Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 21º - 26 de agosto - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: ¡Bienvenidos a este encuentro de fe y de fraternidad!

Un domingo más nos reunimos para celebrar la presencia de Dios entre nosotros, para escuchar su Palabra y alimentarnos en su Mesa. Despertemos nuestro corazón y alegrémonos de verdad porque el Señor está con nosotros. Él es quien nos regala el don de la fe; Él es quien despierta en nosotros el deseo de seguirle. Él es quien nos hace capaces de reconocerle como único Señor y Maestro.

Que el Señor abra nuestros ojos y nuestro corazón para que podamos decirle con el apóstol Pedro: “Tú tienes palabras de vida eterna”. Sólo así podremos seguirle como Él nos propone y ofrecer a los hermanos, -hombres y mujeres de hoy y de nuestra cultura-, ese don que es Jesús mismo y su Buena Nueva.

Con estos deseos y sentimientos, iniciamos.

Moniciones a las lecturas

1.ª lectura: Josué 24, 1-2. 15-18

Esta primera lectura nos recuerda al pueblo de Israel, ya liberado de la esclavitud de Egipto. Josué, el líder del pueblo en esos momentos, propone al pueblo -instalado ya en la tierra prometida- un doble camino: seguir a Dios Yahvé, o a los dioses, adorados por los pueblos conquistados. El pueblo optó por la fidelidad a Dios y renovó la alianza. Acogemos este pasaje del caminar histórico de nuestros antepasados en la fe.


2.ª lectura: Efesios 5, 21-32

El apóstol Pablo proclama la unión existente entre Cristo y la Iglesia, y para expresar la importancia de esa unión, utiliza el símil del matrimonio. La fidelidad conyugal, el gastarse el uno por el otro, es un signo de la fidelidad que el Señor mismo vive con la Iglesia. Es Cristo quien da su vida por cada uno. Escuchemos, con el corazón, esta sugerente reflexión


Evangelio: Juan 6, 61-70

Con el relato evangélico de hoy termina el discurso de Jesús sobre el PAN de VIDA en Cafarnaún. Las palabras de Jesús son duras y difíciles de comprender para sus oyentes. Algunos le abandonaron porque no entendían su lenguaje. Otros, como los apóstoles, decidieron seguirle, aunque no entendieran en profundidad su significado. Poco a poco se irán entendiendo las enseñanzas de Jesús. Nosotros escuchamos con atención y acogemos con gozo su mensaje.

Oración de los fieles

Desde el ejemplo de Jesús, cuya vida fue una entrega continua a la voluntad del Padre y al bien de las personas, pidamos, hermanos, por todos los seres humanos y sus necesidades.

1.- Por la Iglesia de Dios y por cuantos ejercen en ella un ministerio pastoral, para que su unión con Cristo sea signo y fuente de vida para todas las personas con las que se encuentren en su acción pastoral. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los dirigentes de las naciones de la tierra y, en forma especial, por nuestros dirigentes, para que sean conscientes de su responsabilidad y favorezcan siempre a las personas más débiles y marginadas. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por cuantos vacilan o dudan en su fe, para que el Espíritu del Señor les ilumine y nuestro testimonio de vida les fortalezca en las diversas situaciones. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por los matrimonios, para que realmente sean signo y sacramento del amor entrañable que Dios nos tiene y, desde esa experiencia, puedan educar a los suyos en los valores humanos y cristianos. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos nosotros, reunidos hoy en esta celebración, para que, fortalecidos con la gracia del Señor, seamos -en medio del mundo y de nuestra cultura- testigos de nuestra fe y alegría. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN CAYADO O UN BASTÓN

(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este bastón. Es el símbolo de la autoridad. Con él te quiero ofrecer mi disponibilidad de servicio, porque, como discípulo del Buen Pastor, sé que la única autoridad existente en tu familia es la del servicio incondicional. Dame fuerzas para crecer en mi capacidad de entrega. En nombre del resto de la comunidad, te ofrezco también su disponibilidad de servicio, pues bien sabemos que somos pastores unos de otros; trenza entre todos nosotros esa red del amor y la caridad.


PRESENTACIÓN DE UN RACIMO DE UVAS

(Hace esta ofrenda un padre, al que acompaña toda la familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este racimo de uvas, que bien puede simbolizar nuestra familia y todas las familias de la tierra. Y es que un débil tronco común soporta las uvas individuales y diferentes, como en nuestra familia vivimos personas distintas, con roles distintos, pero en orden a la construcción de la unidad. Señor, al ofrecerte hoy nuestro deseo, danos Tú tu gracia para poderlo hacer realidad.


PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi trabajo sé bien lo que te traigo y para lo que sirve. Es una piedra, y la usamos para construir con solidez. Como ella, tu Hijo Jesucristo es clave para nuestra comunidad y para la Iglesia. Gracias a Él se sostiene todo el edificio y en él encuentra su sentido.

Al hacerte hoy esta ofrenda, quiero, en nombre de toda la comunidad, ofrecerte nuestro edificio espiritual, el Cuerpo de tu Hijo que se «encarna» en nuestra parroquia (comunidad). Y con ella, va nuestro compromiso de ser testigos de tu Hijo resucitado en medio de este mundo. Nuestra experiencia de unidad entre nosotros y de servicio al mundo quiere ser nuestro ofrecimiento.


PRESENTACIÓN DE UNA BUENA NOTICIA

(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta buena noticia reciente. Mira, Señor, los hombres no sólo somos capaces de hacer el mal. También, y por tu gracia, hacemos cosas positivas como ésa. Señor, que no sea una excepción; que nos empeñemos en realizarlas continuamente, porque sólo así es como transformaremos este mundo y esta sociedad, y ellos serán un buen campo para la nueva vida de la resurrección.


PRESENTACIÓN DE UNA LÁMPARA ENCENDIDA

(Hace la ofrenda uno de los adultos de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta candela encendida, símbolo de tu Hijo Resucitado, que reunió en torno a su luz a los primeros cristianos en comunidades vivas. Te ofrecemos, en primer lugar, nuestros deseos de vivir y compartir seriamente en nuestra comunidad y también, en segundo lugar, nuestras ganas de salir de ella para hacerte presente entre los hombres, a través de nuestra palabra y nuestra vida. Para todo ello, danos, Señor, tu gracia y fortaleza.

Prefacio

(Acabado el canto del ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la oración de Acción de gracias, diciendo: «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»).

Te damos gracias y te alabamos, Señor,
porque Tú eres un Dios tan accesible
que nos has adoptado como hijos
y dejas que te llamemos Padre
y sintamos en nuestros corazones
el sentimiento filial.
Que llegue hasta Ti, Padre, esta acción de gracias,
que nace tímidamente de nuestro corazón
y se alimenta sólo de tu gracia.
R/. «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»

Nos revelaste en tu Hijo Jesucristo
tu corazón de Padre
y, por eso, nos atrevemos
a levantar a Ti nuestros ojos
y llamarte Padre, con confianza.
Tú, por tu Hijo Jesucristo,
nos has invitado a la salvación
y has sembrado, en nosotros, la esperanza
de llegar a la comunión definitiva contigo.
Nada de esto nos lo hemos merecido,
y Tú, con desmedida generosidad, nos lo has regalado.
Por eso, no cejamos en nuestra acción de gracias.
R/. «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»

Queremos seguir el mismo camino de Jesús.
Él confió en Ti hasta la muerte
y Tú no lo abandonaste a lo largo de su vida
ni cuando pendía de la cruz
ni cuando fue depositado en la noche del sepulcro.
Tú le resucitaste a la nueva vida
y le exaltaste a la derecha de tu trono
y le diste un Nombre-sobre-todo nombre,
para que quien le invoca
se sienta salvado.
R/. «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»

Envía tu santo Espíritu sobre esta comunidad,
reunida para escuchar tu Palabra,
comulgar el Cuerpo de tu Hijo
y volver a la vida y a nuestras ocupaciones
para dar razones de nuestra fe y esperanza.
Haznos sacramento de tu amor entre los hombres.
No permitas que nos cansemos en la fe
y en el seguimiento fiel a tu Hijo Jesucristo.
¿Dónde podríamos acudir,
si sólo tu Hijo tiene tus palabras,
las que germinan en la vida eterna?
R/. «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»

Proclamamos la muerte y resurrección de Jesucristo
y te ofrecemos la misma obra de tus manos
como sacrificio agradable a Ti.
Junto con Él te presentamos
nuestro humilde reconocimiento
de que cuanto somos y tenemos,
de Ti lo hemos recibido.
Por ello, unidos a Jesús,
te damos gracias,
te bendecimos y te alabamos ahora,
en la confianza de poder disfrutar,
un día, de Ti, cara a cara.
R/. «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»

Monición de Despedida

Hermanos: el problema no es “a dónde ir” sino “a quién”. Pedro, que vive cerca de Jesús, prefiere permanecer a su lado, aunque no le entienda mucho, porque sólo en Él ha encontrado palabras de vida. Y nosotros, ¿a quién iremos? Ojalá el Señor nos ayude a ser transmisores de vida y que nuestra palabra pueda llenar de sentido el vacío en el que se encuentran tantas personas. Que el Señor, con su gracia, nos ayude a ser fieles a nuestros compromisos. Que seamos una Comunidad abierta y estemos más cerca de los enfermos, ancianos, parados, los más débiles, los preferidos del Señor. Que el Señor nos haga cercanos y solidarios con todos ellos. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
Tú tienes palabras de vida eterna”




Hoy, en el Evangelio, se nos ofrece una de las confesiones más bonitas que se pueden escuchar: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”. Bonitas, muy bonitas e impresionantes estas palabras de Pedro.

En nuestros días, estamos cansados de tanta palabra, de tanta promesa que no se va a realizar nunca. Palabra e imagen nos rodean y bombardean a cada instante. Cuestión de escuchar la radio o de dar la tecla del televisor. Pero, incluso, en nuestras relaciones: palabras y más palabras, aunque la verdad es que no tengamos mucho que decir. Es lo que alguien ha llamado “el horror del silencio”. Y si en algún caso se produce el silencio, nos apresuramos a llenarlo rápidamente de más palabras vacías, inútiles y superficiales.

Esta “inflación” de la palabra ha penetrado también en nuestras comunidades cristianas. Lo que no está claro es que la gente perciba nuestras palabras como “llenas de espíritu y vida” (evangelio de hoy).

La palabra de Jesús es diferente: llena de vida, verdad y transparencia; palabra que brota de su amor al Padre y a las personas. ¡Cómo necesitamos las personas de hoy de esa palabra de Jesús capaz de dar vigor y fuerza a nuestra vida! ¡Cómo necesitamos los creyentes que nos hablen, como Jesús, con palabras sencillas, llenas de verdad y de vida!

¡Basta ya de palabrería!
¡Hagamos el SILENCIO, para ESCUCHARLE a Él
y dejarnos TRANSFORMAR por Él!

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