#
#

Taller de los Salmos:


Ayudas: Salmo 043 (42)
#
#

1. TIPO DE SALMO

Es una súplica individual. La petición es muy clara: que Dios le haga justicia (1). Hacer justicia significa, en este caso, defender la causa del salmista y liberarlo (1). Esta persona pide esto a causa de la situación de opresión en que se encuentra. Esta situación ya ha sido presentada a propósito del salmo 42. La nostalgia del salmo anterior se convierte ahora en súplica: hazme justicia, defiende mi causa, líbrame, envía tu luz y tu verdad.


2. CÓMO ESTÁ ORGANIZADO

Al estudiar el salmo anterior, ya vimos que, inicialmente, los salmos 42 y 43 formaban una sola cosa. El salmo 43, por tanto, es la continuación y conclusión del salmo 42. Los versículos 1-4 son su última estrofa y el 5 repite el estribillo que ya hemos encontrado en Sal 42, 6. 12. Dios se presenta con la imagen de un guerrero (la fortaleza del versículo 2) que vence al hombre malvado y traidor (1), y le da al salmista dos guardias protectores o guías llamados «luz» y «verdad». Estos lo conducirán por un camino en progresión, imaginado del siguiente modo: desde el exilio, probablemente cerca del macizo del Hermón, hasta el monte santo, es decir, el monte Sión, la colina sobre la que se levanta Jerusalén, y más en concreto, donde está construida la morada del Señor, el templo. Y de ahí, al altar, donde el salmista pretende cantar y alabar al Señor con la cítara. Se trata, pues, de un camino de liberación que va desde el clamor a la alabanza y la acción de gracias.


3. ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?

La situación en que se originó este salmo ya ha sido presentada en el salmo anterior. La esperanza se convierte aquí en petición de justicia. Los adversarios del salmista son, evidentemente, los que lo desterraron y lo mantienen en esa situación, lejos de su tierra, de su religión, de sus raíces; hay, por tanto, un conflicto entre la persona que vive esa situación y el «pueblo sin piedad». La expresión «sin piedad» significa «sin Dios». No se sabe si quienes mandaron al exilio al salmista eran judíos o no. Pero que se hable de «un pueblo», lleva a pensar en gente no judía. Al margen de lo dicho, el enemigo (2b) es calificado como «hombre malvado y traidor» (1). Tal vez el salmista haya sido víctima de una traición. Lo cierto es que está padeciendo opresión, y tiene la impresión de que Dios lo ha rechazado, lo que es causa de su profunda tristeza (2). La palabra «traidor», sin embargo, nos haría pensar en judíos. En este caso, el salmista habría sido desterrado como consecuencia de las maquinaciones urdidas por adversarios de su mismo pueblo.

En lugar de encerrarse en sí mismo, dejando su alma en la aflicción y gimiendo, se abre a la súplica, pidiéndole a Dios que intervenga en calidad de juez. De hecho, este salmo se abre con esta petición: «¡Hazme justicia, oh Dios!». Las consecuencias de esta justicia son la defensa de su causa contra un pueblo que no teme a Dios, la liberación de las manos del hombre traidor y malvado (1) y el hecho de ser conducido de regreso a la Tierra, al monte santo, al templo, al altar (3-4).


4. EL ROSTRO DE DIOS

El término «Dios» aparece ocho veces en estos pocos versículos, señal de que sigue siendo un Dios muy presente en su ausencia, en la nostalgia y en la esperanza de esta persona. La expresión «Dios mío» (4b) sugiere la existencia de una relación muy estrecha, de amigos y socios, y nos lleva a pensar en un Dios comprometido personalmente con cada uno de los seres humanos.

La imagen más enérgica es la del Dios juez (1) y guerrero que hace justicia (2), exactamente como sucedió en tiempos de la esclavitud en Egipto. En aquella ocasión, Dios juzgó a Egipto, defendió la causa de los israelitas y los liberó. Con su mano fuerte y con ternura, los condujo de vuelta a la Tierra Prometida. Aquí el salmista está pidiendo que vuelva a hacer este itinerario de liberación, convirtiendo su nostalgia en esperanza y la esperanza en realidad. Dios, por tanto, es el mismo del éxodo, de la Alianza, de la libertad y de la vida. Si suprimiéramos de la vida del salmista su fe en el Dios liberador y aliado, la nostalgia se le volvería desesperación, y la desesperación conduciría a la persona a la pérdida del sentido de la vida y a la muerte.

Jesús se presenta con un programa liberador (Lc 4, 18-19). Mateo, al contar que José, María y Jesús tienen que huir a Egipto y desde allí regresan, da a entender que Jesús es el nuevo Moisés, que comienza un nuevo éxodo para conducir a las personas de la esclavitud a la libertad.

El aspecto de juicio es también muy importante. Según el evangelio de Juan, Jesús no juzga ni condena (Jn 3, 16-21; 8, 1-11). Por conocer a la gente en su interior (Jn 2, 24), desenmascara lo que sólo es santo, puro y justo en apariencia (Mt 23, 1ss) y rescata lo que se considera despreciable (Lc 18, 9-14; 21, 1-4).

En el evangelio de Juan también tenemos el tema de Jesús Camino (Jn 14, 6). Por venir de Dios, al vencer a la muerte y conquistar la vida para siempre junto al Padre, Jesús se ha convertido en camino imprescindible para que la humanidad pueda llegar hasta Dios.

Jesús nunca hizo oídos sordos a los clamores del pueblo que imploraba vida y libertad. De hecho, su vida fue un trabajo continuo en favor de la libertad y de la vida para todos (Jn 10, 10).


5. REZAR EL SALMO 43

Éste es un salmo de súplica individual y sólo podemos rezarlo en sintonía con su mensaje, cuando tenemos hambre y sed de justicia, para nosotros o en favor de otros que padecen la injusticia. Podemos rezarlo en solidaridad con los exiliados, los emigrantes y los que sufren a causa de cualquier tipo de opresión; en comunión con todos los que anhelan la libertad y la vida...

Otros salmos de súplica individual: 5; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 28; 31; 35; 36; 38; 39; 42; 51; 54; 55; 56; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 71; 86; 88; 102; 109; 120; 130; 140; 141; 142; 143.


(Comentarios tomados del libro de BORTOLINI, J., Conocer y rezar los salmos, San Pablo, Madrid, 2011, págs. 215-219). Los subrayados son nuestros.


# # #





bidean@bidean.net
castellano euskera batua euskera bizkaiera orue