Ciclo C - Tiempo Ordinario1 - BAUTISMO de JESÚS - 13 de enero - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos y bienvenidas a la celebración de la Eucaristía.

Con la fiesta del BAUTISMO DEL SEÑOR terminan los días de la Navidad; es el fin de una vida silenciosa en Nazaret y el inicio de su vida pública. Jesús acudió al río Jordán donde Juan bautizaba.

También nosotros y nosotras hemos sido bautizados como Jesús. hemos sido bautizados y bautizadas como Jesús. Hemos sido ungidos y ungidas por el Espíritu para servir y hacer el bien, para continuar la obra liberadora de Jesús. Estamos necesitados y necesitadas de actualizar nuestro propio Bautismo, la gracia que hemos recibido en él, la exigencia que debemos de dar a nuestro compromiso cristiano.

Que esta celebración nos ayude a renovar nuestro Bautismo y a sentirnos queridos y queridas por Dios; a descubrir que somos llamados y llamadas a vivir como hijos e hijas, y a salir de nuestro mundo cerrado para ir al encuentro de los hermanos y hermanas. Éste es el testimonio del relato evangélico. Comenzamos la celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7

Según el relato profético, los desterrados a Babilonia, que esperaban un rápido regreso a Israel, se encuentran faltos de ánimo y llenos de nostalgia. El tiempo pasa y la vuelta al hogar no llega. En este ambiente, el profeta predica el final del exilio y la reconstrucción de Israel. Asimismo, anuncia la misión que realizará el Siervo, el elegido. Escuchamos este mensaje.


2ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En el pasaje que vamos a escuchar se nos dice que la manifestación suprema de la bondad y del amor de Dios a la humanidad es Cristo. Este amor, actuado por el Espíritu, nos hace nuevas criaturas y nos destina a la vida eterna. El apóstol Pedro presenta a Jesús haciendo el bien y curando a los oprimidos y a las oprimidas. Escuchamos.


Evangelio: Lucas 3, 15-16. 21-22

El evangelista, con su relato del bautismo, pretende explicar quién era en realidad Jesús de Nazaret. Aquel que después bautizará con Espíritu, se presenta a ser bautizado con agua. Jesús se introduce en las aguas del Jordán, recogiendo así todo el pecado del mundo, toda la miseria de la condición humana. En esta experiencia, Dios le revela que es el Hijo amado, y ahí nace la misión por la que Jesús deja la esfera de su vida privada para dedicarse al anuncio del Reino. Acogemos el testimonio de este acontecimiento.

Oración de los fieles

Tras renovar nuestro bautismo y los compromisos que en él contrajimos, oremos ahora al Padre de la vida, por mediación de su Hijo, el Resucitado.

1.- Por la Iglesia extendida por todo el mundo, para que acoja en su seno a los nuevos hijos e hijas, para que anuncie sin miedo el bautismo de salvación y los compromisos que conlleva, y esté dispuesta a defender SIEMPRE la causa de los y de las pobres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por cuantos y cuantas hemos sido bautizados y bautizadas, para que renovemos nuestro compromiso cristiano, y seamos en la vida siempre buscadores de la verdad y del bien común. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por los padres que piden el bautismo para sus hijos e hijas, para que descubran el compromiso que adquieren y sean buenos educadores en la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por la Paz en el mundo y en nuestro pueblo, para que los cristianos y cristianas seamos capaces de ser sembradores y constructores de la paz que Tú nos ofreces. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por los y las que nos hemos reunido en esta celebración, por nuestras comunidades religiosas, por los padres de familia: para que vivamos con gozo la vocación bautismal, y sepamos dar razón de la fe recibida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON AGUA

(El padre del último bautizado o de la última bautizada en la comunidad presenta un recipiente con agua, que bien pudiera ser el calderillo litúrgico, que contiene el agua que ha sido bendecida por el presbítero de la comunidad en alguna ocasión anterior. Inmediatamente después de la ofrenda, quien preside la celebración rocía a todos y a todas los/as asistentes, en recuerdo de su bautismo. Mientras la aspersión se puede cantar alguna canción alusiva al bautismo; y si no, se hace en silencio, aunque toda la Asamblea se ponen de pie)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hoy te ofrecemos tu agua. Fue bendecida, como un sacramental y para que todos nosotros y todas nosotras, al santiguarnos, recordáramos nuestro Bautismo. Hoy, recibida de Ti, te la traemos como nuestra mejor ofrenda. Queremos que, con tu bendición, nos fortalezcas para asumir y actualizar nuestros compromisos bautismales.


PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro de la Pastoral de los Bautismos)

ORACIÓN - EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos y de cuantas estamos reunidos y reunidas, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y en nosotras y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros y nosotras, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los y las demás.


PRESENTACIÓN DE UN PEQUEÑO RECIPIENTE CON ACEITE

(Se sugiere que lo pudiera ofrecer algún miembro de Cáritas o de la pastoral de la Marginación)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te ofrezco, también en nombre de todos y de todas, este pequeño recipiente de aceite. En otro tiempo se usó como bálsamo y medicina para las heridas. Por eso, hoy nosotros y nosotras te lo ofrecemos como signo de nuestro compromiso en la lucha en favor de cuantos y de cuantas sienten y viven una necesidad. Haznos sensibles, Señor, a todas ellas, y no permitas que nos crucemos de brazos ante ningún problema de las personas.


PRESENTACIÓN DE UNAS CADENAS

(Tras la aspersión del agua bendita, la madre del último bautizado o de la última bautizada presenta unas cadenas. Después de la ofrenda, quien preside la celebración realiza el escrutinio de las renuncias bautismales. Para ello, toda la comunidad se pone de pie y responde: «Sí, renunciamos»)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, si mi esposo te ha ofrecido el agua, símbolo de tu gracia y participación en la vida nueva del Resucitado, yo te traigo hoy unas cadenas, que son el signo de la liberación que has obrado en nosotros y en nosotras, rompiendo las cadenas del pecado que nos esclaviza y nos impide vivir la libertad de los hijos e hijas de Dios.

PRESIDENTE:

Así, pues, ya que hoy habéis manifestado vuestro deseo de actualizar vuestro Bautismo, os pido que renovemos nuestras promesas bautismales, las que hicieron, un día, por nosotros y nosotras nuestros padres y padrinos, renunciando a Satanás, a sus obras y seducciones. Por tanto, yo os pregunto:

¿Renunciáis a Satanás, esto es:
al pecado, como negación de Dios;
al mal, como signo del pecado en el mundo;
al error, como ofuscación de la verdad;
a la violencia como contraria a la caridad;
al egoísmo, como falta de testimonio del amor?

R/. Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

¿Renunciáis a sus obras, que son:
las envidias y odios;
las perezas e indiferencias;
las cobardías y complejos;
las tristezas y desconfianzas;
las injusticias y favoritismos;
los materialismos y sensualidades;
las faltas de fe, de esperanza y de caridad?

R/. Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser:
el creeros los y las mejores;
el veros superiores;
el estar muy seguros/as
de vosotros mismos, de vosotras mismas;
el creer que ya estáis convertidos, convertidas del todo;
el quedaros en las cosas, medios, instituciones
métodos, reglamentos, y no ir a Dios?

R/ Sí, renunciamos.

PRESIDENTE:

Pues ya que hemos renunciado a cuanto nos ata, manifestemos hoy, todos juntos, todas juntas y de forma comprometida, nuestra fe en Dios, diciendo: Creo en Dios, Padre todopoderoso....

Prefacio

(Tras la presentación de las ofrendas, todos y todas de pie inician la oración de Acción de Gracias, en la que participan, diciendo: «GRACIAS, PADRE, QUE NOS MOSTRASTE EN EL JORDÁN A TU HIJO PREDILECTO»).

Te damos gracias y te bendecimos, Dios Padre nuestro,
que, en las aguas del Jordán,
cuando tu Hijo se acercaba como un pecador cualquiera,
abriste los cielos, hiciste posar sobre Él tu Espíritu
y con voz solemne nos anunciaste
que él era tu Hijo, el amado, el predilecto.
Y, así, por tu testimonio,
pudimos reconocer su hondura
y saber que tu ser divino es la Trinidad Santa.
Por ello, te alabamos, único y trino Dios,
Padre que nos quieres,
Hijo que nos salva
y Espíritu Santo que nos habita e impulsa.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS MOSTRASTE EN EL JORDÁN A TU HIJO PREDILECTO».

En el Jordán, Jesús inició su vida pública,
vida que resultó ser un viviente Evangelio,
pues nos mostró el proyecto que Tú, Padre,
querías que todos tus hijos e hijas lleváramos a cabo.
En Él nos mostraste definitivamente el mundo nuevo,
un mundo hecho de paz, libertad y amor,
un mundo justo y solidario,
el de tu misma familia,
tu misma casa en esta tierra.
Hizo del servicio su estilo de vida,
renunciando al poder y a la ambición,
para ponerse, como último, al servicio de las personas
y caminar de la mano de su pueblo,
optando a favor de la causa de los y las pobres.
Así cumplió tus promesas de un Mesías-Siervo,
colmando las esperanzas de tu viejo pueblo.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS MOSTRASTE EN EL JORDÁN A TU HIJO PREDILECTO».

Obediente hasta la muerte de Cruz,
tú le entronizaste como Rey de este mundo y del Universo.
No fue, por tanto, como los reyes de esta tierra,
sino que conquistó el reino
por su entrega por todos y por todas.
Confesamos hoy que Él sigue vivo,
que tu recuerdo sigue vivo
en el corazón de los y las creyentes
y su presencia actúa también a través de tu Iglesia.
Rey de reyes y ascendido a tu derecha,
espera poner en tus manos tu propio Reino,
una vez sometidos, y definitivamente,
los últimos poderes del pecado y de la muerte.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS MOSTRASTE EN EL JORDÁN A TU HIJO PREDILECTO».

Proclamamos ahora, Padre, la muerte y resurrección de Jesús.
Le reconocemos como Rey y Servidor del mundo
y te ofrecemos ahora su vida entregada,
como el único sacrificio en el que te complaces.
Junto a Él recibe el deseo de todos nosotros y nosotras,
bautizados y bautizadas en su muerte y resurrección,
de trabajar por lo que él trabajó,
un mundo justo y distinto,
capaz de identificarse un día, con tu Reino.
No permitas que se nos escape ningún dolor de las personas.
Haznos sensibles ante tanto sufrimiento
y ayúdanos a ponernos siempre de parte de los y las débiles,
compartiendo las luchas a favor de la liberación
con tantos hombres y mujeres,
que ni siquiera te reconocen como a Dios y Salvador.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS MOSTRASTE EN EL JORDÁN A TU HIJO PREDILECTO».

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: nuestra celebración termina y, con ella, este tiempo de Navidad. Pero todo lo que hemos recordado y celebrado en estos días nos deben impulsar a vivir en medio del mundo como verdaderos hijos e hijas de Dios y al servicio de todas las personas, con la vocación que cada uno y cada una hemos sido llamados y llamadas. ¡Que nuestra vida sea una LUZ para cuantos y cuantas la desean y la buscan! ¡Feliz semana de testimonio de nuestro Bautismo!

Reflexión para este día

“Se abrió el cielo y se oyó la voz del Padre:
«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo»”




Estos días de Navidad hemos contemplado al “Dios-con-nosotros”. Ésta es nuestra garantía y nuestra seguridad. Esto hemos celebrado: DIOS CAMINA CON NOSOTROS y CON NOSOTRAS. ¡Estupendo todo lo vivido!

Pero… ¿quiénes le reconocen y le aceptan? ¡Curioso!: son los pastores, la gente sencilla, los marginados y marginadas de aquella sociedad. ¿Será que ellos y ellas no tienen a nadie y, por eso, acogen a cualquiera…? Fueron también unos Magos, venidos de Oriente quienes le encuentran y le adoran (éstos son los considerados “paganos” o los “no-religiosos” por los jefes de su pueblo).

En este domingo, y para terminar este tiempo de la Navidad, es DIOS MISMO el que nos va a presentar a este Jesús: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”. Es, pues, una invitación a ACOGERLE, a ESCUCHARLE, porque es el único que sabe el camino hacia Dios. ¡Casi nada! ¡No podemos desaprovechar la oportunidad!

Y con este domingo, iniciamos la andadura a través del TIEMPO ORDINARIO: Éste, que es bautizado, nos irá enseñando -con sus palabras y con sus obras-, el VERDADERO CAMINO. ¡Preparémonos!

¡FELIZ CAMINO tras las HUELLAS de JESÚS!

bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue