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Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 31 (30)
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Salmo 31

Muchos sentimientos, y bastante duros, he sentido al profundizar y orar con este Salmo. Tantas situaciones, ya sean personales (¡también!), como de las personas muy cercanas a tu vida y caminar han salido a flote ante las plegarias del Salmista. Los chismorreos; el acoso ante situaciones concretas de la vida y debido a las opciones realizadas; incluso la incomprensión de personas cercanas; etcétera…

El mejor resumen y con el me quedo son los versículo 15-17: “Pero yo confío en ti, Señor, y digo: «¡Tú eres mi Dios!». En tus manos está mi destino: ¡líbrame de los enemigos que me persiguen! Haz brillar tu rostro sobre tu siervo. ¡Sálvame por tu misericordia!”. Confianza en Dios; la seguridad de estar en sus manos; la súplica confiada porque ya en otras ocasiones has experimentado esa cercanía y acogida por parte de Dios, que ha sido y sigue siendo FIEL con quien recurre a Él. De ahí que es “roca”, “fortaleza”, “refugio de acogida”… ¡Impresionante!

Me fortalece y me refuerza el sentirme EN COMUNIÓN con tantas personas que, a lo largo de los tiempos y hoy mismo, viven situaciones similares. Ser su voz y su súplica, su grito angustioso… y, cómo no, estar CERCA de esas personas, al menos en determinados momentos de tu caminar, siendo para ellas esa PRESENCIA reconfortante del mismo Dios, de tu Dios, el Dios de la Alianza, que cuidó de los padres en la fe, allá en el horizonte de la historia como Pueblo, y que también HOY sigue muy presente en la SOLIDARIDAD y en la CERCANÍA que viven tantas y tantas personas, hasta el punto de entregar hasta su propia vida. ¡Hermoso descubrirlo!

Me estimula, de forma significativa, el rezarlo desde la contemplación del mismo Jesús de Nazaret, que en el momento cumbre de su entrega, es capaz de orar con esas palabras mágicas, muy especiales: “A tus manos encomiendo mi espíritu” (v. 6a). Su solidaridad llega hasta ahí, hasta el límite; pero también su CONFIANZA ABSOLUTA en su Padre y en su Dios. ¡Inmensa lección a aprender en la ESCUELA de Jesús!

El canto final de la Presentación-powerpoint (“Confiad siempre en Dios… es el camino recto”) es toda una INVITACIÓN a vivir la vida con una actitud de seguridad en Aquél que camina junto a mí. ¡GRACIAS!

Esteban

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