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Taller de los Salmos:


Ayudas: Salmo 92 (91)
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1. TIPO DE SALMO

Se trata de un salmo de acción de gracias (2a) individual (cf «mi alegría», «mi júbilo» del v. 5). Una persona da gracias por las acciones del Señor en favor de la justicia y las alaba.


2. CÓMO ESTÁ ORGANIZADO

Tiene tres partes: introducción (2-4), núcleo (5-12) y conclusión (13-16). En la introducción (2-4), el salmista afirma que es bueno dar gracias al Señor, tocando instrumentos y proclamando su amor y su fidelidad. Tres son los instrumentos musicales con que se acompaña el creador de este salmo: la lira de diez cuerdas, la cítara y el arpa (4). El motivo de esta acción de gracias es el nombre del Altísimo, y este nombre es el Señor -Yavé en el original- que aparece siete veces en el texto hebreo. La acción de gracias, acompañada de la proclamación, es continua, abarcando el día y la noche (3), es decir, toda la vida. Se proclaman el amor y la fidelidad de Dios, términos fundamentales para mostrar quién es el Señor y el modo en que se alía con su pueblo: con un amor fiel.

En la segunda parte (5-12), se amplía la acción de gracias en forma de anuncio acompañado por instrumentos. Nada más empezar, tenemos la explicación del por qué (5) de esta acción de gracias y de esta proclamación al son de instrumentos. Se trata de las grandes y profundas acciones, obras y provectos del Señor, alegría y júbilo del fiel (5-6).

A continuación, entran en escena los malvados, a los que en un primer momento se califica como «ignorantes» y «necios» (7), incapaces de actuar como el justo, que reconoce las acciones del Señor en la historia y, por eso, da gracias y proclama a Dios. La mirada se vuelve hacia los malvados y aumenta la tensión. Pero el justo tiene el convencimiento de que los malhechores serán destruidos para siempre. Encontramos aquí la imagen de la hierba que brota y florece, pero que enseguida se marchita, se seca y desaparece (8), y la imagen de un grupo organizado que se dispersa (10). Entre estas dos imágenes (9) tenemos al Señor, símbolo de estabilidad permanente. Esta estabilidad le proporciona al justo fuerza y valentía, tal como se da a entender por medio de las imágenes del toro y de la unción con aceite nuevo (11). Como consecuencia de lo cual, el justo no presta mucha atención a las tramas y los atentados de los malhechores (12).

La conclusión (13-16) vuelve a focalizar al justo y se fija en su acción fundamental que consiste en proclamar que el Señor es recto y que no pacta con los injustos (16). Para hablar del justo, se emplean dos imágenes vigorosas, la de la palmera y la del cedro del Líbano, árboles enormes y llenos de vitalidad (13). El justo, así descrito, crece y se desarrolla en el templo (14), dando frutos y derrochando vitalidad incluso en la ancianidad (15), en claro contraste con los malhechores, frágil hierba que desaparece para siempre (8). ¿De dónde le viene al justo esta vitalidad orientada hacia la proclamación? Del Señor, representado por medio de la imagen de la «Roca», lugar seguro y refugio contra el enemigo. Él nunca pacta con la injusticia (16b).


3. ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?

Este texto revela el conflicto básico de la inmensa mayoría de los salmos, esto es, la tensión entre la injusticia y la justicia en una sociedad llena de desigualdades y en manos de los malhechores. La parte central (5-12) caracteriza perfectamente esta tensión. Los malvados (8a) son necios e ignorantes (7), malhechores (8b. 10b. 12b) y enemigos del Señor (10a). Vigilan y espían al justo con la intención de acabar con él, y planean atentados (12). El justo, en cambio, fortalecido por el Señor (11), contempla cómo son desbaratados los planes de los malhechores. El conflicto es serio. No obstante, el fiel se siente fuerte e invencible, porque tiene como aliado al Señor, que es «excelso por los siglos» (9). La mayor parte de las imágenes que encontramos están tomadas de la vida en el campo. Esto nos permite sospechar que, tal vez, estemos ante un conflicto originado por la posesión de la tierra.

En todo este salmo, se nota una crítica feroz contra los malvados y sus pretensiones. Basta considerar el contraste entre el justo y los malvados injustos, el modo en que se presentan. Los malvados son como hierba que desaparece para siempre, perecen y se dispersan (8. 10). El Señor, por el contrario, es excelso por los siglos (9). Del mismo modo, el justo, su aliado, es fuerte como un toro (11a), se le unge con aceite nuevo (11b), brota como una palmera y crece como un cedro del Líbano (13), árboles centenarios, y goza de una enorme vitalidad, prácticamente para siempre (15).


4. EL ROSTRO DE DIOS

En el texto hebreo, el nombre propio de Dios, Yavé, aparece siete veces (2a. 5a. 6a. 8b. 9a. 14a. 16a). Además, se le llama «Altísimo» (2b), «Dios» (14b) y «Roca» (16b). En medio del conflicto entre justicia e injusticia, tema principal del núcleo del salmo, se presenta como «excelso por los siglos» (9b). Se alía con el justo, al que proporciona valor, fuerza, vitalidad, superioridad. Estas acciones, obras y proyectos de Dios inspiran la acción de gracias del justo y constituyen el contenido de su proclamación en medio del pueblo, en un clima de alegría y acompañado por instrumentos musicales. Llama la atención lo que se dice en la introducción: «Proclamar por la mañana tu amor y de noche tu fidelidad» (3). El amor y la fidelidad son las características del Señor, el Dios que pacta con su pueblo. Así es como selló su Alianza con Israel. Y así es como lo siente y lo presenta este salmo. Él es amor fiel para siempre y, como consecuencia de este amor, fortalece al justo y debilita el poder de los malvados y malhechores, para que en la sociedad se implante la justicia.

Este salmo no deja lugar a dudas: el Señor nunca se alía con los malhechores ni con sus proyectos. Y esto resulta evidente gracias a la lucha de los justos de cara a la justicia: «Para proclamar que el Señor es recto, que en mi Roca no existe la injusticia» (16).

La práctica de la justicia fue una preocupación fundamental de JESÚS (Mt 3, 15; 5, 20; 6, 33). La nueva justicia que él trae hace que surja el reino de Dios. Todas las acciones, obras y proyectos de Jesús van en esta misma dirección. Basta, por ejemplo, ver lo que decía la ley en relación con los leprosos (Lev 13, 45-46) y compararlo con el modo de ser y de actuar de Jesús cuando se trataba de aplicar esta ley (Mt 8, 1-4). En los evangelios encontramos con frecuencia personas en actitud de dar gracias a Dios por sus acciones, obras y proyectos de justicia (por ejemplo, Mt 9, 8; Lc 2,20). Es evidente que, como el Señor, tampoco Jesús pactó con los malvados e injustos (véase, por ejemplo, Mt 23, 13-36).


5. REZAR EL SALMO 92

Podemos rezar este salmo cuando queremos dar gracias a Dios por sus acciones, obras y proyectos en favor de la justicia; cuando necesitamos ser fuertes en contra de las injusticias; cuando no podemos aceptar que se le haga a Dios responsable de las injusticias que se comenten en nuestra sociedad; cuando queremos proclamar el amor fiel del Señor; cuando tenemos la impresión de que los malvados son más fuertes y están mejor organizados...

Otros salmos de acción de gracias individual: 9; 30; 32; 34; 40; 41; 107; 116; 138.


(Comentarios tomados del libro de BORTOLINI, J., Conocer y rezar los salmos, San Pablo, Madrid, 2011, págs. 450-454). Los subrayados son nuestros.


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