Ciclo B - Tiempo Ordinario1 - Domingo 6º - 11 de febrero - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos, hermanas: nos reunimos para celebrar la MEMORIA del Señor Jesús resucitado. Nos encontramos en torno a la Mesa de la Palabra y del Pan de vida.

Seguimos los pasos de Jesús, el Maestro, y vamos descubriendo en él, tanto el PROYECTO de Dios que nos ofrece, como también el ESTILO de SER y de VIVIR que ello conlleva. De ahí que hoy se nos presente a este Jesús acercándose a un leproso; esto es, a un marginado de aquella sociedad, y le ofrece el don de la vida, en el sentido más pleno: inserción en la comunidad, liberación de los tabúes que conllevaba la enfermedad, la salud y una nueva vida.

Aquí nos llegará la invitación del Maestro: empeñarnos en eliminar las barreras que hay en nuestro entorno, en medio de nosotros. Que la Eucaristía de este domingo nos ayude a estar atentos, a descubrir los nuevos leprosos de la sociedad. Y no olvidemos de darle gracias, porque nos limpia, nos perdona y salva, dándonos el don de vida de Dios.

(En este clima y en este marco, celebramos hoy esta Jornada de MANOS UNIDAS, la CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE en el mundo: es necesario escuchar el grito de dolor y sufrimiento de tantos hombres y mujeres, de tantos niños y niñas que viven y mueren en situación dramática).

Comenzamos la celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Levítico 13, 1-2. 44-46

La lepra era considerada en el pueblo de Israel una enfermedad tabú, una enfermedad contagiosa desde un punto de vista sanitario y también era considerada como un castigo por el pecado. Por eso, todo leproso era excluido del pueblo para que no contaminara a la comunidad. Se le prohibía toda relación con los demás. La lepra era la mayor muralla social de aquel tiempo. Escuchamos las recomendaciones del viejo libro del Antiguo Testamento.


2ª Lectura: 1 Corintios 10, 31-11, 1

El apóstol Pablo se pone como ejemplo para los cristianos de Corinto y es que el nuevo estilo de pensar y de vivir, que parte del encuentro con Cristo, su Señor, ha cambiado complemente la vida de este seguidor. De ahí que se ofrece como modelo de seguimiento. Cristo es, en definitiva, el criterio último para la conducta de los creyentes. Escuchamos.


Evangelio: Marcos 1, 40-45

Según el relato evangélico, Jesús rompe las barreras impuestas por los usos sociales y las leyes religiosas. La vida del leproso era una muerte en vida. Jesús se compadece; es decir, hace suyos sus sufrimientos, y no se aleja de él por temor, sino que se acerca y lo toca con la mano y, sobre todo, le ofrece, de parte de Dios, una nueva vida. He aquí la enorme novedad de su mensaje. Escuchamos.

Oración de los fieles

Hermanos: con humildad y confianza filial, acudamos a Dios, nuestro Padre-Madre, presentándole nuestras necesidades, las de la Iglesia y del mundo.

1.- Por la Iglesia, sacramento de salvación, para que sea lugar de consuelo para todos los hombres y mujeres marginados de nuestra sociedad. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Hoy, en todas las Comunidades Cristianas, tenemos un motivo especial y es la CAMPAÑA contra el HAMBRE de Manos Unidas: que nunca cedamos ante las injusticias y las desigualdades, y los creyentes seamos siempre signos visibles y claros de SOLIDARIDAD. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por los gobernantes, para que tengan en cuenta a los nuevos leprosos de nuestra sociedad: los emigrantes, los presos, los parados, los ancianos, los enfermos de cualquier situación; para que no se les nieguen los derechos humanos, y se les atiendan de los problemas más urgentes. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Para que en nuestro entorno, siempre surjan personas y grupos que nos recuerden el estilo de vida que Jesús plantea, viviendo desde la confianza en el amor y en la bondad y, como consecuencia, sabiendo compartir con generosidad con los que menos tienen y pasan verdadera necesidad. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por cuantos luchan por erradicar el hambre, la marginación, la injusticia en tantos lugares, para que no desfallezcan, a pesar de no ver resultados positivos. Hazlos fuertes en su compromiso. OREMOS AL SEÑOR.

6.- Para que en nuestra Comunidad (Parroquial) seamos sensibles a tantas necesidades que se nos presentan, de tantos nuevos leprosos y leprosas como hay en nuestra sociedad. Haznos cercanos y cercanas a todos ellos y ellas. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE VARIAS LAMPARILLAS ENCENDIDAS

(Pueden hacer la ofrenda representantes de los distintos grupos que trabajan en la comunidad o parroquia. Al final, uno de ellos dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Ahí tienes, Señor, esas trémulas lamparillas, que son símbolo de la riqueza de tus dones en medio de nuestra comunidad. Tú has sido quien nos los has dado gratuitamente, aunque bajo la exigencia de ponerlos al servicio del bien común. Con esas lamparillas queremos expresarte nuestra acción de gracias y nuestra disponibilidad para trabajar en beneficio de una comunidad más unida y rica, que brilla mucho más porque se ha conjuntado.


PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Puede hacer la ofrenda algún adulto que vive su compromiso en los ámbitos más difíciles y fronterizos de la Iglesia y de la fe)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco este vaso de aceite, símbolo de la acogida y del querer ser, como tu Hijo, bálsamo y calmante de cualquier hombre o mujer ante tantas dificultades como sufren en la vida. Igual que la comunidad lo es para quienes nos comprometemos en los ámbitos más complicados y difíciles del mundo y de la sociedad, todos nosotros lo queremos ser de todos los hombres y mujeres. Nuestra preocupación es servirles; nunca el aprovecharnos de ellos y de ellas. Que nunca olvidemos que nuestra finalidad son los otros. Que somos pura y mera referencia hacia ellos y ellas. No permitas tampoco que tu Iglesia lo olvide: que ella es madre y que, como tal, se ha de desvivir por todos y cada uno de sus hijos e hijas, la humanidad entera.


PRESENTACIÓN DE UN VOLUNTARIO DE LA COMUNIDAD

(Debiera hacer esta ofrenda uno de los más veteranos voluntarios de la comunidad, precisamente por su testimonio de continuidad en el compromiso)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Bien sabes, Señor, de mi compromiso continuado, durante años, como voluntario que sirve a los demás en tareas sencillas que les hacen más llevadera la existencia. Yo te traigo hoy, Señor, este compromiso mío, que no es fruto de mis fuerzas y mi capacidad, sino de tu gracia. En tus manos pongo tu misma gracia y mi acción de gracias. Espero que Tú sigas manteniendo mis escasas fuerzas. Y con este testimonio, que me ha costado hacerlo en voz alta, confío en que Tú nos hagas comprender a todos y todas la necesidad que tenemos de responder con nuestro compromiso en medio del mundo y de la sociedad a tu Palabra, y que lo hagas de forma continuada, porque, sabemos, Señor, que Tú no esperas de nosotros y de nosotras nada espectacular, sino el trabajo sencillo, eficaz y permanente en favor de los demás.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE LA COMPRA

(Una cesta de compra, de esas que existen en todas las casas, que puede ser presentada por un ama de casa de la comunidad. Bajo ella se esconde la tentación consumista de todo ser humano. Es una tentación de adormecimiento)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo un instrumento de mi trabajo, aunque a la vez es signo del afán consumista que nos invade a todos y a todas los que formamos la sociedad actual. Haz, Señor, que no caigamos en la trampa consumista, porque, de lo contrario, en nada nos distinguiríamos de este mundo y sus valores. Danos luz para discernir, para permanecer despiertos y en vela, porque Tú nos prometiste tu Espíritu para poder vivir según el estilo de Jesús.


PRESENTACIÓN DE UN PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Pueden hacer la ofrenda dos personas, y una de ellas será la que diga:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te traemos este pan y este vino, signos del Cuerpo entregado y de la Sangre derramada de tu Hijo por nosotros. Él los quiso unir en su última Cena, dejándonos, así, señal de que su Encarnación había de culminarse en su muerte, para que nada de lo nuestro se le escapara. Con ellos queremos unir nuestra ofrenda y la de tantas personas que en tantos lugares siguen entregándose, como Jesús mismo, en favor de los más débiles y marginados.


PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA DE CUARESMA DE LA COMUNIDAD

(Lo debería de presentar el o la responsable del Consejo de pastoral de la Parroquia-Comunidad, preparado en un gran panel para luego colocarlo en el templo, y también en HOJAS IMPRESAS para repartirlas a todas las familias de la Comunidad-Parroquia, como también a los participantes en la celebración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro: esta Comunidad se prepara para introducirse, con tu Hijo, en el tiempo de CONVERSIÓN de la Cuaresma cristiana y que lo recogemos en este PROGRAMA que hemos preparado y que hoy se nos ofrece a todos. Concédenos, Padre, capacidad de silencio para escucharte; sinceridad para acoger tus propuestas; y osadía, como Jesús, para aceptar tu proyecto, que nos llevará a la PASCUA, a la Vida plena y llena de luz. Ayúdanos en la tarea.

Prefacio

(Tras la presentación de las ofrendas, todos de pie inician la oración de Acción de Gracias, en la que participan, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO»).

Estallamos hoy de alegría, Señor,
Dios rico en misericordia,
porque nos has dejado experimentar tu perdón,
curándonos de la lepra del pecado
e incorporándonos a la santidad de tu pueblo,
tu única familia,
redimida a precio tan caro,
como la muerte de tu Hijo en la Cruz.
Por eso, te damos las gracias,
entonamos tu alabanza
y te bendecimos, como a nuestro Dios.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO".

Ya, en la antigüedad,
cuando decidiste unir tu misericordia a un pueblo,
eligiéndolo de entre todos los de la tierra,
no por su número y su vigor
ni por su fidelidad contrastada,
sino por tu pura gracia,
le colmaste con tus dones,
te hiciste presente en medio de ellos por tus profetas,
le diste reyes, jueces y caudillos
para mostrarle tus caminos y tu voluntad
y le colmaste tantas veces con tu perdón amoroso
cuantas él volvió a las raíces de su pecado
y te traicionó con otros pueblos, reyes y dioses.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO".

Sin embargo, entonces y ahora, pusiste como condición
el volver nuestros ojos a Ti,
para descubrir la distancia
entre tu infinita e inenarrable santidad
y nuestra condición pecadora,
con el fin de que nuestros labios tradujeran
la experiencia del arrepentimiento del corazón
y te pidiéramos perdón por nuestros pecados
y te dijéramos, como el leproso del evangelio:
«si quieres, puedes curarnos».
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO".

No nos dejes, Señor, nunca de tu mano,
pues, sin Ti, nada es bueno ni justo,
la belleza que creaste se ensombrece
y, con nuestras fuerzas, nada podemos,
a no ser el volver a nuestros orígenes
y encerrarnos en nuestro decrépito orgullo
de creernos que, por ser tu espejo en esta tierra,
ya estamos curados y salvados.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO".

A tu Iglesia, hoy día,
sacramento de tu presencia y de la salvación ofrecida,
no la abandones a la suerte de su historia,
que la hará pactar con los señores de este mundo,
sino dala tu sobreabundante gracia,
para que, como lo hizo tu Hijo entre nosotros,
cure las heridas de los hombres y de las mujeres,
llene de sentido la vida,
perdone los pecados,
sea signo anticipado de tu Reino
y pronuncie tus palabras de esperanza.
Que nosotros, sus miembros,
con una vida de fidelidad a Jesucristo,
la hagamos presente en nuestra vida cotidiana,
más allá de las tranquilas fronteras de este templo.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO".

Monición de Despedida

Hermanos, hermanas: hemos sido reanimados con los dones de nuestra salvación y, por eso mismo, somos enviados y enviadas a erradicar las nuevas “lepras” de nuestra sociedad y de nuestra cultura, tengan el nombre que tengan. Que el Señor nos conceda el don de su PAZ, para que desde la acogida y la cercanía, superemos todas las barreras que nos separan unos de otros. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Un gran profeta ha surgido entre nosotros”



La Comunidad Cristiana continúa los pasos de Jesús de Nazaret: en su nombre se reúne y celebra su presencia nueva, manifiesta su deseo de llenarse de su Palabra y así acoger la fuerza del mismo Dios. Así, para los creyentes, la palabra y el estilo de Jesús se convierte en una ESCUELA para la vida.

Hoy, la liturgia nos va a presentar cuál es la ACTITUD de Dios y de Jesús mismo respecto de una realidad de marginación como es la enfermedad, en este caso, la lepra, considerada como una maldición y que conllevaba la exclusión total de la vida familiar y social, e incluso de los derechos de la persona, de modo que no contaminara al resto de la comunidad.

El mensaje de este domingo se nos presenta, pues, en un marco de liberación y de vida. Jesús “se mancha” para poder presentarle a aquel enfermo el don de la vida de Dios Padre, su cercanía, que siempre se muestra por encima de leyes rituales y legales. El amor de Dios es mucho más grande de todos los condicionantes sociales y culturales.

¡Vaya lección para nosotros y para nosotras, inmersos en un mundo de tantas personas marginadas y por tantos motivos! Ojalá aprendamos en esa “ESCUELA” de Jesús, porque nuestro mundo agradecerá la presencia de hombres y mujeres nuevos y solidarios.

¡Dichosos y dichosas quienes ACOGEN la novedad de Jesús,
porque serán una BENDICIÓN para nuestro mundo!

bidean@bidean.net
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