Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - Domingo 12º - 25 de junio - Año 2017

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: sed bienvenidos todos a este encuentro de fe y de fraternidad.

Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de diferentes miedos: no nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad, nuestro trabajo; nos aterroriza la posibilidad de quedarnos solos; nos da miedo hacer el ridículo, confesar nuestras verdaderas convicciones; tememos el rechazo de los demás; nos invade el temor del futuro…

En la celebración de hoy Jesús nos invita y urge a no tener miedo. Él, ­con su vida, sus gestos y palabras-, nos recuerda que sólo poniendo nuestra confianza en el Padre, sólo asentando nuestra existencia en su amor, puede liberarnos de todos nuestros miedos y llenarnos de fuerza y valentía para ser fieles discípulos suyos.

Despertemos nuestro corazón, animados por su Palabra, e iniciamos esta celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Jeremías 20, 10-13

Escucharemos un relato cargado de una intensidad singular. El profeta Jeremías, llamado por Dios mismo a la vocación profética, se siente ahora acorralado por vivir en fidelidad a la misión recibida. A pesar de las amenazas y afrentas, manifiesta su confianza en Dios y sigue anunciando con valentía el mensaje recibido. Acogemos con emoción su testimonio personal.


2ª Lectura: Romanos 5, 12-15

El apóstol Pablo continúa su reflexión, y contrapone los que sucedía antes de Cristo y la situación actual. Descubre que el pecado está presente en el mundo y el hombre experimenta sus consecuencias. Pero… el amor y la gracia de Cristo son más fuertes que el mal y el pecado. Por eso, la liberación llevada a cabo por Cristo, con su muerte y resurrección, inaugura una nueva humanidad. Lo acogemos.


Evangelio: Mateo 10, 26-33

El relato evangélico que proclamemos está inserto en la catequesis sobre el ENVÍO y la MISIÓN por parte de Jesús para con sus discípulos. Por eso, les exhorta a no tener miedo ante las persecuciones y sufrimientos, porque nunca podrán apagar el amor del Padre, que cuida con ternura entrañable de sus hijos. De ahí que el discípulo se caracteriza -según Jesús- por su fortaleza y siempre anuncia al Dios de la vida. Escuchamos.

Oración de los fieles

Animados por la fuerza del Espíritu, dirijamos nuestras súplicas y necesidades a Dios, nuestro Padre, por medio de su Hijo; podemos confiar en que nos dará cuanto necesitamos para la vida.

1.- Por nuestra Iglesia, para que sea firme en la proclamación de la Buena Nueva, fiel al mensaje de Jesús y anuncio del amor de Dios Padre. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por las autoridades y los gobiernos de los pueblos, para que en el ejercicio de sus tareas busquen hacer posible la justicia y la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que cada vez que celebramos la Eucaristía no lo hagamos por rito social o religioso, sino interiorizando y haciendo nuestro el misterio de Amor que nos reúne. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos los hombres y mujeres que se dedican al cuidado de los más desfavorecidos de nuestra sociedad, para que sean transmisores de la solicitud y cariño de Dios para con los más pequeños. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros que hemos sido fortalecidos con la escucha de la Palabra y seremos alimentados con el Cuerpo de Jesús, para que vivamos fieles a los valores del Evangelio y seamos fortaleza para los débiles. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE CARTELES (o diapositivas) DE MÁRTIRES DE HOY

(Se presentan unos carteles o unas diapositivas de personas o líderes ¿actuales? que han luchado y luchan a favor de la justicia y de la paz, hasta el punto de ser perseguidos e, incluso, de entregar su vida)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: ponemos sobre la mesa del altar las luchas de la humanidad hoy: la pobreza, el hambre, la paz…; y, también, la lucha constante y generosa de tantos hombres y mujeres para su erradicación y desaparición. Te pedimos que unas su ofrenda a la de tu Hijo Jesucristo, el único sacrificio que te es agradable; acéptala como hiciste con la muerte de Jesús. Y, también, llena nuestros corazones de deseos de libertad y comprométenos en su lucha; arrebátanos nuestros conformismos y comodidades; anímanos y danos tu gracia para convertirnos realmente y dar frutos concretos de tu amor.


PRESENTACIÓN DE UN FAROL ENCENDIDO

(Hace esta ofrenda uno de los militantes de la comunidad o cualquiera de los adultos que está comprometido en alguna actividad política, sindical o cívica. Entrega el farol al presidente, que lo deposita sobre la mesa del altar. Luego dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este farol encendido. Esta luz es el símbolo de Jesucristo resucitado y del compromiso que tantos profetas han vivido a lo largo de los tiempos. Te la ofrezco, hoy, como expresión de la lucha de tu Iglesia y de tantos hombres y mujeres empeñados por la transformación del mundo. Acéptala con tu bondad de Padre, empeñado por la causa de los más débiles.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos. Muchos de los “profetas” han sido un maravillo ejemplo de ese compromiso. Te volvemos a ofrecer sus vidas. Haznos a nosotros con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en esa causa.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE LLENO DE SAL

(Esta ofrenda la puede hacer un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, -y lo hago en nombre personal y de la propia comunidad-, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que otras generaciones de creyentes han evangelizado a tantos pueblos, nosotros queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las muchas dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.


PRESENTACIÓN DEL FRASQUITO DEL CRISMA

(Lo presenta un adulto, hombre o mujer, del grupo de Liturgia de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este frasquito de aceite con el que todos hemos sido ungidos, para recibir de Ti la fuerza que precisamos en orden a testimoniar nuestra fe en medio del mundo. Acepta esta oración nuestra y danos tu fortaleza, que tanto precisamos, porque nuestro mundo y cultura necesitan de nuevos testigos vivos, nuevos profetas que denuncien las injusticias y anuncien el don de tu salvación.


PRESENTACIÓN DE UNA ONG

(Tras la presentación de la Organización No Gubernamental, uno de los miembros de la comunidad, mejor si está relacionado con ella, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy el compromiso mío y el de todos de abrir nuestros corazones a los más pobres de todo el mundo. Queremos apoyarles con nuestros bienes, pero también con nuestra solidaridad y nuestro trabajo, porque creemos que, si sólo compartiéramos el dinero, podríamos incurrir en el pecado de lavarnos las manos y tratarles como si fueran meros indigentes. Con ello queremos expresar el amor que Tú tienes a los más necesitados y pequeños de esta tierra, y que son tus preferidos. Ayúdanos a vivir este compromiso solidario.

Prefacio

(Ya de pie toda la comunidad, el que preside inicia la oración de Acción de Gracias, a la que se unen todos, diciendo: «BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR»).

Te damos gracias, Señor, y alabamos tu misericordia,
porque, a lo largo de los tiempos, no abandonas
a los que se deciden a decir una palabra
o vivir desde la coherencia del amor
con que llenas los corazones de tus fieles.
Lo hiciste en los tiempos antiguos
con tus enviados y profetas,
y lo haces ahora con cuantos profesamos la fe en tu Hijo.
R/. "BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR".

Y es que el mundo, Señor, no pierde sus mañas.
Lo único que le interesa son sus intereses
y, por eso, aplaude a los que le aplauden,
beneficia a los que regalan sus oídos
y entroniza en cátedras a los que amplifican sus razonamientos.
Sin embargo, Señor, a los que se oponen,
los que ponen al descubierto sus ocultas razones,
los que le critican y aventuran negras consecuencias,
el mundo los trata sin piedad,
o bien a través del menosprecio,
o bien a través de la cruenta violencia.
R/. "BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR".

Tu profeta Jeremías sintió, un día, la tentación
de hacer enmudecer tu palabra
y maldijo el día que Tú le elegiste
para profetizar continuas desgracias.
Sin embargo, descubrió que tu palabra era como un fuego,
que le hacía arder sus entrañas,
si no la pronunciaba en las plazas
y se la echaba a la cara de los que se oponían a Ti.
Y siguió diciendo tu Palabra,
no por rutina o porque no le quedaba más remedio,
sino por la conciencia de descubrirse tu elegido.
R/. "BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR".

Señor, danos fortaleza,
que seamos capaces de descubrir en nuestros corazones
tu rostro lleno de misericordia,
tu amor que nos devolvía el sentido,
tu palabra que no podía ser silenciada.
Y, a pesar de los pesares, seamos intrépidos
para decir sobre los terrados,
en nuestra convivencia y nuestro trabajo,
en cualquier plataforma de las posibles,
que Tú nos has elegido,
que nos haces felices,
que queremos compartirlo todo con todos.
R/. "BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR".

Te damos gracias, Señor,
porque nos regalas también con tus testigos,
los que se juegan la vida en las circunstancias más difíciles
y siguen luchando por decir tu Evangelio
y por el desarrollo y la dignidad de los hombres.
Ellos son para nosotros
aliento en nuestra cobardía,
ánimo en nuestros miedos y vergüenzas.
Haz, Señor, que ellos no callen,
ni tampoco tu Iglesia,
porque el mundo, como nunca, necesita la luz de tu Palabra.
R/. "BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR TU CAUSA, SEÑOR".

Monición de Despedida

Hermanos: cuando lo que nos anima en la vida es el deseo de seguridad y no la búsqueda de un sentido profundo y vital, corremos el riesgo de manipular todo, incluso la fe. El miedo hace imposible la construcción de una sociedad más humana. Pero la superación del miedo no es sólo ni principalmente cuestión de buena voluntad. Necesitamos encontrar una razón para vivir, una confianza para entregarnos e, incluso, para morir. Necesitamos fortalecer y aumentar nuestra fe en el Señor. Si de verdad escucháramos las palabras de Jesús, el “no tengáis miedo”, nos sentiríamos penetrados por la fuerza de Dios, que nos mantendría en la fidelidad. Ojalá escuchemos sus palabras a lo largo de toda esta semana. Seguro que entonces seremos constructores del Reino. ¡Feliz semana a todos!

Reflexión para este día

“El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí,
y también vosotros daréis testimonio”




El Señor ha vuelto a reunir a su COMUNIDAD: Él está en medio de sus hermanos instruyéndoles con su Palabra y fortaleciéndoles con su Eucaristía. Como a los mismos Apóstoles, HOY, a nosotros, nos va forjando con el Espíritu de su Evangelio y nos vuelve a alimentar con su Pan de Vida.

Resulta que el CAMINO de la FIDELIDAD no fue fácil en otros tiempos, y tampoco lo es en nuestros días. Seguir anunciando una Buena Noticia no es nada fácil: que Dios se haga presente en un campesino de un pueblacho; que Dios ha resucitado a un condenado a muerte; y que la vida entera de sus seguidores queda MARCADA por su Evangelio; que todo esto es BUENA NOTICIA. Definitivamente, esto no es fácil.

En otros tiempos y hoy vuelven a resonar las mismas palabras de Jesús: “No tengáis miedo a los hombres. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo”. Es necesario escucharlas porque estamos tentados de cansancio y, por eso mismo, de la tendencia a callarnos, a silenciar; esto es, a no dar testimonio. Volvamos a escuchar sus palabras y ellas reforzarán nuestros corazones.

¡DICHOSOS quienes escuchan sus palabras y se fían de Él,
porque experimentarán el gozo del SEGUIMIENTO!

bidean@bidean.net
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