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Taller de los Salmos:


Ayudas: Salmo 075 (74)
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1. TIPO DE SALMO

Es un salmo de denuncia profética, que anuncia la certeza del juicio de Dios. Este tipo de salmo está relacionado con los profetas y con los grupos que los apoyaban, comprometidos con las causas populares.


2. CÓMO ESTÁ ORGANIZADO

Existen diferentes propuestas. Según la nuestra, podemos dividirlo en cuatro partes: 2; 3-4; 5-9; 10-11. La primera (2) es un himno de acción de gracias que celebra el nombre de Dios (Yavé, «el Señor», es su nombre propio, cf. Éx 3, 14) y sus maravillas. Se supone que el pueblo está reunido (tal vez en el templo) para dar gracias en una celebración. En la segunda (3-4), alguien vinculado al templo habla en nombre de Dios, introduciendo el tema que manda en todo el salmo: el juicio. Dios juzgará cuando crea llegado el momento y ante su juicio temblarán la tierra y todos sus habitantes. El pueblo de Israel creía que la tierra era una superficie plana sostenida por unas columnas invisibles, cuyos cimientos estaban asentados en las profundidades de las aguas inferiores (véase el comentario del salmo 46).

En la tercera parte (5-9), el salmista-profeta se dirige a los arrogantes y a los malvados, blanco del juicio divino. Se les avisa de que no han de levantar desafiantes la frente, ni pronunciar insolencias contra Dios, al que se llama «Roca» (5-6). En hebreo, «alzar la frente» se dice «levantar los cuernos». Tenemos, pues, la imagen del toro que levanta la testuz. Éste era, entre otros, un símbolo de los cultos cananeos de fecundidad. ¿De dónde viene el juez? Es inútil hacer especulaciones. No viene ni de oriente ni de occidente, ni del Sur (el desierto) ni del Norte (los montes). Y ciertamente a algunos humilla y a otros ensalza (7-8). ¿Cómo? Dándole a cada uno lo que merece. La imagen de la copa en las manos del Señor (9a) recuerda el juicio de Dios. Los malvados apurarán esta copa hasta las heces (9b).

En la última parte (10-11), el profeta-salmista habla de sí mismo. Promete dos cosas: proclamar siempre la grandeza del Dios juez y tocar para el Dios de Jacob (10); y nos dice el motivo: Dios quiebra el poder de los malvados y alza el poder de los justos (11). En hebreo, «poder» se dice «cuerno». Aparece nuevamente la imagen del toro y. la disputa entre malvados y justos acerca del poder.

Colocado inmediatamente después del salmo 74, este parece responder a la petición hecha con anterioridad. Antes o después, Dios responderá, y los malvados apurarán hasta el fondo la copa del juicio de Dios.


3. ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?

Este salmo supone que el pueblo está reunido para aclamar el nombre y las maravillas de Dios (2). Supone, también, una sociedad conflictiva y desigual. Por un lado, tenemos a los arrogantes y los malvados que alzan su testuz y profieren insolencias contra la Roca (5-6). Por el otro, tenemos a un profeta-salmista y a los justos (11b). Se trata, pues, del conflicto entre la injusticia y la justicia. ¿Qué significa «ser arrogante», «levantar altivamente la frente» y «decir insolencias contra la Roca»? El texto no lo explica, pero, con la ayuda de otros salmos (por ejemplo, el salmo 14 y el 73), podemos llegar a la conclusión de que los arrogantes y los malvados, en la práctica, niegan que Dios exista, llevan a cabo impunemente acciones injustas y convierten la sociedad en un caos. Son ateos prácticos. Aunque Dios exista, ciertamente no le preocupa lo que pase con la sociedad. De este modo, su poder aumenta más y más, mientras que el influjo y las acciones de los justos desaparecen (11).

Este salmo pone el punto final en esta discusión. El salmista-profeta asegura que Dios va a juzgar con rectitud, ante lo cual, la tierra y todos sus habitantes se echarán a temblar (3-4). El convencimiento más firme es que habrá suertes diferentes: unos serán ensalzados, otros humillados (8b). Este salmo defiende la idea de que habrá juicio sólo para los arrogantes y los malvados: estos beberán hasta la última gota de la copa (juicio) de Dios.


4. EL ROSTRO DE DIOS

Dios se presenta como Señor de la historia y del universo (3-4), como aquel que determina el momento oportuno en que la tierra y sus habitantes serán juzgados.

Los arrogantes y los malvados dicen que Dios no interviene. Este salmo asegura que traerá el juicio y que dará a cada uno según sus obras. Dios, por tanto, está vitalmente comprometido con la justicia y en contra de la impunidad. La razón es la misma de siempre: él es el aliado fiel en la lucha por la construcción de una sociedad justa. A quien levanta la frente («alzar la testuz»), él se encarga de bajársela (lo «humilla») (8b); a quienes habían sido humillados (11b), él los «ensalza» (8b). Exactamente tal como sucedió en el éxodo: humilló al Faraón y ensalzó a los israelitas, sus aliados. La arrogancia y el poder del Faraón desaparecieron en las aguas del mar Rojo, mientras que los israelitas fueron liberados.

Jesús fue proclamado como signo de contradicción (Lc 2, 35), como piedra angular que obliga a la gente a tomar una decisión (Mt 21, 42-44). El motivo del juicio recorre todo el evangelio de Juan. En él, Jesús incita a la gente a tomar postura: a favor de él o en su contra (Jn 3, 16-21), a favor de los humildes o en su contra (Mt 25, 31-46). El tema del juicio también está presente en todo el Apocalipsis. Las personas, a medida que van viviendo y haciendo opciones, también van construyendo su propia suerte: la vida o la muerte. Al final, a cada uno se le dará según su propia conducta (Ap 20, 13). Dios, por tanto, no es injusto ni arbitrario.

Jesús fue un profeta que denunció las injusticias y a sus autores. Por eso, encontró la muerte. Pero Dios le hizo justicia resucitándolo. En la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18, 9-14) da muestras de conocer a la perfección el mensaje del salmo 75, exactamente tal como cantó su madre en su himno de alabanza (Lc 1, 52).


5. REZAR EL SALMO 75

Para rezar este salmo, hay que sentir la misma pasión que los profetas, que no pueden callar ante la arrogancia de los malvados que oprimen a los débiles, ocupando el puesto de Dios. Podemos rezarlo cuando queremos un mundo más justo; cuando vemos cómo la justicia va perdiendo terreno; cuando deseamos ver roto el poder de los malvados y contemplar cómo se eleva el poder de los justos...

Otros salmos de denuncia profética: 14; 50; 52; 53; 81; 95.


(Comentarios tomados del libro de BORTOLINI, J., Conocer y rezar los salmos, San Pablo, Madrid, 2011, págs. 368-372). Los subrayados son nuestros.


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