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Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 039 (38)
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Salmo 39

¡Cuántos sentimientos se entremezclan en esta plegaria-Salmo y que transcurren por el corazón del orante! Y si es cierto que es un Salmo de súplica individual, su “música” me “suena” a la de tantas personas, que también HOY, en nuestro mundo, ORAN a “ese Dios” o divinidad, expresando precisamente su situación personal y la necesidad de una ayuda. ¡Todo un símbolo esta plegaria-Salmo!

Aunque en los “Comentarios” no aparece claramente, para mí este Salmo tiene un “tono sapiencial” notable. Así está su deseo de saber “cómo será su fin y cuál la medida de mis días” (v. 5), como también los versículos que siguen. Sin duda, en el corazón del orante, hay una profunda inquietud por el futuro de su caminar y de su existencia. Ahí noto que esta “obsesión” no es algo ajeno a toda persona inquieta y necesitada de “ver”, con más claridad, cuál será el destino de su vida.

Sin duda alguna, no dejan de impactarme estos versículos; y esto, mirando a mi propia vida, ya que aún “sabiendo” que hacia ahí camino con el paso de los años, los interrogantes están bien presentes y bien vivos. Y es que… todo a tu alrededor te “habla” de este hecho y de esta realidad; es verdad que la vida se prolonga en años, pero los “tortazos” que en tantas ocasiones te “llegan”… te inquietan y te desestabilizan.

Pero también es verdad que termino llegando a ese RESUMEN al que me ayuda el Salmista orante, especialmente en la segunda parte de la plegaria. Ese “en ti está mi esperanza”, ese “Señor, escucha mi oración, presta oído a mis gritos”, o el “dame un respiro antes de que vaya y deje de existir”… me hacen entrever que en lo más profundo del corazón orante, renace la ESPERANZA en ese Alguien que actúa y libera, porque es el Dios de la Alianza en quien el orante fundamenta su vida, a pesar de los pesares.

De nuevo, siento la necesidad de MIRAR y CONTEMPLAR a Jesús de Nazaret para descubrir, en profundidad, el sentido de cuanto expresa, -en su lucha personal-, el Salmista orante. Y, aquí, en Jesús, se me vuelven a ILUMINAR las “zonas oscuras” de mi caminar.

Y es que Jesús, además de ofrecerme una fe inquebrantable y profunda en la presencia y cercanía de Dios-Padre que ilumina todo su caminar, al mismo tiempo es cercano al clamor, precisamente, de los más desamparados y marginados y él mismo, Jesús, se vuelve en luz y esperanza para cuantos se abren a él con sencillez de corazón. ¡Encantador, de veras!

Sentimientos contrapuestos, pero una inmensa luz y esperanza que, ahora, tienen su fundamento en el Maestro, en Jesús de Nazaret. Sin duda, este descubrimiento me ayuda a caminar con paso firme, cargado de confianza y de esperanza. ¡Bendito sea Dios!

Esteban

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