Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 17º - 29 de julio - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: venimos a esta celebración, donde la Mesa de Jesús, la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, son el centro y el motivo primordial.

La gente buscaba a Jesús, y deseaba escucharle: éste es el marco evangélico de hoy y de los próximos domingos. De ahí que lo que vamos a celebrar es un revivir lo que nos cuenta el evangelista Juan, lo que nos ofrece en esta catequesis sobre la Eucaristía.

El mensaje es claro: Jesús nos invita -una vez más- a compartir lo que se tiene, aunque sea poco; a creer en las pequeñas cosas que poseemos, dándonos cuenta de lo que hemos recibido; y a ser agradecidos y saber compartir con los que menos tienen.

Que esta Eucaristía nos ayude a descubrir nuestra vocación cristiana.

Moniciones a las lecturas

Lectura: 2 Reyes 4, 42-44

En este relato, aparece el profeta Eliseo como el intermediario entre Dios y las personas; la Palabra de Dios les llega a través de él y, por medio de la palabra profética, la insuficiencia se transforma en abundancia, en pan para todos. Acojamos este mensaje del viejo libro de los Reyes, y es que es un anuncio de lo que el evangelista nos presentará junto al lago del Tiberiades y que Jesús realiza. Escuchamos.


Lectura: Efesios 4, 1-6

El apóstol Pablo, prisionero en Roma, exhorta a los cristianos de Éfeso a conservar la fe, a vivir en la caridad y en la paz, superando con humildad las divisiones y discordias. Todo un programa de vida y de convivencia el que propone el apóstol. Tiene plena validez para la comunidad cristiana de hoy en día. Acogemos sus reflexiones y su testimonio.


Evangelio: Juan 6, 1-15

En el relato evangélico, Jesús muestra el Reino de Dios con palabras y con hechos liberadores, como el de multiplicar el pan y dar de comer a las personas. Y es que el proyecto de Dios incluye ambas realidades y dimensiones. Así nos lo presenta el evangelista Juan, aquel que es el “discípulo amado” y que tan profundamente conoce a Jesús. Le escuchamos.

Oración de los fieles

Presentamos a Dios Padre nuestra oración, que quiere ser humilde y llena de confianza, la oración de los hijos a favor de los hermanos.

1.- Para que la Iglesia sepa acoger a todas las personas que carecen de lo necesario para vivir; para que les ayude a salir de su situación y sepa denunciar las injusticias que hay en nuestro mundo. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los cristianos que seguimos a Jesucristo, para que todo lo que hagamos sea un reflejo de su amor. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todas las personas que buscan la paz de su espíritu, para que no se cierren a la Palabra de Dios y puedan saciar en ella sus ansias de búsqueda. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por los países del Tercer Mundo y por cuantos a nuestro alrededor carecen del sustento necesario: haznos solidarios con todos ellos y que sepamos compartir. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestra Comunidad (parroquial): que sepa valorar las pequeñas cosas como la gratuidad, el servicio callado, el esfuerzo continuo y sincero; que favorezca la relación entre las personas, para que ayude a crear un ambiente de auténtica familia. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DEL PAN

(Cualquier adulto de la comunidad presenta un pan, como símbolo de la Eucaristía. A ser posible, una buena hogaza. Tras la ofrenda, el Presidente la deposita sobre la mesa del altar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo hoy esta hogaza de pan. Es el símbolo de nuestra alimentación más básica y del hambre, por su carencia, que sufren millones de personas en este mundo. Pero es también el símbolo de tu Eucaristía, el de tu Cuerpo entregado por los hombres. Danos hoy, Señor, la fuerza de tu Cuerpo para empeñarnos en la realización de los compromisos que nos nacen de la actualización de la muerte y resurrección de tu Hijo.


PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE VINO

(Esta ofrenda la debe hacer otro miembro cualquiera de la comunidad. Aunque, si el pan lo ofreció un hombre, ahora debiera ser una mujer. El presidente hace lo mismo, tras recibir la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta jarra de buen vino. Calma la sed de los hombres y alegra, cuando es consumido con medida, nuestro corazón, acercándonos unos a otros en la felicidad de la fiesta. Es también el signo de la Sangre que vertió tu Hijo por nosotros en su pasión y en la Cruz. Con ella queremos expresar que es posible un mundo distinto, fruto del amor y de la justicia, donde no cabe la explotación de unos por otros, las desigualdades y las injusticias.


PRESENTACIÓN DE UNAS MANOS VACÍAS

(Una persona adulta de la comunidad muestra sus manos, en forma de cuenco, pero vacías, mientras dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo quiero reconocer que Tú eres nuestra esperanza y nuestra riqueza; nosotros, a cambio, no tenemos nada. Sólo nuestra disponibilidad para acoger tu gracia. Eso es lo que hoy te ofrezco, con estas manos vacías, que esperan ser llenadas por Ti.


PRESENTACIÓN DEL EMBLEMA DE CÁRITAS

(Esta ofrenda la puede hacer uno de los miembros, ya mujer ya hombre, del grupo de Caritas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo este emblema de Cáritas y con él quiero simbolizar, tanto en nombre propio como de toda la comunidad, que el amor que hemos de tenernos entre nosotros y a todos los hombres ha de ser efectivo, y no sólo voluntarioso. Haznos sensibles, Señor, a los sufrimientos de los hombres y capaces de respuesta y solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UNA ACTIVIDAD PASTORAL

(Se trata de que cualquiera de los miembros comprometidos de la comunidad en una de sus actividades relacionadas con la evangelización de los alejados o de una actividad socio-caritativa con los marginados, exprese el compromiso de todos para la transformación del mundo y de la sociedad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, aquí tienes una de las actividades pastorales de nuestra comunidad, que expresa nuestro compromiso de dar testimonio de tu Reino en medio del mundo y de la sociedad en que vivimos y de nuestros deseos de que cambien y caminen en la dirección última del Reino. Con ella queremos expresar que no nos inhibimos del mundo en el que vivimos ni que cruzamos los brazos ante la esperanza firme que tenemos de llegar a gozar en tu propio Reino. Sin embargo, te pedimos hoy fortaleza, tanto para la comunidad como para cada uno de nosotros para que no nos cansemos nunca de proclamar el Evangelio y de luchar en favor de los valores de la verdad, la justicia, la libertad, la paz y la solidaridad, que son los que, en el tiempo definitivo, regirán la convivencia en los Cielos.

Prefacio

(Puestos en pie, el Presidente inicia la oración de Acción de Gracias, a la que se une la comunidad, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO»).

Te damos gracias, Señor, Padre rico en bondad,
porque tu pasión, desde siempre, hemos sido los hombres.
Nos creaste con tus propias manos
a imagen y semejanza tuya.
Nos dotaste de dignidad
y nos regalaste el don preciado de la libertad.
Hiciste para nosotros este mundo lleno de belleza
y nos diste la responsabilidad de cuidarlo,
para que ningún hombre quedara excluido de sus bienes.
Nosotros, sin embargo y a cambio,
rompimos, por el pecado, tu amistad,
porque nos sentimos celosos de Ti
y quisimos ser iguales que Tú,
desde nuestra independencia.
Pero Tú no nos abandonaste a nuestra triste suerte,
sino que, a pesar de nuestra expulsión del paraíso
y de que fuiste Padre justo con nosotros,
nos seguiste concediendo la gracia de tu perdón
y tu maravillosa amistad.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO».

Pasado un tiempo, escogiste a un pueblo
de entre todos los pueblos de la tierra
e hiciste una Alianza con él,
en la que te comprometías a ser su Dios.
Desde entonces le mostraste continuamente tu amor,
le condujiste a una tierra fértil,
le diste caudillos y jueces poderosos,
le sacaste de la esclavitud
y, cuando emprendió la aventura del éxodo,
le alimentaste con pan del cielo
y le saciaste su sed en el desierto.
Conquistaste para él una tierra que manaba leche y miel.
Le diste reyes poderosos y sabios
y, en los peores momentos,
le mostraste tu voluntad
a través de la palabra de los profetas.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO».

No conforme con esto, te hiciste hombre,
en tu Hijo Jesucristo.
Y supiste de nuestra pobreza
y de nuestras necesidades,
que te rompieron el corazón;
y curaste nuestras enfermedades,
diste vista a los ciegos,
oído a los sordos,
voz a los mudos,
vida a los muertos,
esperanza a los pobres
y pan a los hambrientos.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO».

Tu Hijo Jesucristo se rodeó de discípulos,
sobre los cuales, y tras su muerte,
enviaste tu Espíritu,
que los reunió en un nuevo pueblo,
con el que sellaste una nueva y eterna Alianza.
Tu Iglesia, Señor, sigue viviendo de tu gracia.
Tú la sostienes con brazo poderoso,
la reúnes para escuchar tu Palabra,
la llenas de tu vida con los sacramentos
y le das fortaleza para el camino
con el nuevo pan del cielo,
el mismo Cuerpo y la misma Sangre,
que tu Hijo Jesucristo,
como definitivo sacrificio
y cumpliendo tu voluntad de salvación,
te entregó por nosotros en la Cruz.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO».

Nosotros, Señor, te damos gracias
y bendecimos por siempre tu Nombre glorioso,
porque eres un Padre bueno,
que nos asistes con tu salvación.
Te pedimos, sin embargo, ahora y en primer lugar,
por todos los hombres de la tierra,
tu familia al completo,
para que ninguno sienta necesidad,
pues, si se reparten bien los bienes,
los hay para todos.
Te pedimos también por nosotros,
que has querido que seamos tus manos en la historia,
para que libres de todo egoísmo
y a imagen de tu Hijo Jesucristo,
sepamos multiplicar el pan.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE HAS VISITADO A TU PUEBLO».

Monición de Despedida

Hermanos: comprometidos con la Palabra de Dios que hemos escuchado y fortalecidos por la comunidad y por la comunión del Cuerpo del Señor, llevemos a nuestras vidas la responsabilidad y el compromiso de nuestra fe. Que estemos dispuestos a demostrar -en nuestro caminar- que la comunión con Cristo es también solidaridad con los hombres. Que esta semana acertemos a vivir así y hagamos más realidad este proyecto del Reino. ¡Feliz testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo”




Nos encontramos para RENOVAR NUESTRA FE en el Señor Jesús y nuestro compromiso de seguir realizando su proyecto, que no es otro que el proyecto del Padre: un mundo NUEVO, más fraterno, más justo. Éste es el test de nuestra realidad creyente. Hemos venido a alimentarnos de su Palabra y del Pan de la Vida. Es la propuesta.

El evangelio de hoy volverá a presentarnos uno de los SIGNOS (palabra muy importante en el evangelio de Juan): es la multiplicación de los panes y de los peces. Jesús nos deja este signo de compartir, como un pre-anuncio de lo que poco más tarde nos ofrecerá: ÉL MISMO como el PAN DE VIDA, con capacidad de saciar el hambre de cuantos se le acercan y le acogen en sus vidas. Y es que Dios no es indiferente al sufrimiento y a la soledad de los hombres; así lo demuestra en su Hijo Jesús que se compadeció de aquella multitud hambrienta. Quien se compadece, como Jesús, multiplica los cinco panes.

Celebrar la EUCARISTÍA (= la fracción del Pan) es asumirle a Él como aquel que llena nuestras vidas; es saber compartir como Él mismo hace; es trabajar por construir la fraternidad que en Ella se significa.

Así, un día más, se nos hace una invitación a CRECER en nuestra fe, viviendo al estilo de Jesús, y empeñándonos, como Él, en saciar el hambre de los hermanos. Cada uno, según sus posibilidades, hace posible el milagro.

¡Dichoso quien, como Jesús, se hace PAN de VIDA:
porque disfrutará del PROYECTO DEL REINO!

bidean@bidean.net
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