Testimonios y Reflexiones

LA CULTURA DEL ESTRÉS

Fecha: 11 / 08 / 2006

Desde las tierras del Perú, Clemente Sobrado, pasionista, ofrece su visión de la vida y la dinámica que la anima. Con sencillez y, al mismo tiempo, como el bisturí que penetra, invita a una valoración sana del DESCANSO.


DESCANSO


Fue Pascal quien escribió: “He dicho con frecuencia que toda la desgracia de los seres humanos procede de una sola cosa, que es: no saber permanecer en paz dentro de una habitación”.

Dicho más claramente: nuestro problema es nuestra incapacidad de descansar, de regalarnos un tiempo a nosotros mismos. Estamos tan acostumbrados a la cultura del “hacer” que, cada vez que no estamos haciendo algo, nos aburrimos y sentimos la sensación de estar perdiendo el tiempo.

En nuestro tiempo libre, o nos emborrachamos bailando en la discoteca o sentimos el tedio del aburrimiento. ¿No habremos perdido el sentido de la fiesta, de la celebración, del encuentro, del estar a solas con nosotros mismos? Cuando estamos trabajando, llenamos nuestro tiempo restante con la televisión, con la música, con la radio. Hasta cuando vamos en bicicleta llevamos puestos nuestros auriculares escuchando alguna música de moda de alguna estación de radio.


VALORAR EL DESCANSO

Ya no sabemos estar con nosotros mismos, nos hemos olvidado de estar en silencio escuchándonos a nosotros y también hemos olvidado que nosotros llevamos una música dentro. Nos hemos olvidado de que llevamos dentro un “yo” que nos quiere decir algo. Nos hemos olvidado de crear ese silencio interior capaz de hacer aflorar en nosotros los secretos de nuestro subconsciente. Es decir, “ya no sabemos permanecer en paz dentro de nuestra habitación”. (Alguien habló de la “industria del tiempo libre”).

Lo primero que debiéramos hacer es buscar un “espacio” adecuado. Un espacio que invite a la serenidad de espíritu, que invite a descansar. Un espacio de tranquilidad. Para ello es preciso “apartarse”, para vivirnos a nosotros mismos por dentro. Quien no tiene tiempo para sí mismo, tampoco lo tiene para los demás.

En una ocasión un padre de familia me decía: “Yo todos los miércoles a las 7.30 pm lo dedico a escuchar a mis hijos”. Yo lo llamé desde entonces “el padre de las 7.3”. ¿Acaso los problemas tienen una hora fija? Quien no es escuchado cuando te necesita, luego ya no te necesitará.

Necesitamos tiempo para escucharnos. Y necesitamos tiempo para escuchar a los demás, sin prisas, y no mientras nos ponemos la corbata. ¿Quién tiene tiempo para escuchar a los ancianos que viven solos? ¿Quién tiene tiempo para escuchar los problemas y sentimientos de los enfermos?

Clemente Sobrado

La cultura del estrés

 

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