Ciclo B - Cuaresma - Domingo 4º - 11 de marzo - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos a esta celebración. Seguimos el camino cuaresmal hacia la Pascua.

El domingo pasado se nos presentó a Jesús como el “verdadero templo”, con el que se “inaugura un tiempo nuevo”. Hoy, la liturgia nos presenta a Nicodemo, quien había acudido a Jesús de noche, y resulta que se siente deslumbrado, anonadado. Deseaba un cambio de vida y le dicen que no, que lo que tiene que hacer es NACER DE NUEVO. Nicodemo era un hombre abierto a la luz, pero no estaba seguro de su verdad; de ahí que la buscara con ahínco. Aquella noche Nicodemo volvió a nacer, empezó una nueva vida y descubrió la luz humanizada de Dios.

Que esta celebración nos ayude a abrirnos de verdad a esta palabra, y que así sintamos la seguridad de que Dios nos está amando y salvando, nos está haciendo renacer. Cada vez que escuchamos el “tanto amó Dios al mundo…”, podemos sentir cómo ese amor se renueva en nosotros y en nosotras y cómo ahora mismo nos está salvando. Por eso, lo celebramos.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: 2 Crónicas 36, 14-16. 19-23

Según descubre el autor sagrado, el destierro que padece el pueblo de Dios debe ser visto no como un signo de condenación, sino como una invitación a la conversión y a la purificación de sus pecados. De ahí que Ciro, rey de Persia, fue instrumento de Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud y para reconstruir el templo de Jerusalén. Escuchemos este relato.


2ª Lectura: Efesios 2, 4-10

El apóstol Pablo insiste en su testimonio de vida: todo es gracia; todo es don. La historia de Israel (como la nuestra) se describe entre muerte y vida, entre las tinieblas y luz. Según el apóstol, nosotros hemos muerto a nuestros pecados y hemos revivido por el gran amor del Señor Jesús. De ahí que nuestra condición de salvados es obra de Dios. Acogemos en atenta escucha.


Evangelio: Juan 3, 14-21

Según Juan, el evangelista y “discípulo amado”, Cristo vino al mundo, no para condenar, sino para salvar. De ahí que su comunidad no debería aparecer a los ojos humanos como una institución de mal agüero, sino como una reserva de esperanza y de optimismo. Para ello es necesario que deje pasar la luz de Dios a través de su propia pobreza y sencillez. Escuchamos esta Buena Nueva, este Evangelio.

Oración de los fieles

Con la confianza que nos da el sentirnos y ser hijos e hijas de Dios y movidos por el ejemplo de Jesús, que tantas veces oró al Padre, presentémosle nuestras necesidades, las de la Iglesia y las de toda la humanidad.

1.- Para que la Iglesia, desde su pobreza y sencillez, descubra y ofrezca una luz a tantos hombres y mujeres que llevan la cruz del dolor, la enfermedad, la soledad, y tantas situaciones de marginación como se dan en nuestro mundo; para que nosotros mismos nos dejemos interpelar por ellos, y así seamos sanadores y acogedores. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Te pedimos, Señor, por la paz verdadera entre nosotros y en tantos lugares de la tierra, para que los gobernantes escuchen el clamor de los pueblos, para que no haya más guerras injustas; y que se abran caminos nuevos para el diálogo, la tolerancia y el respeto a todas las personas. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos los cristianos, para que seamos capaces de transmitir la vida y el Espíritu de Dios, siendo como arcilla en sus manos que nos dejemos modelar, y estar así siempre en actitud de búsqueda y escucha. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por tantos hombres y mujeres que se encuentran en búsqueda constante en su vida, para que los cristianos, desde una actitud de confianza y de sencillez, les podamos mostrar el nuevo rostro de Dios. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra Comunidad Parroquial sea cercana con las personas que más sufren en nuestro barrio. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Cuaresma.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro de la Pastoral de los Bautismos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás.


PRESENTACIÓN DE UN CORAZÓN

(Esta ofrenda debiera haber sido preparada previamente por alguno de los grupos de catequesis de la comunidad. Consistiría en la elaboración de un gran corazón de cartulina, en el que se han pegado multitud de rostros humanos de todo tipo, raza y condición. Lo puede llevar todo el grupo, aunque uno solo es quien hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros nos hemos reunido y elaborado este gran corazón, repleto de rostros humanos, rostros a los que Tú amas porque son tus hijos e hijas. Hoy te lo queremos ofrecer como signo de nuestra apertura al amor universal. Que no se nos escape ninguno, por muy lejos que se encuentre de nosotros, tanto en la distancia, como ideológica y culturalmente. Comprometemos en esta ofrenda nuestra capacidad de tolerancia y optamos por actitudes de misericordia, como Tú mismo lo haces. Y te pedimos nos des fuerzas para amar a todos y todas, incluso a los poco amables.


UN MATRIMONIO PRESENTA A SU HIJO PEQUEÑO

(Marido y mujer se levantan con su hijo pequeño y se acercan hasta el presbiterio para hacer la ofrenda. Intervienen los dos, uno después de otro. Concluidas sus intervenciones, permanecen con el niño en el mismo presbiterio durante el resto de la celebración. Dicen:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN:

MARIDO: Señor, aquí nos tienes con este nuestro(a) hijo(a), regalo tuyo y fruto de nuestro amor. Te lo queremos ofrecer en respuesta a tu misericordia. Tuyo(a) es y traza sobre él (ella) el plan de salvación.

MUJER: Te queremos ofrecer también nuestros deseos de proseguir y mantener el amor que nos hizo engendrarle, mediante nuestros cuidados y la educación. Educación, que pensamos, no sólo en orden a darle la oportunidad de que llegue a ser adulto(a), sino también que logre ser una persona en plenitud.

LA PAREJA: Sin embargo, Señor, somos conscientes de las muchas dificultades que engendra esta tarea y, principalmente, aquellas que nos vienen de un ambiente y una sociedad interesada en personas débiles y fácilmente manipulables. Por eso, Señor, danos tu gracia para poderlo realizar.


PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, que tú mismo tienes para con nosotros y que podemos tener en nuestra vida de cada día. Queremos ser eso: medicina para los otros. Bálsamo y aceite que curen las heridas de los demás. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros.


PRESENTACIÓN DE UNAS MANOS VACÍAS

(Una persona adulta de la comunidad muestra sus manos, en forma de cuenco, pero vacías, mientras dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo, por mi parte, quiero añadir que a pesar de los dones que hemos recibido de tu misma bondad, nosotros, a cambio, no tenemos nada que darte, como la higuera que no da frutos. Sólo nuestra disponibilidad para acoger de nuevo tu gracia. Eso es lo que yo hoy te ofrezco, con estas manos vacías, que esperan ser llenadas por Ti.


PRESENTACIÓN DE LA CARTA DE UN MISIONERO/A A LA COMUNIDAD

(Con antelación, será necesario contactar con la persona, sea Sacerdote, Religioso/a o Seglar; mejor si es conocida por la comunidad cristiana concreta. No sería cuestión de leer toda la carta; acaso alguna frase, o presentarla de manera que luego pueda quedar en un lugar accesible donde la gente pueda leerla; por eso, colocarla con letra grande, fijada en una cartulina amplia, etc.)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, al presentarte hoy la CARTA de un miembro de esta Comunidad, trabajando en una acción misionera y lejos de los suyos y de nosotros, te ofrecemos lo mejor de tantos hombres y mujeres, entregados a favor de los más pobres y necesitados, amando a sus semejantes como Tú mismo los amas. Acepta esta ofrenda agradable y conviértenos, también a nosotros, en testigos de tu amor, aquí, en medio de nuestra cultura y de nuestra sociedad.

Prefacio

(Concluido el ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la oración de Acción de Gracias que pronuncia el Presidente, diciendo: «SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN»).

Te damos gracias, Señor, Dios del cielo y de la tierra,
porque hiciste todas las cosas bañadas en tu luz
y al propio hombre y a la mujer, partícipe de tu dignidad.
Sin embargo, nosotros preferimos las tinieblas del pecado,
por el ansia de la libertad y la independencia,
aunque Tú no dejaste de darnos muestras
de la luz de tu verdad y del amor salvador,
a través de tus enviados y profetas.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Llegada la plenitud de los tiempos,
nos enviaste a tu Hijo Jesucristo,
anunciado por la luz de una estrella,
que siguieron unos sabios hasta el portal de Belén,
para adorar, en aquel niño, al Rey de los reyes.
Él, por su palabra predicada por los caminos de Galilea,
fue la luz de los pobres de este mundo,
a quienes llenó el corazón de esperanza.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Sin embargo, las tinieblas cubrieron la faz de la tierra
el día que, sobre el monte, murió en la cruz,
como si este mundo no tuviera otro dueño que el reino del mal.
La luz vigorosa de la mañana venció a la muerte
el día que Tú le rescataste para la Resurrección.
Esa mañana, los hombres y las mujeres pudimos ver la luz de tu divinidad,
refulgiendo en el mismo cuerpo del crucificado.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Por el bautismo, nos has hecho participar de la vida nueva.
Has liberado a nuestros corazones de la esclavitud del pecado,
nos has congregado en un pueblo nuevo
y nos has transformado en tus hijos e hijas adoptivos,
para que ya nunca más seamos víctimas de las tinieblas
y que, en nuestro corazón, brille la luz de tu amor.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Iluminados por la luz de la fe,
caminamos en medio de un mundo, aún desorientado,
y entre unos hombres y unas mujeres, víctimas de su propia ceguera,
queriendo ser, de acuerdo a la voluntad de tu Hijo,
luz que ilumine, desde el candelero, a cuantos nos rodean
y no resplandor que se apaga bajo el celemín.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Haznos, Señor, de verdad, luz que ilumine
los ojos y la vida oscura de los demás.
Ojos prestados a los demás para mirar bajo las apariencias.
Luz de justicia, de amor y de paz
en medio de este mundo egoísta,
que se cierra cada vez más a la solidaridad.
Que el Cuerpo de tu Hijo, que comulgamos,
sea la fortaleza para nuestra lucha.
R/. SEÑOR, TÚ ERES LA LUZ DE NUESTRO CORAZÓN.

Monición de Despedida

Hermanos, hermanas: nos ha quedado claro en esta celebración que Dios nos ama tan profundamente que lo ha dado todo, hasta su propio Hijo, para declarárnoslo abiertamente. Éste es el mensaje que se nos ofrece. Que nuestro mundo lo pueda también conocer a través de nosotros y de nosotras. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Dios mandó su Hijo al mundo
para que el mundo se salve por Él”




Ya plenamente insertos en la segunda etapa de la Cuaresma, también hoy la liturgia quiere seguir trabajándonos a cada uno y a cada una de los seguidores de Jesús. Y es que si el objetivo de la Cuaresma es CAMINAR con Él para IDENTIFICARNOS con su estilo de vida, es necesario ir profundizando su mensaje. Aquí estamos y lo queremos hacer.

Hay un hecho en nuestra vida: la sensación vivida -a menudo- de caminar entre sombras y luces. En ocasiones, las sombras-oscuridades son intensas, profundamente intensas; ocasionalmente, vivimos la experiencia del gozo de la luz. Nos gustaría poder dominar la vida, sus misterios, sus interrogantes… y también el hecho de la muerte. Y a pesar de todos nuestros esfuerzos, de los avances actuales, descubrimos grandes sombras que permanecen muy vivas en nuestra existencia.

La liturgia de HOY nos presenta la salvación cristiana como un REGALO de Dios mismo al mundo; Él es la LUZ capaz de curar las “cegueras humanas” que nos hemos creado: una visión nueva, un modo más profundo de penetrar en las cosas y los acontecimientos: DIOS NOS LO OFRECE EN JESUCRISTO. Él es la luz que ilumina las oscuridades del hombre. Así nos dirá el apóstol: “somos obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús” (segunda lectura); y también “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna” (evangelio). He aquí la LUZ para nuestro camino.

¡DICHOSOS Y DICHOSAS quienes se dejan ILUMINAR por CRISTO!

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