Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE BEGOÑA - 11 de octubre - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: sed bienvenidos a esta celebración, en esta fiesta tan familiar, íntima como entrañable que hoy nos reúne.

Nuestra Iglesia de Bizkaia, hoy, celebra la FIESTA de la AMATXO de BEGOÑA. Una fiesta con unas raíces profundas en el corazón de muchos de nuestros pueblos, como también en el de tantas personas que, entre nosotros, se llaman con este nombre.

Está claro que el saber y la sensibilidad de este pueblo ha descubierto la importancia de María, la madre de Jesús, tanto en su fe como en su caminar de cada día. De ahí que la invoca con fervor y con corazón filial.

Ésta es la fiesta de la Amatxo de Begoña, a la que hoy invocamos y suplicamos a favor de todos los hijos e hijas de Bizkaia. Por ello, lo celebramos con ilusión y emoción. Comenzamos este encuentro de fe y de oración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Eclesiástico 24, 17-22

En esta primera lectura, incluida dentro del Himno de la Sabiduría, se nos ofrece un hermoso elogio de cuanto le acontece a aquél que honra al Dios de la Vida, a aquel que se deja iluminar por la luz de la sabiduría divina. Sin duda, es un anticipo del camino vivido por María. Escuchamos.


2ª Lectura: Gálatas 4, 4-7

El apóstol Pablo, en la carta escrita a la comunidad de Galacia, una cosa deja clara: que gracias a Jesús podemos llamar “Abba”, Padre, a Dios. Desgraciadamente, estamos muy acostumbrados a llamarle así y no somos conscientes del gran regalo que esto supone: Él es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos; hijos protegidos y amados. Acogemos esta hermosa reflexión.


Evangelio: Lucas 2, 43-52

En el relato evangélico que vamos a proclamar, el evangelista Lucas nos ayuda a conocer a la familia de Nazaret y cómo María y José van aprendiendo y asumiendo la Buena Noticia que se esconde en su Hijo, en Jesús. La fe de María se afianza y renueva en el caminar de cada día y va guardando en corazón cuanto Dios le va mostrando en los acontecimientos de la vida. Con el canto del ALELUYA, nos disponemos a escuchar este relato familiar.

Oración de los fieles

María, la Madre, nos acompaña en nuestra peregrinación de fe, porque Ella está siempre junto a sus hijos e hijas. Con Ella presentamos al Padre bueno nuestras peticiones en favor del mundo y de la Iglesia. Nuestra oración comunitaria de hoy será: “PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS”.

1.- Por la Iglesia extendida por tantos lugares de la tierra, por nuestra Iglesia de Bizkaia y por nuestra(s) Comunidad(es) Cristiana(s): que su atención y servicio, impulsados por el Espíritu de Jesús, lleven la alegría a todos, especialmente a las personas más afectadas por la necesidad o la marginación. Oremos: PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS.

2.- Por todo nuestro pueblo y por todos los pueblos de la tierra: que los esfuerzos, en favor de la justicia y la fraternidad, abran caminos de prosperidad y paz para todos. Oremos: PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS.

3.- Por todos los hombres y mujeres que sufren por cualquier causa, para que encuentren, en su difícil caminar, una mano cálida y cercana capaz de aliviar sus sufrimientos. Oremos: PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS.

4.- Por las mujeres que sufren a causa de su condición femenina: que encuentren siempre en nosotros el apoyo y la ayuda que necesitan, para que ellas mismas pueden ser artífices de su propia promoción. Oremos: PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS.

5.- Por todos nosotros y por nuestros hermanos ausentes: que manifestemos nuestra admiración y nuestra devoción a María también con nuestro compromiso por hacer realidad ese mundo nuevo que ella canta en el cántico del Magnificat. Oremos: PADRE, MIRA A MARÍA, Y ESCÚCHANOS.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LAS FLORES

(El centro que va a adornar el altar debe estar previamente preparado. Realizará la ofrenda cualquiera de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy queremos, Señor, adornar de forma especial tu altar, porque queremos festejar, de la mejor manera posible, a la Madre de tu Hijo y Madre nuestra. Con estas flores, queremos simbolizar también la hermosura de María, de la cual Tú te prendaste, antes de su concepción, para hacerla el sagrario de tu Hijo en la tierra. Con ellas, por último, queremos ofrecerte nuestros deseos y compromiso de ser nosotros, también hoy día, templos del Espíritu Santo, punto de mira para las personas de tu presencia en la tierra.


PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE SAL

(Otra de las mujeres ofrece, en esta ocasión, un puñado de sal o un salero)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi parte, te traigo este puñado de sal, símbolo de la conservación de tantos productos perecederos y, si lo miramos con mayor profundidad, de cómo Tú preservaste de pecado a la que iba a ser Madre de tu Hijo. Es tu propia gracia la que hoy te presentamos, porque no tenemos nada mejor que darte. Sin embargo, como María te respondió con su entrega y disponibilidad, nosotros queremos añadir a tu gracia nuestra humildad y obediencia. Si Tú las llenas, se obra en nosotros maravillas semejantes a las que hiciste con la persona de María.


PRESENTACIÓN DE UN COFRE

(Un cofre abierto es el don que puede ofrecer, en esta ocasión, uno de los hombres de la comunidad. Debiera buscarse un cofre que destaque por su belleza, que bien podría ser un joyero)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Este cofre, Señor, que te presentamos quiere ser el signo que define la actitud de María. Ella guardaba en su corazón, como su mejor tesoro, todas las palabras que Tú la dirigías y las que su propio Hijo pronunciaba en cada momento de su vida. Nosotros, hoy, al ofrecerte este cofre, queremos, como ella, vivir pendientes de tus labios, escuchar todas y cada una de tus palabras, y guardarlas en nuestros corazones, porque no tenemos nada más preciado.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE FRUTAS

(Esta ofrenda la pueden presentar dos de las mujeres de la comunidad y podría ser regalada, al final de la celebración, por ejemplo, a la pareja más anciana de la comunidad. Una de ellas dice, tras entregar la cesta al presidente:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotras te traemos esta hermosa cesta de frutas, bellas a la vista y ricas al paladar. Con ellas te damos gracias por la hermosura con la que has dotado a la naturaleza y a toda la creación. Nosotros, sin embargo, Señor, por nuestros afanes de desarrollo puramente económico, estamos llenando de fealdad el mundo que Tú pusiste lleno de belleza en nuestras manos. Haz, que descubramos que lo importante es el ser y no el tener, y que esto lo traduzcamos en respetar la naturaleza y devolver la hermosura con que salió de tus manos.


PRESENTACIÓN DEL INCIENSO

(También debe estar preparado al fondo del lugar de la celebración, al menos encendidas las brasas en el incensario. Cuando se acerque la persona adulta que vaya a hacer la ofrenda, debe depositar unos granos de incienso, para que, al trasladarse hasta el presbiterio, impregne de olor todo el lugar. Tras entregárselo al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, este incienso, que lo ha perfumado todo y se eleva hacia Ti, es en tu honor y alabanza, en esta hermosa fiesta de la Madre, María, porque Ella sí que fue agradable a tu corazón de Dios y Padre. Pero también queremos simbolizar en esta ofrenda todos nuestros esfuerzos de superación y de ascensión en nuestro camino, tanto de personas como de cristianos. Sabemos que lo que hacemos es posible, porque Tú obras constantemente maravillas en nosotros. Y eres Tú mismo el que nos has abierto el camino que termina junto a Ti en tu Reino. Que el modelo de tu Hijo y de la Madre de tu Hijo nos sirva para mantener encendida la esperanza de que nuestra búsqueda de la perfección acabe en la participación de tu misma vida en tu Reino.

Prefacio

(Todos, de pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS»).

Gloria y honor a Ti, Dios Padre bueno,
que eres digno de nuestra gratitud y alabanza,
porque, colmando la esperanza de los hombres,
derramaste toda tu gracia y amor
sobre nosotros, en tu Hijo Jesucristo
y en María, la Virgen y Madre de tu Hijo,
asociada, por tu expreso deseo, a su gloria,
y, con Él, primicia de los que ya duermen
y de cuantos esperamos gozar, un día, de tu Reino,
mientras peregrinamos ahora
en medio de las dificultades de este mundo
y nuestra fidelidad en la fe.
R/. "GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS".

Sí, Padre, porque a Ti te pareció bien
escoger a la más bella de las mujeres
y preservarla, por los méritos de tu Hijo,
del pecado y de cualquiera de sus rastros,
para hacerla su Madre, nueva Arca de la Alianza,
portadora del más preciado tesoro en sus entrañas.
Ángeles, santos y todas las generaciones de creyentes
cantamos ahora tu gloria reflejada en María,
porque Tú, como a una reina,
la has sentado junto a tu trono eterno
y brilla para nosotros como lucero que no se apaga,
encendiendo nuestra esperanza
de poder compartir también la paz de tu Reino.
R/. "GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS".

Sin embargo, ella, como una humilde pobre,
reconoció tus maravillas y gracias,
se mostró como una esclava de tu Palabra,
afirmó con un “sí” rotundo tu propuesta,
doblegó todas sus dudas y razonamientos,
se dejó llenar de Ti
y fue creciendo en la fe a su Hijo,
de acuerdo a como fue descubriendo su misterio
en sus palabras, gestos y obras.
Y cuando llegó la noche de la cruz,
ella fue de los pocos
que vieron más allá de las apariencias
y fue capaz de reunir en la esperanza
a los apóstoles, que defraudados,
querían volverse a sus antiguas tareas,
para, todos juntos, encontrar al Resucitado
y ser llenos del Espíritu Santo.
R/. "GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS".

Si engendró y dio a luz a tu Hijo, Dios Padre,
junto a la cruz nos la regalaste como madre nuestra,
cuando el joven Juan la recibió por ella.
Y no conforme con esto, en Pentecostés,
nos gestó también como Iglesia.
¡Madre de Jesucristo,
Madre de la Iglesia,
Madre nuestra,
que no se te escape ningún hombre
ni de tus entrañas maternales
ni de tu intercesión maternal!
Déjanos ahora, Reina nuestra,
cantar tus maravillas,
porque a tu Hijo y a nuestro Dios,
seguro que les entusiasma
que nosotros te cantemos nuestra alabanza.
R/. "GLORIA Y HONOR A TI, AHORA Y POR LOS SIGLOS".

Monición de Despedida

Hermanos: entre todos estamos consolidando una sociedad hecha sólo para los fuertes, los agraciados, los jóvenes, los sanos, los triunfadores y los que son capaces de gozar y disfrutar de la vida. Procuramos rodearnos de personas simpáticas que no pongan en peligro nuestro bienestar; convertimos la amistad y el amor en un intercambio mutuo de favores. Sólo que así no es posible experimentar la alegría de contagiar y dar vida.

Pero… hay una nueva manera de amar, que debemos RECUPERAR en nuestros días, y que consiste en acompañar a vivir a quien se encuentra hundido en la soledad, bloqueado por la depresión, atrapado por la enfermedad, marginado por la droga o, sencillamente, vacío de toda alegría y esperanza de vida. Ésta es la invitación urgente que nos hace hoy el Señor: vivir abiertos a los demás y siempre en actitud de caminantes, al estilo de MARÍA, la Madre, que se nos ha propuesto como modelo. ¡Feliz fiesta de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“¡Bendita tú entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre!”.




También HOY es un gran día para nuestra Comunidad Cristiana: es la celebración de la Patrona de nuestro pueblo de Bizkaia. Es la Fiesta de NUESTRA SEÑORA DE BEGOÑA. Un hermoso día para sentir y vivir el gozo de la protección maternal.

Los relatos evangélicos que se nos ofrecen, nos ayudan para conocer un poco a MARÍA. Y la primera imagen que nos muestran es la APERTURA y la FIDELIDAD a la voluntad de Dios por parte de aquella joven de Nazaret. Así, Dios le pedirá aceptar ser la madre de su Hijo, y Ella se abre plenamente a ese deseo de Dios; Ella está disponible.

Pero esto no significa que “todo” fuera así de fácil. No. Ella tuvo que ir aprendiendo en ese camino, hasta llegar al Calvario, viviendo con dolor pero con mucha fortaleza, la entrega de su Hijo, como el camino para llevar a cabo su Misión de salvar a la humanidad. Esto le exigió a María, el ir caminando en los designios -nada fáciles- de Dios-Padre.

Pero ni siquiera terminó en el Calvario su misión de Madre y de creyente: ahí nace la NUEVA ETAPA de la Comunidad de los seguidores de Jesús, y Ella va a estar en el CENTRO de aquel grupo y en medio de la Comunidad Cristiana a través de los tiempos. He ahí la “explicación” de la devoción que, en el corazón y en el pueblo creyente, ha permanecido y permanece hacia María, la Madre.

Ella ha vivido en la fe, como nosotros; Ella se ha encontrado con un Dios que le ha creado más interrogantes que repuestas hechas; Ella tuvo que realizar el camino fiada en la Palabra de Dios; Ella tuvo que caminar en medio de oscuridades. Por todo ello, es el MODELO de CREYENTE.

HOY se nos invita a ABRIRNOS a la VIDA, sin dejarnos jamás dominar por la muerte ni sus promotores; ésa es la gran llamada que se nos hace. Ésa es la invitación de la Madre, María, en esta fiesta de hoy.

¡DICHOSOS los que se abren a la VIDA:
porque realizarán el PLAN de DIOS!

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