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Taller de los Salmos:


Ayudas: Salmo 057 (56)
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1. TIPO DE SALMO

Es la súplica (2. 3) de alguien que busca su refugio en Dios a causa de un grave conflicto que califica corno «desgracia» (2). En la segunda parte (7-11) aparece el tema de la confianza (8) y la promesa de alabar al Señor en medio de los pueblos y las naciones (10).


2. CÓMO ESTÁ ORGANIZADO

Tiene un estribillo que aparece en dos ocasiones (6. 12), dividiendo el salmo en dos partes (2-5; 7-11). La primera presenta la súplica, mostrando que el salmista está pasando por un momento de «desgracia» (2). Se refugia en Dios, a la sombra de sus alas. También se habla de las acciones de los adversarios, que «atormentan» al justo (4b). Pero Dios, por su amor fiel, le enviará la salvación desde el cielo (4a).

Tenemos aquí algunas imágenes y comparaciones. La primera de ellas se refiere a las alas de Dios, bajo las cuales el justo se refugia de la desgracia. Se compara a Dios con un águila de alas protectoras, abrigo de cuantos buscan refugio. Es un detalle del rostro materno de Dios. Las «alas» recuerdan el Arca de la Alianza instalada en el templo de Jerusalén. En su parte superior había dos querubines que la cubrían con sus alas. Era el signo de la presencia de Dios en medio del camino de su pueblo. Otra imagen: se compara a los enemigos con leones (5) devoradores de hombres. Se añade la imagen de un ejército, pues los dientes de los «leones» parecen lanzas y flechas, y su lengua es una espada afilada (5). Lanzas, flechas y espada afilada son armas de un guerrero destructor.

En el estribillo (6. 12) se le pide a Dios que se eleve sobre el cielo y que su gloria domine toda la tierra. De manera sutil, se compara a Dios con el sol que nace, que se eleva hasta ocupar el punto más elevado en el cielo y desde allí, con su luz (justicia) ilumina toda la tierra. También desde allí envía sus rayos, llamados en el salmo amor y fidelidad (4). Más tarde (11), se afirmará que su amor es más grande que los cielos y que su fidelidad alcanza a las nubes.

En la segunda parte (7-11), continúa la descripción de las acciones de los malvados contra el justo (7): son como cazadores que tienden su red y cavan una fosa para capturar al fiel. Aunque el salmista, ante la red, agachara la cabeza (7a), a continuación se alegra, pues está convencido de que Dios va a intervenir haciendo que los «leones» caigan en la misma fosa que ellos habían abierto (7b).

A partir de aquí, el ambiente del salmo se vuelve festivo. El justo se siente animado, quiere cantar y tocar instrumentos musicales (la cítara y el arpa) para despertar a la aurora (8-9). Promete alabar el amor y la fidelidad de Dios (10-11). Puede ser que el salmista haya sido ya escuchado o, tal vez, la certeza que tiene acerca de la liberación y la justicia es tan fuerte, que inicia ya una celebración de agradecimiento.


3. ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?

La expresión «me refugio a la sombra de tus alas, mientras pasa la desgracia» (2b) hace pensar que este salmo es la súplica de alguien que se refugió en el templo de Jerusalén, con intención de que Dios le hiciera justicia contra los opresores. Ya hemos visto, a propósito de otros salmos (por ejemplo, el 17 y el 23), que el templo funcionaba como lugar de refugio. El autor de este texto habría llegado al templo por la tarde; a la mañana siguiente, el sacerdote echaría las suertes y lo declararía culpable o inocente. El acusado está plenamente convencido de su inocencia y de que se le hará justicia. Por eso se refugia a la sombra de las alas de Dios, esto es, en el templo, donde se encuentra el arca con sus querubines.

El texto habla de «desgracia» (2b). ¿Qué es lo que habría pasado? Vamos a considerar las acciones de los enemigos que «atormentan» al justo (4). El salmista los compara con lo más feroz que existe (leones), mezclando dos imágenes, la de los leones y la de los soldados (5); unos devoran a la gente, otros la matan. Se asegura que «su lengua es una espada afilada». No cabe duda de que esta persona ha sido acusada gravemente de algo que no ha cometido. Estamos ante un caso de calumnia. Careciendo de abogado defensor, el justo tiene que darse a la fuga, pues sus enemigos tratan despiadadamente de darle caza (7). Tenemos, una vez más, el conflicto desigual entre un grupo (los malvados) y una persona (el justo), que justifica la descripción que el salmista hace del contexto social en que se encuentra: «Estoy echado en medio de leones» (5a). Querían matarlo, pero él escapó, pues Dios envió su salvación. Está tan convencido de su inocencia y de la protección de Dios que, por la noche, en el templo, quiere anticipar la llegada de la aurora, para que brillen su inocencia y la justicia divina: «¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad cítara y arpa, despertaré a la aurora!» (9). El término «gloria» también puede traducirse por «honra». La honra del justo se había visto manchada por las acciones de los malvados, pero Dios le hace justicia.


4. EL ROSTRO DE DIOS

El amor y la fidelidad (o el amor fiel) son dos importantes características de Dios en este salmo. Con ellas selló alianza con Israel, y aquí aparece como el aliado del justo en la conquista de la justicia. La imagen del águila habla de su amor materno y de su intervención liberadora, como en tiempos de la esclavitud en Egipto. Este salmo anticipa lo que Malaquías (3, 20) afirmará más tarde: el Señor es el sol de justicia que cura y salva con sus rayos (en este salmo, los rayos son amor y fidelidad).

El evangelio de Juan asegura que JESÚS es el amor fiel del Padre (Jn 1, 17). Mateo (3, 15) lo presenta como Maestro de Justicia, y los evangelios coinciden a la hora de mostrarlo comprometido con los humildes, los pobres, los enfermos y los que padecen injusticia. Es significativo que Jesús emplee la imagen de la gallina, que acoge su nidada bajo las alas, para hablar de su amor al pueblo y a Jerusalén (Lc 13, 34).


5. REZAR EL SALMO 57

Este salmo se presta para la súplica. Conviene que lo recemos cuando nos parece estar echados entre leones; cuando buscamos refugio bajo las alas de Dios, mientras pasa la desgracia; cuando tienden redes a nuestros pasos; cuando somos objeto de calumnias; cuando tenemos que limpiar nuestro honor o el de otros; cuando tenemos hambre y sed de justicia...

Otros salmos de súplica individual: 5; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 28; 31; 35; 36; 38; 39; 42; 43; 51; 54; 55; 56; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 71; 86; 88; 102; 109; 120; 130; 140; 141; 142; 143.


(Comentarios tomados del libro de BORTOLINI, J., Conocer y rezar los salmos, San Pablo, Madrid, 2011, págs. 281-285). Los subrayados son nuestros.


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