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JESÚS y NICODEMO

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JESÚS y NICODEMO

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Mirada a la vida

 

En el caminar de la humanidad, nos encontramos con auténticas “escuelas”, donde es posible aprender tantas y tantas cosas, aspectos tan interesantes como sugerentes, a todas luces. Cada cultura ha aportado TANTO; cada pueblo le ha dado su “toque” personal y único; hay personas que han sido de una significación tan especial y de una aportación tan exuberante... que uno queda con la boca abierta ante tanta maravilla. Es un hecho incuestionable.

También es verdad que se da el otro aspecto, el más oscuro de la historia: tantas situaciones dolorosas y de exterminio de realidades y pueblos, que también tenían derecho a vivir y prosperar; pero el deseo de grandeza, la prepotencia de los poderosos, hacía imposible que así fuera. Conocer esa historia de la humanidad, es verdad, avergüenza nuestra condición humana. Pero está ahí y no la podemos eludir. Acaso, también esa realidad es una “escuela” para la vida, para no repetir y caer en lo mismo.

En este caminar por la historia, descubrimos también que las religiones han tenido una significación e importancia notoria. En muchas ocasiones, para bien; pero tampoco podemos cerrar los ojos a situaciones (por cierto, bastantes) que han jugado un papel negativo, con una influencia excesiva sobre las personas y las conciencias, así como el no aceptar que otras formas de religiosidad fueran también válidas y, por lo tanto, tan respetables como la propia. Es una historia “negra” en muchos momentos y, también aquí, nos avergonzamos de los “excesos” (demasiados) que se han producido.

Incluso, en muchas ocasiones, se ha querido “controlar” a la misma divinidad (por cierto, muy presente en todas las culturas) y en su nombre se ha anatemizado a todo aquel que no encajara en la “forma” asumida como buena, que lógicamente coincidía con la nuestra. Estos hechos no son difíciles de constatar en nuestro caminar.

En la mirada contemplativa de hoy, nos encontramos también con algo de esto, pero incluso llevado hasta el extremo, de tipo fanático. En el pueblo judío, la importancia de la fe y de la religión es muy significativa. Toda su historia está marcada por esta dimensión religiosa, de un “calado” singular, y que afecta a todas las dimensiones de la vida. Tanto es así, que la pertenencia misma al “pueblo elegido”, es algo que “marca” a cada miembro, y la conciencia de pertenencia le hace ser realmente singular.

En este “pueblo escogido”, tienen una importancia relevante algunos grupos, que influyen directamente en el resto del pueblo. Uno de estos grupos, es el de los FARISEOS. Éstos son los defensores de la ortodoxia y de la religión, pero expresado, especialmente, en el cumplimiento estricto de la Ley, que es la que regula toda la vida personal, familiar, social e, incluso, política de este pueblo.

Por lo tanto, la importancia de los FARISEOS (al menos a nivel popular) es indudable: son admirados y respetados por el “pueblo” por su cumplimiento estricto de lo mandado. Al mismo tiempo, están profundamente encorsetados (precisamente por esa Ley) que les vuelve en “jueces” de sus contemporáneos, llegando incluso a despreciar a ese “pueblo”, puesto que no alcanzan a vivir en coherencia con la Ley.

El cuadro de hoy nos presenta a un FARISEO y que, además, tiene una importancia social, puesto que es un “magistrado”. Pero -y aquí está la sorpresa- es, al mismo tiempo, alguien que busca ALGO DIFERENTE a su ser y a su vivencia religiosa. Y, aunque sea “de noche”, acude al joven Maestro, que es conocido entre el pueblo y que -según dicen- presenta una NOVEDAD, realmente fascinante; y quiere ESTAR CON ÉL y conocer, de primera mano, lo que él propone.

Aquí nos encontramos con el “cuadro” evangélico de hoy, tan novedoso como sugerente. Miremos y contemplemos a los dos protagonistas del mismo, y dejémonos “pillar” por cuanto ahí se está viviendo y que, además, se está proponiendo.

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A la luz del Evangelio

 

(Juan 3, 1-8)

Había un fariseo llamado Nicodemo, magistrado judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
- «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
- «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
- «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
- «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».

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Hoy y aquí

 

Algo llama profundamente la atención en este relato: es la ausencia total de los “datos externos” del hecho mismo. Ni dónde, ni cuándo, ni si hay testigos del mismo... A uno le entra la “sospecha” de que todo eso no le interesa al evangelista. Sólo destaca un dato: “de noche”. ¿Era acaso por miedo a los judíos? O... ¿es que ese “de noche”, más que el hecho físico de un horario concreto, está expresando una SITUACIÓN VITAL de Nicodemo?

Posiblemente, aquel hombre estaba cansado de su religión y de tanto cumplimiento estricto y buscaba ALGO NUEVO para su vida y para su caminar. Al menos, Jesús, el Maestro, es lo que le ofrece desde el primer momento, sin esperar a que se den no se sabe qué condiciones adecuadas. La propuesta es directa y de una fuerza enorme. Jesús le plantea a Nicodemo “NACER DE NUEVO”. Así de simple y de inimaginable. Seguro que, de primeras, no le entendió mucho que se diga y esto se deduce del “diálogo” que se presenta en el relato.

Resulta que a alguien que le han forjado en la religión del “pueblo escogido” y en el cumplimiento estricto de la Ley (con mayúsculas), ahora se le propone “nacer de nuevo” para poder descubrir y gustar la novedad de Jesús, que es la propuesta del “REINO de DIOS”. Esto es: se le proponen otras CLAVES de VIDA, diversas de “las de siempre” y que tienen una repercusión directa en el estilo de vida, en todos sus aspectos y dimensiones (porque esto implica el “nacer de nuevo” que Jesús le plantea).

El susto de Nicodemo tiene que ser impresionante. Sólo desde aquella mirada serena, desde aquella cercanía entrañable y desde aquella oferta especial que Jesús le ofrece, que es el ESPÍRITU, podrá empezar a entender lo que allí se está “cociendo” y que supone un cambio total de vida.

Aquí están frente a frente dos formas de ver y de entender la vida, la religión y la misma relación con Dios. Aquí está Nicodemo, buscando algo nuevo, pero confuso ante la propuesta.

Todo un SÍMBOLO este personaje del relato. Y es que en él se “recogen” tantas historias vivientes de hombres y mujeres, que incluso son “buenos y cumplidores”, pero que, en un momento de su vida, se encuentran cara a cara con AQUÉL que les plantea y les propone “NACER DE NUEVO”, y ponerse a caminar en un rumbo diferente y que no saben exactamente a dónde les va a llevar.

Es la HISTORIA VIVIENTE de tantos y de tantas. Posiblemente, es también la historia de muchos de nosotros, que hoy estamos contemplando este relato evangélico, que nos propone el “discípulo amado”, aquel que probablemente experimentó, en su propia carne, algo similar.

ENCONTRASE CON JESÚS, con su Buena Nueva, acarrea unas consecuencias determinadas. Ahí estamos. Y puede que ese encuentro se convierta en una auténtica LOTERÍA para nuestra vida.

Será bueno que, como Nicodemo, deseemos de corazón ALGO NUEVO y, después del primer “susto”, aceptar que el ESPÍRITU del mismo Jesús sea el compañero de camino y el que posibilita ese “NACER DE NUEVO”.

Estamos en camino y seguro que merece la pena vivirlo con intensidad. Es una OPORTUNIDAD en nuestro peregrinar como hombres y mujeres que se han encontrado con la Buena Nueva y con Aquél que nos lo anuncia. ¡Buen ánimo!

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Oración

 

Dios y Padre, lleno de amor,
que nos regalas el poder ser hijos tuyos,
especialmente desde el DON
que nos haces en JESÚS, tu Hijo amado.

Gracias, Padre, por tanto amor gratuito.

Queremos experimentar intensamente
eso de “Vivir Tú en nosotros y nosotros en Ti”,
para así disfrutar de cuanto ello supone,
para nuestro corazón, enamorado de tus planes.

Despierta, pues, Padre, en nosotros
esta SED de Ti,
y que, animados por tu mismo Espíritu,
podamos caminar SIEMPRE
tras las huellas de tu Hijo amado,
aunque ello nos suponga NACER DE NUEVO,
porque estamos seguros
de que Tú deseas lo mejor para nosotros.

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Plegaria

 

DEJAS QUE VEA QUIEN TE BUSCA

Hoy, que una vez más, me sales al encuentro,
me gustaría que habláramos desde mis ojos.

De momento te voy a dejar los míos,
para que veas las cosas desde aquí.
Luego, si te parece, Tú me dejas los tuyos,
para que aprenda a tener, como Tú,
una mirada humana y humanizadora.

Se me ensancha el corazón,
al hablarte con y desde estos ojos míos,
que, como dos grandes amigos,
me permiten VER:
conectar con las personas,
descubrir la vida,
llegar a lo que está más allá de las apariencias...

Encontrarse con tu mirada
es descubrir la gratuidad de tu amor,
sentir que alguien te acoge como eres
y te permite ser quien eres;
te da siempre una nueva oportunidad...

Gracias a quienes a lo largo de mi vida
me han ayudado a VER.

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Canto

 

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR

Señor, no soy nada,
¿por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes
que soy pobre y soy débil,
¿por qué te has fijado en mí?

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR, CON TU MIRADA.
ME HAS HABLADO AL CORAZÓN Y ME HAS QUERIDO.
ES IMPOSIBLE CONOCERTE Y NO AMARTE.
ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE.
ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR.


Señor, yo te sigo
y quiero darte lo que pides;
aunque hay veces que me cuesta
darlo todo, tú lo sabes, yo soy tuyo.
Camina, Señor, junto a mí.

Señor, hoy tu nombre
es más que una palabra,
es tu voz que hoy resuena
en mi interior
y me habla en el silencio
¿qué quieres que haga por Ti?

(Grupo Kairoi – Disco: “JESÚS DE NAZARET” – Ed. Paulinas)

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La Palabra de Dios

 


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