Ciclo A - Tiempo Ordinario2 - Domingo 18 - 02 de agosto - Año 2020

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas a esta celebración de la fiesta del Señor resucitado, que nos reúne en torno a su Mesa.

Jesús hoy nos quiere recordar que la Eucaristía, -celebración y expresión de lo él mismo vivió-, no es auténtica y se contradice a sí misma si quienes participamos en ella no somos solidarios, solidarias; si quienes nos decimos seguidores de Jesús, no compartimos lo que tenemos.

En un mundo donde el hambre, la injusticia, y las desigualdades son realidades flagrantes, y donde el ansia de acumular bienes es el anhelo al que dedicamos las mejores horas de los mejores años de nuestra vida, hemos de afirmar que la Eucaristía tiene una dimensión social y exige una nueva sociedad, una nueva humanidad más fraterna, sintiéndonos miembros de una NUEVA familia. Sólo si es celebración del compartir puede considerarse dignamente memorial de Jesús.

Que el mismo Señor Jesús, que nos ha reunido y convocado, nos enseñe sus caminos y haga verdadero nuestro encuentro de hoy.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 55, 1-3

El profeta, que descubre a su pueblo en el destierro y que tiene hambre y sed, utilizando la imagen de un vendedor ambulante con una mercancía valiosa, dada su vital necesidad (la leche, el trigo, el agua, el vino...), anuncia un mensaje de vida y de esperanza de parte de Dios. Y, además, es gratis: es la salvación que se acerca y que comprende todos los bienes. Por eso, invita a vivir en fidelidad a la Alianza. Escuchamos.


2ª Lectura: Romanos 8, 35. 37-39

El apóstol Pablo recuerda a la comunidad de Roma las realidades que ponen en peligro el don de la salvación, realidades capaces de apartarnos del amor de Dios, manifestado plenamente en su Hijo. Por eso, nos dirá el apóstol, nadie podrá apartarnos de ese amor salvador si estamos unidos y unidas a Él. Escuchamos su testimonio.


Evangelio: Mateo 14, 13-21

En el relato evangélico que vamos a escuchar, los discípulos -estimando que no hay suficiente para todas las personas allí reunidas- piensan que el problema del hambre se resolverá haciendo que la muchedumbre compre comida. A ese “comprar”, Jesús contrapone el “dar” generoso y gratuito: “Dadle vosotros de comer”. Por eso, coge todas las provisiones que hay en el grupo y pronuncia las palabras de acción de gracias e invita a repartirlo. Y llega para todos y para todas. Es el milagro de la multiplicación. Cuando se comparte, se produce el milagro. Escuchamos con atención.

Oración de los fieles

Con humildad y confianza, acudimos a Dios Padre y le rogamos por todas las necesidades de nuestra vida y de la humanidad.

1.- Por la Iglesia, para que se abra al mandato de la generosidad y gratuidad que nos hace el Señor, de modo que comparta siempre y así sea signo del Reino de Dios entre nosotros y nosotras. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todas las autoridades de los pueblos, para que pongan todo su afán en lograr la igualdad y la justicia en el mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los hombres y mujeres que sufren, para que escuchen la invitación de Jesús a acudir a Él, beban de su fuente y, al mismo tiempo, encuentren personas que les ofrezcan su cercanía y solidaridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos los cristianos y cristianas, para que sepamos hacer frente a las dificultades que nacen de anunciar el Evangelio, sabiendo que nada puede apartarnos del amor de Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por cada uno y cada una de nosotros y de nosotras, para que seamos signos vivos del Reino de Dios, sepamos compartir cuanto somos y tenemos con los más desfavorecidos y desfavorecidas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Pueden hacer esta ofrenda los acólitos. Uno de ello dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, te ofrecemos este pan y este vino, que Tú mismo nos has regalado y son fruto de la tierra, la vid y el esfuerzo de los hombres y de las mujeres y que Tú, por mediación de tu Espíritu, los conviertes para nosotros y nosotras en el Cuerpo y la Sangre entregados de tu Hijo. Ellos son la fuerza y el alimento que necesitamos, tanto individualmente como comunidad, para peregrinar por este mundo, a la espera de poder participar un día en el Banquete de tu Reino. Y, hoy, quieren ser también signo del COMPARTIR entre nosotros y nosotras, de modo que llegue para todas las personas necesitadas. Acepta, Padre, nuestra ofrenda y ayúdanos siempre a vivir en solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UNA REVISTA DEL CORAZÓN

(Puede hacer la ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo esta revista de las llamadas del corazón. Es como un espejo de la banalidad y superficialidad de la vida, de cómo por un poco de gloria y popularidad la gente de hoy pierde los estribos y la razón. Yo te la ofrezco hoy como reconocimiento de tu único señorío. Señor, todo lo pospongo a Ti y todo lo valoro a tu trasluz. Haz, Señor, que sea capaz de vivirlo en lo ordinario de mi existencia con todas las cosas.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE LA COMPRA

(Una cesta de compra, de esas que existen en todas las casas, que puede ser presentada por un ama de casa de la comunidad. Bajo ella se esconde la tentación consumista de todo ser humano. Es una tentación de adormecimiento)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Dios nuestro, yo te traigo un instrumento de mi trabajo, aunque a la vez es signo del afán consumista que nos invade a todos y a todas los y las que formamos la sociedad actual. Haz, Señor, que no caigamos en la trampa consumista, porque, de lo contrario, en nada nos distinguiríamos de este mundo y sus valores. Danos luz para discernir, para permanecer despiertos y despiertas y en vela, porque Tú nos prometiste tu Espíritu para poder vivir según el estilo de Jesús.


PRESENTACIÓN DE UN DISCO

(Esta ofrenda bien la podría hacer una o un joven de la comunidad. Ellos son los consumidores más habituales de la música y los y las que han hecho de ella su compañía más frecuente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo hoy este pequeño disco. Sobre todo, los y las jóvenes hemos hecho de ellos y de la música nuestra compañía más habitual. Sin embargo, ellos ocultan nuestro miedo al silencio, a la soledad y a encontrarnos con nosotros mismos, con nosotras mismas, como si fuéramos el mayor y más espantoso fantasma del que hemos de huir. Al matar el silencio, nos es difícil encontrarnos contigo y poder saborear lo que es la oración. Al presentarte hoy este disco, me gustaría reivindicar el SILENCIO frente a los ruidos, la CAPACIDAD DE ESCUCHA a los y a las demás frente al aislacionismo que nos producen unos cascos, y la ORACIÓN frente al vacío existencial en el que vivimos.


PRESENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE FIESTAS

(Esta ofrenda lo puede presentar una familia de la comunidad, y uno de sus miembros dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Dios nuestro, te presentamos el programa de fiestas del pueblo y de otras fiestas que tanto abundan en esta época del año. Te pedimos que no nos quedemos en el mero consumo, en el ruido y la charanga. Mas bien, que sean una oportunidad que sepamos aprovechar para vivir el encuentro familiar, la comunicación, profundizando también, en nuestras relaciones. Ayúdanos a vivirlas con este sabor gozoso y positivo.

Prefacio

(Todos de pie, se da inicio a la oración de Acción de Gracias, que pronuncia el Presidente y a la que se une la Asamblea, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO»).

Oh Dios, Padre nuestro
y Padre de todos los hombres y mujeres,
Nosotros y nosotras te alabamos y te bendecimos,
porque nos has revelado
que Tú eres el Dios de los pobres.
Acoge nuestro propósito de solidaridad
con todos los despreciados y las despreciadas de la tierra:
cuantos y cuantas no tienen comida, trabajo y casa
o han sido privados y privadas de su dignidad, defensa y libertad,
y son tu pueblo oprimido, en busca de liberación.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

Por una Humanidad de hermanos y hermanas,
Tú nos enviaste a tu Hijo,
como el Hijo del Hombre.
Él, por nosotros y nosotras, de rico se hizo pobre;
y, como uno de tantos, compartió en todo
la condición de los y las que no saben
qué son los privilegios y los honores.
Vivió sólo para servir
y dar su vida en favor del pueblo,
hasta entregar su última gota de sangre.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

En un último gesto de amor,
nos amó hasta el límite extremo
y se quedó como alimento nuestro en un poco de pan,
para que ya nunca nos fallaran las fuerzas
y fuéramos capaces de amar de la misma manera,
y nuestros bienes se multiplicaran en nuestras manos
y hubiera pan, que sacie el hambre de todos y de todas,
y trabajo para todos y todas
y una vivienda digna,
y justicia, libertad y dignidad.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

Nosotros y nosotras hoy hemos de pedirte perdón,
porque hemos hecho de tus bienes nuestra propiedad
y hemos llegado hasta quitárselos a los otros y a las otras,
sin importarnos su estado de necesidad
y sin que nos inquiete la conciencia
ni sintamos la responsabilidad,
al comer el Cuerpo de tu Hijo,
de luchar por la restauración de la justicia
y hacer crecer, entre los hombres y las mujeres, la igualdad.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

Te pedimos también, Señor,
que concedas coraje e intrepidez a tu Iglesia:
a todos sus ministros,
con nuestro Papa y nuestro Obispo a la cabeza;
y a todos los y las creyentes
y a todo hermano y hermana de buena voluntad
y, cómo no, a nuestra comunidad,
y a cada uno/cada una de nosotros y de nosotras,
para que esta comunión del Cuerpo de tu Hijo
nos lleve a amar a los y a las más necesitados y necesitadas
como a nosotros mismos y a nosotras mismas.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

Y déjanos concluir hoy esta acción de gracias,
con las mismas palabras que María,
la Madre de tu Hijo y una pobre más,
te dirigió un día como alabanza:
Proclama nuestra alma tu grandeza,
se alegra nuestro espíritu en Ti, nuestro Dios,
porque te has fijado en la pobreza
de aquellos y de aquellas que no cuentan
y has obrado en ellos y en ellas tus prodigios:
Tú que intervienes con fuerza
y desbaratas los planes de los y de las arrogantes;
Tú que derribas del trono a los poderosos y poderosas
y enalteces a los y a las humildes;
Tú que a los hambrientos y a las hambrientas les colmas de bienes
y a los ricos y a las ricas les despides de vacío.
Como nos lo has prometido en Cristo para siempre.
R/. "GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS DISTE EL PAN DEL CIELO".

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: pertenecemos al área privilegiada de la tierra en donde la pobreza no representa, por lo general, los rasgos extremos que la miseria adquiere en las naciones del Tercer Mundo. Y sin embargo, en esta sociedad aparentemente satisfecha y bien alimentada, nos es relativamente fácil descubrir mil caras de la insatisfacción, de la soledad, de la falta del sentido de la vida. Nuestra sociedad, nosotros mismos y nosotras mismas, seguimos teniendo hambre de algo más profundo, más vital. Aquí se nos presenta la oferta de Jesús y de su Evangelio.

Que esta semana sea ocasión para satisfacer nuestros deseos más profundos y, al mismo tiempo, seamos hombres y mujeres que saben satisfacer las ansias vitales de cuantos y de cuantas nos encontramos en nuestro caminar. ¡Feliz semana de testimonio evangélico!

Reflexión para este día

“No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”




En este domingo, en pleno período vacacional entre nosotros, los CRISTIANOS y CRISTIANAS volvemos a reunirnos junto al Señor Jesús. De nuevo, Él quiere saciarnos con su Palabra y su presencia; quiere animar nuestro corazón de creyentes; y, luego, tras habernos saciado, nos enviará a saciar el hambre de la humanidad, de nuestro entorno.

El mensaje de este domingo camina por estos derroteros y, además, con esa claridad característica que tantas veces nos maravilla, si la deseamos de corazón. La condición: el desearla de veras.

- Entre nosotros, en nuestra sociedad acomodada, puede que no haya tanta hambre de pan; pero sin duda sí que existen otras hambres, y profundas. ¿De qué son expresión esas vacaciones alocadas? ¿De qué nos habla ese afán de consumismo desenfrenado? ¿Qué nos manifiesta esa proliferación de sectas o búsquedas “religiosas”? Jesús quiere saciar nuestra hambre de Dios: su palabra y su testimonio de vida y acción nos dicen cuál es la vida que merece la pena.

- Pero, además, Jesús nos urge a saciar el hambre de la humanidad sufriente: el camino por el que nos conduce Jesús y que sacia nuestra hambre de Dios pasa por la ENTREGA EN FAVOR DE LOS y de LAS DEMÁS, de los y las que sufren, pasa por el compartirlo todo, sea mucho o poco, lo que tengamos. ¡Qué cosas se le “ocurren” a este nuestro Dios.

¡DICHOSOS y DICHOSAS quienes tenéis HAMBRE DE DIOS:
porque seréis saciados, saciadas
y vuestra vida será UNA BENDICIÓN para nuestro mundo!

bidean@bidean.net
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