Testimonios y Reflexiones

POR LA PAZ

Fecha: 30 / 01 / 2007

Para comenzar este año 2007, Mario Melgosa, pasionista, ofrece un brindis en favor de la PAZ, ya que requiere mucho de maduración y profundización.

En este caso, la FAMILIA como ESCUELA donde aprender a vivir y gustar la verdadera paz.

Sugerentes las reflexiones que ofrece.


Mario Melgosa
Revista ANGOSTO, enero 2007


POR LA PAZ


¿Quién no desea la paz y la armonía y la buena convivencia familiar? Pongo la familia como el espacio más cercano para disfrutarla y el ámbito de ensayo más idóneo para trabajarla. Disfrute y trabajo o, para ordenar las cosas, trabajo y disfrute. De la familia, pásese a la paz y a la armonía entre vecinos, entre amigos, en el trabajo o entre las naciones. Digo disfrute, porque la entiendo como gozar de un fruto que, aunque va en semilla en los genes del ser humano, habrá que cuidaría y defenderla, porque también en los genes llevamos otras cosas.

Que la paz no nos la coma ningún roedor ni la malogren otros eventos. La paz es gozo y bienestar del hombre y de los pueblos.

Los primeros roedores de la paz no están fuera; nacen y se desarrollan en los pliegues de la mente y del corazón. Que los hay fuera, disfrazados muchos y descarados no pocos, a la vista de todos están. Son demasiado grandes y poderosos para que ni siquiera una revolución los elimine. Con frecuencia las revoluciones no van más allá de un relevo de poderosos, cuando no de otras cosas. Los gobiernos hablan de paz, mientras trafican con las armas.

El disfrute de la paz (sus frutos) requiere un esfuerzo de trabajo en educación ética, para liberar las mejores riquezas que yacen en cada ser humano. La primera guerra a favor de la paz la viviremos en el propio corazón y pensamiento. Quienes tuvimos la suerte de memorizar el viejo catecismo recordamos los dos primeros de los “siete pecados capitales” la soberbia y la avaricia. Decíamos capitales porque eran la cabeza o la madre de otros muchos desmanes. Luego memorizamos los antídotos: contra soberbia humildad (sencillez); contra avaricia, largueza (generosidad). Si los cito, es porque aquí están los cubiles de los roedores que hacen imposible que crezca la paz.

Necesitamos urgentemente una ética acompañada de una educación para la paz y una estructura personal y social nueva. Los medíos de comunicación, creadores de opinión, de costumbres y de hábitos tienen un poder decisivo, tanto los grandes intereses y egoísmos personales, nacionales y transnacionales. El orgullo nacional motiva no pocos enfrentamientos.


EDUCACIÓN PARA LA PAZ EN LA FAMILIA

Dejo ahora otros ámbitos para situarme en el más cercano: en la familia. Los grandes problemas sociales pueden distraemos de los pequeños de cada día; hablar de grandes fidelidades saltándose las cotidianas, no es buen camino. Las grandes utopías se construyen con pequeños gestos utópicos. No está en mi mano detener la guerra “X” o borrar la corrupción del gobierno “B”; pero sí prohibirme todas las actitudes belicistas: las agresiones mentales, verbales o afectivas contra el otro, o contra los otros, y educarme para la honestidad.

Apoyar desde esta coherencia de vida a favor de la paz o anticorrupción es un gesto que brotará espontáneamente en quien se ha tomado en serio el trabajo solidario por la paz. Todos habremos conocido blasonar de tolerantes a gente que trata a puntapiés a quien discrepa o a quien le estorba.

La familia nos brinda mil oportunidades de ejercitarnos en el perdón, la comprensión, el servicio desinteresado, la cercanía y la atención a los miembros más necesitados. La familia es la primera y mejor escuela para la adquisición de hábitos sociales de convivencia y solidaridad afectiva y efectiva.

Mario Melgosa

Por la paz

 

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