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Taller de los Salmos:


Tus comentarios: Salmo 041 (40)
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Salmo 41

No sé qué tipo de “enganche” poseen muchos de los Salmos; pero para mí lo tienen. De ahí que me siento “atrapado” por tantas y tantas expresiones y plegarias que al Salmista le surgen desde el corazón y la vida de cada día. ¡Cuántos sentimientos entremezclados y que “hablan” de tantas vivencias, tan profundas como vitales!

Es verdad que en este Salmo se complementan dos situaciones o momentos de la vida del Salmista bien diferentes. No es lo mismo la mirada a Dios desde la vivencia de una enfermedad del que se siente liberado y, por ello, da gracias, o desde una situación de debilidad y de fragilidad que el orante-Salmista está viviendo, en el que se siente abandonado y olvidado, cuando no traicionado por sus mismos amigos que desean que termine su vida. Una mezcla de sentimientos se producen dentro del orante y… ¡no es para menos!

Y también en este Salmo (una vez más) sale a relucir la experiencia más profunda y vital y es que al Salmista no le queda más que Dios, al que clama con todas sus fuerzas, y del se siente seguro. Y, efectivamente, ese Dios saldrá en su auxilio, mostrándole su presencia fiel y liberadora. Este Dios, según el Salmista, es el que escucha el clamor del necesitado, es el Dios que salva y sostiene la vida de su aliado. Es el Dios FIEL y que en tantas plegarias y Salmos aparecerá en la espiritualidad del orante.

Y, cómo no, cuando tras “encontrarte” con esta oración, vuelves la mirada al Maestro de Nazaret, a Jesús, todo queda reforzado por su ACTITUD por sus PALABRAS, por todo cuanto propone y plantea a la hora de vivir la relación con el Dios de la Vida, de quien Jesús se fía hasta el extremo.

Y también descubro otro dato: es curioso que los más pobres y marginados, los “no cuentan” en la sociedad que viven, ésos mismos descubren, -en toda su amplitud y profundidad-, la presencia fiel de Dios que se ofrece en la persona de Jesús y que aporta bienestar, ya sea en forma de salud, de perdón, de acogida… por este Maestro. ¡Enorme aportación para nuestra vida y para nuestro corazón! Las palabras y acciones de este Jesús ofrecen la validez a los mejores sentimientos del orante-Salmista.

Cuando reflexiono sobre este Salmo, estamos celebrando (“en vivo y en directo”) las fiestas de Navidad y que luego se prolongarán a lo largo de los meses. Y, efectivamente, el “Dios-con-nosotros” es el gran regalo que Jesús, el Maestro, nos ofrece y propone. ¿Alguien da más…?

Feliz caminar y lleno de experiencias positivas y de encuentro con el Dios de la Vida, el Dios fiel.

Esteban

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