Testimonios y Reflexiones

ECOLOGÍA EN VERDE Y ROJO

Fecha: 24 / 04 / 2009

Reflexión sugerente y práctica la que ofrece Mario Melgosa, pasionista, y conocido por su intensa participación en las revistas “Redención” y “Angosto” (de los Pasionistas de Euskal Herria), tanto en la dirección como en su elaboración. Con sabor y valor pedagógico.


ECOLOGÍA EN VERDE Y ROJO


Vaya con puntos de verde y rojo. Punto verde por el campo que nos da respiro y vivifica; y punto rojo o de alarma por los incendios que los abrasa y otros descuidos que los afea. Que no nos señalen con puntos rojos, indicativos de nuestra baja calidad humana, ecológica y social.

VERDE. Este verano me he sorprendido gratamente y me he maravillado de nuestras conquistas ecológicas. Me refiero a las energías limpias, a las aguas residuales, que con una planta purificadora, se recuperan para mantener verdes los parques y el regadío de las huertas; al reciclado de las basuras.

VERDE. He visto que la gente se va educando, y espero que las nuevas generaciones nos ganen a los mayores en sensibilidad y hábitos ecologistas. Para bien de todos este planeta tierra, tan bello como maltratado, es la casa de todos. ¿A quién no le gusta ver un río de aguas claras, o disfrutar de un paseo por el monte limpio de ruidos, a la vez que sanamos nuestros bronquios con el aire enriquecido de los pinares, y descansa nuestra vista con los mil verdes de los árboles, o de un cielo sin contaminación?

Me alegra escuchar a los lugareños que ya ha vuelto la vida al río con las truchas y los cangrejos.

ROJO. Atravesábamos un desfiladero donde uno queda impresionado por el poder del agua que pacientemente, en miles de años, ha ido haciendo camino al río, erosionando las rocas. Algunos desaprensivos que no respetan la belleza de la naturaleza habían pintado varios grafittys y otras de pintadas en la roca. Con la mejor voluntad y con un criterio de eficacia por la limpieza, supongo que por encargo del municipio, habían empezado a limpiarlos con un detergente muy fuerte, que iba chorreando al río. Les advertimos de la barbaridad que estaban haciendo, que pararan su trabajo, y que se lo comunicaran de nuestra parte al responsable de aquel atentado contra unas aguas que corrían limpias y contra los peces que las habitaban. VERDE, porque lo entendieron.

ROJO para quienes en el monte, en la playa, en las zonas de descanso en carretera y otros lugares públicos dejan sus basuras (latas, restos de comida, plásticos o papeles) sin la más mínima consideración a los que vengan.

ROJO para mí, que con tan buena voluntad como ignorancia de lo que hacía, estaba compartiendo mi bocadillo con los peces del Cares. VERDE para la pareja que me advirtió que no debía echarles un alimento extraño a los peces.

VERDE para las familias que han adquirido el hábito de clasificar las basuras y depositarlas en los contenedores indicados. Los hijos están aprendiendo una lección práctica de ecología y de sentido cívico. Rojo para quienes están comiendo pipas y otras chucherías y tiran al suelo las cáscaras o las bolsas vacías, ensuciando insolidariamente el transporte público, la entrada a las iglesias y otros lugares de espera (y peor si quien lo hace es una persona mayor -una madre o un padre- por el mal ejemplo a los pequeños). Verde para quien envuelve el chicle y no lo arroja al suelo. Los municipios se han esforzado y gastado dinero en papeleras para mantener limpias las calles, plazas y parques. Mal visitante y peor vecino es quien por dejadez no practica ese mínimo de cultura de la limpieza y respeto a un pueblo en el que vive o al que visita.

MARIO MELGOSA

Ecología en verde y rojo: un verano de puntos

 

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