Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - Domingo 24º - 17 de septiempre - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: sed todos bienvenidos a esta celebración, en torno a la Mesa de la Palabra y del Pan de la Eucaristía.

La Palabra de hoy es, una vez más, clara y contundente: Dios nos ha PERDONADO mucho, muchísimo, a todos, a cada uno, sin pedírselo nosotros, sin condiciones. Nosotros también debemos perdonar a nuestros hermanos sin límites.

Sin duda, este mensaje, esta llamada de Dios a vivir perdonándonos unos a otros, tantas veces como sea necesario, debe sonar con fuerza en nuestra sociedad y en nuestras comunidades, en tantas ocasiones divididas por las envidias, las heridas y los malos entendidos.

Abriéndonos al perdón y a la misericordia de nuestro Dios y al perdón fraterno, iniciamos esta celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Eclesiástico 27, 33 – 28, 9

La convivencia entre las personas ha sido una lección a aprender, y con frecuencia ha producido violencia, malestar y rencor. Así, durante mucho tiempo el pueblo judío esperaba a un Mesías, vengador de los enemigos. Pero en el siglo II antes de Cristo, un sabio, llamado Ben Sirac, afirma claramente la necesidad de saber perdonar. Escuchemos su reflexión.


2ª Lectura: Romanos 14, 7-9

El apóstol Pablo quiere que sus lectores sepan distinguir entre lo que es importante y lo que no. Lo principal -según él- es nuestra unión con Cristo. Todo lo demás es relativo. Por el Bautismo hemos sido incorporados a Cristo y una nueva vida ha brotado en nosotros; por eso somos de Cristo. Acogemos este hermoso testimonio.


Evangelio: Mateo 18, 21-35

En el relato evangélico, Jesús rompe los esquemas de Pedro y los nuestros; nos saca de nuestra mentalidad, nos pone frente a Dios y nos dice a todos y a cada uno: “No te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete”. La parábola nos revela el verdadero rostro de Dios, que sólo sabe perdonar y amar, y entroniza el perdón como base de la convivencia en la comunidad. El perdón cristiano nace de la experiencia de haber sido perdonado por Dios. Escuchemos con atención.

Oración de los fieles

Estamos necesitados de que Dios Padre nos ayude. Acudimos, ahora, llenos de confianza y le presentamos nuestras necesidades y las de la humanidad.

1.- Por la Iglesia, para que muestre el verdadero rostro de Dios al mundo, sea ejemplo de perdón incondicional, fuente de paz y reconciliación para los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobiernos de los pueblos e instituciones, para que encuentren caminos de diálogo, haciendo posible unas relaciones más fraternas y justas entre los pueblos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que, entre nosotros, nunca falten personas y grupos que apuesten en favor del perdón y de la reconciliación, de manera que alcancemos, de una forma real y concreta, una convivencia positiva y constructiva, que acoge a cada persona, a pesar de las diferencias. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todas las personas que están sufriendo, por los que viven sin sentido, para que se encuentren con personas dispuestas a aliviar sus dolores, personas que contagien esperanza, ilusión y ganas de vivir. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que seamos transmisores de paz, creadores de armonía y convivencia fraterna en nuestras comunidades y familias. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LA CONVOCATORIA DEL CONSEJO PASTORAL

(Lo debiera de realizar el que lo preside o el secretario del mismo. Preparada en una cartulina grande y que luego será colocada en un lugar visible del templo parroquial o centro de culto)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy te presento, en nombre de todo el Consejo Pastoral, esta LLAMADA que tiene en Ti mismo su origen. Tú nos sigues invitando a todos a la tarea del Reino. Nuestra Comunidad quiere ponerse en marcha con vistas a afrontar el desafío de un NUEVO CURSO PASTORAL. Toca, Señor, el corazón de cada uno de nosotros para que escuchemos esa llamada y asumamos nuestra misión dentro de la comunidad. Danos valor y fuerza para ser “piedras vivas” en este edificio en el que Tú mismo estás empeñado.


PRESENTACIÓN DEL CURSO ESCOLAR

(Lo puede ofrecer un/una niño/a o un/una adolescente de la comunidad que presenta una mochila escolar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo (nosotros) te presento (presentamos) esta MOCHILA que será nuestra compañera de trabajo a lo largo de estos próximos meses y que abarca este curso escolar. Te pedimos, en primer lugar, por todas las personas que se dedican a la enseñanza: bendícelas para que realicen su trabajo con generosidad, dedicación y entrega. Bendice también a nuestros padres y familias que serán nuestro soporte, en todos los aspectos, a lo largo de estos meses. Y ayúdanos a nosotros y nosotras para que aprovechemos, con ilusión, esta enorme oportunidad que se nos brinda, aunque sabemos que en momentos determinados nos va a costar. Gracias, Señor.


PRESENTACIÓN DE UNA DE LAS PERSONAS QUE SE OCUPAN DE LA LIMPIEZA

(Esta ofrenda la hace alguna persona dedicada a la limpieza de los locales de la comunidad, aportando algún instrumento de trabajo concreto)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, vengo a hacerte una ofrenda. Ya sabes que me ocupo de una de las tareas más sencillas e insignificantes en medio de nuestra comunidad, aunque necesaria para el buen orden y el funcionamiento de todo. Sabes que lo hago con toda mi dedicación y entrega. Me siento útil haciendo lo que hago, en favor de la comunidad y de los demás. No me preocupa absolutamente si mi tarea es aplaudida. Lo hago sin más, y no espero nada a cambio. Sin embargo, me gustaría, Señor, que todos fuéramos capaces de hacer frente a la vida desde la perspectiva del servicio y de la entrega a los demás. Por eso ésta es mi súplica hoy para toda la comunidad.


UN CATEQUISTA PRESENTA UN NIÑO

(Agarrados de la mano, llegan hasta el presbiterio, donde el catequista dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, bien sabes que soy uno de los catequistas de esta comunidad. Tengo la conciencia de que mi trabajo no es tanto mío, como hecho por y en nombre de la comunidad. Hoy te traigo este niño. Es uno de los que pertenecen a nuestros grupos. Al presentártelo hoy, quiero, en mi nombre y en el de toda la comunidad, significar lo que es el amor entre nosotros, en el seno de la misma comunidad y, también, el de asumir nuestro compromiso de cara al nuevo Curso Pastoral, que ya está a la vuelta de la esquina. Acepta, Señor, nuestra tarea y nuestro compromiso.


PRESENTACIÓN DE UN TEXTO DE CATEQUESIS

(EnLo presenta uno de los encargados de la catequesis de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este manual de la catequesis de la comunidad. Con él te ofrezco nuestro trabajo y entrega, el de este nuevo curso, del que ya hemos iniciado su preparación, porque Tú sigues invitándonos a la tarea. Pero te pido tu ayuda y fortaleza para que nuestra enseñanza sea verdaderamente comprometida, como lo fue la de tu Hijo, que selló sus palabras con la entrega de su propia vida. Ayúdanos, pues, en la tarea que nuevamente estamos iniciando.


PRESENTACIÓN DE UN DESPERTADOR

(Puede hacer la ofrenda cualquier miembro adulto de la comunidad; aunque, a ser posible, la debiera hacer un padre de familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este despertador, que me llama a la vigilia y a incorporarme a la vida y a mis tareas todas las mañanas. También pone en marcha la vida familiar para la convivencia y para la responsabilidad. Te lo ofrezco, en nombre de toda la comunidad, como signo de nuestra necesaria vigilancia, para que no se nos pase desapercibida ninguna de tus manifestaciones y presencias. Sin embargo, sabemos, Señor, por las dificultades que nos rodean y por nuestra debilidad, que, sin tu ayuda, nuestra vigilancia no es posible, nos dominará el sueño y nos entretendrán nuestras ocupaciones y el bienestar. Ayúdanos a estar vigilantes.

Prefacio

(Concluido el Ofertorio, todos se incorporan para participar en la oración de Acción de Gracias, que pronuncia el Presidente, diciendo: «PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR»).

Bendito seas, Dios Padre de misericordia,
que has sido tan generoso con nosotros
que nos has perdonado tantas veces
cuantas, por nuestra infidelidad,
te hemos dado la espalda
y hemos tomado el camino de la independencia,
de medir nuestros actos por el egoísmo
y de llenar nuestros corazones de la soberbia
que nos incapacita para comprender tu grandeza
y cómo hemos de ser comprensivos con los demás.
R/. "PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR".

Casi desde los albores de la historia,
por el pecado, rompimos las relaciones contigo,
las que Tú mismo habías soñado desde la amistad,
pues, como un amigo con otro amigo,
te paseabas a la madrugada por el jardín
y te gozabas en el diálogo con los hombres.
Sin embargo, cuando quisimos suplantarte
y traicionamos tu amistad,
no nos dejaste a nuestro destino,
sino que seguiste siempre a nuestro lado
y nos prometiste, en los tiempos nuevos,
al Enviado de tu perdón y amistad.
R/. "PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR".

En tu Hijo Jesucristo cumpliste todas tus promesas,
aunque a la Palabra se le quebrara la vida
y, rechazado y humillado por tu obediencia,
acabara su camino con los brazos abiertos en una cruz.
Camino cerrado por el odio de los hombres,
que Tú abriste, en sus heridas abiertas,
para ser recorrido por el perdón,
que salpicó hasta los mismos que le crucificaban.
Desde entonces, Señor, buscamos el refugio
del corazón abierto de tu Hijo Jesucristo
para encontrar, no sólo el perdón,
sino la misma fuente de la vida y del amor.
R/. "PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR".

A sus discípulos, tu Hijo amado
nos dejó el encargo de perdonarnos,
sin límite en el número y en la medida,
abarcando hasta los enemigos
y siendo, para los hermanos, reconciliación.
Los que, en tu Hijo, hemos sido perdonados,
hemos de vivir, por el amor, para el perdón.
Los que por Ti y tu amor hemos sido salvados,
hemos de ser, para los hermanos, salvación.
Quien ha recibido, no puede ser tacaño;
quien ha sido devuelto a la vida,
no puede vivir, sino para que los demás vivan.
R/. "PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR".

Hoy te damos gracias, Señor,
por tu infinita misericordia
y te pedimos que, a través del Cuerpo de tu Hijo,
nos hagas pan que alimente, entre los hombres,
las semillas del amor, el perdón y la reconciliación.
R/. "PERDONA, SEÑOR, NUESTROS PECADOS Y DANOS SIEMPRE TU AMOR".

Monición de Despedida

Hermanos: no es fácil escuchar la llamada de Jesús al perdón. Perdonar no significa ignorar las injusticias cometidas, ni aceptarlas de manera pasiva o indiferente. En la dinámica del perdón hay un esfuerzo por superar el mal con el bien. El perdón es un gesto que nos transforma, cambia cualitativamente las relaciones entre las personas y nos obliga a plantearnos la convivencia futura de manera nueva. Sólo practicando el perdón, al estilo de Jesús, seremos capaces de crear una comunidad fraterna. Hermanos: hoy el Señor nos recuerda que estamos llamados a ser instrumentos de paz y reconciliación. Recibamos la Bendición del Dios del perdón y de la misericordia.

Reflexión para este día

“Os doy el mandato nuevo;
que os améis unos a otros, como yo os he amado”




Al ponernos en marcha en esta etapa pastoral, el mensaje de este domingo nos sigue insistiendo en un tema esencial y vital para un cristiano; y si es “esencial y vital” significa que no es “opcional”, o “si conviene”. Es la cuestión del PERDÓN. ¡Qué “cuentecito” el que Jesús nos propone…!

Algunos pueden pensar que el “perdón es cosa de débiles”; “los fuertes no necesitan perdonar nunca”. Esas personas -al menos- nos deben dar compasión. El perdón que Jesús propone es DINÁMICO, algo que parte del propio corazón y es CAPAZ DE TRANSFORMAR, tanto al que perdona como al que es perdonado. Nuestro perdón es una PARTICIPACIÓN del PERDÓN de DIOS: y el perdón de Dios es siempre creador, hace crecer, porque supone acogida y comprensión de la persona con todas sus consecuencias. El perdón de Dios está fundamentado en el AMOR y el amor siempre LIBERA.

Por eso, es necesario que digamos bien alto que la VENGANZA no es más que una expresión inequívoca de nuestro propio egoísmo. La venganza es señal de que nuestro corazón está cerrado a la luz; nuestro horizonte se termina y se cierra en nosotros mismos. Desde ahí, JESÚS nos dirá que no hay reconciliación con Dios sin reconciliación con el hermano. Nos pide que no nos engañemos a la hora de rezar: “perdónanos nuestras ofensas…”.

“PERDÓN - PERDONAR”:
una realidad transformante,
el resumen de un GRAN AMOR.

bidean@bidean.net
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