Ciclo B - Pascua - Domingo 3º - 15 de abril - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: seguimos caminando en este tiempo de Pascua.

En este tercer domingo, la liturgia nos ofrece una nueva oportunidad para profundizar en el misterio de la resurrección del Señor. La Palabra de Dios nos dirá que uno de los primeros frutos de la resurrección es la NOVEDAD que supone para los suyos, para su comunidad, la presencia del Señor Resucitado, que les instruye y les envía a anunciar la conversión del corazón. Y es que ahora sí que es necesario vivir la nueva condición que nace del ENCUENTRO con el Señor Jesús. Para ello, Él mismo les abrirá la mente y el corazón, para que entiendan las Escrituras y así acepten el proyecto de vida de Dios.

Con el corazón lleno de gozo, nos disponemos a celebrar un día más nuestra fe, la certeza de que Cristo, con su muerte y resurrección, nos ha salvado y mostrado el Amor infinito de Dios-Padre. Nada menos. Comenzamos.


PROCESIÓN DE ENTRADA

(También, hoy, debemos plantear la entrada con toda solemnidad. Abre la procesión la cruz entre dos cirios -los que luego estarán sobre el altar o adornándolo-. La sigue el incensario. A continuación, uno de los lectores con el Leccionario, llevándolo de forma bien visible. La cierra el presidente, acompañado por los ayudantes o los acólitos. Al llegar al presbiterio, la cruz se pone en su lugar y los cirios, sobre la mesa del altar. El leccionario se sitúa en el ambón. Por último, el Presidente se acerca hasta el cirio pascual y lo enciende. Se cierra este momento, incensando el cirio y el leccionario. Mientras tanto, la comunidad ha seguido cantando el canto de entrada)


ASPERSIÓN CON EL AGUA

Hermanos: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad).

ORACIÓN: Que Dios misericordioso nos purifique del pecado y, por esta celebración, nos haga dignos de satisfacer nuestra sed en la fuente de la vida eterna. R/. Amén.


GLORIA

(Como todos los domingos de Pascua, cantado).

Con la alegría de los discípulos, que descubren al Señor resucitado en medio de ellos, cantemos, hermanos, nuestra alabanza al Dios que nos abre los ojos del corazón y nos salva: GLORIA A DIOS EN EL CIELO...

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 3, 13-15. 17-19

Seguimos escuchando los relatos de vida que la primera comunidad cristiana en torno al acontecimiento del Señor resucitado. El testimonio de los Apóstoles es éste: la muerte en cruz de Jesús es fruto de la ignorancia del pueblo y de las autoridades. Nadie supo reconocer en Jesús al enviado de Dios, a su Hijo, y por eso lo condenaron y lo mataron. Pero Dios le resucitó, dando así razón y sentido a toda su vida. Este acontecimiento cambia radicalmente la historia y la vida. Acogemos su reflexión e invitación.


2ª Lectura: 1 Juan 2, 1-5a

El apóstol Juan nos recuerda que es en Jesús donde se ofrece la VIDA NUEVA, desde el perdón de los pecados. Éste es el acontecimiento central. Pero esto conlleva, necesariamente, a un nuevo estilo de ser y de vivir, acorde con la nueva condición de hijos amados de Dios, “Cumplir los mandamientos” -como él lo denomina- es precisamente vivir esta nueva realidad. Escuchemos este mensaje gozoso y, al mismo tiempo, exigente.


Evangelio: Lucas 24, 35-48

En los relatos evangélicos donde el Resucitado se hace presente en medio de sus discípulos, hay un hecho innegable: a los discípulos les cuesta reconocerle. De ahí que es el mismo Señor quien les abre la mente para que puedan comprender las Escrituras y con ello acepten el proyecto de Dios, que pasa por asumir un Mesías capaz de sufrir y de entregarse por sus hermanos. Y es entonces cuando les envía a anunciar la conversión del corazón. Nos abrimos a este encuentro con el Señor Resucitado.

Oración de los fieles

Confiados en el Señor, como hijos en el Hijo, dirijámonos al Padre, para que Él nos ayude en nuestra debilidad y necesidades, también las de la Iglesia, la sociedad y el mundo.

1.- Por la Iglesia, por cada uno de sus miembros, para que con nuestro testimonio de vida contagiemos alegría y esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los hombres y las mujeres que dedican su tiempo y esfuerzo para que la paz y el amor sean posibles en medio de nuestra sociedad y del mundo, para que Dios les sostenga y aliente en su caminar. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por cuantos sufren, en estos momentos, a causa de la enfermedad, la violencia o la injusticia, para que el Señor les conceda el gozo de encontrarse con el Resucitado y así encuentren en Él su descanso. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los que no creen, por los que desconfían de la Iglesia o la han abandonado, aunque sigan confesando su fe en Jesucristo, para que vean en ella los signos de la presencia del Resucitado y nosotros, por nuestra vida, seamos capaces de animarles al encuentro con el Señor Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que el Señor nos regale los frutos de la Resurrección: la alegría, el entendimiento de las Escrituras y la puesta en marcha de su Reino. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



ACTUACIÓN INFANTIL

(Con toda celeridad se monta lo que previamente se haya preparado con los niños: una canción, una danza o una breve y simpática actuación infantil. Terminada, uno de los niños hace la presentación de la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros te dejamos ahí nuestra alegría, que hemos querido compartir también con la comunidad. Creemos que has sido Tú quien has encendido esa alegría en nuestro interior y que nos la conservas e incrementas, con el fin de que nosotros la contagiemos a los demás. Sabemos de las dificultades que tienen los adultos, que les producen inquietud y tristeza. Por eso, queremos ser su alivio y arrancarles, aunque sólo sea de vez en cuando, una sonrisa.


PRESENTACIÓN DE UNA BIBLIA

(Conviene que haga la ofrenda una de las personas más sencillas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, una Biblia, tu Palabra escrita para nosotros. Pero sólo si Tú nos la explicas se abrirá nuestro corazón y la entenderemos, como les ocurrió a los discípulos de Emaús. Queremos, Señor, profundizar en tu Palabra, dejarnos iluminar por ella y poder así hacerla realidad en nuestra vida, para ofrecerla como LUZ a nuestra cultura y a nuestro mundo. Pero necesitamos de tu ayuda; acompáñanos.


PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Para la realización de esta ofrenda se debe preparar una especie de procesión, que abre, de uno en uno, los que llevan las ofrendas y la cierra una última persona, que será quien realice la oración. Pueden hacerlo cualquier tipo de personas, aunque pudieran ser de edades diferentes, con el fin de expresar que la comida y la celebración es de toda la comunidad plural. Entregadas al Presidente las ofrendas, la persona señalada dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor Jesús: Tú te hiciste el encontradizo con los discípulos de Emaús; tú caminaste con ellos y les explicaste la Palabra, para que entendieran las antiguas promesas. Pero sólo te reconocieron al partir el pan. Nosotros, al presentarte la ofrenda del pan y del vino, te expresamos nuestro deseo de descubrirte plenamente y luego poder ir a anunciar tu Buena Nueva a todos los hermanos. Ayúdanos.


PRESENTACIÓN DE UNAS REDES

(Hace la ofrenda una misma persona, cualquiera de los catequistas o sencillamente uno de los adultos:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo estas redes, símbolo de las que dejaron los apóstoles antes de que Tú les hicieras pescadores de hombres. Con ellas te ofrecemos nuestro compromiso evangelizador, pues sabemos que el don de la fe que Tú nos has regalado, no es en orden a nuestro lujo personal o para encerrarnos en nuestra comunidad, como si fuéramos un grupo aislado o una secta, sino que lo has hecho en orden a la misión y a que compartamos nuestra fe, nuestra alegría y felicidad pascuales, con todos los hombres, que buscan, tantas veces sin encontrar nada.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Esta ofrenda la debiera presentar o un profesional o un miembro de la comunidad que se caracterice por su dimensión pública o bien una persona que siga bien la actualidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy un periódico. Es el reflejo de la actualidad. Lo que pasa cerca de nosotros y también lejos, aunque a otros hombres y mujeres como nosotros. Es tanta la información, que dicen los expertos, que ya no nos preocupa. Al ofrecerte hoy este diario, quiero comprometerme, en nombre de todos, a leer la actualidad con ojos que miren al corazón de las noticias y de los hombres que las viven o las sufren. Y Tú, no nos dejes insensibles. Abre nuestros corazones a la solidaridad.

Prefacio

(Todos de pie, el Presidente inicia la oración de Acción de gracias, a la que se incorpora la comunidad, diciendo todos: «ENCIENDE NUESTROS CORAZONES CON TU ALEGRÍA»).

Te alabamos y te bendecimos,
Dios de nuestra alegría,
porque Tú nos has bendecido
con toda suerte de bendiciones
en tu Hijo Jesucristo, el Señor.
En Él nos has elegido,
conforme a tu querer,
desde el inicio de los inicios
y antes de que emprendieras la creación del mundo.
Y lo has hecho, para hacernos tus hijos,
para que fuéramos un himno
a tu gloriosa generosidad.
En Él tenemos la salvación,
la paz y el perdón, nuestra alegría,
y un amor sobreabundante.
R/. ENCIENDE NUESTROS CORAZONES CON TU ALEGRÍA.

Por eso, los cielos y la tierra,
todos los hombres, junto con los ángeles y los santos,
llenos de tu amor, bendecidos con tu presencia,
cantamos hoy jubilosos tu grandeza y generosidad
y queremos proclamar, a los cuatro vientos,
que la fuente de nuestra alegría
es la muerte y la resurrección de Jesucristo.
Muerto para nuestra salvación,
Tú lo rescataste en su resurrección,
como victoria de la vida y la felicidad
sobre la muerte y el dolor,
para que nunca más
éstos sean los señores que nos dominan
y nos angustian en esta vida.
R/. ENCIENDE NUESTROS CORAZONES CON TU ALEGRÍA.

Danos, Padre, la alegría de la presencia de Cristo,
que nace de tu mandamiento de amor
y nos hace superar las tensiones y divisiones,
que enfrentan a los hombres,
para reunirnos en una única familia,
para dar sin pretender,
para comprender sin querer poseer,
para hacernos uno con todos,
partícipes de la alegría de Aquél
que no se buscó a sí mismo
ni vino a ser servido,
sino a dar su vida por nosotros
en su muerte en la cruz.
R/. ENCIENDE NUESTROS CORAZONES CON TU ALEGRÍA.

Haz que tu alegría penetre nuestros ambientes
con un nuevo espíritu.
Nos sostenga a todos y conforte
en todos nuestros sufrimientos
y, de forma especial, a los más débiles.
Que nos anime en la lucha
por una sociedad de iguales y más justa,
en la que todos los oprimidos del mundo
puedan también esbozar una franca sonrisa.
R/. ENCIENDE NUESTROS CORAZONES CON TU ALEGRÍA.

Monición de Despedida

Hermanos: un día más hemos celebrado la muerte y resurrección del Señor. Experimentar la Resurrección significa contemplar las llagas, en manos y pies, del que murió crucificado, de quienes mueren crucificados hoy en nuestro mundo. Cada vez que nos reunimos en comunidad, cada vez que proclamamos su Palabra, cada vez que compartimos cuanto tenemos y somos, cada vez que vencemos al miedo y no nos callamos, aparece Jesús resucitado; Él mismo se hace presente y vive entre nosotros. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. R./ Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. R./ Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. R./ Amén.

Reflexión para este día

“Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Enciende nuestro corazón mientras nos hablas”




Seguimos inmersos en la Pascua y no olvidemos que todo esto es esencial a nuestro ser de creyentes: sin Pascua no hay fe ni cosa que se le parezca. Y aquí, en este domingo, nos podemos hacer esta pregunta: ¿Es la Pascua la fuente y la razón de ser, el núcleo permanente y constitutivo de mi fe cristiana?

Si te parece que esta pregunta está “fuera de lugar”, puede que algo haya pasado en tu fe de creyente. En el fondo es la misma duda de los primeros cristianos: no les resultó fácil lo de he visto al Señor; había mucho de arriesgado en ello, porque suponía que ese encuentro con el Señor CAMBIABA SU VIDA. Y esto ya es algo serio. Por eso mismo, para nosotros la cuestión es la misma: ¿Puedo decir de veras que en esta Pascua he visto al Señor? Sólo Él puede cambiar mi vida.

Claro que HOY la tentación de nuestro mundo y, acaso la nuestra, es que ya “no necesitamos de salvación” y -lógicamente- entonces la PASCUA no tiene sentido, no la necesitamos. La Pascua produce la PERSONA NUEVA, según el estilo de Jesús, una vida plena.

¿Se va produciendo en mí este proceso, este encuentro con el Señor resucitado?

¡DICHOSOS los que lo vivan:
porque estarán PLENOS DE VIDA!

bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue