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Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 096 (95)
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Salmo 96

Me llama profundamente la atención cómo el pueblo de Israel descubre y siente a su Dios, de forma que lo envuelve TODO, toda la existencia y la realidad. En esta ocasión el Salmista-orante no oculta su alegría e invita a la fiesta, a la danza y al canto; y la razón es que el Señor viene a gobernar la tierra. ¡Fenomenal! Pero, además, es que viene a gobernar con RECTITUD, con JUSTICIA, y con FIDELIDAD.

Sin duda alguna, todo un RESUMEN de lo que ve y siente el Salmista-orante, e invita a su pueblo a festejarlo, porque Israel no puede olvidar que él es el “PUEBLO DE DIOS”, el elegido con predilección y unido a su Dios con una ALIANZA MUTUA. No solo no lo puede olvidar, sino que lo tiene que revivirlo y disfrutarlo con gozo y alegría.

Y siento que el Salmo lo expresa con mucha fuerza y convicción. A esto suenan los primeros versículos: “¡Cantad al Señor un cántico nuevo! ¡Cantad al Señor, tierra entera! ¡Cantad al Señor, bendecid su nombre!” (vv. 1-2). O poco más tarde: “¡Familias de los pueblos, aclamad al Señor! ¡Aclamad la gloria y el poder del Señor!” (v. 7). Siento que con estas expresiones ya está dicho todo para el Salmista. Así lo siente y lo expresa de forma convencida.

Pero, además, el Salmista-orante me (nos) revela el por qué de todo esto. No es un simple capricho suyo, sino que tiene una razón muy profunda y convincente y es que este Señor que viene a gobernar esta tierra y el mundo lo va a realizar desde la RECTITUD, la JUSTICIA, y la FIDELIDAD. ¡He aquí las “notas” que mejor definen a este su Dios de la ALIANZA. Por lo tanto, toda la creación, la tierra, el mar, los campos, los bosques gritan de alegría… ¿Acaso no lo va a hacer su pueblo escogido? Según el salmista-orante, sí que lo va a hacer, y le anima a ello con este Salmo-plegaria.

La conclusión es clara: Dios el Creador, es el liberador y, ahora mismo, es el Rey universal. Israel, el pueblo elegido, no lo puede olvidar. Al contrario, es invitado a unirse a la creación entera a esa gran fiesta. ¡Merece la pena! De ahí que el salmo termine con esta afirmación contundente: “Viene a gobernar la tierra: gobernará el mundo con justicia y las naciones con fidelidad” (v. 13b) Toda una confesión de fe y en ella vuelven a resonar dos palabras claves: JUSTICIA y FIDELIDAD.

Descubiertas las claves del Salmista-orante, miro a JESÚS de NAZARET y en Él redescubro, con enorme fuerza, esas claves acerca de ese Dios creador y que Él lo llama DIOS-ABBÀ y que tiene un proyecto concreto y que Jesús lo denomina el REINO de DIOS. Éste es el SUEÑO de Dios-Padre y la JUSTICIA y la FIDELIDAD se extiende a todas las criaturas, así como al mundo entero. Jesús me (nos) insiste en que éste es el plan y que es necesario apostar con enormes ganas a ese PROYECTO. Lo hizo Jesús en su vida y es la propuesta para todos sus seguidores. También para mí y para nosotros.

Interesante de veras cuanto me (nos) propone con este Salmo-plegaria. Pero eso sí: una plegaria que tiene unas raíces muy específicas: JUSTICIA y FIDELIDAD. A ello soy invitado (somos invitados). ¡Siento que merece la pena!

“Dios-Padre nuestro, que por medio de Jesús, nos planteas aceptarte como Señor del universo entero. Ayúdanos a vivir desde las claves que tú mismo lo vives: desde la JUSTICIA y la FIDELIDAD. Así sea”.

Esteban

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