Ciclo B - Tiempo Ordinario1 - Domingo 4º - 28 de enero - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos, hermanas: bienvenidos a este encuentro de fe y de fraternidad. Un domingo más nos reunimos para celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo.

La Palabra de Dios nos presentará hoy a Jesús como el verdadero PROFETA de Dios, que dice y vive su voluntad y, por eso, hace presente ese PROYECTO de vida y de liberación de Dios para con la humanidad. Así lo veremos en el evangelio de hoy.

En Él, todos nosotros y todas nosotras, hoy, estamos llamados y llamadas a vivir la coherencia: creer desde el corazón y, sobre todo, vivir lo que decimos y creemos. Ni más ni menos. En estos tiempos en los que nos toca vivir, en los que la palabra de la Iglesia ha perdido frescura, la dimensión profética y la credibilidad, e incluso el mensaje de Jesús ha perdido fuerza en esta cultura nuestra y, acaso, en nuestras mismas vidas, somos DE NUEVO invitados e invitadas al seguimiento y animados y animadas por el ejemplo del mismo Señor Jesús.

Que la celebración de la Eucaristía renueve en nosotros y en nosotras esta experiencia de llamada, y el mensaje de Jesús ilumine nuestros corazones. Comenzamos.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Deuteronomio 18, 15-20

En el relato del Antiguo Testamento, vemos cómo Dios, por medio de Moisés, promete que suscitará entre el pueblo un profeta, un hombre no comprometido con el poder político o religioso. Él será el portavoz de Dios y actuará en su nombre. Así el pueblo sabrá cuáles son los caminos queridos por Dios. Escuchamos este mensaje.


2ª Lectura: 1 Corintios 7, 32-35

El apóstol Pablo, al observar que la comunidad primitiva vivía en espera del retorno del Señor Jesús, desea que sus fieles no tengan preocupaciones que estorben su vida de fe. Según el apóstol, el estar más libre para servir al Señor con un corazón indiviso, por amor al Reino, es el objetivo fundamental. Acogemos sus reflexiones.


Evangelio: Marcos 1, 21-28

El relato evangélico nos presenta a Jesús, que estando en Cafarnaún, un sábado entra en la sinagoga para participar al oficio religioso, que consiste principalmente en realizar unas oraciones y en la proclamación y la explicación de la Palabra de Dios. Jesús explica la Palabra de Dios a sus oyentes, quienes después de escucharle, afirman que enseña con autoridad, porque hasta los espíritus inmundos le obedecen. Acogemos esta Buena Nueva.

Oración de los fieles

Presentamos ahora a Dios, nuestro Padre, que lo puede todo y nos escucha como a hijos e hijas, nuestras necesidades, las de la Iglesia y las del mundo.

1.- Para que la Iglesia, continuadora de la misión de Cristo en la tierra, recupere el mensaje de Jesús y lo anuncie, con palabras y obras, y en fidelidad permanente. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que los gobernantes de todos los pueblos añadan a sus decisiones políticas la defensa de los derechos fundamentales de todas y de cada una de las personas, muy especialmente de las más indefensas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que la PAZ sea una realidad en nuestro pueblo y en tantos lugares del mundo, teniendo en cuenta los derechos de todas las personas y de los pueblos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantos sienten el peso de la enfermedad, los años, el desaliento, la pobreza, la injusticia o la imposibilidad de trabajar, para que descubran la presencia del Señor en sus vidas y, en nosotros, la solidaridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que en nuestras comunidades y cada uno de nosotros y de nosotras, descubramos el mensaje de Cristo, nuestro Maestro, y vivamos hoy, como Él lo hizo, siendo fieles al anuncio de salvación y de vida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DEL CARTEL DE LA INFANCIA MISIONERA

(Puede hacer la ofrenda uno de los jóvenes o de las jóvenes de la comunidad. Lo debe situar en un lugar bien visible)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este cartel misionero que anuncia la Jornada de la INFANCIA MISIONERA que celebra la Iglesia hoy. Con él, en mi nombre y en el de toda la comunidad, te quiero hacer presente nuestro deseo evangelizador. Sabemos que la fe que nos has regalado no es para nuestro lujo personal, sino para que sea luz puesta sobre el candelero y que alumbre a los demás. Te pedimos que no olvidemos nunca esa dimensión hacia fuera de nuestra fe y que nos des la fortaleza que precisamos para hacerlo. No te olvides, por otra parte, de hacer crecer vocaciones específicamente misioneras.


PRESENTACIÓN DE UNA COPA

(Un miembro cualquiera de la comunidad hace esta ofrenda, consistente en una copa de cristal bien limpia. Tras dársela al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad y de cada uno de nosotros, esta copa bien limpia, que transparenta su fondo. Con ella va nuestro deseo de ser coherentes y rechazar el fariseísmo en sus múltiples expresiones, que dice lo que no cree y menos aún practica lo que predica.


PRESENTACIÓN DE UNOS EVANGELIOS

(Conviene que lo presente algún agente de la evangelización)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te traigo y te ofrezco estos Evangelios y, con ellos, nuestra decisión firme de seguirlos y seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo. Ellos son el libro de tus discípulos, nuestro libro. De ellos dependen nuestras personas y nuestras vidas. Su cumplimiento lo queremos vivir como la ofrenda de nuestras personas, de nuestro ser y de nuestra existencia. Hoy, queremos unir nuestras vidas a la de tu Hijo Jesucristo. Seguro que Tú, así, nos las aceptas incondicionalmente, pues en tu Hijo se complementa lo que, por nuestra debilidad e infidelidad, somos incapaces de realizar. Lleva, Señor, nuestros deseos a la concreción de la realidad. Para ello te pedimos tu Espíritu Santo, que será nuestra fortaleza.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos. Te ofrecemos las vidas de tantas personas que viven y trabajan para que todo esto sea verdad. Y haznos a nosotros con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en la causa del Evangelio.


PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE AGUA

(Conviene que sea una jarra de cristal, para que se pueda ver el agua que contiene. La presenta una persona de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Jesús nos recuerda en el evangelio, que un vaso de agua dado con amor no quedará sin recompensa. Te presento, en nombre de toda la Comunidad, esta jarra de agua, como expresión de tantos gestos de amor y de fraternidad como se viven en nuestro mundo; muchos de estos gestos, son callados y ocultos. Pero también te ofrecemos con esta jarra nuestro compromiso, concreto y generoso, de ser cercanos y solidarios, mujeres y hombres que comparten en la sencillez de la vida. Te pedimos que nos ayudes en esta tarea.

Prefacio

(Tras la presentación de las ofrendas, todos de pie inician la oración de Acción de Gracias, en la que participan, diciendo: «TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS»).

Te damos gracias y te bendecimos,
Dios, Padre de los hombres y de las mujeres y del Universo entero,
porque iluminaste las tinieblas de nuestro corazón
con la venida de tu Hijo a esta tierra.
Los hombres, que estaban desorientados,
como ovejas sin pastor,
descubrieron en Él la luz de lo alto,
que desprendía tu ser de amor.
R/. "TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS".

Por el pecado del inicio,
los hombres eclipsaron tu luz.
Pero no les abandonaste, sin embargo, a su destino,
pues te hiciste presente por tus enviados y profetas,
prometiéndoles el envío de tu profeta mayor,
tu Hijo y Verbo, hecho carne,
como uno cualquiera de nosotros.
R/. "TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS".

Jesucristo, tu primogénito y nuestro hermano,
no sólo nos dijo con fidelidad tu palabra,
sino que, como Palabra tuya que era,
obró cuanto Tú deseabas:
encendió la vista a los ciegos,
curó a los lisiados,
limpió a los leprosos,
incorporó a la sociedad a los marginados,
perdonó los pecados
y devolvió la vida a los muertos,
corroborando, así, con obras,
la esperanza que despertaban sus palabras.
R/. "TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS".

Y con Él culminaste tu misericordia,
cuando muerto por el orgullo de los hombres,
lo rescataste de la fosa,
vive ahora y reina contigo,
por los siglos de los siglos,
como el Señor de los hombres, de las mujeres y de la historia,
el culmen de toda aspiración y esperanza,
el sol que ilumina lo recóndito de los corazones,
la luz del lucero que nunca se apaga.
R/. "TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS".

Y mientras llega tu Reino,
has dejado a tu Iglesia,
Cuerpo místico de tu Hijo
y presencia suya en esta tierra,
porque la anima tu Espíritu Santo,
como encargada de seguir diciendo tu Palabra,
obrando tus hechos
y abriendo tu corazón,
para mostrar tus amorosas entrañas.
Dale a ella y a cada uno de nosotros y de nosotras
la fortaleza que necesitamos para vivir la coherencia
y ser hoy día reflejo de tu luz,
que ilumine las tinieblas de la noche densa.
R/. "TÚ ERES LA LUZ QUE ILUMINA NUESTRAS TINIEBLAS".

Monición de Despedida

Hermanos, hermanas: estamos concluyendo la Eucaristía. Ahora nos toca a cada uno de nosotros y nosotras ir a la familia, al barrio, a nuestro trabajo y al ocio, y vivir en coherencia, para que la fe y las obras se vuelvan luz para los demás. De esta manera intentaremos vivir al estilo de Jesús. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló”





El día del Bautismo de Jesús se nos invitaba a ESCUCHARLE: lo seguimos haciendo. El domingo pasado, el evangelista Marcos nos hacía esta gran síntesis: Jesús anunciaba la BUENA NOTICIA de Dios (esto es, el “Evangelio de Dios”), y como sentía que esa tarea era realmente importante, invitaba a Pedro, a Andrés, a Juan, a Santiago… a SEGUIRLE y éstos… ¡zás!, iban con Él y empezaron a compartir la vida.

La liturgia de hoy nos presenta a Jesús como el GRAN PROFETA, anunciado ya en el viejo libro del Deuteronomio. Tiene una forma de enseñar especial, distinta de la de los demás líderes religiosos de su pueblo. Así lo expresaban: “quedaron asombrados de su enseñanza”; y, además, actúa con gran autoridad: “hasta los espíritus inmundos le obedecen”.

En medio de tanta palabra como se da en nuestras vidas, de tanta comunicación, con abundancia de imágenes, viene su PALABRA a enseñarnos lo que Dios quiere de nosotros. Jesús es esa Palabra cargada de vida, avalada por sus acciones, acciones siempre liberadoras. Ése es el estilo de Jesús.

Con esa su forma de enseñar y de actuar tan especial, Jesús va trabajando su GRUPO, su COMUNIDAD, su NUEVA FAMILIA y va haciendo con ellos y ellas un signo visible del Reino de Dios. Es la nueva Familia de los HERMANOS y HERMANAS. Ahí estamos también nosotros.

En este marco, celebramos la fiesta de la INFANCIA MISIONERA: una jornada para los niños, pero también para los padres, maestros, catequistas y educadores. Abrir los ojos y el corazón a esa realidad es el objetivo. Educar a los nuestros en la SOLIDARIDAD, en una solidaridad más profunda y generosa, es la llamada de este día para todos nosotros y nosotras, creyentes y seguidores de Jesús, y empeñados en la tarea de compartir junto a Él en la difusión y aceptación del proyecto de vida de Dios Padre.

¡Dichosos quienes optan por ser de su Familia,
porque experimentarán el GOZO de la FRATERNIDAD!

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