- CICLO C: Domingo 1º de ADVIENTO - 02 de diciembre - Año 2018

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos: bienvenidos a este encuentro de fe en torno al Señor Jesús y a esta fiesta de la fraternidad.

Hoy iniciamos un nuevo Año Litúrgico y, con él un NUEVO ADVIENTO, este tiempo cargado de esperanza que nos ofrece la Liturgia para poder celebrar con gozo el nacimiento de Jesús. Un tiempo para recordar que Jesús ya ha venido; es un tiempo de gracia y espera.

Ésta es la invitación: “estad siempre despiertos”: hay que vigilar, porque el Señor está viniendo a nuestro encuentro, en cada ser humano y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y, por el amor, demos testimonio de la espera dichosa de su Reino. “¡Ven, Señor Jesús… a este mundo, a nuestra Iglesia, a mi vida!”, es la súplica.

Comenzamos nuevamente este camino.

Pregón

Nota: Conviene darle una significación especial; de hecho, la tiene. Cada Comunidad verá el momento para realizarlo, si al comienzo de la celebración, o después de la escucha de la Palabra y de la homilía. Escoger UNA de ellas o utilizar otra similar..

PREGON DE ADVIENTO - 1



Hombre de hoy,
¿dónde has puesto tus ojos,
dónde tienes tu esperanza?

Hombre de hoy,
¿dónde tienes la meta de tu caminar?
Tienes hambre de todo y nada te sacia.
Tienes, tienes, tienes...
y tu tener no te da felicidad.
Te prometen y sigues decepcionado.

Hombre de hoy,
¡abre los ojos a lo que no esperas!
Mira, por los montes llega un hombre frágil,
sin apariencia especial.
Mezclado con los pecadores
se bautiza como uno de tantos
y nadie reconoce su don.
Sólo el Bautista confiesa:
“Soy yo el que tiene que ser bautizado,
no tú, autor del bautismo”
.
Este hombre frágil es el brote
que Dios ha sembrado entre los hombres
para que germine el Reino prometido.

Hombre de hoy,
escucha tu sed y tu hambre siempre insaciables
y abre tu corazón a lo nuevo.
Todo lo nuevo está dentro de Él.
No lo busques en tener,
ni lo busques en palabras que sabes que nunca se cumplen.

Hombre de hoy,
escucha tu soledad
y déjate encontrar por Aquel que viene a buscarte
en la fragilidad del silencio,
en la promesa que anuncia:
“Dios quiere al hombre. Hoy se acuerda de él”.

Ulibarri, Fl.



Nota: Hemos preparado este pregón de Adviento 1 con un montaje de diapositivas y música hecho en PowerPoint. Si queréis utilizarlo >>>pincha AQUÍ<<<.



PREGON DE ADVIENTO - 2



Os anuncio que comienza el Adviento.
Alzad la vista, restregaos los ojos, otead el horizonte.
Daos cuenta del momento. Aguzad el oído.
Captad los gritos y susurros, el viento, la vida...

Empezamos el Adviento,
y una vez más renace la esperanza en el horizonte.
Al fondo, clareando ya, la Navidad.
Una Navidad sosegada, íntima, pacífica,
fraternal, solidaria, encarnada,
también superficial, desgarrada, violenta...;
mas siempre esposada con la esperanza.

Es Adviento esa niña esperanza
que todos llevamos, sin saber cómo, en las entrañas;
una llama temblorosa, imposible de apagar,
que atraviesa el espesor de los tiempos;
un camino de solidaridad bien recorrido;
la alegría contenida en cada trayecto;
unas huellas que no engañan;
una gestación llena de vida;
anuncio contenido de buena nueva;
una ternura que se desborda...

Estad alerta y escuchad.
Lleno de esperanza grita Isaías:
«Caminemos a la luz del Señor».
Con esperanza pregona Juan Bautista:
«Convertíos, porque ya llega el Reino de Dios».
Con la esperanza de todos los pobres de Israel,
de todos los pobres del mundo,
susurra María su palabra de acogida:
«Hágase en mí según tu palabra».

Alegraos, saltad de júbilo.
Poneos vuestro mejor traje.
Perfumaos con perfumes caros. ¡Que se note!
Viene Dios. Avivad alegría, paz y esperanza.
Preparad el camino. Ya llega nuestro Salvador.
Viene Dios... y está a la puerta.
¡Despertad a la vida!

Ulibarri, Fl.



Nota: Hemos preparado este pregón de Adviento 2 con un montaje de diapositivas y música hecho en PowerPoint. Si queréis utilizarlo >>>pincha AQUÍ<<<.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Jeremías 33, 14-16

El cuadro de esta primera lectura es el siguiente: cuando todo parece indicar que Dios se ha olvidado de la casa de Judá (esto es, de su pueblo), Dios promete que va a renovar la esperanza y a llenar de gozo a su pueblo, suscitando a David un vástago que será capaz de promover en la tierra la paz y la justicia. Éste es el mensaje del profeta Jeremías al inicio de este camino.


2ª Lectura: 1 Tesalonicenses 3, 12 – 4, 2

El apóstol Pablo anima a los fieles de Tesalónica a que vivan en el amor mutuo, ya que el verdadero amor es un don de Dios; y este amor nos ha de acompañar en la vida; nuestra vida tiene un sentido, es un caminar hacia el Amor pleno del Padre. Mensaje sugerente el del apóstol, también para nosotros.


Evangelio: Lucas 21, 25-28. 34-36

El relato evangélico de Lucas nos habla de ese futuro que Dios hará realidad. No ofrece una cronología sobre el final ni pretende crear miedo ante los acontecimientos del último día, sino suscitar las actitudes de vigilancia y oración en todos aquellos que esperan el día del Señor. También ofrece ese mensaje para nosotros.

Oración de los fieles

Con la confianza de los hijos en su padre, acudamos hoy a Dios, al Padre de nuestro Señor Jesucristo y de todos los hombres, presentándole nuestras necesidades.

1.- Por la Iglesia extendida por todo el mundo, para que sea ante los hombres signo del amor de Dios manifestado en Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los cristianos, para que hagamos del Adviento un tiempo de acogida, de cercanía, de búsqueda del bien, de la paz y de la justicia para todos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por las autoridades y los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre el bien de todos, que trabajen en favor de la justicia y defiendan la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por las personas que viven sin ilusión, sin esperanza, cansados de luchar, para que encuentren motivos y personas que les ayuden en su camino. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nuestra Comunidad parroquial, para que seamos sencillos, acogedores, y estemos despiertos para ver las necesidades de nuestros hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

(Seguimos con esta bella tradición de la Corona de Adviento. Puede haber sido confeccionada en la propia comunidad o haberse encargado a una floristería. Debe hacer la ofrenda el Presidente del Consejo Parroquial. Dice:)

ORACIÓN-EXPLICACIÓN: Señor, con este símbolo del Adviento y en nombre de toda la comunidad, te quiero hacer presente que todos y cada uno de nosotros nos comprometemos a vivir este tiempo fuerte de preparación a la Navidad de tu Hijo y a su venida definitiva. Danos fuerza y luz, Señor, para vivirlas, de acuerdo a tus deseos, santos e irreprochables en el amor.


SE ENCIENDE LA PRIMERA VELA DE LA CORONA DE ADVIENTO

(Una vez todos sentados, se acerca quien preside hasta la corona, situada delante del altar o sitio bien visible, y enciende el primero de los velones, que corresponde a este primer domingo de Adviento. Tras ello, dice la siguiente monición-oración)

ORACIÓN-EXPLICACIÓN: Padre nuestro, en el inicio del Adviento, queremos hoy encender la primera vela de esta corona, como signo de la luz que alumbra nuestra esperanza. A la vez, queremos hacer de ella la señal de nuestro permanecer despiertos y con los ojos del corazón abiertos para leer todos los signos y rastros de tu venida y de tu presencia entre nosotros. Que no se nos escape, Señor, nada de lo que nos habla de Ti. Que no se embote nuestra sensibilidad para sintonizar contigo allá donde Tú estés.


PRESENTACIÓN DE LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD

(Concluido el rito de encender la primera de las velas de la corona de Adviento, quien preside la celebración pide a los niños de la comunidad, presentes en la misma, que se adelanten y se pongan junto al altar. Si hubiera niños suficientes, podrían hacer un corro en torno al altar, dándose las manos. Una vez situados, se dice la monición-oración)

ORACIÓN-EXPLICACIÓN: Con la corona de Adviento, en la que hemos prendido la primera vela, queremos hoy, Señor, presentarte, también, lo que tenemos más prendido de esperanza: nuestros niños. Su presente es su futuro. Y, por eso, en sus juegos, lo adelantan cada día. Pero queremos en ellos, Señor, mirarnos en sus mismos ojos y, si nos vemos ya adultos, sin embargo conservamos el corazón lleno de esperanza.


PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Lleva el periódico uno de los miembros de la comunidad, mientras otro hace la ofrenda:)

ORACIÓN-EXPLICACIÓN: Señor, nosotros te traemos hoy un periódico. Es el resumen de la vida de una jornada a nivel local, provincial, regional, nacional e internacional. Son pocas las noticias buenas que nos ofrece. Es más numerosa la información de signo negativo. Hay guerras, injusticias, corrupción, sucesos. Son un resumen de cómo somos los hombres. Pero es también un signo de tu presencia entre nosotros, si somos capaces de agudizar nuestra vista y ver bajo la pesada realidad cómo Tú nos hablas. Señor, no permitas que se embote la sensibilidad de nuestra fe para reconocer tu presencia entre nosotros.


PRESENTACIÓN DE UN SUEÑO, UN DESEO, UNA ESPERANZA Y UNA ORACIÓN

(Hacen la ofrenda un niño, un joven, un matrimonio y un anciano).

ORACIÓN-EXPLICACIÓN:

El NIÑO: Señor, yo te traigo un sueño infantil: que el mundo sea como nuestros juegos, un ámbito de fraternidad e igualdad.

El JOVEN: Por mi parte, te traigo, Señor, un deseo: que el hombre y la sociedad sólo se muevan desde la verdad.

El MATRIMONIO: Nosotros, que vivimos mirándonos en nuestros hijos, te ofrecemos una esperanza: que el clima de las relaciones entre los hombres sea la paz.

El ANCIANO: Yo vivo, Señor, marcado por el pasado y tocando con las yemas de los dedos el futuro. Por eso, te traigo mi oración: perdona cuanto retarda tu venida definitiva y haz que el sueño del niño, el deseo del joven y la esperanza de nuestro matrimonio, por la fuerza de tu gracia, lleguen a ser una realidad.

Prefacio

(Todos ya de pie, se disponen a participar en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN»).

Te alabamos y te bendecimos, Dios misericordioso,
porque, en tu Hijo Jesucristo, diriges la historia,
atrayéndola hacia su plenitud de resurrección,
la meta a la que, por otra parte, todos aspiramos,
cuando nada sea ya nada
y Él lo sea todo en todos,
cuando ya no haya lugar para la muerte y el sufrimiento,
ni unos pocos dominen a la mayoría.
R/. «MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN».

Hasta que llegue ese momento, sin embargo, Señor,
la historia se mueve lentamente,
como una difícil gestación,
y los hombres hacemos de nuestras acciones
el reflejo de nuestra contradicción,
pues, junto a actos sublimes y heroicos,
somos capaces de gestar el mal;
mientras unos comparten su tiempo, su vida
en favor de hermanos que no tienen lo necesario,
otros se dedican a destruir las casas, las ciudades,
y las vidas humanas con bombas y torpedos,
y hacen difícil y penoso el progreso.
R/. «MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN».

Tú nos pides que esperemos el triunfo de tu Hijo,
no con las manos cruzadas,
como quien espera pasivamente a que llegue,
sino que la hagamos en forma comprometida,
hundiéndonos en el fango, con los que nada tienen,
para saber cuáles son las necesidades y problemas,
que acucian al ser humano,
para saber dónde hemos de intervenir,
para que todo logre alcanzar un poco más de la justicia que falta,
y la paz que no llega.
R/. «MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN».

No permitas, Señor, que ninguno de nosotros,
ni tu propia Iglesia,
nos cansemos nunca de esperar,
de denunciar y de anunciar,
de acoger, de acompañar tantas vidas rotas
que les falta lo más sencillo para vivir con dignidad,
y, porque se nos ha cerrado el corazón, a veces ni las vemos.
Señor, ábrenos al amor,
porque sólo quien ama, recrea su alrededor
y contribuye a hacer de este mundo una casa,
donde puedan vivir y soñar,
jugar como los niños al corro,
cantar las canciones de la ilusión.
mirarse a los ojos como iguales,
los que esperan la nueva tierra
de los hijos de Dios.
R/. «MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN».

Monición de Despedida

Hermanos: hemos iniciado el tiempo de Adviento y la Palabra de Dios nos ha insistido en que hemos de estar preparados y vigilantes, porque el Señor está viniendo. Que nuestra vida cotidiana muestre el Amor que Dios nos tiene, y sea el lugar de nuestro encuentro con Él, y así podamos reafirmar nuestra esperanza. ¡Feliz semana de espera activa!

Reflexión para este día

“Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación”




Hoy iniciamos el NUEVO AÑO LITÚRGICO. Y esto supone algo muy especial para un grupo de creyentes: nos disponemos a vivir, celebrar y alimentarnos -a lo largo de los próximos meses-, de esa HISTORIA DE AMOR DE DIOS, de su “historia de salvación” para con nosotros. Esto es lo que la Comunidad Cristiana celebra en la liturgia. ¡Cuántas veces podemos olvidar este punto de partida y... entonces, todo es aburrido en nuestras celebraciones!

El primer momento clave de esa historia de amor de Dios es la PRESENCIA de ALGUIEN; es el nacimiento de Alguien esperado y deseado; Alguien que dé esperanza a ese hombre en tensión, en búsqueda, deseando encontrar un sentido a su vida, a la historia; e, incluso, a la muerte. Por eso, el ADVIENTO es el TIEMPO de la ESPERA, un tiempo para disponernos a preparar los CAMINOS del Señor: sólo desde esa apertura-disponibilidad será posible RECONOCERLE. Esto es celebrar la Navidad, vivir su presencia como salvación y esperanza. Éste es el tiempo que iniciamos.

De ahí que la invitación de este primer domingo del Adviento sea “estad siempre despiertos” (evangelio). Es necesario: sólo así tendrá sentido este Adviento y nuestra fe y esperanza en el “Señor que viene”. JESÚS es nuestra ESPERANZA.

¡Dichosos quienes esperan su VENIDA:
porque Él LLENARÁ sus deseos más profundos y vitales!

bidean@bidean.net
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