Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 32º - 11 de noviembre - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos todos a este encuentro de fe, en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, en compañía del mismo Jesús y de otros hermanos.

Caminando ya hacia el final del Año litúrgico (sólo faltan dos domingos más), el Maestro Jesús sigue empeñado en ofrecer a sus seguidores una GUÍA para la ruta, para el camino. Hoy se atreverá a proponernos a dos viudas como modelos de vida y de acción. En medio de su pobreza y de extrema necesidad, saben ser presencia del mismo Dios y de su causa. ¡Casi nada!

Nos proponemos, un día más, dejarnos iluminar por esa Palabra; dejaremos que Él alimente nuestra vida y, sólo así, podremos ser testigos, esto es, presencia viva de cuanto Él mismo nos plantea.

Con estas actitudes, iniciamos esta celebración.

Moniciones a las lecturas

1.ª lectura: 1 Reyes 17, 10-16

El profeta Elías quiere ser fiel a la misión que Dios le ha encomendado, de ahí que se encuentre enfrentado con la idolatría que prolifera en su pueblo. Ayudar a vivir en fidelidad a la alianza es su objetivo. Ahí se encuentra. Y en esta misión, una viuda, y además “pagana”, es la que acoge y cuida del profeta. Escuchamos el relato.


2.ª lectura: Hebreos 9, 24-28

El autor de la carta a los Hebreos pone a Cristo como el inicio de una nueva realidad y, por eso mismo, se convierte en punto de referencia: Él ofrece su vida para dar una nueva vida a los que creen en Él. Y lo llevará a plenitud en su segunda venida. Acojamos el testimonio.


Evangelio: Marcos 12, 38-44

El relato evangélico nos presenta la sensibilidad humana de Jesús, que observa el gesto de una viuda pobre y la propone a sus discípulos como modelo de actuación. Según Él, para Dios cuenta más el amor generoso que la ostentación interesada. ¡Inmensa lección a aprender!

Oración de los fieles

Hermanos: oremos ahora a Dios, nuestro Padre, que creó el mundo y todas las cosas para todas las personas y que, en su Hijo Jesucristo, nos recreó a todos como hermanos.

1.- Por la Iglesia de Dios y por todos sus ministros, para que sean testimonio siempre de pobreza y generosidad, a ejemplo del mismo Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes de todos los países de la tierra y, de forma especial, por los más cercanos a nosotros, para que de tal modo promuevan el bien común, que todos puedan acceder a los bienes de esta tierra: a un trabajo justo, a una vivienda digna y al desarrollo integral de la persona. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los más pobres de la tierra, por los huérfanos, las viudas y quienes tienen pensiones insuficientes, para que siempre encuentren en las comunidades cristianas una ayuda eficaz y una solidaridad que les lleve a la esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por cuantas personas trabajan en la Pastoral y en grupos juveniles, para que su entrega sea generosa y, a pesar de las dificultades, su siembra tenga acogida y fructifique en un seguimiento gozoso de Cristo Jesús y del Evangelio. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nosotros y nuestra comunidad, para que evangelicemos nuestro corazón, crezcamos en nuestra identificación con Cristo, luchemos a favor de la justicia y seamos -dando y dándonos- cada vez más solidarios con los más necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA BOLSA CON DINERO

(Puede hacer la ofrenda una de las personas adultas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo esta bolsa con dinero. Bien sabes que es uno de los motivos fundamentales de nuestras luchas y nuestros esfuerzos. Sin él, los hombres y las mujeres de hoy vivimos inseguros. Realmente él es nuestro apoyo existencial. Y, sin embargo, Tú viviste la radical pobreza y dijiste que los que como Tú la vivieran serían bienaventurados. Señor Jesús, hoy te lo ofrecemos, confiando en que Tú nos enseñes a poner nuestros corazones en el inmenso amor de Dios-Padre.


PRESENTACIÓN DE UNA PIEDRA

(La presenta un adulto de la comunidad; mejor si se mueve en la tarea de la evangelización)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo esta piedra, símbolo de la piedra angular, que es tu Hijo Jesucristo para la Iglesia. Sin él, la construcción entera se vendría abajo. No permitas que lo olvidemos. Haznos tener siempre presente que Él es la clave de la vida y de la existencia de la Iglesia. No tenemos otro Señor, a pesar de que, con frecuencia, busquemos sustitutivos a nuestra medida. Que todo lo nuestro sea en obediencia y para la alabanza de tu Hijo Jesucristo, la piedra clave de este edificio.


PRESENTACIÓN DE UNAS TIJERAS DE PODAR

(Un adulto de la comunidad presenta unas tijeras de podar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo estas tijeras de podador. Todos conocemos cuál es su finalidad y cómo, matando lo superfluo, generan nueva y más vigorosa vida. También sabemos que la permanencia en tu Hijo Jesucristo nos pone en situación de poda, de morir para resucitar. Que las dificultades de la poda no nos hagan desistir de vivir en Jesucristo, de imitarle y de identificarnos con Él.


PRESENTACIÓN DE UNOS EVANGELIOS

(Conviene que lo presente algún agente de la evangelización)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo y te ofrezco estos Evangelios y, con ellos, nuestra decisión firme de seguirlos y seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo. Ellos son el libro de tus discípulos, nuestro libro. De ellos dependen nuestras personas y nuestras vidas. Su cumplimiento lo queremos vivir como la ofrenda de nuestras personas, de nuestro ser y de nuestra existencia. Hoy, queremos unir nuestras vidas a la de tu Hijo Jesucristo. Seguro que Tú, así, nos las aceptas incondicionalmente, pues en tu Hijo se complementa lo que, por nuestra debilidad e infidelidad, somos incapaces de realizar. Lleva, Señor, nuestros deseos a la concreción de la realidad. Para ello te pedimos tu Espíritu Santo, que será nuestra fortaleza.


PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE LA PASTORAL DE LA SALUD

(Proponemos a un miembro de este grupo parroquial o comunitario, siempre que exista organizado. Sería interesante tener el proyecto ESCRITO para ofrecerlo a todos los participantes en la celebración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: En los comienzos del curso pastoral, te queremos presentar, Señor y Padre nuestro, la labor que realizamos desde el Grupo de Pastoral de la Salud. Tu Hijo Jesucristo fue alguien muy cercano a los enfermos, a los más marginados y a los necesitados. Nosotros seguimos realizando, en su nombre, la misma labor: visitar a las personas enfermas, estar cerca de ellas y atenderles en sus necesidades. Todo esto lo recogemos en este sencillo proyecto que compartimos con toda la comunidad. Ayúdanos en esta hermosa y difícil labor. Esperamos tu ayuda, Señor.

Prefacio

(Concluido el ofertorio, todos se ponen de pie y participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»).

Te damos gracias, Señor,
y alabamos tu omnipotencia misericordiosa,
porque, no sólo te cuidaste de poner en nuestras manos
todas las cosas, al crearlas
y repartirlas con equidad de padre,
sino que, cuando nos hiciste de la nada a las personas,
nos referiste de tal manera unos a otros,
para que nunca jamás nos pudiéramos desentender
de las necesidades y de los problemas de los demás.
R/. «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»

Es verdad que las personas destruimos tus deseos
y, por nuestro egoísmo, creamos la injusticia,
regamos la tierra de insolidaridad
y, mientras los más poderosos nadaban en la abundancia,
los más débiles eran desposeídos de sus bienes.
Además, la envidia entró en nuestro corazón,
y los hombres y las mujeres se lavaron las manos
y creyeron tener tranquila su conciencia,
cuando, por la violencia,
quebraron la vida del hermano.
R/. «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»

Tú, sin embargo, no dejaste de inquietarnos
a través de tus enviados, los profetas,
porque la sangre de tus hijos te llamaba a venganza;
y la injusticia y la pobreza de los más pequeños
te rompía tu corazón de Padre.
Y, en la plenitud de los tiempos,
dándonos ejemplo de lo que es el amor,
nos enviaste a tu propio Hijo,
el mejor regalo de tu corazón,
para que aprendiéramos en Él
que la justicia es salvación
y que lo perfecto es darse,
sin saber qué es el cálculo y el ahorro.
R/. «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»

Él vivió como uno más de los pobres de la tierra,
pues no tuvo dónde reclinar la cabeza.
Sin embargo, solidario con ellos,
curó a los enfermos,
estuvo cerca de los marginados,
perdonó a los pecadores,
devolvió a la vida a los muertos
y predicó la esperanza del Reino a los pobres.
Cuanto tuvo lo puso a disposición de las personas,
hasta dar su vida en la cruz por todos nosotros.
R/. «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»

Con su ejemplo de pobreza y solidaridad
nos abrió los caminos en favor de las personas,
convocándonos a formar una única familia,
la de los hijos de Dios en la tierra,
que, viviendo de su confianza
y por su único mandamiento del amor,
fuéramos haciendo de este mundo una casa,
donde todos, como hermanos,
viviéramos la justicia y la igualdad,
camino de tu Reino de fraternidad.
No permitas que nuestros corazones se endurezcan
y se cierren a las necesidades de los demás.
Danos tu Espíritu Santo,
pues es el vínculo de tu unidad.
R/. «DICHOSOS LOS POBRES EN EL ESPÍRITU, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS»

Monición de Despedida

Hermanos: después de haber participado en esta celebración en la que hemos alabado a Dios y Él nos ha comunicado su salvación en Jesucristo, y nos hemos comprometido a seguirle, retornamos a nuestras vidas y a nuestras actividades. No olvidemos que para Dios cuenta más lo que llevamos en el fondo del corazón que las apariencias, aunque parezcan deslumbrantes. ¡Feliz semana de testimonio evangélico!

Reflexión para este día

“Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos”




Una vez más, descubrimos que el mensaje de la Palabra de Dios es un tanto extraño; esto es, que “no es lógico”. Así, este domingo, se empeña en ponernos como MODELO para la vida a dos pobres viudas (y entonces sí que eran “pobres” de veras; aunque la historia pueda repetirse). Y, desde luego, no porque fueran “viudas” o “pobres”, sino por su estilo de vida: SOLIDARIDAD, GENEROSIDAD y cosas que podríamos añadir.

A nosotros, “hombres y mujeres de ciencia”, para quienes el tener (sea dinero, prestigio, poder, autoridad...) es mucho más importante que el ser (solidarios, sencillos, serviciales, generosos...), este mensaje nos deja en mal lugar, tanto más cuanto más estemos pillados por la “neurosis de la posesión”.

La invitación es a valorar realmente la capacidad para el amor, para la ternura, para el servicio, para la ayuda amistosa, para el sentido gratuito de la vida. Es el gran ejemplo de las dos viudas que hoy se nos presentan en la Palabra de Dios. Porque ellas humanizan nuestra vida, también la de nuestro mundo, con su sencillez, con su solidaridad, con su ayuda generosa a los necesitados. ¡Qué lecciones, Dios mío!

Está claro que este Jesús está empeñado en hacer de su Comunidad un grupo de hombres y mujeres con “talante” especial, con un estilo de vivir y comportarse que interroguen en su entorno. ¡Vamos allá!

¡DICHOSOS quienes le acogen sin condiciones:
porque se convertirán en hombres y mujeres NUEVOS!

bidean@bidean.net
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