Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 18º - 05 de agosto - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: bienvenidos. Nos reunimos para celebrar con alegría nuestro encuentro con el Señor Resucitado.

Venimos a al Eucaristía con el deseo y la necesidad de alimentarnos con su Palabra y con el Pan de la Vida. El mismo Señor Jesús nos recordará, -y lo hará con fuerza-, que sólo Él es ese alimento que puede saciar todas nuestras necesidades. Y es que para seguir sus huellas y hacer realidad el proyecto que Él mismo inauguró y lo puso en marcha, es necesario ALIMENTARSE. Lo vamos a vivir de este modo.

Iniciamos nuestra celebración pidiéndole al Señor que nos abra nuestra mente y nuestro corazón y acojamos de veras el Pan de Viva que Él nos ofrece. Comenzamos.

Moniciones a las lecturas

1.ª lectura: Éxodo, 16, 2-4. 12-15

Según el autor sagrado, la promesa de fidelidad de Dios en favor de su pueblo sigue en pie; Él mismo lo cuidará en sus necesidades y a través de las distintas circunstancias. Pero el don de Dios no se reconoce fácilmente, si no es Dios mismo quien abre los ojos y el corazón. El pueblo, que ha sido liberado de la esclavitud, ahora es alimentado por el mismo Dios. Este relato es un anticipo del Pan de Vida que más tarde Jesús ofrecerá. Escuchamos.


2.ª lectura: Efesios 4, 17. 20-24

El apóstol Pablo invita a su comunidad de Éfeso a abandonar la antigua condición (que él lo llama “hombre viejo”), y vivir ahora desde la nueva realidad que nace desde la fe y desde el encuentro con Cristo Jesús. Es, pues, necesario aprender esta nueva forma de vida. No llegar ahí es quedar en lo caduco. Escuchemos su reflexión.


Evangelio: Juan 6, 24-35

Tras el relato de la multiplicación de los panes y de los peces que escuchábamos el domingo pasado, el evangelista nos ofrece su reflexión: no basta con saciar el hambre de la multitud; es necesario ir “más allá”; esto es, llegar a Jesús y encontrar en Él el Pan de vida que sacia el hambre más vital de la persona. Sólo así se alcanza la vida en plenitud y es la que Jesús ofrece. Acogemos esta reflexión profunda y serena.

Oración de los fieles

Presentamos a Dios Padre nuestra oración, que quiere ser humilde y llena de confianza, la oración de los hijos a favor de los hermanos.

1.- Por la Iglesia de Dios, para que, alimentada con su Palabra y el Pan de Vida, trabaje incansablemente por el bienestar de todos los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por el Papa, los Obispos, los Sacerdotes y cuantos desarrollan en la Iglesia un ministerio pastoral, para que sus vidas sean un testimonio de vida y de entrega en favor de los más desfavorecidos y necesitados de nuestra sociedad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por cuantos pasan cualquier necesidad en su cuerpo o en su espíritu, para que tengan la oportunidad de encontrarse con Cristo, y en sus seguidores, en nosotros, hallen la solidaridad y la cercanía que necesitan. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todas las parroquias y comunidades cristianas, para que tengan como raíz de su vida comunitaria la Eucaristía, y sean un testimonio de fraternidad y de compromiso solidario. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, para que encontremos en Cristo, Palabra y Pan de Vida, la fuerza necesaria que sustente nuestras vidas y nos mantenga en su seguimiento y en la entrega en favor de cuantos nos necesitan. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA HOGAZA DE PAN Y UNA JARRA DE VINO

(Pueden hacer esta ofrenda los acólitos. Uno de ello dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, te ofrecemos este pan y este vino, que Tú mismo nos has regalado y son fruto de la tierra, la vid y el esfuerzo de los hombres y que Tú, por mediación de tu Espíritu, los conviertes para nosotros en el Cuerpo y la Sangre entregados de tu Hijo. Ellos son la fuerza y el alimento que necesitamos, tanto individualmente como comunidad, para peregrinar por este mundo, a la espera de poder participar un día en el Banquete de tu Reino. Y, hoy, quieren ser también signo del COMPARTIR entre nosotros, de modo que llegue para todas las personas necesitadas. Acepta, Padre, nuestra ofrenda y ayúdanos siempre a vivir en solidaridad.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE LA COMPRA

(Una cesta de compra, de esas que existen en todas las casas, que puede ser presentada por un ama de casa de la comunidad. Bajo ella se esconde la tentación consumista de todo ser humano. Es una tentación de adormecimiento)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Dios nuestro, yo te traigo un instrumento de mi trabajo, aunque a la vez es signo del afán consumista que nos invade a todos los que formamos la sociedad actual. Haz, Señor, que no caigamos en la trampa consumista, porque, de lo contrario, en nada nos distinguiríamos de este mundo y sus valores. Danos luz para discernir, para permanecer despiertos y en vela, porque Tú nos prometiste tu Espíritu para poder vivir según el estilo de Jesús.


PRESENTACIÓN DE UNAS TIJERAS DE PODAR

(Otro de los adultos presenta unas tijeras de podar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor y Dios nuestro, te traigo estas tijeras de podador. Todos conocemos cuál es su finalidad y cómo, matando lo superfluo, generan nueva y más vigorosa vida. También sabemos que la permanencia en tu Hijo Jesucristo nos pone en situación de poda, de morir para dar nuevos frutos. Que las dificultades de la poda no nos hagan desistir de vivir en Jesucristo, de imitarle y de identificarnos con Él. Así queremos vivir su Evangelio y seguirle con todas las consecuencias.


PRESENTACIÓN DE UN DISCO

(Esta ofrenda bien la podría hacer una o un joven de la comunidad. Ellos son los consumidores más habituales de la música y los que han hecho de ella su compañía más frecuente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo hoy este pequeño disco. Sobre todo los jóvenes hemos hecho de ellos y de la música nuestra compañía más habitual. Sin embargo, ellos ocultan nuestro miedo al silencio, a la soledad y a encontrarnos con nosotros mismos, como si fuéramos el mayor y más espantoso fantasma del que hemos de huir. Al matar el silencio, nos es difícil encontrarnos contigo y poder saborear lo que es la oración. Al presentarte hoy este disco, me gustaría reivindicar el SILENCIO frente a los ruidos, la CAPACIDAD DE ESCUCHA a los demás frente al aislacionismo que nos producen unos cascos, y la ORACIÓN frente al vacío existencial en el que vivimos.


PRESENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE FIESTAS

(Esta ofrenda lo puede presentan una familia de la comunidad, y uno de sus miembros dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Dios nuestro, te presentamos el programa de fiestas del pueblo y de otras fiestas que tanto abundan en esta época del año. Te pedimos que no nos quedemos en el mero consumo, en el ruido y la charanga. Mas bien, que sean una oportunidad que sepamos aprovechar para vivir el encuentro familiar, la comunicación, profundizando, también, en nuestras relaciones. Ayúdanos a vivirlas con este sabor gozoso y positivo.

Prefacio

(Todos de pie se disponen a participar en la oración de Acción de Gracias, que pronuncia el Presidente, diciendo: «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO, NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA»).

Te damos gracias y te bendecimos, Señor,
Dios misericordioso y eterno,
porque has mostrado tu infinito amor
y tu infinita paciencia con los hombres
a lo largo de esta inacabada historia,
cuando tus sentimientos no coincidían con los suyos,
ni tus caminos eran sus caminos,
ni tu voluntad coincidía con sus deseos,
lejos de condenarles,
de tu corazón siempre ha surgido el amor.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO,
NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA».


Lo hiciste cuando sacaste a tu pueblo de Egipto,
quien, lejos de ser consciente de tu inmensa bondad
y de la libertad que le regalabas,
se volvió contra Ti en murmuraciones,
añorando sus comodidades materiales,
las ollas llenas de carne y verduras,
el precio de su esclavitud.
Y Tú saciaste entonces su hambre,
con tu Palabra que les hablaba de libertad
y de la tierra de la promesa,
lugar de tu encuentro con ellos;
y con el maná, llovido del cielo,
algo más que el puro pan material.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO,
NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA».


Llegada la plenitud de todos tiempos,
cuando enviaste a tu Hijo Jesucristo,
nacido de mujer,
la muchedumbre que presenció el milagro
que saciaba su hambre,
cayó en conjeturas y cábalas,
porque pensaron haber encontrado
el líder político que estaban precisando.
Tu Hijo Jesucristo, tu Mesías elegido,
siguió diciendo tus palabras de esperanza,
abriendo los caminos de tu voluntad
y viviendo en su propia persona
máximas como «los últimos serán los primeros».
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO,
NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA».


Si cada tiempo tiene su problema,
nosotros hoy, Señor,
a pesar de estar bautizados
en la muerte y la resurrección de tu Hijo,
de oír su eterna Palabra,
de comer de la Eucaristía,
de gozar ya,
en nuestras vidas y de forma anticipada,
tu definitiva salvación,
nos volvemos contra tu destino
y anhelamos el pan material
del triunfo y la fama efímeros,
del dinero a toda costa,
del consumo desmedido,
de la búsqueda del placer sin más.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO,
NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA».


Está visto que tus caminos
no son nuestros caminos.
Sin embargo, Señor, ten con nosotros
la misma paciencia de otros tiempos.
Que no nos falte tu Palabra de consejo
ni tu amor salvador.
Que no nos falte nunca tu amor,
porque, de lo contrario,
se vaciará nuestra esperanza
de saber que el Pan de tu Reino
es el único que sacia,
y para siempre,
nuestro hambre de eternidad.
Danos, por la comunión del Cuerpo de tu Hijo,
capacidad para compartir con todos el pan.
R/. «TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR, PORQUE, EN JESUCRISTO,
NOS DAS EL PAN DE LA PALABRA Y EL PAN DE LA VIDA».

Monición de Despedida

Hermanos: para tener vida plena se requiere adhesión al proyecto y a la persona de Jesús, el Pan que da vida al mundo. Esta celebración de hoy nos ha recordado que necesitamos de Él para saciar nuestra hambre más profunda y vital. Sólo desde el alimento que Él nos ofrece en su Palabra y en el Pan compartido, podemos ofrecer a nuestro mundo aquello que necesita, y que en tantas ocasiones lo busca, aunque sea por caminos equivocados. Que seamos testigos de cuanto hemos proclamado y celebrado. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”




Nos encontramos para RENOVAR NUESTRA FE en el Señor Jesús y nuestro compromiso de seguir realizando su proyecto, que no es otro que el proyecto del Padre: un mundo NUEVO, más fraterno, más justo. Éste es el test de nuestra realidad creyente. Hemos venido a alimentarnos de su Palabra y del Pan de la Vida.

También en este domingo, la liturgia nos sigue brindando la oportunidad de profundizar en el mensaje del NUEVO Moisés y Maestro, que es JESÚS. El domingo pasado se nos presentó como PAN DE VIDA, capaz de saciar el hambre de cuantos le acogen en su vidas. Hoy vuelve a insistirnos en el tema, intentando llevarnos a la súplica, confiada y profunda, del relato evangélico: “Señor, danos siempre de ese pan”.

Y es que cada uno de nosotros, cada hombre y mujer, busca seguridades en la vida, porque necesita una estabilidad para su caminar de cada día. Jesús se ofrece como aquel que es capaz de responder satisfactoriamente a esas demandas, capaz de saciar el hambre más vital del corazón humano y de ofrecerle esa seguridad que necesita. Éste es el mensaje que se nos ofrece.

La imagen del maná en el desierto es prefigura de lo que más tarde el Señor Jesús ofrece a cuantos le acogen, y ofrece a su comunidad. Por eso, el apóstol Pablo nos invitará a “vestiros de la nueva condición humana”, a la imagen de Cristo, renovando para ello la mente y el espíritu, convirtiéndonos en el hombre nuevo que nace del encuentro con el Señor resucitado.

Aquí, en este caminar, nos encontramos nosotros, siguiendo las huellas del Señor Jesús, configurándonos con Él, para que llene nuestra vida y la ilumine: “el que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed”. Ahí está su oferta.

¡Dichoso quien ACOGE a Jesús en su vida,
porque tendrá el ALIMENTO que perdura!

bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue