no saben quién es; otros han oído hablar de Él, pero no les interesa; algunos afirman que es un personaje de la historia, pero no conocen su mensaje. En cambio, hay otros que siguen sus huellas y se consideran sus discípulos porque Jesús ha transformado sus vidas. Sólo desde la fe se puede dar una respuesta: ¿Quién es Jesús para ti?

Iniciamos la celebración, este encuentro de hermanos junto al Señor.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 22, 19-23

En este texto, el profeta Isaías pronuncia un oráculo contra un mayordomo que abusaba de su poder y de sus privilegios y se ha hecho odioso por su arrogancia. Por eso el profeta anuncia la promoción de otro que se dedicará a servir y trabajar por el pueblo. El Señor elige a quien quiere para llevar a cabo sus proyectos de vida a favor del pueblo elegido. Son los caminos de la historia de la salvación. Escuchamos la confesión del profeta


2ª Lectura: Romanos 11, 33-36

El apóstol Pablo, como fuera de sí, habla de la grandeza de Dios. Nadie es capaz de conocer a Dios. Nadie es capaz de aconsejarle. Dios es el origen, el guía y la meta de todas las cosas. Él es un don y regalo para todos. El apóstol, además, plantea unas preguntas que requieren una respuesta desde la propia experiencia de fe. Acogemos su reflexión.


Evangelio: Mateo 16, 13-20

En el relato evangélico y ante la pregunta del mismo Jesús, Pedro, con toda la fuerza de su persona, afirma quién es Jesús para él: es el Mesías de Dios. Esto es, aquel que ha sido esperado como el que va a salvar a la humanidad. Sólo desde esta confesión de fe, Pedro puede asumir la Misión que el Maestro le quiere pedir: ser piedra sobre la cual edificar su comunidad, su Iglesia. Escuchamos.

Oración de los fieles

Siempre estamos necesitados de que Dios Padre nos ayude; acudimos, ahora, llenos de confianza y le presentamos nuestras necesidades.

1.- Por la Iglesia, para que por su entrega y trabajo evangelizador, ayude a las personas a descubrir al Dios de la Vida en medio de la sociedad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por la PAZ en el mundo y en nuestro pueblo, por tantos hombres y mujeres que trabajan en favor de la paz, para que sientan la cercanía y la solidaridad de los cristianos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los seguidores de Jesús, para que con su entrega y compromiso, empujen y ayuden a otros hombres y mujeres que se encuentran desorientados y puedan así disfrutar de la novedad del Reino de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los enfermos, los parados, las personas que se sienten solas, por los que han abandonado sus pueblos para mejorar su situación, para que no falten personas que con su apoyo y cercanía les alivien en sus necesidades. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestras Comunidades, para que sean lugar de encuentro entre las personas, y que sepan ayudar, valorar, respetar y vivir en fraternidad, al estilo de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN CAYADO O UN BASTÓN

(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este bastón. Es el símbolo de la autoridad. Con él te quiero ofrecer mi disponibilidad de servicio, porque, como discípulo del Buen Pastor, sé que la única autoridad existente en tu familia es la del servicio incondicional. Dame fuerzas para crecer en mi capacidad de entrega. En nombre del resto de la comunidad, te ofrezco también su disponibilidad de servicio, pues bien sabemos que somos pastores unos de otros; trenza entre todos nosotros esa red del amor y la caridad.


PRESENTACIÓN DE UN RACIMO DE UVAS

(Hace esta ofrenda un padre, al que acompaña toda la familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este racimo de uvas, que bien puede simbolizar nuestra familia y todas las familias de la tierra. Y es que un débil tronco común soporta las uvas individuales y diferentes, como en nuestra familia vivimos personas distintas, con roles distintos, pero en orden a la construcción de la unidad. Señor, al ofrecerte hoy nuestro deseo, danos Tú tu gracia para poderlo hacer realidad.


PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi trabajo sé bien lo que te traigo y para lo que sirve. Es una piedra, y la usamos para construir con solidez. Como ella, tu Hijo Jesucristo es clave para nuestra comunidad y para la Iglesia. Gracias a Él se sostiene todo el edificio y en él encuentra su sentido.

Al hacerte hoy esta ofrenda, quiero, en nombre de toda la comunidad, ofrecerte nuestro edificio espiritual, el Cuerpo de tu Hijo que se «encarna» en nuestra parroquia (comunidad). Y con ella, va nuestro compromiso de ser testigos de tu Hijo resucitado en medio de este mundo. Nuestra experiencia de unidad entre nosotros y de servicio al mundo quiere ser nuestro ofrecimiento.


PRESENTACIÓN DE UNA BUENA NOTICIA

(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta buena noticia reciente. Mira, Señor, los hombres no sólo somos capaces de hacer el mal. También, y por tu gracia, hacemos cosas positivas como ésa. Señor, que no sea una excepción; que nos empeñemos en realizarlas continuamente, porque sólo así es como transformaremos este mundo y esta sociedad, y ellos serán un buen campo para la nueva vida de la resurrección.


PRESENTACIÓN DE UNA LÁMPARA ENCENDIDA

(Hace la ofrenda uno de los adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta candela encendida, símbolo de tu Hijo Resucitado, que reunió en torno a su luz a los primeros cristianos en comunidades vivas. Te ofrecemos, en primer lugar, nuestros deseos de vivir y compartir seriamente en nuestra comunidad y también, en segundo lugar, nuestras ganas de salir de ella para hacerte presente entre los hombres, a través de nuestra palabra y nuestra vida. Para todo ello, danos, Señor, tu gracia y fortaleza.

Prefacio

(Ya todos de pie para dar inicio a la oración de Acción de Gracias que pronunciará el Presidente y en la que participará toda la Asamblea, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO»).

Te damos gracias, Padre,
porque tu amor se ha hecho visible entre nosotros
en tu Hijo Jesucristo.
Venido sólo para servir y dar su vida,
él ha vivido en medio de los hombres
como el que sirve:
ha curado a los enfermos,
saciado el hambre a las muchedumbres,
acogido a los publicanos y pecadores,
recorrido las ciudades y pueblos de la tierra
predicando el Evangelio de la esperanza,
sin tener él mismo donde reclinar la cabeza.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO".

Este espíritu de servicio de tu Hijo, Padre bueno,
sobre todo con los más pequeños de su pueblo,
nos lo ha dejado como testimonio de su vida,
cuando, llegada la hora de volver a Ti,
después de haber amado a los suyos,
los amó hasta el límite extremo.
Sabiendo que Tú, Padre,
habías puesto todo en sus manos,
se levantó de la mesa, se quitó el manto
y se puso a lavarles los pies a sus discípulos.
Y les dijo: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros.
Os he dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho.
Y, desde entonces, Señor, sabemos que el amor es servicio.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO".

Nosotros reconocemos hoy, Padre, en el ejemplo de tu Hijo,
que existe un modo nuevo de querernos los hombres,
un amor que se hace de disponibilidad,
de compartir las esperas y esperanzas de los pobres,
desde el mismo plano de sus búsquedas y crecimiento.
Danos, Padre, un corazón despierto,
capaz de ver y escuchar,
capaz de comunión, en medio de la indiferencia.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO".

Hoy, Padre, elevamos a Ti nuestra oración,
para que el servicio en tu Iglesia
sea honesto y verdaderamente desinteresado.
Concédenoslo también a cada uno de nosotros,
haciéndonos caer en la cuenta
de que la fe de nada sirve
a no ser que vaya contrastada con la entrega.
Y al comer hoy el Cuerpo de tu Hijo,
tu mayor regalo para nosotros,
transfórmanos en aquel Amor,
que hizo de Jesucristo el siervo nuestro.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO".

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor,
a quien Tú has glorificado,
porque cumplió tu voluntad hasta la muerte,
y le has concedido el Título
que sobrepasa todo Título.
De modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
y toda boca proclame que Jesucristo es el Señor,
para alabanza de tu gloria.
R/. "TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS HAS ENSEÑADO QUE EL AMOR ES SERVICIO".

Monición de Despedida

Hermanos: ¿Quién es Jesús para ti? Es la pregunta que Jesús hoy nos ha lanzado a cada uno. Vemos que el Evangelio es palabra viva, que nos compromete y nos invita a tomarnos en serio nuestra fe, a reflexionar; es verdad que vamos contracorriente, que nos cuesta dar razón de nuestra fe en los tiempos que nos toca vivir. Que asumamos la invitación y hagamos presente el amor de Dios. ¡Feliz semana para todos!

Reflexión para este día

“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará”




Como cada domingo, también hoy, se nos hace a NOSOTROS una propuesta, como en otro tiempo Jesús la realizó al grupo de seguidores: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Y la verdad es que es la pregunta básica de nuestra fe cristiana.

Una vez más, Pedro se nos convierte en todo un SÍMBOLO: hace unos días se hundía en las aguas, sumido en la duda, y se agarraba a la mano de Jesús. Hoy, en cambio, Pedro no se equivoca y Jesús lo llama “dichoso”, le felicita y es que ha recibido el don del Padre. Desde ahí surge la promesa de que “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Para Pedro fue la pregunta básica de su fe. También para nosotros: no se trata de responder “lo aprendido”, “lo que hemos oído”. Más bien, es algo que afecta a lo ÍNTIMO, al convencimiento y al CORAZÓN de la persona. Sólo ahí es posible descubrir a Jesús como el enviado de Dios; y como consecuencia, sólo ahí, en Él, es posible fundamentar nuestra fe. Para Pedro fue una respuesta comprometida: vinculó a ella su vida y su muerte; aquella respuesta marcó para siempre toda su vida.

¿Qué ocurre con NOSOTROS? ¿Cuál es nuestra respuesta? ¿Afecta a la vida y la “complica”? ¿O me conformo... “con lo de siempre”? “¿Para qué complicarme la vida...?”.

¡Dichosos quienes RESPONDEN A LA PREGUNTA de Jesús!

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