Ciclo B - Pascua - Domingo 5º - 29 de abril - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas a este encuentro de fe y de fraternidad en torno a Cristo Resucitado, en comunión con otros y otras creyentes.

La liturgia de hoy nos habla de la necesidad de permanecer unidos y unidas a Jesús. Ésta es la condición fundamental para que, como comunidades y como discípulos y discípulas, demos fruto y tengamos vida. Por nosotros y nosotras debe circular la savia de Jesús, su Espíritu. Nuestra unión debe ser íntima, vital, dinámica, permanente y total. Como creyentes sólo nos identificamos si estamos relacionados y vinculados estrechamente con Jesús.

La PASCUA nos sigue ofreciendo esta CLAVE del “permanecer unidos a Él” como la propuesta a vivir y experimentar. Este domingo nos quiere ayudar a esta unión con Él y con los hermanos y hermanas.

Con estos deseos, iniciamos la celebración.


ENCENDIDO E INCENSACIÓN DEL CIRIO PASCUAL

(Como venimos haciendo todos los domingos de Pascua, concluida la procesión de entrada, el Presidente enciende el Cirio Pascual, lo sitúa en el candelero y lo inciensa inmediatamente. Mientras tanto, prosigue el canto de entrada).


ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDITA

Hermanos y hermanas: tras la celebración de la noche bautismal, en la que bendijimos esta agua, renovemos, una vez más, nuestro propio Bautismo, abramos nuestros corazones al perdón que nos trae el Señor y dejemos que Dios actualice en nosotros la gracia bautismal.

(El Presidente toma un poco de agua del recipiente que la contiene y fue bendecida en la Vigilia Pascual. Se signa él, en primer lugar, y aspergea después a la comunidad. Mientras tanto, todos pueden cantar un canto adecuado y que se conozca en la Comunidad)

ORACIÓN: Que Dios, Padre misericordioso, que nos ha mostrado en Jesús el Camino, la Verdad y la Vida en plenitud, nos conceda su gracia abundante y nos haga dignos de satisfacer nuestra sed en las fuentes de su vida eterna.
R/. Amén.


GLORIA

(Como los otros domingos de Pascua, se canta el Gloria).

Hermanos y hermanas: dirijamos nuestro canto de alabanza a Dios, Padre amoroso, que nos ha bendecido en la persona de su Hijo y nos ha llamado a ser nación consagrada y pueblo de su propiedad. A Él nuestra alabanza y nuestra acción de gracias siempre: GLORIA A DIOS EN EL CIELO...

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 9, 26-31

Escuchamos una nueva página del caminar de la primera Comunidad Cristiana. Hoy nos ofrece la figura de Bernabé, presentando a la comunidad de Jerusalén a Pablo, el convertido en el camino de Damasco. Tras el encuentro en Damasco, la vida de Pablo sufre una transformación radical, hasta el punto de poner su vida entera a disposición de su Maestro y de su Señor Jesús, convirtiéndose, además, en un acérrimo seguidor suyo. Acogemos esta hermosa página del caminar de la fe de los primeros tiempos.


2ª Lectura: 1 Juan 3, 18-24

El apóstol Juan (y su comunidad) ofrece su profunda reflexión en este texto de su carta. Aunque muchas veces se piense que creer y amar son actitudes que recorren caminos paralelos, Juan afirma rotundamente que no hay fe auténtica sin las obras del mandamiento del amor. Las obras no son un añadido, sino la consecuencia misma de la fe. Escuchamos atentamente su reflexión.


Evangelio: Juan 15, 1-8

El relato evangélico de hoy recoge una imagen muy sugerente y que ha sido utilizado a menudo en el Antiguo Testamento. Es la imagen de la VIÑA. Y es que la relación del seguidor y de la seguidora con el Señor Resucitado, según el “discípulo amado”, es una necesidad vital, que es necesario cuidarlo, mimarlo y cultivarlo. El bautismo injerta al seguidor y a la seguidora a la nueva vida de Cristo, como los sarmientos en la vid. Escuchamos esta inmensa reflexión.

Oración de los fieles

Oremos, hermanos y hermanas, a Dios nuestro Padre que, por la fuerza del Espíritu, ha resucitado a Jesucristo, el Señor, y ha manifestado su amor sin límites para con todas las personas.

1.- Por la Iglesia, para que confíe en la fuerza del Señor, crezca en fidelidad al Evangelio, se multiplique animada por la fuerza del Espíritu Santo y sea testigo fiel de Jesucristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes y dirigentes de todo el mundo, para que en sus decisiones y compromisos tengan siempre presente el bien de la persona y lo que le dignifica y humaniza. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los y las que sufren a causa de la enfermedad, de la falta de trabajo, la marginación o la soledad, para que el Señor sea su consuelo y encuentren en nosotros y nosotras la cercanía afectiva y el servicio efectivo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los niños y niñas que, en estos días de Pascua, reciben la Primera Comunión, para que las comunidades y sus familias les acojan y apoyen en su maduración cristiana. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nosotros, nosotras y nuestra Comunidad, para que, fieles a la escucha de la Palabra de Dios, vivamos unidos y unidas a Cristo, vid verdadera, demos frutos de verdad y seamos testigos del Evangelio en medio del mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana en este tiempo de Pascua.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES DE ALMENDRO

(El ramo puede ser de flores de cualquier árbol y lo puede ofrecer cualquiera de los adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este hermoso ramo de flores, que es símbolo, sin embargo, de lo que les sucede a quienes no están unidos y unidas a Cristo, pues su belleza desaparece en breve tiempo. Las flores se marchitan y quedan desnudas las ramas, que entran también en un proceso de muerte. Señor, nosotros y nosotras no queremos ser tan hermosos y hermosas como este ramo de flores, pero sí queremos, si Tú así nos lo concedes, vivir como tu Hijo lo hizo, por la gracia que nos concedes a través de El.


PRESENTACIÓN DE UNAS TIJERAS DE PODAR

(Otro de los adultos presenta unas tijeras de podar. Puede ser de sexo distinto al que ha hecho la ofrenda anterior)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo estas tijeras de podador. Todos y todas conocemos cuál es su finalidad y cómo, matando lo superfluo, generan nueva y más vigorosa vida. También sabemos que la permanencia en tu Hijo Jesucristo nos pone en situación de poda, de morir para resucitar. Que las dificultades de la poda no nos hagan desistir de vivir en Jesucristo, de imitarle y de identificarnos con Él.


PRESENTACIÓN DE UN BEBÉ

(Esta ofrenda la debe hacer la propia madre del niño o de la niña)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy el fruto de mis propias entrañas. Permaneció en ellas durante nueve largos meses, dependiendo en todo y por todo de mí. Aún sigue dependiendo, pues es un ser tan frágil que sin mí no sería capaz de sobrevivir. Soy consciente, sin embargo, de que el niño (la niña) es un proyecto de persona diferente, a la que hay que favorecer su desarrollo. Así queremos nosotros y nosotras, Señor, ser en unión a tu Hijo Jesucristo. De él recibimos la vida, pero nosotros y nosotras hemos de ser protagonistas y libres para vivirla. Edúcanos, Señor, en la libertad y la responsabilidad.


PRESENTACIÓN DE UN MAPA O PLANO DE UNA CIUDAD

(Da lo mismo que sea un mapa de carreteras que un plano de una ciudad, y que haga la ofrenda cualquier miembro de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este mapa (plano), ayuda para los y las que no encuentran los caminos. También los hombres y mujeres de hoy, nosotros mismos, buscamos con ansiedad el sentido de nuestras personas y de nuestras vidas; muchos de ellos y ellas ni siquiera lo encuentran.

Al ofrecerte hoy este signo, nosotros queremos hacer pública confesión de que tu Hijo, Jesucristo, es nuestro mejor y único mapa para saber cuáles son los caminos de nuestra vida, pues Él los recorrió primero. Te pedimos hoy, sin embargo, que si se hace la oscuridad en nuestras vidas o surgen la duda y la tentación, Tú nos ilumines para recuperar, en y por tu Hijo Jesucristo, nuestro sentido.


PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi trabajo sé bien lo que te traigo y para lo que sirve. Es una piedra, y la usamos para construir con solidez. Como ella, y aún más porque es la clave, es tu Hijo Jesucristo para nuestra comunidad y para la Iglesia. Gracias a Él se sostiene todo el edificio y, en él, encuentra su sentido.

Al hacerte hoy esta ofrenda, quiero, en nombre de toda la comunidad, ofrecerte nuestro edificio espiritual, el Cuerpo de tu Hijo que se «encarna» en nuestra parroquia (comunidad). Y con ella, va nuestro compromiso de ser testigos de tu Hijo resucitado en medio de este mundo. Nuestra experiencia de unidad entre nosotros y nosotras y de servicio al mundo quiere ser nuestro ofrecimiento.

Prefacio

(Finalizado el Ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la oración de Acción de gracias, que pronuncia el Presidente y en la que todos participan, diciendo: «POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA»).

A Ti nuestra alabanza, Señor y Dios,
porque has creado el universo
y has llenado de belleza,
reflejo de tu mismo ser,
a toda la tierra.
Hiciste el firmamento
y lo consolidaste sobre firmes columnas.
Creaste la tierra
y la llenaste de vida,
con la diversa flora y fauna.
Hiciste con tus mismas manos al hombre y a la mujer
y, como en un espejo,
te asomaste en su imagen y semejanza.
Te elegiste un pueblo
y lo llevaste por la historia
en las palmas de tus manos,
para que no tropezara y cayera.
R/. POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA.

En los tiempos antiguos,
a tu pueblo lo comparaste con una vid o con una viña,
pues expresaba la belleza de la planta
y los cuidados del agricultor
para que diera frutos abundantes y sabrosos.
Tu Hijo, en los nuevos tiempos,
utilizó la misma alegoría
para decirnos en qué consiste la vida cristiana:
permanencia en tu Hijo,
gracias a cuya savia,
somos capaces de seguir sus pisadas.
Y sus discípulos siguieron usando esta imagen
para referirse a la Iglesia,
como el nuevo pueblo
y continuadora de la presencia de Cristo en la historia.
R/. POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA.

Señor, que creaste la vid
y eres su labrador,
que la cuidas con las tareas oportunas,
la limpias de malas hierbas,
la riegas con la fecunda agua,
la podas de las ramas inútiles
y la quitas los sarmientos muertos,
para que sea siempre y cada vez más fecunda.
Lo mismo haces con nosotros y con nosotras y la Iglesia,
que nos cuidas en tu Hijo Jesucristo,
para que, unidos y unidas siempre a Él,
demos frutos semejantes a los suyos.
R/. POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA.

No nos niegues tu gracia, generoso Dios,
pues sin Ti y sin tu Hijo
no somos nada más que secos sarmientos,
infértiles y sólo capaces de avivar las llamas.
Haznos partícipes de tu vida misma,
para que seamos reflejo de tu familia,
comunidad fraterna en medio de la humanidad,
que vive para el amor
y se entrega a ella con alegría en servicio.
Que no se nos escapen sus necesidades
ni seamos sordos a sus esperanzas.
Que sepamos que permanecer en Cristo
es vivir el gozo en Iglesia,
abierta siempre a los y a las que están
más allá de sus puertas.
R/. POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA.

Para ti, Señor, nuestra acción de gracias
y unimos nuestras voces
a los ángeles y a todos los santos,
con María, la madre de tu Hijo,
para que nuestra alabanza
resuene, como Tú te mereces,
reconociendo que eres Tú solamente
el que obras en nosotros y en nosotras
lo que nuestras fuerzas no alcanzan.
R/. POR TU GRACIA, SEÑOR, DAMOS FRUTOS EN ABUNDANCIA.

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: todo sarmiento que está vivo tiene que producir fruto y si no lo hace es que no responde a la vida que la vid le da. No circula por él la savia, el espíritu de la vid. Así es también la fe: vive, crece y da fruto cuando es encuentro, adhesión y compromiso con Jesús. Si nuestra relación vital con Dios se interrumpe, entonces nuestra fe se seca y ya no es capaz de animar nuestra vida. Nuestra fe se convierte en confesión verbal, vacía de contenido y de experiencia.

Hermanos y hermanas: si estamos dormidos/as, despertemos a la vida de relación con el Señor. Una sencilla forma sería buscar, durante esta semana, un tiempo para estar a solas con Él. ¡Feliz encuentro con Él!


BENDICIÓN FINAL

- Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre, y que su misericordia nos guarde de todo mal. R./ Amén.

- El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. R./ Amén.

- Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nosotras y siempre nos acompañe. R./ Amén.

Reflexión para este día

“Permaneced en mí y yo en vosotros;
el que permanece en mí da fruto abundante.”




Durante el tiempo de PASCUA, celebramos -domingo tras domingo y día tras día-, la PRESENCIA de JESÚS vivo entre nosotros y nosotras. Celebramos que Jesús, muerto por amor, ha resucitado y vive con nosotros PARA SIEMPRE, y va delante de nosotros y nos conduce a la vida.

Éste es el mensaje de este domingo quinto de Pascua: Jesús, en ese diálogo tranquilo con los suyos, les quiere hacer comprender cómo tiene que ser la relación de sus discípulos con Él mismo: la actitud del sarmiento que está unido a la vid. Sólo así es posible tener vida y darla. Esta unión con Él es la única garantía y lo que posibilita el poder dar frutos adecuados (evangelio).

Así ocurrió también con el apóstol Pablo: cuando se realiza el encuentro con el Señor Resucitado, de perseguidor de la Iglesia se convertirá en testigo abierto de la nueva vida, de la nueva condición que le viene de ese Señor (primera lectura). Sólo así será posible ser testigos del amor de Dios, porque el amor es la garantía de la validez de nuestra vida (segunda lectura).

Jesús nos siente con capacidad para seguir su obra, para tomarnos en serio el Evangelio y hacer presente el Reino, esa liberación de los pobres, que son los preferidos de Dios. “El que crea en mí, también hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Será necesario estar unidos a Él.

Para esto nos da su ESPÍRITU, para que continuemos su obra; para esto nos reúne CADA DOMINGO alrededor de su mesa.

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