Ciclo C - Cuaresma - 1º Domingo - 10 de marzo - Año 2019

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: el MIÉRCOLES de CENIZA iniciábamos este tiempo se renovación y de preparación a la Pascua. Hemos iniciado la CUARESMA: entrar en su dinámica es interesante y necesario, también HOY, para los seguidores y las seguidoras de Jesús.

Hoy, en este primer domingo, la Palabra de Dios nos pone en alerta del peligro de la tentación, que hoy, como en tiempos de Jesús, también es real. Cada vez más todo cuanto nos rodea, -los medios de comunicación, las estructuras sociales, la competitividad, el afán de poder y de posesión, etc.-, son obstáculos, tentaciones, que nos alejan de Dios y su Reino. Jesús nos invita a vivir de manera consciente, luchando para no caer en tentación, acogiendo y construyendo su reinado.

Iniciemos esta celebración y que ella nos ayude a asumir con gozo el camino de la Pascua; allí está la meta.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Deuteronomio 26, 4-10

En esta primera lectura, nos hallamos con una profesión de fe del pueblo de Dios. El Credo de Israel confiesa unos hechos que tienen carácter emblemático y originario, y constituyen el eje de su historia. La profesión de fe consiste en hacer memoria de esos hechos históricos. El hebreo confiesa el Credo cuando presenta su ofrenda a Dios y recuerda su origen. Escuchamos.


2ª Lectura: Romanos 10, 8-13

En esta segunda lectura se nos ofrece una profesión de fe en Jesucristo. El texto del apóstol Pablo obliga a reconocer que la causa de nuestra salvación es el acontecimiento pascual realizado por Cristo. Invita a invocar el nombre de Cristo para ser salvados y salvadas. Ésta es la propuesta. La escuchamos.


Evangelio: Lucas 4, 1-13

Nos disponemos a acoger el relato evangélico. Jesús, como el pueblo de Dios, pasó por el desierto. Israel cayó en la tentación; Jesús venció la tentación, apoyándose en la Palabra divina. En el desierto de la vida se pone de manifiesto la fidelidad del Señor. Acogemos con gozo esa Palabra de vida, hoy, para nosotros y para nosotras. La escuchamos.

Oración de los fieles

Como comunidad reunida en torno a Jesús, presentamos con fe y confianza nuestras súplicas al Dios de la Vida, intercediendo por toda la humanidad.

1.- Por la Iglesia, a quien Dios llama constantemente a su renovación, para que sea testigo ante la humanidad de la Buena Noticia del Reino y de la salvación para todas las personas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por todos los gobiernos de los pueblos, para que luchen siempre en defensa de los y las más pobres, buscando la justicia para todos y para todas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Por todos y todas los/las que sufren a causa de la guerra, el hambre, el odio, la injusticia y la mentira, para que su sufrimiento despierte nuestros corazones y nos conduzca a la solidaridad, como forma de vivir la conversión. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por todas las personas que han entregado y entregan sus vidas día a día en el anuncio del Reino del Dios, para que se sientan sostenidos y sostenidas por nuestra oración y cercanía. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por nosotros y nosotras, para que nos dejemos modelar por el Espíritu del Señor, renovemos nuestras vidas y escuchemos la voz del Dios que nos ama. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA BIBLIA

(Puede hacer esta ofrenda el presidente del Consejo Pastoral Parroquial o, en su defecto, un miembro de reconocido prestigio en la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo hoy la PALABRA que Tú nos has dado y que recoge este libro o reunión de libros. Y lo hago en nombre de toda la Comunidad que quiere comprometerse, y más en este tiempo de Cuaresma, a ser oyente de tu Palabra, pues es consciente de que ella es alimento de salvación y semilla de vida eterna.


PRESENTACIÓN DE UN HORÓSCOPO

(Esta ofrenda la puede hacer una de las mujeres de la comunidad. Y se puede presentar o bien un libro, que existen, o sencillamente un recorte de los que publican los periódicos o revistas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo hoy un horóscopo. Lo solemos leer como un juego, pero, bien sabes, que su consulta, así como todo lo relacionado con el mundo de lo esotérico, se ha puesto de moda entre nosotros y nosotras. Hay personas que se dejan arrastrar por ellos y confían plenamente. De esta manera ponen, a sabiendas o no, en entredicho tu señorío. Nosotros y nosotras, al ofrecértelo hoy, queremos decirte que no tenemos más Señor que Tú y que nuestras vidas están puestas en tus manos.


PRESENTACIÓN DE UN TERMÓMETRO CLÍNICO

(Puede hacer esta ofrenda, una persona adulta de la comunidad y comprometida dentro de la misma)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, yo te traigo este termómetro clínico, que es símbolo de las atenciones y cuidados a los/as enfermos y enfermas. Con él, y en nombre de la comunidad, yo hoy te ofrezco nuestros deseos de tomarnos la “temperatura” de nuestra vida cristiana y de nuestro compromiso de seguimiento de Jesús. Así lo queremos vivir en esta Cuaresma. Ayúdanos en este empeño.


PRESENTACIÓN DE UN PROGRAMA ELECTORAL

(Lo debiera presentar alguien comprometido en la lucha política, sindical o ciudadana y, si no, cualquiera de la comunidad, con tal de que sea una persona adulta)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte hoy un programa electoral de cualquiera de nuestros partidos políticos. Lo hago con la conciencia de que es una oferta de buena voluntad, pero sabiendo que ahí no se esconde la solución de todos nuestros problemas. Ésa está en tus manos y en la colaboración de todos juntos y todas juntas, cuando hacemos tu voluntad. Y en esta Cuaresma queremos conocer tu voluntad y asumirla como el CAMINO de nuestras vidas.


PRESENTACIÓN DE UNA ROPA, UN PAN Y UN VASO DE AGUA

(Pueden hacer la ofrenda dos personas distintas, mientras que una tercera aporta la palabra para esclarecer los símbolos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, ahí tienes dos símbolos de dos estilos de vida distintos. La ropa es la señal de la preocupación que vivimos los hombres y las mujeres de hoy por el tener y el consumo. El caso es que no somos felices, a pesar de que nos empeñemos en consumir más y rodearnos de más y más cosas. Pero también te hemos traído ese pan y ese vaso de agua, símbolo del ayuno cuaresmal. El pan y el agua son tan poca cosa, que es la mejor manera de decir que la felicidad está en el ser, y no en el tener. Al confrontar, Señor, esos dos estilos de vida, queremos, justo en el inicio de esta nueva Cuaresma, ofrecerte nuestros deseos de conversión. Ayúdanos, sin embargo, Tú, Señor, con tu felicidad, a saborear lo que es la alegría de la salvación.

Prefacio

(Todos, de pie, participan en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA»).

Te alabamos y te bendecimos, Padre de misericordia,
porque te queremos y hemos optado por Ti,
a pesar de que víctimas de la tentación y el pecado,
con más frecuencia de la que quisiéramos,
te damos la espalda y nos alejamos de tu amistad,
aunque volvemos una y otra vez a pedirte perdón
y buscar contigo la reconciliación.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA».

Nuestro padre Adán cayó en la tentación
que le tendió nuestra madre Eva.
Y ella oyó lo cantos de sirena de la serpiente
que la prometía ser iguales a Ti, Dios de la misericordia.
La consecuencia fue la expulsión del Paraíso,
y ya no volvieron a compartir contigo los amaneceres
ni sintieron tus pasos sobre las veredas
ni departieron tu amable conversación
ni se gozaron con tu presencia.
Pero Tú, a pesar de la justicia,
moviste tu mismo corazón al perdón
y les prometiste la salvación,
que creció en sus corazones como una semilla.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA».

El pueblo que Tú elegiste
y le prometiste al viejo Abrahán,
como más numeroso que las estrellas del Universo,
fue testigo de tu amor a lo largo de la historia.
Lo salvaste de la opresión de los egipcios
y, a pesar de que se ensanchó su corazón,
fue víctima de tentaciones y añoranzas en el desierto.
Y volvía la vista hacia atrás
recordando la seguridad perdida y su abundante alimentación.
Tú te quejabas de su duro corazón,
pero te cuidaste de que no le faltara tu generosidad.
Lo mismo sucedió una y otra vez a lo largo de su historia,
pero Tú le diste reyes y profetas,
para que dirigieran sus destinos
y le hicieran presentes tus palabras.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA».

Llegada la plenitud de los tiempos,
tomaste carne en un hombre, Jesús de Nazaret,
pero también tu propio y único Hijo.
Él nos abrió los caminos,
resistió las pruebas de la vida,
las tentaciones del príncipe del mal
y los posibles apoyos de los poderes humanos,
para vivir sólo cara a Ti y a tu voluntad
y renunciar a todo poder para desarrollar el servicio.
Luchó contra los poderes que esclavizan,
para seguir sólo su vocación y tu Palabra.
Predicó esa Palabra a los hombres y mujeres,
y lo hizo con toda coherencia,
pues era tu Palabra eterna que nació a la vida.
Según la ley vigente y los poderes corruptos,
fue muerto en la cruz,
pero quedó vivo su Espíritu,
que nos recuerda su presencia
y nos incita a la comunión y a la fe en el Evangelio.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA».

Nuestra alabanza ahora se vuelve petición, Padre,
pues las tentaciones no han desaparecido
ni el tentador se ha dormido para siempre.
Precisamos tu fortaleza,
para que ni las riquezas, ni el poder
ni la fácil religión sean una trampa
en la que caigamos por nuestra debilidad.
Dinos continuamente tu Palabra,
que sea la luz que ilumine nuestros pasos.
Danos tu gracia y tu Espíritu,
que sean la fuerza que necesitamos
para vivir pendientes de tu voluntad
y hacer de nuestras vidas el camino de tu llamada.
R/. «GRACIAS, PADRE, QUE NOS ALIMENTAS Y SACIAS CON TU PALABRA DIVINA».

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: la Eucaristía ha terminado. Hemos escuchado la Palabra de Dios, nos hemos fortalecido con su Cuerpo y hemos celebrado su presencia en nuestras vidas. No olvidemos que Él nos quiere en el mundo, en el conflicto, allí donde se juegan los intereses de Dios, los intereses de los y las pobres, los marginados y marginadas. No podemos vivir al margen de la historia y los conflictos si queremos anunciar el Reino de Dios. Que esta Cuaresma nos ayude a vivir así nuestro seguimiento de Jesús. ¡Feliz semana a todos!

Reflexión para este día

“No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”




Con el MIÉRCOLES de CENIZA, la Comunidad Cristiana ha iniciado de nuevo el CAMINO a la PASCUA. Por eso, la Cuaresma es tiempo de preparación a ese gran acontecimiento Pascual. Y, como los grandes acontecimientos hay que prepararlos con esmero, la liturgia nos ofrece una bella oportunidad. Éste es el punto de partida de un grupo de seguidores de Jesús.

En ese camino, intentaremos VIVIR y EXPERIMENTAR, junto a Jesús, el proceso vivido por Él mismo: camino de disponibilidad ante el Padre (a pesar de las tentaciones); camino de entrega y generosidad en favor de la causa del Reino; camino de apertura y de solidaridad para con los hombres y las mujeres, sus hermanos y hermanas. He aquí el CAMINO de la PASCUA.

Se nos ofrecen unos MEDIOS concretos:
- la oración: como apertura al Padre y disponibilidad ante sus planes;
- la escucha de la Palabra: para hacernos “parecidos a Jesús”;
- la reflexión: para profundizar nuestra fe y vivirla de un modo nuevo;
- el ayuno: como forma de vivir la solidaridad.

La conclusión: es la CONVERSIÓN al EVANGELIO de JESÚS.

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